Categoría: Crisis global y crisis de la civilización

Hacia un nuevo sistema monetario Internacional

.Introducción Los países que conforman el BRICS, con China y Rusia a la cabeza, lanzan otra iniciativa que se suma a la planteada en mayo de 2017, ahora plantean la disputa en el terreno más importante, en el del esquema de moneda de cambio y reserva mundial. La moneda que plantean es el Petro-Yuan-Oro. Un… ( Leia mais » )

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Cien años después / La revolución y nuestro mundo

Cien años después La revolución y nuestro mundo Alberto Rabilotta y Andrés Piqueras Rebelión Este año que se cumple el centenario de la Revolución Soviética bien vale recordar algunas cuestiones que han sido vitales para nuestras sociedades capitalistas desde entonces.La Revolución Soviética realizó la más rápida y profunda incorporación de derechos colectivos a las grandes… ( Leia mais » )

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Algunas preguntas incómodas sobre el terrorismo

  Ante las continuas matanzas de seres humanos perpetradas en los últimos años mediante atentados en Asia, África, Norteamérica y Europa, cabe empezar a hacerse en público algunas preguntas sencillas pero fundamentales. ¿Saben nuestras sociedades, por ejemplo, que Los Hermanos Musulmanes se crearon a instancias del imperio británico para asegurar su dominio en Egipto y… ( Leia mais » )

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Elecciones en Europa:  Globalismo, Continentalismo y Universalismo

  Wim Dierckxsens y Walter Formento, 19 de Abril de 2017. Introducción En los grandes medios de comunicación se habla y publica mucho sobre las derrotas de Trump: en su política migratoria, en torno al proyecto ´ObamaCare´, en la salida tal o cual secretario, entre otras cosa. Pero estos mismos grandes medios, parte de la… ( Leia mais » )

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Trabajo productivo vs Trabajo improductivo ¿Cómo categorizar la geopolítica hoy?

  Wim Dierckxsens* Introducción El concepto de trabajo productivo/improductivo es relevante para mejor entender la economía capitalista de hoy, al acentuarse la contradicción existente entre la producción y la apropiación de valor excedente por el capital financiero, que conforme se expande presiona de manera exacerbada sobre la apropiación y redistribución del excedente. Lo anterior pone… ( Leia mais » )

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Globalización, Desglobalización, Capital y Crisis Global – Sumando al debate propuesto por el compañero García Linera-

        Walter Formento, Wim Dierckxsens, Mario Sosa   Introducción Se ha abierto el debate acerca de si la Globalización ha muerto, si está viva, moribunda, incluso si es o no es. Consideramos importante e imprescindible participar de este debate iniciado por el compañero García Linera porque nos permite y obliga a tratar… ( Leia mais » )

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O Mundo com Trump no ano de 2017

      Um importante estudo que leva a sério as intenções de Trump na área económica, e procura estabelecer os cenários das repercussões que terão, seja nos EUA, seja no plano global. As perspectivas são sombrias. Mas não decorrem de eleição de Trump. Decorrem do quadro geral de um capitalismo em profunda crise. O presidente… ( Leia mais » )

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El mundo con Trump en el año 2017

El mundo con Trump en el año 2017 Wim Dierckxsens y Walter Formento, 16 de Enero de 2017. Introducción El triunfo inesperado de Trump produjo también algunas reacciones sorpresivas del “mercado 1 ”. Esto se manifiesta en parte, en que los inversionistas asumen mayores riesgos en sus compras de activos (acciones) en vez de bonos… ( Leia mais » )

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Elecciones en EUA 2016: Ganó la profundización de la Crisis Global

Introducción La elección presidencial en EUA con la victoria de Donald Trump ha llevado la confrontación y pujas de poder dentro de EUA (Estados Unidos de América). Esta confrontación profundiza la crisis y la extiende a todos los planos de la realidad. Esta crisis que se profundiza en la medida en que se profundiza la… ( Leia mais » )

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Hacia un mundo multipolar en medio de amenazas de guerra

El Yuan chino frente al dólar, ¿hacia un gobierno global? El 1 de octubre el Yuan chino ha sido incluido oficialmente en la canasta de los Derechos Especiales de Giro (DEG´s) del Fondo Monetario Internacional (FMI). Al mismo tiempo bonos denominados en Derechos Especiales de Giro (DEG´s) fueron introducidos. Es un hecho que los bonos… ( Leia mais » )

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Ucrania como el ´Waterloo´ del Imperio del dólar

Introducción Los Jefes tradicionales del Mundo son los banqueros ingleses y norteamericanos y en el mando mundial está la Dinastía de Rothschild. Con  sus socios en el Banco de la Reserva Federal de EEUU, como la Dinastía Rockefeller y otros 8 socios banqueros, emiten la moneda: el dólar. La Reserva federal es propiedad privada (de… ( Leia mais » )

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El G77 y la descolonización de la geopolítica

Las recientes crisis en Ucrania y Siria manifiestan la compleja transición hacia un mundo sin centro hegemónico único; lo que se está denominando el “incipiente mundo multipolar” (las áreas en disputa manifiestan esta tónica). El siglo XXI amanece con un nuevo mundo emergente que ya no presupone, ni cultural ni civilizatoriamente, la hegemonía occidental. El… ( Leia mais » )

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Por un mundo multipolar y una sociedad post-capitalista – A cien años de la primera guerra mundial

Los historiadores, que tienen la costumbre de considerar que el siglo XIX comienza en 1815 (Waterloo) y termina en 1914 (la primera guerra mundial), con seguridad definirán el siglo XX como el período 1914-2014, que finaliza cuando el antiguo sistema está muriendo al mismo tiempo que el nuevo emerge. (Vea Global Europe Anticipation Bulletin GEAB… ( Leia mais » )

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¿Cómo Sobrevivirá La Humanidad ante um Mundo de Guerreros y Banqueros?

Leer libro de Wim Dierckxsens y Antonio Jarquín en: http://pt.calameo.com/read/000281290e7cc9d001e70

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Una mirada critica sobre la crisis: ¿qué pasará con la UE? (síntesis de unos artículos recientes)

Las crisis financieras, cuando son globales, son expresión de la confrontación entre los grandes actores capitalistas financieros que pugnan por la configuración del nuevo orden mundial. La confrontación entre bloques de poder constituye el fondo de la crisis actual, la cual se produce cuando en el núcleo financiero de poder mundial comienza a emerger una… ( Leia mais » )

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Guerra financiera, desastre planetario

La guerra financiera ha trepado un escalón tan significativo, que puede ser el banderazo de un desastre de magnitud desconocida para todo el planeta. La cumbre de Bruselas de los pasados 8 y 9 de diciembre, fue el autoaislamiento de Gran Bretaña, respecto de la Unión Europea (UE). Detrás del premier británico, está la City,… ( Leia mais » )

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La gran paradoja: a tres años de la quiebra de Lehman Brothers todo sigue igual

Marco Antonio Moreno La quiebra de Lehman Brothers encierra el más extraño misterio, que es también la causa y el sentido de la actual crisis ¿Por qué Henry Paulson, que había rescatado a Bear Stearns, Merrill Lynch, Fanny y Freddie y otras instituciones financieras, dio la espalda a Lehman Brothers? La opción política de dejar… ( Leia mais » )

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La quiebra de Lehman Brothers, tres años después (1)

El 15 de septiembre de 2008, hace ahora tres años, se producía la quiebra de Lehman Brothers, el banco de inversión de Estados Unidos que ha marcado la actual crisis económica mundial, una crisis que comienza con las hipotecas basuras y que se ha ido transformando hasta convertirse ahora, en Europa, en la crisis de… ( Leia mais » )

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De cómo la población islandesa se rebeló exitosamente frente a las políticas neoliberales impuestas por el FMI y la UE (La derrota del capital financiero por el pueblo islandés)

Islandia es un país de poco más de 300.000 habitantes. No tiene ejército. Y, sin embargo, derrotó a los centros financieros más importantes del mundo a base de su firmeza y voluntad popular. En las ligas de riqueza que periódicamente se publican, Islandia aparecía como uno de los países más ricos del mundo, ya que… ( Leia mais » )

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¿Cómo salvar a los pueblos y no a los banqueros?

Hacia fines de julio de 2011 se vislumbraba por primera vez ante el público la amenaza de una bancarrota no solo en los países periféricos o en uno que otro país europeo, sino hasta en los propios EEUU. Con ello el pánico se hace presente, el precio del oro se dispara y se anuncia cada… ( Leia mais » )

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Estados Unidos: Una deuda con techo de vidrio

La actual deuda pública de Estados Unidos supera 14,5 millones de millones de dólares y representa alrededor del 97 por ciento del PIB (14,8 billones en 2010), un record impactante. En los próximos meses sufriremos más controversias en el Capitolio y el fondo del Estado solo está asegurado hasta el fin del presente año fiscal… ( Leia mais » )

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Frenar la Economía (video conferencia de Wim Dierckxsens)

Vea esta video-conferencia hecha para “Pasado y Presente 21”, introducida por Isabel Rauber: http://www.youtube.com/watch?v=_hINr1jZdAs&feature=related (Parte 1) http://www.youtube.com/watch?v=Eq817xvXLG0 (Parte 2) http://www.youtube.com/watch?v=3aRbc6oxKvY&feature=related (Parte 3) http://www.youtube.com/watch?v=i-ZqynHv25k&feature=related (Parte 4) Pasado y Presente 21: www.pasadoypresente21.org.ar

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Los “”indignados”” y la Comuna de París

Tal vez por una de esas sorpresas de la historia el gran levantamiento popular que hoy conmueve a España (y que comienza a reverberar en el resto de Europa) estalla en coincidencia con el 140º aniversario de la Comuna de París, una gesta heroica en la cual la demanda fundamental también era la democracia. Pero… ( Leia mais » )

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Crise alimentar e climática – Humanitas UNISINOS , CEPAT

AALAI, América Latina en Movimiento Honduras O império contra-ataca Atilio Boron A crise hondurenha finalmente se resolveu “pelo lado mau”: a consolidação do regime golpista e a institucionalização das eleições ilegítimas que terão lugar no próximo dia 29 de novembro. Já a Casa Branca declarou que os resultados do pleito serão admitidos como válidos, comemorando-se… ( Leia mais » )

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La nueva fase de la crisis mundial: la amenaza de bancarrota de Estados

La nueva fase de la crisis mundial: la amenaza de bancarrota de Estados 1. ‘Recuperación’ de la economía ficticia no así de la economía real La crisis inmobiliaria de 2008 fue el resultado de años de acumulación de capital ficticio. Comenzó en los EE. UU. por la concesión de préstamos a hogares endeudados para devenir… ( Leia mais » )

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¿Constituye un "New Green Deal" una alternativa?

¿Constituye un “New Green Deal” una alternativa? Controla el petróleo y controlarás a las naciones; controla los alimentos y controlarás a la gente Henry Kissinger (1970) 1. El crecimiento sostenible, ¿mito o realidad? Si bien, en nuestra opinión, para las élites en el poder un ‘keynesianismo militar’ no será ninguna opción ante la actual crisis,… ( Leia mais » )

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El Sujeto ante un Cambio Civilizatorio: Retos y Amenazas

El Sujeto ante un Cambio Civilizatorio: Retos y Amenazas Wim Dierckxsens, Antonio Jarquin, Paulo Campanario, Reinaldo Carcanholo, Paulo Nakatani y Remy Herrera 1. El sujeto ante un cambio civilizatorio Desde el año 1980 al 2000, la población de la economía mundial globalizada, es decir aquella disponible para los intereses del gran capital, más que se… ( Leia mais » )

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Décimo Foro Social Mundial: síntomas de decadencia

Rebelion
Una década es tiempo suficiente –en el terreno políticosocial- para el crecimiento, madurez y, tal vez, decadencia de un “movimiento de movimientos” que se propuso cambiar el mundo. Aunque su declinación es un dato de la realidad, sus mentores pueden contentarse con que su oponente, el Foro Económico de Davos, atraviesa dificultades aún mayores.

Los síntomas son bien conocidos: debatir hasta el cansancio si lo que se está haciendo tiene sentido, si debe continuarse el mismo camino o torcer el rumbo en alguna dirección que permita encontrar soluciones a los males y malestares que se perciben. En efecto, tanto el seminario “10 años después” realizado en Porto Alegre, como el Foro Temático, con sede en Salvador, dedicaron buena parte de su tiempo a constatar la pérdida de vitalidad de un movimiento que pretendió ser la alternativa a la globalización neoliberal.

Este año, el Foro Social Mundial no contó con un evento central sino que realizó actividades en una veintena de ciudades de diferentes partes del mundo, entre ellas las dos capitales estatales brasileñas. La opción por la descentralización es un indicador de que los grandes eventos de decenas de miles de personas jugaron un papel importante en su momento, a comienzos de la década, pero en esta etapa no tendría sentido repetirlos ya que, según se pudo constatar en las últimas ediciones, el formato se fue desgastando.

El evento de Porto Alegre, a partir del 25 de enero, consistió en un conjunto de debates entre intelectuales y miembros de ONG, con escasa participación de los movimientos sociales que son, en los hechos, la razón de ser del Foro. Por cierto, no era la intención de los organizadores apostar por la masividad que arrastró a más de 150 mil personas en las ediciones anteriores, pero los debates atrajeron ahora a menos del diez por ciento del anterior pico de participación.

En Salvador, por el contrario, en el Foro Temático realizado entre el 29 y el 31 de enero, la presencia de los movimientos era esperada con cierta expectativa. La opción por descentralizar el evento, con mesas de debates en hoteles de la ciudad y las actividades de los movimientos relegadas al recinto de la Universidad Católica, tuvo un efecto negativo para la participación social. A diferencia de lo que sucedía en Porto Alegre años atrás, cuando la ciudad giraba por unos días en torno al Foro, en la capital de Bahía la gente no se enteró del evento altermundialista.

Buscando nuevos rumbos

El viraje en la situación política mundial y en América Latina, parece estar en la base de un cierto desconcierto que se plasma en la aparición de propuestas notoriamente divergentes. En las primeras ediciones de los Foros, se registraba un fuerte ascenso del conservadurismo comandado por George W Bush, a caballo de las invasiones a Irak y Afganistán. En este continente, se estaban estrenando los gobiernos del cambio y se registraba aún una oleada de movilización social que desembarcó con sus múltiples colores en los eventos multitudinarios de Porto Alegre.

La crisis mundial, el ascenso de Barack Obama a la Casa Blanca, el otoño de los gobiernos progresistas y de izquierda de la región y la creciente desmovilización social, pautan una coyuntura bien distinta. El tono de la Carta de Bahía, documento final aprobado por una asamblea de movimientos, delata el nuevo clima. La declaración enfatiza en el rechazo a “la presencia de bases extranjeras en el continente sudamericano”, la defensa de la soberanía y de los grandes yacimientos de petróleo descubiertos en el litoral brasileño.

La Carta hace una defensa cerrada del gobierno de Lula. “En Brasil, muchos avances fueron conquistados por el pueblo durante los siete años del gobierno Lula”. Menciona que aún falta realizar reformas estructurales, pero llama a apoyar a los diversos oficialismos “en este período de embate político que se aproxima”, en clara alusión a los procesos electorales venideros.

En este punto, aparecen fuertes divergencias. El Movimiento Sin Tierra, muy crítico con Lula por no haber hecho la reforma agraria prometida, no movilizó sus bases hacia el Foro como en ocasiones anteriores. En Salvador, el movimiento más potente es el de los Sin Techo, que en diferentes talleres mostró claras distancias tanto con el gobierno federal como con el estatal, comandado por el petista Jacques Wagner.

La distancia, social antes que política, entre movimientos y gobiernos fue una de las características del Foro de Salvador. Uno de los “intercambios” con los movimientos se realizó en un hotel de cinco estrellas, con la participación del gobernador Wagner, el ministro de Desarrollo Social Patrus Ananias y el Secretario Especial para Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Samuel Pinheiro. No era ese el mejor ambiente para movimientos de base que, como los de Salvador, están integrados en su inmensa mayoría por negros pobres que viven en favelas, que son sistemáticamente rechazados en esos espacios.

En la visita que realizamos a tres ocupaciones urbanas de los Sin Techo, pudimos comprobar que las bases de esos movimientos no tenían la menor idea de lo que sucedía en el centro de la ciudad, ni mostraban intención de asistir cuando se les informaba que debían registrarse en otro hotel, también de cinco estrellas, ubicado en el corazón elitista de la ciudad racista. Si alguna vez los foros fueron un genuino encuentro de movimientos sociales, en los hechos se convirtieron en encuentros de elites, intelectuales, miembros de ONG y representantes de organizaciones sociales.

En palabras de Eric Toussaint, miembro del Consejo Internacional del FSM, un dato central es que el encuentro “fue patrocinado por Petrobrás, Caixa, Banco do Brasil, Itaipú Binacional y con fuerte presencia de gobiernos”. O sea, grandes multinacionales que están también en el encuentro empresarial de Davos, donde Lula fue proclamado “estadista global”. En su opinión, el núcleo histórico de fundadores del Foro, donde tienen especial presencia brasileños vinculados al gobierno, son los más reacios a buscar otros formatos, que “se apoyen en fuerzas militantes voluntarias y se alojen en casas de activistas”.

Cuestión de Estado

En cuanto al formato, las propuestas son muy variadas. El portugués Boaventura de Sousa Santos, cree que el Foro fracasó en Europa, Asia y África al no haber conseguido “conquistar la imaginación de los movimientos sociales y los líderes políticos” como sucedió en América Latina. Cree que el FSM debería haber acudido con una posición propia a la cumbre de Copenhague y que el próximo encuentro, a realizarse en Dakar (Senegal), deberá “promover algunas acciones colectivas” en la dirección de buscar “una nueva articulación entre partidos y movimientos”.

Toussaint va más lejos y aspira a que los movimientos recojan la propuesta lanzada por Hugo Chávez de crear una Quinta Internacional, que sería un “instrumento de convergencia para la acción y para la elaboración de un modelo alternativo”. En el otro extremo, el sociólogo brasileño Emir Sader cree que el Foro ya fracasó porque al no estrechar vínculos con los gobiernos progresistas, “quedó girando en el vacío”.

Dos temas siguen estando en el centro de los debates, como estas posturas manifiestan: la rel
ación entre gobiernos y movimientos y el grado de centralización y de organización que debe dotarse el Foro. Hay quienes, como Toussaint, defienden un modelo tradicional, que se resume en “un frente permanente de partidos, movimientos sociales y redes internacionales”, porque es la mejor forma de impulsar la movilización. Cree, por añadidura, que el golpe de Estado en Honduras se consolidó porque la movilización “fue totalmente insuficiente”.

De Sousa Santos echa más leña al fuego al abordar el otro tema en debate. Sostiene que “ahora existe un novísimo movimiento social que es el propio Estado”. Defiende su tesis señalando que si al Estado se lo deja librado a su lógica, “es capturado por la burocracia y por los intereses económicos dominantes”. Pero si los movimientos, que siempre han trabajado por fuera de los estados, lo toman en cuenta como “un recurso importante”, ese Estado “puede ser apropiado por las clases populares como está ocurriendo en el continente latinoamericano”.

En su comunicación al seminario “10 años después”, Immanuel Wallerstein presentó una perspectiva que incluye una variante más, estirando las diferencias entre los militantes. Sostuvo que los impactos mayores de la crisis vendrán en los próximos cinco años, con un posible default de la deuda de los Estados Unidos, la caída del dólar y la aparición de regímenes autoritarios, incluyendo algunos países de América Latina, y la creciente demonización de Obama en Estados Unidos. Cree que se están formando varios bloques geopolíticos que excluyen a Washington: Europa Occidental-Rusia; China-Japón-Corea del Sur; Sudamérica liderada por Brasil.

En ese escenario, opina que en las dos próximas décadas la izquierda social y la política irán percibiendo que “la cuestión central no es poner fin al capitalismo, sino organizar un sistema que lo suceda”. En ese lapso, la confrontación entre derechas e izquierdas, cuyas fuerzas se han expandido a todo el mundo, será inevitable, pero no será una batalla entre estados sino “entre las fuerzas sociales mundiales”. Y cree, además, que a las izquierdas y a los movimientos “les falta una visión estratégica de medio plazo”. Esto último se ha mostrado enteramente cierto, por lo menos en el último Foro Social Mundial.

Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

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EL NUEVO MERCADO: EL CAPITALISMO INTENTA CONVERTIR EN ";RENTABLE"; LA POBREZA

l sistema capitalista no sólo arroja al hambre, la marginalidad, la desprotección social, las privaciones y las enfermedades, a miles de millones de seres humanos en el planeta, sino que ahora, además, sus expertos andan estudiando la manera de reciclar esa masa mayoritaria de desecho humano y social que deja la explotación del hombre por el hombre, en nuevos mercados con “potencialidad de desarrollo” y vetas de rentabilidad asegurada

Dentro de los parámetros funcionales del sistema capitalista (establecido como “civilización única”) la “población sobrante” son las masas expulsadas del circuito del consumo como emergente de la dinámica de concentración de riqueza en pocas manos.

Estas masas, que se multiplican por las periferias de Asia, áfrica y América Latina, no reúnen los estándares del consumo básico (supervivencia mínima) que requiere la estructura funcional del sistema para generar rentabilidad y nuevos ciclos de concentración de activos empresariales y fortunas personales.

Además, esa masas expulsadas del circuito del consumo, requieren (para darle una pantalla “compasiva” al sistema) de una estructura “asistencialista” compuesta por la ONU y las organizaciones internacionales que representan una carga y un “pasivo indeseable” en los balances de gobiernos y empresas trasnacionales a escala global.

Hasta ahora los pobres solamente revisten rentabilidad electoral para los políticos del sistema.

Mediante las politicas asistencialistas “clientelistas” los políticos consiguen un mercado electoral cautivo con la pobreza. De hecho, el modelo capitalista vigente ha industrializado el “mercado de la pobreza” como estrategia para conseguir votos y contener los estallidos sociales.

Paralelamente (Líbano, Irak, Gaza, Afganistán, Pakistán, Sudán, Somalía, y Sry Lanka, entre otros) se han convertido en teatros experimentales de exterminio militar en masa de “población sobrante” que funcionan bajo la carátula operativa de la “guerra contra el terrorismo”.

Fuera de la órbita del “asistencialismo” electoralista, o de una posible “solución final” maltusiana con el exterminio militar, la pobreza, la masa mundial de “población sobrante”, no parece tener cabida en los planes del capitalismo.

Según la ONU, con “menos del 1%” de los fondos económicos que han utilizado los gobiernos capitalistas centrales para salvar al sistema financiero global (bancos y empresas que han desatado la crisis económica), se podría resolver la calamidad y el sufrimiento de miles de millones de personas (más de la mitad de la población mundial) que son víctimas de la hambruna a escala mundial.
¿Y porqué no se hace? Por una razón de fondo: Los pobres, los desamparados, la “población sobrante”, no son un “producto rentable” para el sistema capitalista.

No obstante, no son pocos los expertos que, desde el sistema capitalista, estudian y diseñan (aunque parezca una fantasía increíble) proyectos para reciclar la pobreza (la masa de “población sobrante”) en un mercado segmentado rentable con baja inversión.

Reciclando “población sobrante”

En un artículo titulado “La mejor forma de vender a la base de la pirámide”, The Wall Street Journal en español señala este viernes que ” Alrededor del mundo, cuatro mil millones de personas viven en la pobreza. Y las compañías occidentales están batallando por convertirlas en clientes”.

Los visionarios de los negocios -continúa- llevan una década argumentando que estas personas, conocidas como la base de la pirámide, conforman un mercado inmenso e infrautilizado. Algunas de las mayores y más astutas empresas han querido responder a sus necesidades básicas vendiéndoles desde agua limpia a electricidad.

Sin embargo, una y otra vez, las iniciativas han desaparecido sin dejar huella. ¿Por qué? Porque estas compañías tenían una visión completamente equivocada, afirma el diario en su artículo.

Para decirlo de modo sencillo, añade: la base de la pirámide no es, en realidad, un mercado. Es cierto que esos miles de millones de personas de bajos recursos tienen mucho en común. Y no han adaptado sus comportamientos y presupuestos para dar cabida a los productos en sus vidas. Un mercado de consumo es nada más y nada menos que un estilo de vida construido en torno a un producto.

Usemos como ejemplo un caso conocido, señala el artículo del Journal: En los años 70, el agua embotellada era una idea extraña para la mayoría de los estadounidenses. No era parte del estilo de vida del consumidor de ese país. Tomó décadas para que un gran número de consumidores aceptara la idea de comprar algo que puede obtenerse gratuitamente del grifo, y convertir el agua embotellada en un gran negocio.
¿La respuesta?, se pregunta. Las compañías deben crear mercados -nuevos estilos de vida- para los consumidores pobres. Deben hacer que la idea de pagar por los productos parezca natural, deben inducir a los consumidores a que incorporen esos bienes a sus hábitos. Eso significa trabajar de cerca con comunidades locales en el desarrollo de productos y negocios, para lograr que la compra de esos productos sea interesante para los consumidores. Las compañías, además, deben adoptar una perspectiva de marketing amplia, para darles a los compradores el mayor número de motivos posible para probar los productos.
¿Cómo salvar la inercia en la base de la pirámide (léase pobreza mayoritaria) ?, se pregunta el autor del artículo. La estrategia típica de tratar de convencer a la gente con una campaña informativa con frecuencia es una lucha larga y ardua.

En cambio -señala-, las compañías deberían empezar involucrando a la comunidad (de “población sobrante”) en el proceso de crear, implementar y dar forma al negocio. La sensación de propiedad que esto comporta ayuda a asegurar que el interés en el producto de la compañía será amplio y sostenido.

La tesis (increíble y pesadillesca), publicada en el más influyente vocero periodístico del sionismo financiero de Wall Street, lanza una consideración final: al tratar de venderle a la base de la pirámide, las compañías deberían enviar mensajes positivos. En vez de decir que el producto aliviará sus penas, la empresa debe enfatizar cómo el producto hará que sus vidas sean más agradables.

Pero los proyectos para reciclar la pobreza en mercancía rentable no son privativos de las corporaciones privadas y de sus “tanques de pensamiento”.

Una “oportunidad de negocios”

En un informe publicado en el 2007, titulado “Los próximos cuatro mil millones: mercado y estrategia de negocios en la base de la pirámide”, el Instituto de Recursos Mundiales y la Corporación Internacional de Finanzas, la rama del Grupo Banco Mundial dedicada al sector privado, advierte que el segmento de la población del planeta ubicada en la base de la pirámide económica (BOP por sus siglas en inglés), representa un mercado potencial de unos cinco billones de dólares.

De acuerdo con los expertos del Banco Mundial el sector privado está descuidando la gran oportunidad de negocios que representan los 4.000 millones de pobres que hay en el mundo.

Se trata del primer estudio de este tipo en base a datos obtenidos a través de encuestas realizadas en hogares de unos 110 países.

El objetivo -según sus a
utores- es ayudar a las empresas a pensar más creativamente sobre la posibilidad de nuevos modelos de negocios que cubran las necesidades de mercados desatendidos (léase, la masa de pobreza generada por el propio capitalismo) y al mismo tiempo contribuyan con el desarrollo de los que menos tienen (¿¿??).

El informe del Banco Mundial, se ocupa de la masa de hombres y mujeres de Asia, áfrica, Europa del Este, América Latina y el Caribe cuyos ingresos están por debajo de la línea de pobreza de las sociedades occidentales, pero que sumados representan un excelente potencial de negocios.

La mayoría de estas personas -según el documento- viven con menos de cuatro dólares diarios, no tienen acceso a servicios básicos, propiedad, cuentas bancarias o servicios financieros.
“Lograr que la población BOP ingrese a la economía formal debe constituir un elemento crítico para cualquier estrategia tendiente a generar riqueza y crecimiento inclusivo”, dice el informe sin ruborizarse.

En tal sentido, sugiere atender las necesidades no satisfechas de este mercado como paso esencial para aumentar el bienestar, la productividad y el ingreso, ayudando así a las familias a encontrar un camino de salida de la pobreza. (¿¿??).
“Considerar a los pobres, que también son productores y distribuidores de una inmensa gama de bienes, no es un acto de caridad, sino una oportunidad de negocios”, señala Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, aportando su granito de arena las tesis del reciclamiento rentable de la pobreza.

Casi la mitad de la población del planeta -según la ONU- sobrevive en estado de pobreza o por debajo de la escala de supervivencia, sin satisfacer sus necesidades básicas de alimentación.

Según el organismo, en el mundo ya hay más de 1.000 millones de personas que padecen hambre, la cifra más alta de la historia, y en todo el planeta hay 3.000 millones de desnutridos.

Todo indica que el “gran desafío” para los tanques de pensamiento del capitalismo europeo y estadounidense, consiste en reciclar esa masa mayoritaria de desecho humano y social que deja la explotación del hombre por el hombre, en nuevos mercados con “potencialidad de desarrollo” y vetas de rentabilidad asegurada.

La pobreza también es rentable, parece ser el nuevo eslogan implícito en las propuestas y proyectos que los expertos del sistema capitalista (generador de pobreza y “población sobrante”) comienzan a desarrollar mediante tesis y teorías que parecen sacadas de un libro de psiquiatría.
¿Demencia decadente o realidad? El capitalismo sionista sigue su ruta.

Fuente: http://www.iarnoticias.com/2009/secciones/contrainformacion/0080_pobreza_rentable_06nov09.html

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Sudamérica: Las bases en Colombia y la disputa por los bienes comunes

El inminente acuerdo entre Estados Unidos y Colombia para la utilización de siete bases por el Comando Sur, forma parte de la feroz disputa por los bienes comunes que atraviesa la región sudamericana.

Primero algunas informaciones recientes:

Venezuela alcanzó el primer lugar en reservas probadas de petróleo del orbe al cuantificar 314.000 millones de barriles en la Faja Petrolífera del Orinoco, anunció la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). A partir de ahora Venezuela ocupa el primer lugar en reservas probadas de petróleo a nivel mundial, bajando a Arabia Saudita al segundo lugar, con 264.000 millones de barriles, según PDVSA1.

Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), afirma que la crisis del petróleo llegará mucho antes de lo previsto. “El mundo se dirige a una catastrófica crisis energética que podría perjudicar una recuperación económica mundial debido a que la mayoría de los principales campos de petróleo en el mundo han pasado su pico de producción”. Birol sostiene que los datos que había manejado hasta ahora la AIE eran errados y anticipa en diez años (2020 en vez de 2030) la llegada del pico de producción.
“La primera evaluación detallada de más de 800 campos de petróleo en el mundo, que abarcan las tres cuartas partes de las reservas mundiales, ha encontrado que la mayoría ya llegó a su punto máximo y que la tasa de disminución es casi el doble del ritmo calculado hace apenas dos años”, señala Birol. Esa tasa de decrecimiento es del 6,7 por ciento frente al 3,7 por ciento de 20072.

Hace unos 20 años, China era el decimosegundo socio de América Latina, con un volumen comercial que apenas superaba los 8.000 millones de dólares, pero desde 2007 ocupó la segunda posición, multiplicando por trece aquella cifra y ahora sobrepasa los 100.000 millones de dólares. China ha establecido asociaciones estratégicas con Brasil desde los años 90 y, posteriormente con Venezuela, México, Argentina, Chile y con Perú.

Este año, China ha negociado acuerdos que duplicarían un fondo de desarrollo en Venezuela a 12.000 millones de dólares, le prestaría unos 1.000 millones de dólares a Ecuador para construir una planta hidroeléctrica, le dará acceso a Argentina a más de 10.000 millones de dólares para proyectos y otros 10.000 millones a la empresa estatal del petróleo en Brasil.Según cifras oficiales brasileñas, el volumen de comercio bilateral entre Brasil y China alcanzó 36.440 millones de dólares en 2008, lo que supuso 55,9 por ciento de incremento con respecto al año anterior. En abril de este año, China se convirtió en el primer socio comercial de Brasil, superando a Estados Unidos. El ingreso de China como país donante en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en abril pasado, tras quince años de negociaciones, fue una fuerte señal de su creciente compromiso para ahondar sus vínculos con la región3.

Se estaría produciendo un importante viraje de la política económica de Brasil respecto a Estados Unidos. Desde agosto de 2008 hasta mayo de este año, o sea cuando se dispara la crisis económica mundial, Brasil redujo un 17 por ciento sus inversiones en títulos estadounidenses. Es la mayor reducción entre los 15 mayores acreedores de Washington. En contraste, Rusia aumentó un 20 por ciento sus compras de títulos de la Reserva Federal y China un 40 por ciento en el mismo lapso4.

La empresa estatal china de petróleo (CNPC) decidió acelerar sus adquisiciones en África y América Latina porque “los precios relativamente bajos de los activos ofrecen este año oportunidades sin precedentes para la compañía”. Una de esas oportunidades sería la compra del 84 por ciento de las acciones de Repsol YPF en Argentina en una alianza con la tercera mayor empresa china, la CNOOC, por 17.000 millones de dólares. De concretarse, sería la mayor inversión petrolífera de China en el exterior5.

Las informaciones anteriores, recogidas apenas en la prensa internacional de la última semana, permiten inferir que en la región se está produciendo una fuerte competencia por recursos naturales con la participación de potencias extracontinentales. En paralelo, los países más importantes (Argentina, Brasil, Venezuela) comienzan a realizar sus intercambios en otras monedas diferentes al dólar y establecen alianzas con países asiáticos y con potencias emergentes.

El peso que los factores económicos vinculados a la hegemonía tengan en la decisión de incrementar la presencia militar de Estados Unidos en Colombia, podrán observarse de modo más claro a medida que Obama vaya tomando más y más decisiones estratégicas.

Contra quién van las bases

Según Estados Unidos se trata básicamente de sustituir el papel que venía jugando la base de Manta, en Ecuador, que debe abandonar en noviembre pero de la cual de hecho ya se ha retirado. Para el presidente Álvaro Uribe, se trata de seguir adelante con el Plan Colombia, o sea continuar la guerra contra las FARC hasta ganarla, y perseguir al narcotráfico. En este punto la coincidencia entre Bogotá y Washington es completa, más allá que para las cúpulas colombianas el ampliar la presencia militar estadounidense es una buena forma de resolver cualquier posible dificultad en las relaciones entre ambos países.

El despliegue de la IV Flota decidido el año pasado, se ve ahora completado por un rosario de siete bases que el Comando Sur puede utilizar cuando lo considere conveniente. Por cierto, la Casa Blanca y el Palacio de Nariño están empeñados en el argumento de que no habrá bases militares estadounidenses porque todas seguirán siendo controladas por el Estado y las fuerzas armadas colombianas, y que los 800 militares y 600 contratistas que operan actualmente en Colombia no se verán incrementados.

El argumento es sólo parcialmente cierto. En las nuevas condiciones de la guerra, el tipo de bases militares que existieron durante la Guerra Fría, grandes concentraciones humanas y de aparatos, fijas e inmóviles, están dando paso a un modelo más flexible como se desprende del informe “Global en Route Strategy” de abril de 2009 de la fuerza aérea de Estados Unidos. Se trata de poder contar con el uso de instalaciones sobre todo para el tránsito aéreo, que hagan posible el control a distancia y la disuasión, dejando la intervención directa para situaciones excepcionalmente críticas. En ese sentido, lo que más interesa a la superpotencia es contar con la cooperación de los gobiernos de la región, permitiendo instalar radares y sistemas de vigilancia, el uso de aeropuertos y puertos, cuestión mucho más decisiva que la presencia militar directa que, con la tecnología actual, puede concretarse en cuestión de horas.

Sin embargo, el nuevo despliegue del Comando Sur apunta en otra dirección. Para Juan Gabriel Tokatlián, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Di Tella, “el mensaje principal es para Brasil y no para Venezuela”6. Tiene razón, pero debe agregarse un par de detalles. Decir Brasil, desde la lógica imperante en Washington, es decir Amazonia, o sea, recursos naturales. En segundo lugar, el inminente acuerdo para la utilización de siete bases militares colombianas por el Comando Sur, puede estar relacionado con la creciente alianza entre China y Brasil, cuyo comercio debe realizarse a través de la cordillera andina.

La es
trategia del cerco

Las cosas son según el lugar desde el cual se observen. Por eso en Brasil la decisión de ampliar la presencia militar del Comando Sur en la región cayó como una patada. El canciller Celso Amorim y el asesor para asuntos internacionales Marco Aurelio García, fueron muy explícitos. “Lo que preocupa a Brasil es una presencia militar fuerte, cuyo objetivo y capacidad pueden ir mucho más allá de lo que pueda ser la necesidad interna de Colombia”, dijo Amorim a Folha de Sao Paulo. Agregó que hay una contradicción entre la afirmación de Bogotá de que las FARC están prácticamente aniquiladas y el aumento de la presencia militar estadounidense para combatirlas. “En la región, es importante tener transparencia y claridad. Eso tal vez haya faltado. Uno puede tener, por ejemplo, garantías formales sobre cómo serán usadas esas bases”, concluyó7.

El presidente Lula, por su parte, vinculó las bases en Colombia y la reactivación de la IV Flota con la existencia de enormes reservas petroleras a 7.000 metros de profundidad en aguas de los estados de Santa Catarina y Espíritu Santo, que le darán al país autonomía energética. De ese modo, parece alinearse con una vieja preocupación de los estrategas y militares de su país en lo que denominan como “Geopolítica del Cerco”. En efecto, en 2002 el Centro de Inteligencia del Ejército, con sede en Brasilia, realizó tres estudios que mapearon la presencia militar estadounidense en Sudamérica. Las conclusiones indicaban que en 2001 y 2002 había 6.300 militares de ese país construyendo pistas y destacamentos en forma de un “cinturón” militar que rodea a Brasil8.

Uno de esos trabajos, “Presencia de los Estados Unidos en América del Sur”, a cargo del entonces coronel de infantería y ahora jefe militar del Nordeste, José Alberto da Costa Abreu, concluía que una de las principales consecuencias es “la disminución de la capacidad brasileña de proyectar poder en el ámbito regional por la existencia de un \’cinturón\’ de instalaciones norteamericanas próximas a las fronteras brasileñas, principalmente en la región amazónica”9.

En la serie de reportajes publicados por el sitio militar brasileño Defesanet, recuerdan que el 25 por ciento del petróleo que consumen los Estados Unidos proviene de los países andinos, y que la cuestión de la Amazonia es el tema más candente en la región y un asunto de extrema sensibilidad para Brasil.

Notas:
1) Agencia Xinhua, 13 de agosto de 2009.
2) The Independent, 3 de agosto de 2009.
3) Diario del Pueblo, 11 de agosto de 2009.
4) Folha de Sao Paulo, 12 de agosto de 2009.
5) China Daily, 12 de agosto de 2009.
6) Página 12, 7 de agosto de 2009.
7) DPA, Brasilia, 2 de agosto de 2009.
8) Defesanet, el 18 de enero de 2006.
9) Idem.

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Publicado por ARGENPRESS en 18:07:00

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Siete puñales en el corazón de América

Leo y releo datos y artículos elaborados por personalidades inteligentes, conocidas o poco conocidas, que escriben en diversos medios y toman la información de fuentes no cuestionadas por nadie.

Los pueblos que habitan el planeta, en todas partes, corren riesgos económicos, ambientales y bélicos, derivados de la política de Estados Unidos, pero en ninguna otra región de la tierra se ven amenazados por tan graves problemas como sus vecinos, los pueblos ubicados en este continente al Sur de ese país hegemónico.

La presencia de tan poderoso imperio, que en todos los continentes y océanos dispone de bases militares, portaaviones y submarinos nucleares, buques de guerra modernos y aviones de combate sofisticados, portadores de todo tipo de armas, cientos de miles de soldados, cuyo gobierno reclama para ellos impunidad absoluta, constituye el más importante dolor de cabeza de cualquier gobierno, sea de izquierda, centro o derecha, aliado o no de Estados Unidos.

El problema, para los que somos vecinos suyos, no es que allí se hable otro idioma y sea una nación diferente. Hay norteamericanos de todos los colores y todos los orígenes. Son personas iguales que nosotros y capaces de cualquier sentimiento en un sentido u otro. Lo dramático es el sistema que allí se ha desarrollado e impuesto a todos. Tal sistema no es nuevo en cuanto al uso de la fuerza y los métodos de dominio que han prevalecido a lo largo de la historia. Lo nuevo es la época que vivimos. Abordar el asunto desde puntos de vista tradicionales es un error y no ayuda a nadie. Leer y conocer lo que piensan los defensores del sistema ilustra mucho, porque significa estar conscientes de la naturaleza de un sistema que se apoya en la constante apelación al egoísmo y los instintos más primarios de las personas.

De no existir la convicción del valor de la conciencia, y su capacidad de prevalecer sobre los instintos, no se podría expresar siquiera la esperanza de cambio en cualquier período de la brevísima historia del hombre. Tampoco podrían comprenderse los terribles obstáculos que se levantan para los diferentes líderes políticos en las naciones latinoamericanas o iberoamericanas del hemisferio. En último término, los pueblos que vivían en esta área del planeta desde hace decenas de miles de años, hasta el famoso descubrimiento de América, no tenían nada de latinos, de ibéricos o de europeos; sus rasgos eran más parecidos a los asiáticos, de donde procedieron sus antepasados. Hoy los vemos en los rostros de los indios de México, Centroamérica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay y Chile, un país donde los araucanos escribieron páginas imborrables. En determinadas zonas de Canadá y en Alaska conservan sus raíces indígenas con toda la pureza posible. Pero en el territorio principal de Estados Unidos, gran parte de los antiguos pobladores fueron exterminados por los conquistadores blancos.

Como conoce todo el mundo, millones de africanos fueron arrancados de sus tierras para trabajar como esclavos en este hemisferio. En algunas naciones como Haití y gran parte de las islas del Caribe, sus descendientes constituyen la mayoría de la población. En otros países forman amplios sectores. En Estados Unidos los descendientes de africanos constituyen decenas de millones de ciudadanos que, como norma, son los más pobres y discriminados.

A lo largo de siglos esa nación reclamó derechos privilegiados sobre nuestro continente. En los años de Martí trató de imponer una moneda única basada en el oro, un metal cuyo valor ha sido el más constante a lo largo de la historia. El comercio internacional, por lo general, se basaba en él. Hoy ni siquiera eso. Desde los años de Nixon, el comercio mundial se instrumentó con el billete de papel impreso por Estados Unidos: el dólar, una divisa que hoy vale alrededor de 27 veces menos que en los inicios de la década del 70, una de las tantas formas de dominar y estafar al resto del mundo. Hoy, sin embargo, otras divisas están sustituyendo al dólar en el comercio internacional y en las reservas de monedas convertibles.

Si por un lado las divisas del imperio se devalúan, en cambio sus reservas de fuerzas militares crecen. La ciencia y la tecnología más moderna, monopolizada por la superpotencia, han sido derivadas en grado considerable hacia el desarrollo de las armas. Actualmente no se habla solo de miles de proyectiles nucleares, o del poder destructivo moderno de las armas convencionales; se habla de aviones sin pilotos, tripulados por autómatas. No se trata de simple fantasía. Ya están siendo usadas algunas naves aéreas de ese tipo en Afganistán y otros puntos. Informes recientes señalan que en un futuro relativamente próximo, en el 2020, mucho antes de que el casquete de la Antártida se derrita, el imperio, entre sus 2 500 aviones de guerra, proyecta disponer de 1 100 aviones de combate F-35 y F-22, en sus versiones de caza y bombarderos de la quinta generación. Para tener una idea de ese potencial, baste decir que los que disponen en la base de Soto Cano, en Honduras, para el entrenamiento de pilotos de ese país son F-5; los que suministraron a las fuerzas aéreas de Venezuela antes de Chávez, a Chile y otros países, eran pequeñas escuadrillas de F-16.

Más importante todavía, el imperio proyecta que en el transcurso de 30 años todos los aviones de combate de Estados Unidos, desde los cazas hasta los bombarderos pesados y los aviones cisterna, serán tripulados por robots.

Ese poderío militar no es una necesidad del mundo, es una necesidad del sistema económico que el imperio le impone al mundo.

Cualquiera puede comprender que si los autómatas pueden sustituir a los pilotos de combate, también pueden sustituir a los obreros en muchas fábricas. Los acuerdos de libre comercio que el imperio trata de imponer a los países de este hemisferio implican que sus trabajadores tendrán que competir con la tecnología avanzada y los robots de la industria yanki.

Los robots no hacen huelgas, son obedientes y disciplinados. Hemos visto por la televisión máquinas que recogen las manzanas y otras frutas. La pregunta cabe hacerla también a los trabajadores norteamericanos ¿Dónde estarán los puestos de trabajo? ¿Cuál es el futuro que el capitalismo sin fronteras, en su fase avanzada del desarrollo, asigna a los ciudadanos?

A la luz de esta y otras realidades, los gobernantes de los países de UNASUR, MERCOSUR, Grupo de Río y otros, no pueden dejar de analizar la justísima pregunta venezolana ¿Qué sentido tienen las bases militares y navales que Estados Unidos quiere establecer alrededor de Venezuela y en el corazón de Suramérica? Recuerdo que hace varios años, cuando entre Colombia y Venezuela, dos naciones hermanadas por la geografía y por la historia, las relaciones se volvieron peligrosamente tensas, Cuba promovió calladamente importantes pasos de paz entre ambos países. Nunca los cubanos estimularemos la guerra entre países hermanos. La experiencia histórica, el destino manifiesto proclamado y aplicado por Estados Unidos, y la endeblez de las acusaciones contra Venezuela de suministrar armas a las FARC, asociadas a las negociaciones con el propósito de conceder siete puntos de su territorio para uso aéreo y naval de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, obligan ineludiblemente a Vene
zuela a invertir en armas, recursos que podían emplearse en la economía, los programas sociales y la cooperación con otros países del área con menos desarrollo y recursos. No se arma Venezuela contra el pueblo hermano de Colombia, se arma contra el imperio, que intentó destruir ya la Revolución y hoy pretende instalar en las proximidades de la frontera venezolana sus armas sofisticadas.

Sería un error grave pensar que la amenaza es solo contra Venezuela; va dirigida a todos los países del Sur del continente. Ninguno podrá eludir el tema y así lo han declarado varios de ellos.

Las generaciones presentes y futuras juzgarán a sus líderes por la conducta que adopten en este momento. No se trata solo de Estados Unidos, sino de Estados Unidos y el sistema. ¿Qué ofrece? ¿Qué busca?

Ofrece el ALCA, es decir, la ruina anticipada de todos nuestros países, libre tránsito de bienes y de capital, pero no libre tránsito de personas. Experimentan ahora el temor de que la sociedad opulenta y consumista sea inundada de latinos pobres, indios, negros y mulatos o blancos sin empleo en sus propios países. Devuelven a todos los que cometen faltas o sobran. Los matan muchas veces antes de entrar, o los retornan como rebaños cuando no los necesitan; 12 millones de inmigrantes latinoamericanos o caribeños son ilegales en Estados Unidos. Una nueva economía ha surgido en nuestros países, especialmente los más pequeños y pobres: la de las remesas. Cuando hay crisis, ésta golpea sobre todo a los inmigrantes y a sus familiares. Padres e hijos son cruelmente separados a veces para siempre. Si el inmigrante está en edad militar, le otorgan la posibilidad de enrolarse para combatir a miles de kilómetros de distancia, “en nombre de la libertad y la democracia”. Al regreso, si no mueren, les conceden el derecho a ser ciudadanos de Estados Unidos. Como están bien entrenados les ofrecen la posibilidad de contratarlos no como soldados oficiales, pero sí como civiles soldados de las empresas privadas que prestan servicios en las guerras imperiales de conquista.

Existen otros gravísimos peligros. Constantemente llegan noticias de los emigrantes mexicanos y de otros países de nuestra área que mueren intentando cruzar la actual frontera de México y Estados Unidos. La cuota de víctimas cada año supera con creces la totalidad de los que perdieron la vida en los casi 28 años de existencia del famoso muro de Berlín.

Lo más increíble todavía es que apenas circula por el mundo la noticia de una guerra que cuesta en este momento miles de vidas por año. Han muerto ya, en el 2009, más mexicanos que los soldados norteamericanos que murieron en la guerra de Bush contra Irak a lo largo de toda su administración.

La guerra en México ha sido desatada a causa del mayor mercado de drogas que existe en el mundo: el de Estados Unidos. Pero dentro de su territorio no existe una guerra entre la policía y las fuerzas armadas de Estados Unidos luchando contra los narcotraficantes. La guerra ha sido exportada a México y Centroamérica, pero especialmente al país azteca, más cercano al territorio de Estados Unidos. Las imágenes que se divulgan por la televisión, de cadáveres amontonados y las noticias que llegan de personas asesinadas en los propios salones de cirugía donde intentaban salvarles la vida, son horribles. Ninguna de esas imágenes procede de territorio norteamericano.

Tal ola de violencia y sangre se extiende en mayor o menor grado por los países de Suramérica. ¿De dónde proviene el dinero sino del infinito manantial que emerge del mercado norteamericano? A su vez, el consumo tiende también a extenderse a los demás países del área, causando más víctimas y más daño directo o indirecto que el SIDA, el paludismo y otras enfermedades juntas.

Los planes imperiales de dominación van precedidos de enormes sumas asignadas a las tareas de mentir y desinformar a la opinión pública. Cuentan para ello con la total complicidad de la oligarquía, la burguesía, la derecha intelectual y los medios masivos de divulgación.

Son expertos en divulgar los errores y las contradicciones de los políticos.

La suerte de la humanidad no debe quedar en manos de robots convertidos en personas o de personas convertidas en robots.

En el año 2010, el gobierno de Estados Unidos empleará 2 200 millones de dólares a través del Departamento de Estado y la USAID para promover su política, 12% más que los recibidos por el gobierno de Bush el último año de su mandato. De ellos, casi 450 millones se destinarán a demostrar que la tiranía impuesta al mundo significa democracia y respeto a los derechos humanos.

Apelan constantemente al instinto y al egoísmo de los seres humanos; desprecian el valor de la educación y la conciencia. Es evidente la resistencia demostrada por el pueblo cubano a lo largo de 50 años. Resistir es el arma a la que no pueden renunciar jamás los pueblos; los puertorriqueños lograron parar las maniobras militares en Vieques, situándose en el polígono de tiro.

La patria de Bolívar es hoy el país que más les preocupa, por su papel histórico en las luchas por la independencia de los pueblos de América. Los cubanos que prestan allí sus servicios como especialistas en la salud, educadores, profesores de educación física y deportes, informática, técnicos agrícola, y otra áreas, deben darlo todo en el cumplimiento de sus deberes internacionalistas, para demostrar que los pueblos pueden resistir y ser portadores de los principios más sagrados de la sociedad humana. De lo contrario el imperio destruirá la civilización y la propia especie.

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Miguel d’Escoto abre la Conferencia sobre Crisis y Desarrollo en la ONU: ";Salvaguardar el Bien Común de la Tierra y la Humanidad";

ALAI AMLATINA, 24/06/2009.- El presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas, Miguel d’Escoto Brockmann, inauguró hoy, 24 de junio, en Nueva York, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Crisis Financiera y Económica Mundial y su Impacto Sobre el Desarrollo, con un discurso sobre “La actual crisis financiera y económica mundial a la luz del bien común de la tierra y de la humanidad”.

El evento, llamado también el “G192”, reúne a altos representantes de los gobiernos del mundo para explorar soluciones, no solo a la crisis económica y financiera, sino al conjunto de crisis que amenazan a la humanidad y al planeta, ya que, como afirmó d\’Escoto, “los retos de las diferentes crisis están todos interconectados y nos obligan a nosotros, representantes de los pueblos de la Tierra, a proclamar nuestra responsabilidad unos hacia los otros y a que juntos, con gran esperanza, busquemos soluciones incluyentes.”

El ex canciller nicaragüense advirtió que: “No es humano ni responsable construir una Arca de Noé que salve solamente al sistema económico imperante dejando a la gran mayoría de la humanidad a su propia suerte, sufriendo las nefastas consecuencias de un sistema impuesto por una irresponsable, aunque poderosa minoría.”

Al prevenir que “hemos llegado a la última frontera”, d\’Escoto subrayó la necesidad de buscar un modelo sostenible de vivir. “El egoísmo y la codicia no se pueden remendar. Tienen que ser sustituidos por la solidaridad y eso, obviamente, implica un cambio radical. Si realmente lo que queremos es una paz estable y duradera, debemos estar absolutamente claros que debemos ir más allá de controles y correcciones del modelo existente y crear algo que apunte hacia un nuevo paradigma de convivencia social. (…) Hemos construido una economía globalizada. Ahora es el momento de crear una política y una ética globalizadas a partir de las muchas experiencias y tradiciones culturales de los diferentes pueblos”, afirmó.

Este reto, según el Presidente de la Asamblea, implica incorporar la óptica que viene de las ciencias de la Tierra, según las cuales la Tierra está insertada dentro de un vasto y complejo cosmos en evolución. “Esta concepción contemporánea se compagina con la ancestral visión de la Humanidad y de los pueblos originarios para los cuales la Tierra siempre fue y es venerada como Madre”, subrayó, añadiendo que “Lamentablemente, a raíz de nuestro excesivo consumo y despilfarro, la Tierra ha ultrapasado ya en 40% su capacidad de reposición de los bienes y servicios que generosamente nos ofrece”.

De esta óptica debe nacer una nueva ética planetaria del bien común, cuya primera afirmación, según d\’Escoto, consiste en proclamar y salvaguardar el Bien Común de la Tierra y de la Humanidad; se trata de bienes que no pueden ser apropiados privadamente por nadie y deben servir a la vida de todos, de las presentes y de las futuras generaciones y de la comunidad de los demás seres vivientes, señaló.

Estos bienes fundamentales serían: la propia Tierra, la biósfera de la Tierra -especialmente el agua, los océanos y los bosques-, los climas de la Tierra y la propia Humanidad como un todo. Respecto a esta última, d\’Escoto plantea como indispensable la abolición de las armas nucleares por completo, no simplemente reducción o no proliferación.
Estrategias frente a las crisis

A la luz de estos principios éticos, el Presidente de la Asamblea puso a consideración cinco estrategias de salida a las actuales crisis, con miras a dar las bases para lo que llama una biocivilización:
“Primero: la utilización sostenible y responsable de los escasos recursos naturales. Esto implica superar la lógica de la explotación de la naturaleza y fortalecer la relación de respeto y de sinergia.

“Segundo: devolver a la economía su debido lugar en el conjunto de la sociedad, superando la visión reduccionista que la hizo el gran eje estructurador de la convivencia humana. La economía debe ser respetuosa de valores y no fuente de valores; debe ser vista como la actividad destinada a crear, dentro del respeto de las normas sociales y ecológicas, las bases de la vida física, cultural y espiritual de todos los seres humanos sobre el planeta.

“Tercero: generalizar la democracia a todas las relaciones sociales y a todas las instituciones. No solamente aplicarla y profundizarla en el campo político, con una nueva definición del Estado y de los organismos internacionales, sino también ampliarla al área de la economía, de la cultura y de la relación entre hombres y mujeres para que sea un
valor universal y verdaderamente una democracia sin fin.

“Cuarto: forjar un ethos mínimo desde el intercambio multicultural y desde las tradiciones filosóficas y religiosas de los pueblos, a fin de que puedan participar en la definición del Bien Común de la Humanidad y de la Tierra y en la elaboración de nuevos valores.

“Quinto: potenciar una visión espiritual del mundo que haga justicia a las búsquedas humanas por un sentido trascendente de la vida, de la labor creativa de los humanos y de nuestro corto tránsito por este pequeño planeta”.

Asimismo, d\’Escoto nombró cinco principios éticos para mantener viva la realidad dinámica y en construcción del Bien Común de la Humanidad y de la Tierra: el respecto, el cuidado, la compasión, la responsabilidad universal y la cooperación.

Para concluir, expresó la profunda convicción de que el escenario actual no es de tragedia sino de crisis. “La tragedia termina mal con una Tierra desvastada pero que puede continuar sin nosotros.
El actual dolor no es el estertor de un moribundo, sino el dolor de un nuevo parto”, declaró. Y recordó a los representantes de los gobiernos que “para poder aprovechar las oportunidades que la actual crisis nos presenta, tendremos que deponer actitudes egoístas. Estas, en verdad, sólo buscan preservar un sistema que, supuestamente, beneficia a una minoría y claramente tiene nefastas consecuencias para la inmensa mayoría de los habitantes del planeta”.

* Ver el texto completo del discurso de Miguel d\’Escoto: http://alainet.org/active/31207

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En la ruta de la decadencia. Hacia una crisis prolongada de la civilización burguesa

La crisis mundial apareció primero bajo la forma de una turbulencia financiera empujada por el desinfle de la burbuja inmobiliaria norteamericana, incluso inicialmente no faltaron opiniones de expertos (muy difundidas por los medios de comunicación) asegurando que la tormenta duraría poco dada la fortaleza general de los Estados Unidos y cuando los problemas aumentaron sin… ( Leia mais » )

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Crisis económica global. ¿Hasta cuándo?, ¿hasta dónde?

A partir del verano del 2008 la crisis económica capitalista ha avanzado con rapidez desde una crisis sectorial de valores inmobiliarios en Estados Unidos, que devino poco después crisis financiera en ese país, para extenderse de inmediato a todo el mercado financiero globalizado y por último, revelarse como la crisis económica global que hoy envuelve a la economía real y hace sentir sus efectos a escala mundial.

En ese turbulento período inferior a un año fueron derrumbándose varias falacias que habían adquirido valor de supuesta ciencia en los largos años de esplendor del Consenso de Washington, la desregulación y el estado considerado el villano de la economía siempre que interviniera en ella. No pocos neoliberales doctrinarios de ayer, son hoy críticos de la desregulación y se han pasado a las filas de los keynesianos, partidarios de la regulación estatal. La retórica del mercado “libre” ha sido sustituida por la retórica del mercado regulado, pero poco o nada se ha regulado.

La crisis es ya la más profunda desde la ocurrida en los años treinta y probablemente pueda hablarse ya de una depresión en curso, que sería la etapa más cruda de ella y estaría caracterizada no solo por el desplome de valores financieros, sino por la paralización del crédito, la caída del comercio mundial, el descenso de la producción industrial, la merma en las ventas y el aumento alarmante del desempleo, que en Estados Unidos está devorando más de 600 000 puestos de trabajo cada mes. Y se dibuja en el horizonte la tendencia que podría marcar su máxima intensidad: la deflación.

Hasta ahora, la crisis ha alcanzado una intensidad tal que arrasó las versiones tranquilizadoras emitidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando aseguraba que ella sería breve y de escasa intensidad. Descenso del 6,3% en el PIB de Estados Unidos, del 4% en Europa, y del 10% en Japón en el primer trimestre del 2009, disminución del comercio mundial, acelerado aumento del desempleo que alcanza 8,5% en Estados Unidos y hasta 15% en España, caída en la producción industrial que tiene como símbolo la postración de General Motors, Ford, Chrysler, son algunos de los indicadores que ilustran su gravedad y su carácter global.

Dos preguntas centrales se plantean gobiernos, empresarios, sindicatos y personas de cualquier país ante ese proceso que va abarcando y golpeando a todos: ¿cuánto durará la crisis? Y ¿hasta dónde llegará su intensidad?

La primera pregunta ha recibido variadas respuestas, algunas de valor nulo por su evidente intención de tranquilizar, en un remedo de la orquesta del Titanic lanzando alegres notas mientras bajaban los escasos botes de salvamento. Un ejemplo es la opinión de Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, al decir que la crisis se resolverá en el 2009 y el año próximo todo volverá a marchar igual.

El FMI, esa calamidad global que el G-20 pretende erigir en baluarte y salvadora de la economía mundial, ha hecho piruetas con sus pronósticos. A principios del 2008 decía que no habría crisis y que la economía mundial, actuando como casino de juego global, continuaría con buena salud. En noviembre del 2008, con la crisis ya en curso, pronosticó un crecimiento mundial del 2,2% en el 2009. En enero del 2009 lo redujo al 0,5% y en marzo admitió que sería negativo, en un alarde de consistencia y exactitud.

La realidad es que el FMI, el Banco Mundial, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ni fueron capaces de pronosticar la crisis que era ya inminente y evidente, ni saben ahora cuánto podrá durar y hasta dónde podrá llegar su intensidad.

No lo pueden saber por tres razones esenciales: no entienden la etiología de la crisis y al no tener la comprensión de sus causas profundas es imposible aplicar la terapia adecuada, pero además esta crisis no es otra igual a las anteriores, sino mucho más compleja, y por último, la desregulación neoliberal creó un monstruo especulativo tan gigantesco en su tamaño como experto en ocultarse, que hoy nadie es capaz de cuantificar con exactitud el monto de valores “tóxicos” que circulan por los entresijos del mercado financiero globalizado.

LOS PLANES DE RESCATE

Los diversos planes de rescate norteamericanos, europeos y japoneses, puestos en práctica unos tras otros durante el último medio año han movilizado cifras en apariencia enormes (no menos de 8 billones de dólares), pero sus resultados han sido nulos como freno para la crisis y en cambio, han revelado al desnudo la inmensa hipocresía de negar cifras ínfimas para la ayuda al desarrollo —como la solicitud de la FAO por 30 000 millones de dólares para resolver los problemas de la agricultura en el Tercer Mundo— y destinar sumas enormes para salvar la estructura financiera que se ha desplomado.

Esos planes de rescate en apariencia formidables, pero inefectivos hasta el momento, lo son debido a su insuficiencia cuantitativa y aun más por su vicio de origen dado por el compromiso con los oligarcas financieros quebrados, más que con los desempleados, los amenazados de desalojo de sus hogares, la gente común que sufre la crisis.

El keynesianismo, al cual ahora todos se adhieren de palabra, tiene una fórmula para situaciones como esta: aumentar el gasto público en actividades que generan o conservan empleos, para suplir la caída del sector privado y así estimular la demanda solvente para sacar a la economía del colapso. Pero, el grueso del gasto público destinado a los planes de rescate no ha ido a estos fines, sino a salvar a las instituciones y los personajes que protagonizaron la debacle especulativa.

Las cifras comprometidas en los planes de rescate son pequeñas en relación con el tamaño gigantesco que alcanzó la masa de productos financieros moviéndose por el mercado financiero globalizado. Según algunos autores esa masa alcanza los 600 billones y otros la estiman en hasta 1 000 billones y la pregunta sin respuesta es cuánto de esas fabulosas cifras representan valores “tóxicos”, carentes de respaldo real, incobrables. Y la capacidad de los gobiernos de Estados Unidos, Europa y Japón para continuar expandiendo el gasto en nuevos planes de rescate ni es infinita, ni es inofensiva para esos países.

Los planes de rescate planteados antes de la Cumbre del G-20 en Londres se caracterizaron por inyectar liquidez a los bancos e instituciones financieras golpeadas por la crisis, para restablecer el crédito, pero en la práctica, aquellos lo que hicieron fue utilizar el dinero público para mejorar sus estados financieros, para repartir escandalosas regalías a ejecutivos en pago por su fracaso o en comprar y absorber otros bancos en situación más precaria aun, pero el crédito no se restableció.

En Europa se ha aplicado alguna nacionalización parcial de bancos en crisis, pero en Estados Unidos ni George W. Bush ni tampoco Barack Obama aceptaron siquiera alguna forma de nacionalización parcial, alegando Obama que tal acción era rechazada por la cultura política estadounidense. El resultado hasta ahora ha sido la entrega sin control a la oligarquía financiera privada de grandes montos de dinero, sin lograr que el crédito fluya de nuevo.

Ese compromiso esencial con los intereses oligárquicos se refleja en el más reciente plan de rescate de Obama. En él se asume que los acti
vos “tóxicos” o incobrables reflejados en los estados financieros, valen mucho más de lo que el mercado está dispuesto a pagar por ellos ahora, y que si pudieran alcanzar su verdadero valor, los bancos no tendrían problemas y todo volvería a la normalidad de precrisis. Entonces, el plan es utilizar el gasto público para empujar al alza el precio de los activos incobrables hasta que alcancen su “verdadero valor”. En época de Bush el gobierno debía comprar directamente los activos. En época de Obama el procedimiento se hace más complejo, aunque igualmente encaminado a favorecer a los especuladores fracasados, mediante la acción del gobierno prestando dinero a inversionistas privados para que a su vez compren dichos activos y de ese modo, utilizar el dictamen infalible del mercado para hacer justicia al valor de los activos depreciados.

Pero, este aparente recurso a la experiencia del mercado no es más que un subterfugio para hacer que los afortunados inversionistas no solo reciban el préstamo, sino que siempre ganen, pues el plan establece que si el valor de los activos aumenta, aquellos se benefician, pero si no lo hacen, el gobierno asume la pérdida, por lo que no se trata de otra cosa más que subsidiar la compra de activos incobrables, asegurándole a los voraces tiburones financieros una ganancia financiada con el dinero de los contribuyentes.

Muchos millones de personas afectadas por la crisis económica en cualquier lugar del planeta, se preguntan de dónde sale el dinero para nutrir estos planes de rescate y si ellos pueden continuar aumentando en una danza de billones y billones de dólares en tanto crecen el desempleo, la pobreza, el hambre.

Estados Unidos, el país donde detonó la crisis y el de mayor responsabilidad en los desequilibrios y las políticas que contribuyeron a desatarla, se vale de tres vías para lanzar dinero en los planes de rescate. Una de ellas es la impresión de mayor cantidad de dólares, aprovechando el privilegio de que su moneda nacional sea también moneda de reserva internacional. Es lanzar papeles a la circulación para atender el corto plazo, sin pensar mucho en los efectos que a mediano y largo plazos esto tendrá.

Desde marzo del 2006 la Reserva Federal de Estados Unidos no publica la cifra de dólares que circulan en forma de billetes, monedas y depósitos a la vista, lo cual pretende esconder el crecimiento acelerado de la masa de dólares en circulación. Según informaciones del Fondo Monetario Internacional, solo en los tres últimos meses del 2008 la Reserva Federal ordenó imprimir 600 000 millones de dólares nuevos. Esto no es un elástico que se pueda alargar sin límites. La emisión alegre de dólares mientras la economía norteamericana cae, los planes de rescate que comprometen sumas que en buena parte no retornarán al Tesoro, el crecimiento desmesurado del déficit presupuestal que se estima alcanzará 1,7 billones de dólares en el 2008-2009 (12,3% del PIB), minan la escasa confianza todavía existente respecto al dólar. No es necesario ser experto en finanzas para comprender que emitir billetes sin respaldo en crecimiento productivo, conduce a la depreciación de cualquier moneda.

La Reserva Federal de Estados Unidos no crea más valor imprimiendo billetes sin respaldo como fortaleza efectiva de su economía, sino que reduce el valor real de ellos, de la misma forma en que no es posible multiplicar los panes sin pasar por la panadería.

Otra vía para echar dinero en planes de rescate es el mayor endeudamiento externo de Estados Unidos mediante la colocación de bonos y otros títulos de deuda, que a la postre debilitan y hacen más dependiente a esa economía.

Una tercera vía es el cobro de impuestos a los ciudadanos norteamericanos o la renuncia a gastos públicos que significan ingresos para la población como la salud, la educación y las pensiones.

Los planes de rescate no han sido efectivos en su objetivo principal de frenar la crisis y tampoco son inocuos para el capitalismo en crisis, además del desgaste de credibilidad que implica el anuncio solemne de sucesivos planes salvadores que fracasan uno tras otro.

MISIÓN IMPOSIBLE: EL FMI COMO SALVADOR DE LA CRISIS

La Cumbre del G-20 en Londres agregó otra pieza de convicción para entender cómo la desorientación guía las decisiones de los principales gobiernos que proclaman enfrentar la crisis y aseguran poder vencerla. De esa Cumbre sobresalen dos resultados: la resurrección del FMI y el planteo de una nueva retórica “regulacionista” que contrasta con la anterior retórica del “libre mercado” y convierte en keynesianos reales o aparentes incluso a los ayer neoliberales. Hasta ahora esa nueva retórica no ha aportado ninguna regulación coherente más allá del proteccionismo comercial y financiero expresado en comprar sólo a empresas nacionales y darles crédito solo a ellas.

El papel central concedido al Fondo Monetario Internacional es el intento de revivir un cadáver y no cualquier cadáver, sino al peor de ellos. Es insensato triplicar los recursos manejados por el FMI y convertir a esta desprestigiada institución en centro ejecutor de un supuesto plan concertado entre los grandes de la globalización, para sacar a la economía mundial de la crisis.

Esa institución es el símbolo mayor de la política de ajuste neoliberal, de la ortodoxia monetarista más estrecha y de la rigidez doctrinal ante el desarrollo de los países pobres y el manejo de crisis económicas.

En América Latina su nombre se asocia a la “década perdida” de los años ochenta, a la crisis de la deuda externa y la imposición del ajuste neoliberal para sacrificar el desarrollo al pago de la deuda y establecer el neoliberalismo como triste lastre en casi toda la región.

En los años de la crisis asiática (1997-1998) el FMI desempeñó un destacado papel en agravarla al eliminar las restricciones a los movimientos de capitales especulativos, colocar erróneamente a la inflación como el problema a resolver, recortar el gasto público necesario para compensar la caída y entregar miles de millones de dólares no al rescate de las economías en crisis, sino a tapar las pérdidas de empresas financieras de países desarrollados.

Nada ha cambiado en esencia en el FMI, bien conocido por sus gruesos errores de política y su reaccionaria ideología. Los acuerdos con el FMI siguen teniendo como base la contracción del gasto público, el aumento de la tasa de interés y la reducción salarial; recetas todas venenosas en un contexto de crisis global.

Hasta la absurda decisión revitalizadora del G-20, el FMI se encontraba agonizando, bajo la influencia de una triple crisis: institucional, de financiamiento y de pensamiento.

La crisis institucional era evidente en la renuncia el pasado año del español Rodrigo Rato como director gerente, en una acción entendida como el abandono de un barco que se hunde.

La crisis de financiamiento era grave y se basaba en que varios países —hastiados de la condicionalidad y rigidez del FMI— decidieron liquidar sus deudas con esa institución y no aceptar nuevos préstamos de ella. Venezuela, Argentina, Brasil, Tailandia, Indonesia lo hicieron, y otros países prefirieron no contraer nuevas deudas con el Fondo.

Esto provocó una crisis financiera a la institución, pues sus ingresos dependen del cobro del servicio de sus préstamos y debe sostener una abultada nómina de miles de bien pagados empleados, comenzando por su d
irector gerente que gana medio millón de dólares libres de impuestos al año.

La crisis de pensamiento es la crisis del neoliberalismo, que en el FMI adquiere la forma extrema de ortodoxia monetarista.

Es a esta institución fallida, absolutamente antidemocrática, donde Estados Unidos tiene poder de veto en las decisiones, donde dos terceras partes de los puestos del Directorio permanecen invariables en manos de norteamericanos y europeos, a la que el G-20 asigna el papel central en el plan para dejar atrás la crs económica global.

Alguna prensa y algunos pocos economistas exaltados han presentado a la reunión del G-20 en Londres como un “nuevo Bretton Woods”, pero hay grandes distancias entre aquella reunión que en julio de 1944 intentó diseñar con cierta seriedad el funcionamiento de la economía mundial de posguerra y la apresurada e insustancial reunión en Londres.

En Bretton Woods, aún en plena guerra mundial, se reunieron 44 países, que no eran pocos, teniendo en cuenta que la cantidad de países soberanos era entonces muy inferior porque no había ocurrido la descolonización de las décadas siguientes. Allí los representantes de gobiernos sesionaron durante 21 días de complejos debates que llevaron al surgimiento de nuevas instituciones multilaterales y reglas para el funcionamiento del mundo de posguerra.

En Londres se reunieron 20 países que pretenden tomar decisiones cerradas sobre asuntos que afectan a los 192 gobiernos representados en la Asamblea General de Naciones Unidas, y apenas sesionaron unas pocas horas sin otro resultado que darle respiración artificial a una anquilosada institución como el FMI.

Mientras tanto, la crisis continúa su curso destructor. A fines de marzo Obama creyó encontrar “ligeros signos de mejoría” al disminuir levemente los pedidos de subsidio por desempleo, pero los datos dados a conocer en la primera semana de abril sobre la disminución de las ventas minoristas en la economía de Estados Unidos, altamente dependiente del consumo, borraron la pequeña luz de esperanza y trajeron de nuevo la dura realidad de una crisis que no revela hasta cuándo podrá durar y hasta dónde alcanzará su intensidad.

Comienza a perfilarse en la realidad económica de Estados Unidos una peligrosa combinación de factores que podrían marcar una fase más aguda aún: es la combinación de la paralización del crédito, y la disminución de la demanda solvente que puede abrir paso a la deflación, esto es, al descenso generalizado de todos los precios en una espiral depresiva que en la crisis de los años treinta significó la mayor intensidad y crudeza de ella.

En ese país se está acumulando una gran masa de dinero por vía de la emisión y el crecimiento de un enorme déficit fiscal, en tanto que el crédito continúa paralizado. Los bancos no dan crédito y ciertas empresas todavía no en quiebra tampoco quieren pedirlo, porque ante la desaparición de la ganancia y el recorte de la demanda solvente, no se sienten estimuladas a producir y prefieren atesorar o congelar el capital en forma de dinero, en una actitud de espera. Algo similar ocurre a nivel individual, pues los consumidores que aún conservan sus ingresos, no quieren endeudarse para nuevas compras, prefieren ahorrar lo que antes gastaban con creces y el resultado es una caída generalizada de la demanda y la deflación consiguiente.

Esa deflación no significaría ventajas para los trabajadores por la reducción de los precios de sus medios de vida, porque el descenso incluye sus salarios, los que generalmente caen con mayor velocidad.

La crisis de 1929-1933 duró cuatro años, aunque en rigor, diez años después, en 1939, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, no se habían recuperado del todo los niveles de actividad económica de 1928. Solo la destrucción ocasionada por la guerra y la posterior reconstrucción, fueron capaces de dejar atrás la crisis. La actual recesión no tiene que seguir el mismo patrón de duración, pero la historia sirve para refutar a los que siguen sosteniendo que en unos meses todo volverá a ser como antes.

Es mucho más complicado pronosticar el curso de una gran crisis económica capitalista, que el curso de un huracán tropical. No existen radares, barómetros o modelos matemáticos que abarquen la enorme complejidad de este fenómeno en el cual convergen y estallan las contradicciones de fondo del capitalismo, las políticas económicas que las agravan, la suicida agresión que el lucro del capital le hace al medio ambiente global, en el vórtice de una crisis que no es una más, sino la más grave de todas.

Ella es destructora, pero también puede ser creadora, si los humanos la aprovechan, no simplemente para salir de ella, sino para salir del capitalismo que las engendra.
Granma
* Presidente de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba

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Hegemonía del valor de uso social avanzado: clave para superar las sociedades actuales

Valores de uso colectivos predominaban en los primordios de la humanidad, cuando aún no había comercio ni, prácticamente, valores en circulación. Con la emergencia de un comercio aún incipiente, surge la mercancía, pero el valor de uso de la misma aún domina el valor. En la era del capitalismo, de la social-democracia y del socialismo, con la universalización del comercio y el control de los medios de producción por sus dueños o por los administradores de empresas estatales y socialistas, el valor pasa a subyugar el valor de uso de las mercancías. A pesar de muchos avances indiscutibles, esta situación histórica crea innumerables problemas y un malestar persistente para la humanidad y debe ser superada. Aquí se defiende que el secreto para entender lo esencial de una sociedad futura más justa, igualitaria y sostenible ética, económica y ecológicamente está escondido en los cambios históricos que ocurrieron y que van a ocurrir aún en la relación entre valor de uso y valor.

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