Categoría: – Artículos del Equipo

Capital Financiero Global, Crisis, Acumulación y Trabajo

Walter Formento, Wim Dierckxsens y Mario Sosa Introducción: Esta ponencia trata los temas referidos al Capital Financiero Global y al trabajo local/nacional. Parte de afirmar que es el Capital Financiero Global el sujeto de la globalización, que es dominante ya en la órbita de la economía y se encuentra avanzando, y por ello disputando, desde… ( Leia mais » )

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Segunda Vuelta de Elecciones en Francia / Nacionalismo vs Globalismo y el fascismo del siglo XXI

4-Mayo-2017. Introducción Los resultados electorales de la primera vuelta en Francia son: Macron 24%, Le Pen 21,3%, Fillon 20,1%, Melenchon 19,6%, nos muestran el triunfo electoral de la estrategia del Globalismo Financiero, donde la combinación de monopolio de la comunicación mediática y de redes sociales, atentados terroristas y fragmentación de propuestas electorales, dio los resultados… ( Leia mais » )

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Trabajo productivo vs Trabajo improductivo ¿Cómo categorizar la geopolítica hoy?

  Wim Dierckxsens* Introducción El concepto de trabajo productivo/improductivo es relevante para mejor entender la economía capitalista de hoy, al acentuarse la contradicción existente entre la producción y la apropiación de valor excedente por el capital financiero, que conforme se expande presiona de manera exacerbada sobre la apropiación y redistribución del excedente. Lo anterior pone… ( Leia mais » )

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Globalización, Desglobalización, Capital y Crisis Global – Sumando al debate propuesto por el compañero García Linera-

        Walter Formento, Wim Dierckxsens, Mario Sosa   Introducción Se ha abierto el debate acerca de si la Globalización ha muerto, si está viva, moribunda, incluso si es o no es. Consideramos importante e imprescindible participar de este debate iniciado por el compañero García Linera porque nos permite y obliga a tratar… ( Leia mais » )

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O Mundo com Trump no ano de 2017

      Um importante estudo que leva a sério as intenções de Trump na área económica, e procura estabelecer os cenários das repercussões que terão, seja nos EUA, seja no plano global. As perspectivas são sombrias. Mas não decorrem de eleição de Trump. Decorrem do quadro geral de um capitalismo em profunda crise. O presidente… ( Leia mais » )

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El mundo con Trump en el año 2017

El mundo con Trump en el año 2017 Wim Dierckxsens y Walter Formento, 16 de Enero de 2017. Introducción El triunfo inesperado de Trump produjo también algunas reacciones sorpresivas del “mercado 1 ”. Esto se manifiesta en parte, en que los inversionistas asumen mayores riesgos en sus compras de activos (acciones) en vez de bonos… ( Leia mais » )

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Elecciones en EUA 2016: Ganó la profundización de la Crisis Global

Introducción La elección presidencial en EUA con la victoria de Donald Trump ha llevado la confrontación y pujas de poder dentro de EUA (Estados Unidos de América). Esta confrontación profundiza la crisis y la extiende a todos los planos de la realidad. Esta crisis que se profundiza en la medida en que se profundiza la… ( Leia mais » )

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Ante qué coyuntura nos encontramos

 Parece que hemos entrado en el Imperio del Caos, entendido como lo que resulta de la negativa a aceptar el propio declive hegemónico. Parece que Obama lidió con la decadencia de Estados Unidos, como Gorbachov en la ex URSS. Con la paliza que recibieron los Demócratas en EE.UU., los perdedores principales son los globalistas, con los… ( Leia mais » )

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Elecciones en EE.UU.: Hillary vs Trump

  Hillary ganaba las elecciones cómodamente hace 21 días! En el camino a las elecciones presidenciales de 2016 en EE.UU. están sucediendo hechos que muestran un comportamiento nuevo, no hay ganador claro y definido del establishment financiero. No era así hace 30 días cuando Hillary Clinton llevaba una clara ventaja de 12% en la intención… ( Leia mais » )

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Hacia un mundo multipolar en medio de amenazas de guerra

El Yuan chino frente al dólar, ¿hacia un gobierno global? El 1 de octubre el Yuan chino ha sido incluido oficialmente en la canasta de los Derechos Especiales de Giro (DEG´s) del Fondo Monetario Internacional (FMI). Al mismo tiempo bonos denominados en Derechos Especiales de Giro (DEG´s) fueron introducidos. Es un hecho que los bonos… ( Leia mais » )

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La crisis financiera global, Unipolarismo y Multipolarismo, es Nacional y Popular

Wim Dierckxsens y Walter Formento Wim Dierckxsens, OIC, – Walter Formento, CIEPE, 27/1/16. – Introducción: Nuestra tesis central es que el poder hoy por hoy parte del estado/universal, no hay poder en el Estado/Nación solo Nación, ni tampoco en el Estado/Continente solo Unión Continental, solamente como Estado/Universal (Estado/Global para las ETN´s) se puede construir poder/soberanía… ( Leia mais » )

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El fascismo transnacional y el demonio ruso

En la dramática coyuntura mundial que tenemos por delante confluyen dos procesos de enorme gravedad. Por un lado, la Segunda Gran Crisis del capitalismo, que arrastramos con altibajos desde los años 70 del siglo XX, y que parece no encontrar vías para la reactivación del capital productivo (razón por la cual el sistema ha emprendido… ( Leia mais » )

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Ucrania como el ´Waterloo´ del Imperio del dólar

Introducción Los Jefes tradicionales del Mundo son los banqueros ingleses y norteamericanos y en el mando mundial está la Dinastía de Rothschild. Con sus socios en el Banco de la Reserva Federal de EEUU, como la Dinastía Rockefeller y otros 8 socios banqueros, emiten la moneda: el dólar. La Reserva federal es propiedad privada (de… ( Leia mais » )

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Por un mundo multipolar y una sociedad post-capitalista – A cien años de la primera guerra mundial

Los historiadores, que tienen la costumbre de considerar que el siglo XIX comienza en 1815 (Waterloo) y termina en 1914 (la primera guerra mundial), con seguridad definirán el siglo XX como el período 1914-2014, que finaliza cuando el antiguo sistema está muriendo al mismo tiempo que el nuevo emerge. (Vea Global Europe Anticipation Bulletin GEAB… ( Leia mais » )

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Chávez

Supe por primera vez quién era Chávez, en 1992, en mi primer viaje a Venezuela. Justo cuando el comandante Chávez, junto con otros militares del MBR200, se levantó en contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez que venía asesinando a la población venezolana alzada contra las políticas de muerte que tres décadas antes que en… ( Leia mais » )

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Horizontes de Otra Racionalidad Económica / Crisis de Legitimidad de una Civilización

Fin de la racionalidad a la vista: La innovación tecnológica llegó a su límite histórico Somos de la opinión que la composición orgánica del capital ha llegado a los límites de lo posible dentro de los países centrales y por lo pronto también de las relaciones de producción vigentes. Las últimas en vez de ser… ( Leia mais » )

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Las Razones de la Crisis que no nos Cuentan, o cómo se Hace la Lucha de Clases desde Arriba

En las sociedades europeas centrales a finales de la década de los 60 del siglo XX y muy especialmente a partir de la quiebra económico-energética de 1973, se evidenciaría el cierre del modelo de crecimiento keynesiano, ligado a lo que se llamó el “capitalismo organizado”, que entrañaba a su vez la prevalencia de la opción… ( Leia mais » )

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Una mirada critica sobre la crisis: ¿qué pasará con la UE? (síntesis de unos artículos recientes)

Las crisis financieras, cuando son globales, son expresión de la confrontación entre los grandes actores capitalistas financieros que pugnan por la configuración del nuevo orden mundial. La confrontación entre bloques de poder constituye el fondo de la crisis actual, la cual se produce cuando en el núcleo financiero de poder mundial comienza a emerger una… ( Leia mais » )

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Reseña del libro “Crisis financiera global” de W. Formento y G. Merino

El libro de Walter Formento y Gabriel Merino “Crisis financiera global, La lucha por la configuración del Orden Mundial (Peña Lillo/Ediciones Continente, Buenos Aires, 2011), es el resultado de un programa de investigaciones que forma parte del plan desarrollado por el CIEPE – Centro de Investigación en Política y Economía – desde1995. Esta crisis financiera… ( Leia mais » )

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SE ACABA EL TIEMPO

1. Se acaba el tiempo del reformismo La opción reformista, que bien pudiéramos llamar “socialdemócrata”, en cuanto que forma de regulación de las relaciones Capital/Trabajo fue común, con diferentes grados de desarrollo, a las formaciones sociales centrales y semicentrales, y tuvo sus sucedáneos en ciertas expresiones populares de algunas de las formaciones periféricas. La socialdemocracia… ( Leia mais » )

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¿Cómo salvar a los pueblos y no a los banqueros?

Hacia fines de julio de 2011 se vislumbraba por primera vez ante el público la amenaza de una bancarrota no solo en los países periféricos o en uno que otro país europeo, sino hasta en los propios EEUU. Con ello el pánico se hace presente, el precio del oro se dispara y se anuncia cada… ( Leia mais » )

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Nuevo proletariado ¿Nuevas luchas? Nuevos desafíos para las izquierdas

Tras la generalizada derrota de las organizaciones del Trabajo en la postguerra europea, el capitalismo keynesiano había logrado integrar al salariado a través del consumo y de todo un entramado de dispositivos de fidelización que al tiempo servían de medidas anticíclicas (seguridad social, ciudadanía, servicios sociales, relaciones laborales reguladas, etc.). El Trabajo fue, de esta… ( Leia mais » )

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Frenar la Economía (video conferencia de Wim Dierckxsens)

Vea esta video-conferencia hecha para “Pasado y Presente 21”, introducida por Isabel Rauber: http://www.youtube.com/watch?v=_hINr1jZdAs&feature=related (Parte 1) http://www.youtube.com/watch?v=Eq817xvXLG0 (Parte 2) http://www.youtube.com/watch?v=3aRbc6oxKvY&feature=related (Parte 3) http://www.youtube.com/watch?v=i-ZqynHv25k&feature=related (Parte 4) Pasado y Presente 21: www.pasadoypresente21.org.ar

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Población, Fuerza de Trabajo y Rebelión en el siglo XXI ¿De las revueltas populares de 1848 en Europa a la rebelión mundial en 2011?

Introducción Pareciera que el mundo está al comienzo de una nueva era de revoluciones  como se dio en Europa en 1848. Esta vez, sin embargo, podamos hablar un despertar político y toma de conciencia a nivel global. Aunque este despertar se está materializando en diferentes países y regiones del mundo y bajo circunstancias diferentes, el… ( Leia mais » )

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Algunos Criterios para Calibrar la Decadencia del Sistema Capitalista

La larga degeneración capitalista comenzó para algunos autores con su gran crisis de los años 20 del siglo XX y su posterior salida reformista, que bien pudiéramos llamar socialdemócrata. Ésta significó, más allá de la expresión partidista política capitalista al frente en cada momento, una nueva forma de regulación de las relaciones Capital/Trabajo y la… ( Leia mais » )

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Neoliberalismo, crisis y revolución – pequeña entrevista

Pequeña entrevista al Boletim Económico del Sur – CEMOP.Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas – Fundación Madres de Plaza de Mayo – Buenos Aires Argentina Entrevista en que habla del neoliberalismo, de la crisis capitalista actual, del arte como necesario instrumento para la revolución, del MST y de las Madres de… ( Leia mais » )

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Capital ficticio y ganancias ficticias

Resumen Este artículo busca avanzar en la discusión sobre el capital ficticio, una importante categoría de la obra de Marx y de extremada relevancia para se entender la actual configuración del capitalismo contemporáneo, al lado de la noción de ganancias ficticias. Como expresión de la más pura naturaleza dialéctica, las ganancias ficticias son reales y… ( Leia mais » )

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Capitalismo especulativo y alternativas para América Latina – versión original del 2006

Cualquier respuesta mínimamente respetable sobre el futuro de las sociedades latinoamericanas, especialmente sobre sus perspectivas económicas de medio y largo plazo, presupone un diagnóstico adecuado sobre la etapa actual del capitalismo mundial y sobre su probable trayectoria en las próximas décadas. Este artículo parte de ese diagnóstico y discute las alternativas para los movimientos populares… ( Leia mais » )

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¿El fin del capitalismo amable? La posible caida de los últimos bastiones de la Europa social

A principios del siglo XIX el canciller austriaco von Metternich había propuesto la necesidad de instaurar un Concierto Europeo supranacional, por encima de los intereses de cada Estado, como método de defensa común contra las revoluciones. Las diferencias entre el Viejo Orden y el Nuevo que se iba asentando, lo impedirían en la práctica.

Fuera de ello, la idea de una Europa Común ya en el siglo XX en realidad no es europea sino estadounidense. La estrategia de Washington tras la Segunda Guerra Mundial para asegurarse su dominio del mundo capitalista, estuvo basada en la apertura de los mercados de trabajo europeos a su capital, y de los mercados de productos a sus bienes industriales. Algo en lo que se empeñó muy especialmente y obtuvo en la Alemania vencida, a la que impuso la total apertura de su economía a los productos norteamericanos y a su inversión externa directa. Después presionó para una integración de la Europa occidental a través de tratados que garantizasen la apertura de la economía de cada país a los productos de los demás. De esta for¬ma, desde su base alemana, los capitales industriales norteamericanos tendrían a su alcance la totalidad de mercados de la Europa Occidental.

Durante cerca de treinta años EE. UU. lideró indis¬cutiblemente el espacio político y económico unificado en que había convertido al hasta entonces conjunto disperso de potencias capitalistas. Sin embargo, a partir de los años setenta del siglo XX, con la transnacionalización del capital, inicia la carrera hacia el liderazgo mundial único en un mundo en el que la ley del valor del capital rige por igual en el conjunto de sociedades, rompiendo las reglas del juego con sus an¬tiguos “socios”. Es por ello que Europa se ve forzada a buscar su reacomodo ante la falta de reglas y el uso de la fuerza militar a conveniencia que presidirán la nueva dinámica hegemónica norteamericana tras la caída del Este.

Pero sin proyecto político colectivo, ni política exterior común, ni capacidad de presión al coloso, la Europa occidental busca su espacio bajo el sol mediante el lanzamiento de su propia patente: la “globalización con derechos”, con la que pretendía atraerse también a las élites de las sociedades periféricas. Esta opción europea, al tiempo que consigue resaltar las contradicciones de la dominación made in USA, logra poner en evidencia la actitud de la principal potencia respecto a la propia Unión Europea: como viejos impulsores de ella los estadounidenses no pueden hacer explícita su actual oposición a la misma, antes bien necesitan socavarla mediante procedimientos velados.

Mientras tanto, paradójicamente, las clases dominantes europeas han ido dando los pasos pertinentes para aproximarse al modelo capitalista norteamericano (el más proclive a lo que se ha conocido como “capitalismo salvaje”), a través de una reordenación colectiva estratégica para debilitar la posición de fuerza que había conseguido históricamente el Trabajo.

Desde el Tratado de Maastricht de 1992 al de Lisboa de 2001 el rosario de Cumbres y Acuerdos o Tratados que salpican esos diez años responde a un cuidadoso plan de desregula¬ción social de los mercados de trabajo (lo que significa la paulatina destrucción de los derechos y conquistas laborales), de liberalización económica (en detrimento de la intervención de carácter social de los Estados y en beneficio del papel que éstos juegan a favor del gran capital), y de ruptura unilateral, en suma, de los pactos de clase que habían mantenido cierto equilibrio social en la larga postguerra europea, extremando las desigualdades tanto intra como intersocietales entre los países de la Unión (1).

Para consolidar estos “logros” el Capital da carta constitucional al nuevo marco de regulación unilateral que estaba construyendo. Con la Constitución Europea lo que se pretende es precisamente eso: la constitucionalización de todos aquellos Tratados ultraliberales llevados a cabo por las élites de poder europeo, que regaron la década de los noventa y lo que llevamos del siglo XXI, erigiéndose la Constitución en instrumento privilegiado de apoyo mutuo entre los Estados para terminar de cumplir tales objetivos, de manera que siempre puedan escudarse unos en otros y todos en la Constitución (que queda por encima de las constituciones estatales) para hacer valer los mismos (2). De manera que sea “anticonstitucional” oponerse a ello.

Cuando Alemania decide relevar en el esfuerzo unionista europeo a EE.UU. es porque su industria ha perdido “competitividad” en el capitalismo transnacional y debe hacer la reconversión de la misma de cara a la exportación, así como bajar sensiblemente el poder social de negociación de su fuerza de trabajo. El primer objetivo iba a ser financiado por los países periféricos del antiguo Mercado (común) europeo. Para el segundo es el que se requiere el concierto de países a través de Tratados y Constitución. Efectivamente, al atar al conjunto de países europeos menos competitivos al euro (con la moneda única, se intenta sustraer por ley en cada país el valor del dinero a la lucha de clases), quedan impedidos de compensar su inferior productividad con devaluaciones de sus monedas (3). A estos países sólo les queda competir a través del aumento de la explotación extensiva de su fuerza de trabajo, ya que no pueden hacerlo por vía de la mayor productividad de ésta a través del aumento de la composición técnica del capital (o capital fijo). Y si competitividad significa en términos de capital transnacional, los costos unitarios de las mercancías producidas en una formación socioespacial frente a los de otras formaciones (esto es, el grado de explotación de la fuerza de trabajo que se consigue en cada Estado), los países periféricos europeos intentarán compensar ese déficit mediante el aumento de las exportaciones que calculan será factible gracias a la depreciación interna del trabajo incorporado a las mercancías (4). Ese camino es, sin embargo, muy poco seguro, dado que cada vez más países compiten en torno a los mismos elementos y decisiones.

Pero si en el disciplinamiento del Trabajo el Capital se coordina a escala supraestatal (UE), en su pugna interna sigue anclado en los Estados, de forma que en la UE no hay compensación distributiva ni nivelación del desarrollo tecnológico, sino que el Capital opera por lo que a rentabilidad se refiere de manera individual o estatal. Lo que significa que hay un continuo drenaje de beneficios de los países periféricos europeos (menos “competitivos”) a los centrales. Estos últimos, además, a través de sus transnacionales, realizan una operación de compra de la riqueza social de los primeros, con la privatización incluso de sectores estratégicos como la energía, los transportes y las comunicaciones, dejando la soberanía cada vez más limitada al campo de la demagogia.

Esto es más visible aún para el caso de los nuevos países incorporados de la Europa del este, donde la UE se expande de manera que recuerda más a las colonizaciones clásicas que a una “unión” de países. Aquí Alemania, sin embargo, tiene que competir seriamente con la implantación de EE.UU. que a través del FMI es quien gobierna realmente, dictando las políticas económicas y sociales, y sirviéndose de estos países para su opción estratégica de división europea (distinguiendo entre la “vieja” y la “nueva” Europa) (5).

Así pues, la escasa solidez del proyecto de la UE, que ha comenzado la casa por el tejado de la moneda única sin haber construido
el suelo de una integración política, fiscal y presupuestaria, ni las paredes de un acompasamiento general de la ganancia, sin la cual todo proyecto colectivo en el entramado capitalista es ficticio; sin gobierno único, ni sistema tributario distributivo compartido, ni capacidad de control político sobre la moneda (el BCE es independiente, al tiempo que los Estados renunciaron también a su potestad de emisión…), cuando los vientos de la crisis cíclica del capital golpean a través de los más débiles de sus miembros, el conjunto de la Unión y su moneda se convierten en un objetivo fácil de la especulación financiera.

Las agencias de calificación de riesgo (entre tres -Standards and Poor’s, Moody\’s y Fitch- controlan el 90% del mercado y son las que dicen cuánto valen los países) pueden dejar subir contra toda lógica la deuda de un país (pongamos Grecia), asegurando que es una deuda segura, para luego dejarla sin sostén descubriendo su insolvencia, recalificarla a la baja y recoger las ganancias por haber apostado contra ella. Se estima, por ejemplo, que Goldman Sachs ayudó a falsear a Grecia 15.000 millones de euros para que cumpliera con la UE en materia de endeudamiento público. A cambio recibió 300 millones de euros de comisión.

Algo parecido puede ocurrir con los Credit Default Swaps, vendidos (sobre todo por el Deutsche Bank y Goldman Sachs) para quienes quieren asegurarse contra la bancarrota de un país. No obstante, no hay que poseer bonos de ese país para comprar estos créditos, de manera que el mecanismo puede funcionar de la siguiente manera: si una persona compra un seguro que cobraría en caso de que se incendie la casa de su vecino, no hace falta imaginar mucho lo interesada que podría estar en que la casa se incendie.

En el caso de Grecia una sexta parte de la deuda está en manos de Bancos griegos. Éstos reciben préstamos del Banco Central Europeo (BCE) a un interés del 1%, que luego prestan al Estado griego a más del 6%. Para obtener los préstamos del BCE estos Bancos otorgan como garantía los bonos griegos que han comprado con la ayuda de los 28.000 millones de euros que el propio Gobierno les había concedido el año anterior (ver Diagonal, nº 126, 13-26 mayo, 2010).

Una vez que el brazo financiero del Capital ataca a las sociedades para concentrar la riqueza en los más poderosos, ayuda al brazo político a imponer por doquier el mismo tipo de medidas: austeridad de los gastos públicos, que significa descuartizamiento hasta donde sea conveniente del Estado Social, disminución de las cargas fiscales a las rentas de capital, medidas públicas a favor de los capitales privados, aumentos de la edad de jubilación y disminuciones de los salarios reales para la población asalariada, así como su creciente desprotección, entre otras.

En diciembre de 2007 el Consejo Europeo encargó a doce líderes europeos que realizaran un diagnóstico sobre la situación y las expectativas de la UE. Este grupo de sabios (algunos de los cuales son directivos de transnacionales europeas firmemente ligadas también a algunos ex-jefes de Estado), encabezado por Felipe González, tras formular las lamentaciones al uso (como el envejecimiento de la población europea, que “amenaza la competitividad de nuestras economías y la sostenibilidad de nuestro modelo social”, así como las presiones a la baja en los costes y salarios, o la creciente dependencia energética y el crecimiento por debajo de la media mundial, entre otras cuestiones), concluyeron, entre otras recomendaciones (El País, 08.05.10), que la UE no puede prescindir de la energía nuclear pero sí de las jubilaciones anticipadas; que debe frenarse la importación masiva de fuerza de trabajo para hacer una importación selectiva hacia la fuerza de trabajo cualificada; y que deben potenciarse las reglas de competencia al interior de cada Estado, esto es, los dictados del Tratado de Lisboa, donde se ha gestado la ofensiva coordinada del Gran Capital europeo contra las conquistas del Trabajo, para regular unilateralmente los mercados laborales de cara a acentuar la subordinación de aquél e incrementar a su costa las tasas de plusvalía (opción esta última de la que parece depender cada vez más la tasa de ganancia capitalista) (6).

El precario porvenir de la propia moneda única y por tanto del Mercado europeo, que es el auténtico proyecto que tienen entre manos las clases dominantes europeas (por eso durante mucho tiempo lo llamaron así: Mercado Común), se manifiesta ya en las propias dudas de Alemania, que se debate en la actualidad entre romper la incongruencia de la moneda única o mantener la ficción del bloque europeo para perseguir sus propios intereses. Sin embargo, aunque el euro quiera seguir manteniéndose, es muy posible que en el futuro inmediato asistamos a la bancarrota de diferentes países periféricos europeos, que probablemente tendrán que dejar esa moneda.

Mientras tanto las clases asalariadas, a falta de reacción internacional conjunta, seguirán viendo hundirse el edificio social europeo y con él sus conquistas históricas, sus salarios reales y su calidad de vida, que ya para los nacidos en la primera década del siglo XXI será inferior a la de sus padres, lo que no ocurría desde el último gran cataclismo interimperialista en Europa.
Notas
1 – No hace falta afinar mucho la previsión para saber qué podría ocurrir con países que signaban una misma moneda e iguales compromisos de cara al mantenimiento de la inflación, el déficit público o la deuda de las administraciones, teniendo en cambio enormes desigualdades en materia de renta per cápita, desempleo, protección social, inflación, balanza de pagos, dotación de infraestructuras o estado de las finanzas públicas. Efectivamente, el resultado fue el que se sabía, que las desigualdades se consolidarían y agrandarían. No podía ser de otra forma. Por ejemplo, para que una región con una renta por habitante de la mitad del promedio comunitario pudiese alcanzar el 90% de este último debería crecer 3 puntos en porcentaje del PIB por encima del promedio comunitario durante 20 años. Para que las comunidades autónomas con una renta equivalente a dos tercios del promedio comunitario pudiesen alcanzar este último necesitarían crecer más de 2 puntos por encima de la media comunitaria durante 20 años, y así sucesivamente [ver para más detalles, IU (1992) La izquierda y Europa. La Catarata, Madrid]. Pero no era la nivelación entre las sociedades europeas lo que se perseguía, ni mucho menos.
2 – Una Constitución redactada de forma farragosa y deliberadamente ambigua y larga por un reducidísimo grupo de representantes de los poderes fácticos euro¬peos, sin que ningún mandato ciudadano haya obrado por medio, ni los Parlamentos estatales ni la ciudadanía hayan podido enmendar ni una sola coma, viéndose por tanto obligados a votar la totalidad del texto se¬gún se les presenta. Una Constitución blindada, que exige la unanimidad de las partes para ser modificada en los aspectos sustanciales, que impone un modelo económico a imagen del capitalismo estadounidense, modelo al que supedita todo lo demás, incluidas las libertades políticas y civiles, amén de cualquier con¬sideración ecológica. Una Constitución que sustituye los derechos históricos por declaraciones de buenas intenciones, y que está notoriamente por debajo de los derechos que ya recogen las diferentes constituciones estatales; que transforma los se
rvicios públicos en “servicios de interés general” que pueden encomendarse a las empresas privadas, que sustituye el derecho al trabajo y los derechos del trabajo por el “derecho de trabajar” que menciona la igualdad entre hombres y mujeres sólo en el nivel promocional, que no sanciona el derecho a una vivienda digna, ni protección eficaz frente al desempleo, la vejez o viudedad. No reconoce la ciudadanía a l lación inmigrada, ni la sobera¬nía de los pueblos sin Estado, pero sí institucionaliza una Agencia Europea de Armamento, Investigación y Capacidades Militares paralela a la aprobación de la guerra preventiva.
3 – Sin embargo en un principio los países periféricos europeos se beneficiaron también de la moneda única. Así por ejemplo, como consecuencia de su ubicación en la zona euro, la atracción de capitales ejercida por los Bancos y por la venta o canje de títulos en los mercados financieros ha sido la principal fuente de enriquecimiento de la economía española, capaz de compensar sus enormes déficits comercial y por cuenta corriente.
La creación de ‘dinero financiero’ por las empresas españolas –en forma de acciones emitidas- llegó a suponer el 6% del PIB en 2000, superando ampliamente la creación de ‘dinero papel’ y ‘dinero bancario’. Se trata de pasivos no exigibles, en cuanto que en la práctica no van a necesitar ser devueltos. Y esto es así porque los países “desarrollados” pueden emitir pasivos que son comprados de buen grado por el resto del mundo como depósito de valor o como inversión segura, y que a la postre no se van a exigir (ni suponen hacerse con el control de las entidades que los emiten). Mientras que como los países “subdesarrollados” no pueden hacer lo mismo, deben recurrir a préstamos o a pasivos sí exigibles, o bien recibir inversiones que tienen como contrapartida la propiedad o control de sus propias empresas, recursos o actividades.
Es con el ahorro del resto del mundo, pues, con el que la economía española (como buena parte de la de las sociedades centrales) ha podido erigirse en compradora de la riqueza de los demás (de aquellos mismos que la dan dinero para que se apropie de su riqueza). Esto es fruto de su “modelo de desarrollo” parasitario, que por otra parte la hace una economía crecientemente vulnerable a los avatares financieros y bursátiles, y con escasa soberanía productiva, sea industrial o alimentaria.
Todo ese capital excedente que no se convierte en capital productivo, se invierte en Bolsa o en las cada vez más diversas modalidades de interés bancario.
Sirve también para la inversión en la industria del ocio-espectáculo (ferias, parques temáticos, grandes edificios emblema que exhiben la ‘riqueza’ del capital excedente, acogimiento de muestras y exposiciones internacionales, etc.), con el sobredimensionamiento de actividades como el fútbol (que ha hecho de España el principal inversor-especulador en ‘fuerza de trabajo futbolística’ y todos los negocios que le son anejos), etc.
Sin embargo, con la crisis bursátil de finales de siglo XX y las bajadas de los tipos de interés bancario, el capital excedente ya no se pudo seguir refugiando en la Bolsa o en la Banca. Hubo que buscar un nuevo campo en el que depositar toda esa liquidez: la inversión–especulación inmobiliaria. Lo cual atrajo todavía más capitales especulativos del exterior.
Sus posibilidades de revalorización, no obstante, estaban condenadas a ser tan efímeras como engañosas y acentuadoras del desequilibrio general del sistema.
4 – Por otra parte, el salario y la productividad son indicadores del grado de explotación del Trabajo. Si en una formación social se incrementa la tasa de explotación, en principio aumenta también su capacidad para atraer flujos internacionales de capitales productivos (y financieros). O al menos eso es lo que se pretende.
5- Los países anglosajones, EE.UU. y Gran Bretaña, se han aliado históricamente contra el proyecto pangermano continental. De hecho, su línea de no traspaso consiste en evitar por todos los medios (incluso los militares) la alianza germano-rusa (una alianza que supondría la fuerza formidable de buena parte de Eurasia). Ese fue el origen de la declaración de guerra a Alemania por parte de Gran Bretaña en la II Gran Conflagración Interimperialista y es “causus belis” para EE.UU. en la actualidad, previniendo cualquier acercamiento a Rusia por parte de la UE [ya se sabe lo que al respecto significa la famosa frase de Halford Mackinder: “quien domine el corazón de Eurasia domina la isla del centro del mundo; quien domine la isla del centro del mundo dominará el mundo”. (Esa “isla” no es otra que Asia occidental)].
6 – Todo ello se compagina, de puertas para afuera, con las presiones a terceros países para que sellen acuerdos de “libre comercio” con la UE, es decir, para que abran sus puertas sin restricciones a las exportaciones europeas, sean industriales o agrícolas, y para que al mismo tiempo se dejen llevar sin restricciones o compensaciones sus materias primas [Hay que tener en cuenta que la UE importa en torno al 80% de sus materias primas metálicas, y es totalmente dependiente en lo que se llama “metales de alta tecnicidad”, necesarios para la fabricación de productos de alta tecnología. La presión sobre América Latina al respecto es especialmente agresiva, sobre todo a través de España y aprovechándose para ello al máximo su presidencia rotativa de la UE].

Junio de 2010

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Las finanzas contra la política u otra forma de hacer política sin contar con los gobernados

Las finanzas contra la política u otra forma de hacer política sin contar con los gobernados

Andrés Piqueras
Rebelión

En estos momentos lo que está en juego para el Capital a escala global es la reestructuración de su dominio de forma compatible con el freno a la caída de su tasa de ganancia. O lo que es lo mismo, a medio plazo se trata de recomponer seriamente las bases económicas del Sistema sin alterar el domino de la clase capitalista mundial.
Esa estrategia pasa por el desmantelamiento de los mecanismos de regulación social de fases anteriores y la aplicación de la versión más antipolítica del capitalismo, propia de las situaciones de decadencia de un determinado régimen de acumulación.

Para ello el Capital cuenta con un tiempo de ensayo-error de estratagemas y políticas y brutales que sólo la actual desorganización y desactivación del Trabajo a nivel mundial le permite (circunstancias estas últimas que son resultado, a su vez, de la agresión neoliberal contra el Trabajo emprendida en todo el planeta a partir de los años 70 del siglo XX).
En su ofensiva contra la Política como espacio de encuentro de intereses de las distintas fuerzas sociales y coordinación de la vida en colectivo, el Capital tardío se vale de su componente más eminentemente especulativo o parasitario: el capital financiero en toda su hinchada dimensión, circunstancia que le otorga creciente poder o capacidad de regular los mercados y las políticas.

En su época de esplendor, mediante él se lanzaron los más virulentos ataques contra países y poblaciones: México, Japón, México otra vez, Brasil, Rusia, sureste asiático, son algunos de los dramáticos jalones de tamaño desbocamiento, en las décadas de los 80 y 90, que acabaron con el hundimiento de Argentina al comenzar el nuevo siglo.

En estos momentos el ojo de la ofensiva especuladora la realizan sobre todo las entidades bajo control de Estados Unidos contra el corazón de la vieja Europa. Irlanda e Islandia ya pagaron por su seguidismo de los dictados neoliberales y ahora le ha tocado el turno a Grecia, España y Portugal, y probablemente más tarde a Italia (en conjunto, los llamados PIGS: Portugal, Italy, Ireland, Greece y Spain, por la “graciosa” ocurrencia a partir de sus nombres en inglés), pero puede que también, de nuevo, la misma Gran Bretaña tenga que hacer frente a esa ofensiva [si bien, no ha faltado quien sostenga que ésta iría dirigida más en función de la existencia de gobiernos “socialdemócratas” (para que adapten su paso al neoliberalismo más feroz), que a causa de la propia inseguridad o insolvencia financiera de los países].

Estos ataques tratan de imponer un conjunto de medidas ajenas a los programas políticos sometidos a elección popular y a los compromisos entre los agentes económicos, políticos y sociales a escala de cada Estado. Tales medidas para “salvar” a los países tras los ataques financieros vienen dictadas por el conjunto de instituciones internacionales encargadas de velar por los intereses del gran capital, y directamente por los del brazo especulativo de éste (con el FMI a la cabeza), y representan la traducción para el caso oeste-europeo de los tristemente célebres Planes de Ajuste Estructural (PAEs) que se impusieron a las sociedades periféricas a partir de los años 80, y que después se cebaron con los países del Este de Europa, donde el FMI gobierna por encima de los propios gobiernos. En unos y otros casos esos Programas vienen a significar un salvaje Ajuste Distributivo de la riqueza social todavía más a favor del Capital [1] .

Veamos los recientes casos europeos.

En España fueron los Bancos, los mismos a los que se había regalado en masa el dinero de los contribuyentes para que enjuagaran sus impagos, los que iniciaron la venta de las letras del tesoro, suscitando el recelo cuando no el miedo en los mercados financieros, que hizo que los certificados de impago sobre la deuda española se dispararan por encima de los 170 puntos (ver Gustavo Búster, en sinpermiso, “Reino de España: Zapatero ofrece un Pacto de Austeridad, no de lucha contra la crisis”, 21/02/10). Esta prueba de miedo en los parquets europeos, sumada a la que ya había provocado el fraude griego y el desequilibrio portugués, animaron a los fondos de alto riesgo estadounidenses a especular contra el euro en su conjunto.

Con ello, si más no, se ha evidenciado:
•La escasa solidez del proyecto de la UE , que ha comenzado la casa por el tejado de la moneda única, sin haber construido el suelo de una integración política, fiscal y presupuestaria, ni las paredes de un acompasamiento general de la ganancia. Sin homogeneización de tasas de ganancia todo lo demás es ficticio: los Estados siguen siendo la referencia fundamental. Dentro de ellos los fuertes, y cada vez más especialmente sólo Alemania, se beneficiarán de las ventajas de partida, que no harán sino extremar las desigualdades intraeuropeas.
•El precario porvenir de la propia moneda única y por tanto del Mercado europeo, que es el auténtico proyecto que tienen entre manos las clases dominantes europeas (por eso durante mucho tiempo lo llamaron así: Mercado Común).
•La inversión del orden de causación de la actual “crisis” capitalista, haciendo aparecer a sus potenciantes como salvadores, y dictaminando el recorte de los gastos del Estado (el destinado al conjunto de la población, no a la clase capitalista, claro) como panacea.
Por eso, las medidas para unos y otros países son tan parecidas: austeridad de los gastos públicos, que significa descuartizamiento hasta donde sea conveniente (no del todo) del Estado Social, disminución de las cargas fiscales a las rentas de capital, medidas públicas a favor de los capitales privados, aumentos de la edad de jubilación y disminuciones de los salarios reales para la población asalariada, así como su creciente desprotección, entre otras.

Esta ofensiva ha empezado a cebarse con Grecia, que como dice Costas Douzinas en
” Lo que de verdad hay detrás de la crisis económica en Grecia, y qué enseña políticamente sobre la actual Unión Europea ” (Observatorio Internacional de la Crisis , http://www.observatoriodelacrisis.org/viewpage.php?page_id=17),
“Grecia se está convirtiendo en un experimento para la nueva fase de la corrección de curso que el neoliberalismo se propone realizar en la estela de la crisis económica y financiera. Es un desvergonzado intento de aprovechar un problema relativamente pequeño de deuda, a fin de alterar radicalmente los equilibrios de clase y la relación Estado/sociedad en un país conocido por su militancia sindical y la fortaleza de su izquierda radical”.

España, como primera víctima quizás de la Tercera Guerra Mundial o Guerra Fría [2] , se abrió a la regulación keynesiana cuando ésta estaba decayendo ya en la Europa occidental. Pero el particular “keynesianismo español” estuvo tocado desde el principio por la parcial, dirigida del exterior, inacabada y pacata “transición” española, en la que, como nos recuerda Juan Torres en sinpermiso, “La economía española en la encrucijada” (http://www.sinpermiso.info/, 21/03/10), la debilidad de las clases trabajadoras ha venido contrastando con “el gran poder de los principales núcleos oligárquicos conformados durante la dictadura y que todavía siguen domina
ndo los centros de gravedad de la economía española”, muy subordinada, por lo demás, al capital extranjero y “obligada a competir mediante la especialización empobrecedora en bienes y servicios de poca calidad y bajo precio”, así como a través de la utilización intensiva de fuerza de trabajo barata (lo que abrió, entre otras razones, el mercado migratorio español para la importación de fuerza de trabajo). Un país que tras haber padecido una brutal guerra del Capital contra el Trabajo, con casi 40 años de franquismo y 35 de restauración borbónica o juancarlismo (que jamás hizo contrición histórica de su dictadura, único caso en el mundo contemporáneo), aparece hoy en consecuencia, con un muy endeble tejido social organizado y reivindicativo y sin apenas agentes políticos alternativos.

Aun así, y por las especiales condiciones españolas, “keynesianismo” o como gusta de llamarse, “Estado de Bienestar”, está asociado a “democracia”, de manera que el desmembramiento de esa mala réplica de Estado Social que tuvo el Estado español es susceptible de ser contemplado como la vuelta a algún tipo de oscuro pasado (de los que en la historia española abundan), o es proclive a despejar el camino para el retorno de las expresiones fascistas del Capital, al igual que puede suceder en el resto de Europa.
En definitiva, el intento del Capital de reconstruir las bases de dominación cuenta hoy con la ventaja de no tener sujeto antagónico. Si esta “crisis” de reacomodo capitalista hubiese sucedido a finales del siglo XIX o en los años veinte del XX, el Trabajo no hubiera concedido este tiempo de oro que le estamos dando hoy al Capital para recomponerse y preparar unas bases de dominación mucho más estrictas, unilaterales, mucho menos democráticas. Pero es que además las urgencias y limitaciones del Capital frente al colapso ecológico-económico en ciernes no le permiten recomponer viejas formas de consentimiento interclasistas. Sabe que tendrá cada vez menos consenso de las poblaciones y se prepara para enfrentarlas por vías mucho más contundentes, cada vez más fuera de la Política colectiva y cada vez más mediante la política de la violencia.

Esto quiere decir que estamos a las puertas de un nuevo modo de regulación, mucho menos civilizado, desmembrador de conquistas históricas, para el que los agentes del Trabajo, en general, estamos escasamente preparados, muchos todavía mirando atrás y suspirando por la imposible reedición de consensos keynesianos. Sin alternativas sólidas sobre las que articular a las poblaciones.

Pero esto último es precisamente lo que se evidencia indispensable. Sólo la reacción organizada del Trabajo podrá frenar la devastación.

________________________________________
[1] Baste recordar que en España, por ejemplo, en 1977 las rentas del Trabajo suponían algo más del 55% del PIB, mientras que 25 años más tarde, en los primeros años del siglo XXI, apenas superaban el 45%.
[2] España, junto con Portugal, fueron los únicos países que tras finalizar la II Gran Guerra en Europa, permanecieron con sendas dictaduras fascistas. Si durante la Guerra Civil , Gran Bretaña y Francia habían colaborado con la caída de la II República , tras 1945 se unirá a ellas EE.UU. para impedir la liberación de la Península Ibérica del fascismo (al frenar los planes de la resistencia republicana, y europea en general, tras la liberación de París), estableciendo un cada vez más estrecho vínculo con Salazar y Franco, a quien Eisenhower abrazaría en su “emotiva” visita a España en los años 50. Eso no fue óbice para que las potencias “democráticas” condenaran a la sociedad española al ostracismo respecto de la ONU y a más de 20 años de casi autarquía. Nunca se perdonaría la osadía de los pueblos ibéricos en los años 30 por insubordinarse ante el orden del Capital. Como no se perdonó a Grecia su intento de ruptura com el Sistema Mundial Capitalista (por lo que britânicos y norteamericanos la invadieron em los años 40), ni a Yugoeslavia que lo consiguiera (hasta que no la descuartizaron EE.UU. y las potencias europeas, con Alemania a la cabeza, no quedaron satisfechas).

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La Gran Depresión del siglo XXI: la función del trabajo improductivo y del capital ficticio

La Gran Depresión del siglo XXI: la función del trabajo improductivo y del capital ficticio

“Permítanme controlar el dinero de una nación y no me importara quién haga sus leyes”
Barón de Rothschild (banquero británico)
“Los poderes del dinero practican la rapiña sobre la nación en tiempos de paz y conspiran contra ella en tiempos de adversidad. Son más despóticos que la monarquía, más insolentes que la autocracia y más egoístas que la burocracia. Denuncian como enemigos públicos a aquellos que cuestionan sus métodos o dan luces sobre sus crímenes. Tengo dos grandes enemigos: el Ejército del Sur frente a mí y a los banqueros a mis espaldas. De los dos, los de atrás son mis más grandes adversarios”
Presidente Abraham Lincoln -1866– (fue asesinado)
“Quienquiera que controle el volumen de dinero en cualquier país, es el amo absoluto de la industria y el comercio”
Presidente James A. Garfield -1881- (fue asesinado)
“Soy el hombre más infeliz. He llevado inconscientemente a la ruina a mi país. Una gran nación industrial es controlada por un sistema de crédito. Nuestro sistema de crédito está concentrado. El crecimiento de la nación por tanto y todas nuestras actividades están en manos de unos pocos hombres. Nos hemos convertido en uno de los peor gobernados, uno de los más completamente controlado y dominado gobierno en el mundo civilizado. No más un gobierno por la libre opinión, no más un gobierno por la convicción y el voto de la mayoría, pero sí un gobierno bajo la opinión y coacción de una pequeña élite dominante”
Presidente Woodrow Wilson (1856-1924)
“La oficina del Presidente ha sido usada para fomentar un complot para destruir la libertad de los americanos y antes que deje la presidencia, debo informar a los ciudadanos de este estado de cosas”
Presidente John F. Kennedy (diez días antes de ser asesinado)

Estos presidentes fueron asesinados aparentemente por defender intereses contrarios a las élites financieras. En un artículo escrito al momento de ser electo el actual presidente de los EE. UU. Barack Obama (1), ya señalamos que él tendría pocas opciones de implementar su propia política frente a la élite bancaria a menos que se arriesgue a mucho.
1. El trabajo improductivo como fuente de especulación

Para facilidad del lector no familiarizado con algunos términos aquí empleados, iniciamos con la siguiente aclaración: los economistas teóricos clásicos defensores o críticos del capitalismo, entre ellos David Ricardo, Adam Smith, Carlos Marx, Federico Engels y otros, coinciden en que la fuente de la riqueza es el trabajo humano que transforma los recursos que brinda la naturaleza, unidos a los instrumentos de trabajo y al conocimiento principalmente tecnológico. El resultado son bienes que van al mercado donde son demandados y comprados para satisfacer necesidades. Esto se conoce como “trabajo productivo”, que se realiza en el llamado “sector productivo o real” de la economía. De aquí surge un plusvalor o parte de la riqueza producida que en el sistema capitalista se acumula y se convierte en Capital, o sea, que éste no es más que “riqueza acumulada” originada en el “sector productivo”. Es importante saber que no toda la riqueza generada adquiere forma material. Hay servicios productivos como la educación, el transporte, la distribución de agua o energía eléctrica, las telecomunicaciones, los espectáculos, entre muchos otros. La generación de estos servicios productivos (verbigracia el transporte o el espectáculo) no puede realizarse sin su consumo simultáneo. Se trata de creación de riqueza real no material. Sin la producción de riqueza real no puede haber “crecimiento real” y cualquier otro llamado “crecimiento” es “ficticio” desde el punto de vista de su contenido.

Existe por otro lado el “trabajo improductivo” por su contenido. El carácter improductivo no implica que se trate de trabajo innecesario o incluso nocivo. El seguro contra incendios o el servicio de los bomberos son servicios improductivos necesarios y útiles para el conjunto de una sociedad. Al quemarse un edificio o inmueble se pierde riqueza. El seguro se encarga de repartir esta riqueza perdida, y los bomberos procuran evitar un mayor daño. El seguro contra incendios, lo mismo que los seguros contra robos, pérdidas, accidentes o desastres naturales, son un trabajo útil que no crea riqueza nueva, sino reparte la riqueza destruida por incendio, robo, pérdida, accidente o desastre. La póliza que se paga para ser compensado ante el eventual suceso, constituye la base de la redistribución de lo perdido. De esta forma los seguros permiten que la sociedad en su conjunto funcione mejor y prueba así de manera indirecta su carácter productivo. El hecho de que las aseguradoras privadas funcionen con ganancia y operen como capital, las hace aparecer como productivas desde la óptica de la forma o relación social dominante. Lo esencial para el capital es que la actividad dé ganancia, no importa su contenido. Lo anterior hace que toda actividad que genera ganancia nos aparece en la sociedad como productiva. Lo anterior, sin embargo, no elimina el carácter improductivo de tal actividad por su contenido, carácter que suele revelarse en tiempos de crisis como hoy.

El mero acto formal de traspaso de posesión o propiedad no constituye un servicio productivo por su contenido ya que no crea riqueza, solo la traspasa de manos. Esta actividad puede hacerse por cuenta propia o como empresa con ganancias, pero lo anterior no quita que la actividad desde la óptica de su contenido sea improductiva. El trabajo de los abogados, los corredores de bienes raíces, el comercio y la banca son ejemplos de servicios improductivos que trabajan sobre la propia relación social vigente de la sociedad. Un mismo edificio suele venderse más de una vez en un año en tiempos en que reina la especulación. Lo anterior no acrecienta la riqueza creada. La actividad del corredor de bienes raíces y del abogado que hace la escritura constituyen un “trabajo improductivo” desde la óptica de su contenido. Si bien una empresa puede obtener ganancias al brindar estos servicios, la actividad como tal no produce riqueza.

La lotería y los casinos redistribuyen al azar riqueza ya existente y son actividades improductivas por su contenido. Igualmente lo son los casinos más grandes del mundo actual: las bolsas de valores. La actividad en la especulación en general y en las bolsas de valores en particular constituye un trabajo improductivo por su contenido, con independencia de que sea útil o no para la sociedad en su conjunto. Lo anterior explica también por qué, en términos de obtención de beneficios para una empresa dedicada a la especulación, puede resultar ser el mejor negocio en épocas de bonanza y el mayor desastre en tiempos de crisis.

Todo producto generado en un ciclo económico y utilizado improductivamente en el siguiente, se transforma en un trabajo materializado que es consumido improductivamente. De esta forma tenemos que el trabajo productivo en un ciclo económico se torna improductivo en el siguiente, al consumir ese trabajo materializado de manera improductiva. Es el caso, por ejemplo, de todos los edificios y equipos empleados en los casinos o para el trabajo especulativo. Ahora, el carácter improductivo del consumo de un producto determinado no siempre se revela ya en el ciclo económico siguiente. Así, en el complejo industrial militar puede haber varios años de produ
cción antes que se concluya el producto final, que en el mejor de los casos nunca se usa. Es más, al ser utilizado más bien suele destruir riqueza existente. Al no ser utilizados en el proceso de reproducción material, los productos finales del complejo industrial militar no encadenan el proceso de reproducción global a un nivel superior y, por el contrario, restan fuerza a ese proceso. Dicho en otras palabras, al invertir un gobierno porcentualmente más en armamento, se tendrá a mediano plazo una contracción en la economía. De ahí se deriva su carácter improductivo.

En el complejo industrial militar, además de consumir improductivamente riqueza material, al usar el producto final en conflictos se extingue riqueza producida. Lo anterior no elimina que el capital invertido en este sector pueda originar cuantiosas ganancias. Desde la óptica de la forma, es decir, por los beneficios que genera, resulta ser un sector muy productivo. Podemos llamarlo el subsector improductivo-destructivo o de capital destructivo. Conocemos el impacto negativo del gasto en defensa sobre las posibilidades de mantener el gasto en educación y salud. El primero opera en beneficio del capital, los otros benefician más a la clase trabajadora. En la actualidad, y en particular en los EE. UU., se pretende escapar a la presente crisis con ascendentes inversiones en el complejo industrial militar para de ese modo mantener su hegemonía en riesgo. Tratan de mantenerla aunque sea bajo la amenaza de guerra. El incremento en el gasto de defensa que conlleva, es un gasto improductivo e insostenible que dañará aún más la ya deteriorada situación económica de ese país.
2. El capital a interés como fuente del capital ficticio

Para entender el capital ficticio es importante entender asimismo algunas funciones del préstamo en dinero. Es un tema muy complejo e imposible de abordar a cabalidad aquí. Nos limitaremos a algunas nociones que creemos necesarias. El dinero, en su forma más general, no es otra cosa que un instrumento para facilitar el intercambio de bienes y servicios a través de equivalentes socialmente establecidos. El dinero en su forma originaria (ya sea oro, plata, cacao, etc.) es una mercancía que, como unidad de cuenta, sirve para expresar las relaciones de intercambio de todas las demás mercancías. Hoy, el dinero adquiere forma de papel e incluso digital. Las transacciones de todas las mercancías se realizan siempre a cambio de dinero, pero esto no es necesario ni de hecho ocurre actualmente en la realidad. Una mercancía se puede vender tanto al contado como a crédito. Y no solo existe crédito para la compra y venta de mercancías, también se otorga crédito para realizar inversiones. Estas inversiones pueden ser productivas o no.

Aquí nace la primera forma de capital ficticio y especulativo. El capital a interés adquiere gran relevancia y dimensión en el desarrollo del sistema capitalista en su fase industrial, al estar el crédito subordinado de manera directa a la lógica del capital industrial. Al desarrollarse el sistema de crédito en esta etapa del capitalismo, el objetivo primordial es el de financiar la producción. El capital productivo únicamente demandará dinero, si el interés a pagar es menor que la tasa de beneficio que espera obtener con su inversión. En este contexto, el capital a interés contribuye de modo indirecto a fomentar la riqueza real. Al mismo tiempo que se apropia de una parte de la plusvalía generada en el sector productivo, el capital a interés (la banca) aumenta la eficiencia de la producción del excedente, así como la velocidad de reproducción del ciclo del capital.

Hay poseedores de dinero, como los bancos, que no se dedican a invertirlo en actividades productivas; comercian con él, esto es lo prestan, no a cambio de otra mercancía sino de ese mismo dinero más un interés al cabo de un tiempo. Este dinero, entonces, es una mercancía que se da y se recibe en préstamo y su precio es el tipo de interés que está regido por la oferta y la demanda de ese dinero. Debemos aclarar que capital a interés, que financia la producción o la circulación, es una cosa: el capital ficticio es cosa totalmente distinta, aunque este capital nace como consecuencia de la existencia del primero. Lo que hay que considerar aquí es el hecho de que el capital a interés, por sí mismo, produce una ilusión social y es justo a partir de ella que aparece el capital ficticio. En el capitalismo, la existencia generalizada del capital a interés, cuyo significado aparente es el hecho de que toda suma considerable de dinero genera una remuneración, produce la ilusión contraria, vale decir, la de que toda remuneración regular debe tener como origen la existencia de un capital. Dicho capital en sí no necesariamente tiene mayor significación para el funcionamiento del sistema económico, y en tal caso puede ser llamado capital ilusorio (2).

Sin embargo, cuando el derecho a tal remuneración está representando por un título que puede ser comercializado, vendido a terceros, se convierte en el capital ficticio. El título comercializable es la representación legal de esa forma de capital. El ejemplo tal vez más simple de la existencia de capital ficticio está constituido por una concesión pública, a particulares, del derecho de utilización comercial de una frecuencia de radio o televisión, cuando dicha concesión, realizada a cambio de favores políticos o de cualquier otro tipo, puede ser vendida a terceros. Luego, el capital ficticio nace como consecuencia de la existencia generalizada del capital a interés, si bien es el resultado de una ilusión social. Y ¿por qué debemos llamarlo capital ficticio? La razón, concluyen Carcanholo y Sabadini, reside en el hecho de que por detrás de él no existe ninguna sustancia real y porque no contribuye en nada a la producción o la circulación de riqueza, por lo menos en el sentido de que no financia ni el capital productivo ni el comercial.
3. Capital especulativo, capital ficticio y la Gran Depresión

Las acciones de las empresas constituyen una forma de capital ficticio por el hecho de que representan una riqueza contada dos veces: una, el valor del patrimonio de la empresa; otra, el valor de las acciones mismas, cuyo valor se mueve con frecuencia con independencia del valor del patrimonio de las empresas. La prueba de que esto es verdad, es que ambos valores pueden servir de garantía, por ejemplo, para créditos bancarios. Pueden ser contadas dos veces, o tres, o más, gracias a la existencia de empresas holdings. Una valoración especulativa de las acciones constituye un incremento del volumen total del capital ficticio existente en la economía. Pero ese incremento posee una característica distinta del valor original: no significa una duplicación aparente de un valor real. En realidad, detrás de él no existe ninguna sustancia real. Cuando el crédito es destinado al sector privado y se formaliza por medio de un título negociable en el mercado, también debe ser considerado capital ficticio. Esto porque aparentemente el valor se ha duplicado. Cuando el incremento de la deuda pública ocurre en razón de gastos improductivos o gastos corrientes o aun de transferencias, estamos frente a la creación de un nuevo capital ficticio, toda vez que por detrás de ese incremento de la deuda no sobrevive nada sustancial (3).

Hoy, más que nunca, la economía ha perdido relación con el ámbito productivo. Existe una enorme econo
mía de papel, alimentada básicamente por la persistencia de los déficit públicos y los mecanismos de innovación financiera, que no se corresponde con la situación real de la economía. Masas siempre mayores de capitales especulativos y ficticios se mueven de un lado hacia otro buscando en las inversiones financieras una rentabilidad que no encuentran en el sector rede la economía, debido a la caída de la tasa de beneficio en éste. Podemos concluir que el sistema capitalista se ha ido convirtiendo en realidad en un “capitalismo ficticio”, cuyas reglas del juego son radicalmente distintas y hasta antagónicas al clásico “capitalismo productivo”, esto es, el fundado en la generación y acumulación de plusvalor.

Así pues, si como capital a interés el capital adquiere una forma mistificadora, como capital ficticio asume un aspecto todavía más complejo y desmaterializado. En su momento de gloria, en la era neoliberal, la verdadera economía parecía ser la financiera. Los centros financieros de Nueva York y Londres podían reírse del capital productivo en el mundo, toda vez que aparentemente la economía financiera se desarrollaba con independencia de la dinámica de la producción. El capital ficticio, sin embargo, realiza ganancias ficticias que solo pueden ser hechas reales a nivel individual, aunque jamás a nivel de su totalidad. Con todo, mientras exista la fe de poder hacerlas reales continúa operando la burbuja especulativa creada por el capital ficticio. Gracias al salvamento de los grandes bancos de la crisis crediticia por parte de los gobiernos, el sector financiero pudo retornar a la economía de casino. Pero por eso mismo, hoy se vislumbra la bancarrota de los propios Estados, con lo que, tarde o temprano, se vislumbrará también la imposibilidad de tornar reales las ganancias ficticias. Estallará entonces la burbuja que pondrá límites a la acumulación de capital ficticio, el cual actúa a la vez como un cáncer y un parásito en un cuerpo humano vivo.

El capital ficticio o parasitario generado de manera masiva, circulando entremezclado con el capital real. Según el Banco de Basilea (el banco central de todos los bancos centrales), en el año 2009 circulaban en el mundo unos $1.000 trillones de valores, obligaciones y moneda, mientras el producto bruto mundial superaba apenas un poco los $50 trillones, o sea, que en la actualidad por cada dólar con valor real circulan otros veinte dólares que son “capital ficticio” y “parasitario”, constituyéndose en la más grande estafa de la historia (4). Estos valores, que Wall Street ha llamado “Productos Financieros Derivados”, bajo la forma de deudas, pagarés, obligaciones, empapelamiento, etc., fueron causa de la crisis crediticia en los EE. UU. y contaminaron todos los mercados mundiales.
Tarde o temprano la burbuja de capital ficticio exigirá la destrucción de tales productos, vale decir, la eliminación de gran parte de la economía de papel mediante la anulación de deudas por bancarrota. Las bancarrotas de empresas privadas en los EE. UU. pasaron de 800 mil en 2007 a 1,4 millones en 2009, un aumento del 75%, y la situación empeorará en el año 2010. Asimismo, según la Corporación Federal de Garantías de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), en 2009 quebraron 140 bancos estadounidenses y otros 700 estaban en peligro de hacerlo (5). La tremenda burbuja financiera, por tanto, está estallando, y con ello la economía mundial está atravesando por una enorme inestabilidad e inseguridad y entrando en depresión. Como consecuencia, la hegemonía de los EE. UU. está a la deriva. En efecto, es claro que una depresión mundial demandará un nuevo orden económico internacional, y los EE. UU. buscarán no perder la hegemonía en éste. No obstante, es dudoso que sobre la debilitada base de su economía, pueda instalarse un nuevo orden internacional bajo hegemonía estadounidense.

Contrario a lo que aconteció en los países centrales, en los países periféricos se incrementó, en términos relativos, la generación de riqueza real y productiva. Esto porque al ser la ganancia en los primeros, en promedio, más altas en el sector financiero y especulativo, durante décadas las inversiones se desplazaron del sector creador de riqueza y de la economía real al sector improductivo y parasitario. Últimamente, en los mercados del Primer Mundo se intercambiaba riqueza real por capital ficticio. Semejante operación representa un subsidio permanente y creciente en riqueza real desde las sociedades periféricas hacia las naciones ricas del planeta, lo que explica el progresivo carácter “parasitario” de las segundas. Por lo anterior, la crisis afecta menos a los países periféricos que a los centros de poder. Es en este contexto que surgen más voces desde el Sur que demandan un cambio en las cuotas de poder (verbigracia, entre los países emergentes como el BRIC), mientras otras naciones luchan a favor del “Decoupling o Desconexión” del sistema dominante. En medio de la crisis, el comercio internacional se contrae, lo que da base objetiva para una tal desconexión.

En América Latina y el Caribe en particular, países como Venezuela, Ecuador o Bolivia se inclinan hacia una mayor desconexión en el entendido de que pueden sobrevivir mejor sin subsidiar y cargar con el derroche de los países ricos. Éstos, en cambio, entienden que en las actuales condiciones no pueden lograrlo sin aquel subsidio permanente desde los países periféricos, y mucho menos sin sus recursos naturales. Por eso, frente a la amenaza del colapso del capital ficticio las fuerzas reaccionarias entre las élites, con los EE. UU. a la cabeza, se radicalizan con vistas a prolongar el actual estatu quo político aunque sea por la vía militar. También en la región hay fuerzas alineadas con esta posición como México, Colombia o Perú, por ejemplo. Luego, los escenarios de guerra se vuelven más concretos a escala mundial, incluso con amenazas concretas para América Latina y el Caribe. La guerra podría ser un instrumento para mantener la hegemonía política, con todo, no brinda todavía una solución para salir de la crisis. La gran pregunta sigue siendo, cómo reconectar la inversión de manera rentable con la economía real.

Más adelante veremos que es dudoso que Occidente consiga retornar al ámbito productivo sobre la base de una tasa de ganancia en alzada. Lo anterior sitúa en una crisis sin aparente salida al propio capitalismo, al menos en Occidente, con lo que surgen las expectativas de un cambio de civilización, al menos a no muy largo plazo. En el corto plazo, sin embargo, se vislumbra el intento del capital hegemónico de un proceso de dominación a nivel mundial, incluso con un crecimiento negativo. Esto inauguraría ya una era poscapitalista, es decir, una era sin acumulación de capital, aun cuando fuese autoritaria en su primera fase de transición. Sobre esta base, y en medio de una mayor desconexión, emergen las posibilidades de lanzar proyectos endógenos con esfuerzos más democráticos y participativos, proceso que de cierta forma se perfila ya en Bolivia. La coexistencia con el capitalismo dificulta un proceso de autodeterminación y de democratización participativa más radical, si bien un eventual colapso del sistema monetario internacional provocaría la desconexión obligada, profunda y global. En el próximo capítulo examinaremos los riesgos del colapso del sistema monetario internacional.
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Notas
(1) Wim Dierckxsens, “La Gran Depresión del siglo XXI inaugura ‘la administración Obama'”, en Pasos (San José, DEI) No. 139 (setiembre-octubre, 2008), págs. 10-17.
(2) Reinaldo A. Carcanholo y Mauricio de S. Sabadini, “Capital ficticio y ganancias ficticias”, Observatorio Internacional de la Crisis.
(3) Ídem.
(4) Tomado de Jorge Beinstein, “En la ruta de la decadencia: hacia una crisis prolongada de la civilización burguesa”, en Observatorio Internacional de la Crisis, La gran depresión del siglo XXI: causas, carácter, perspectivas. San José, DEI, 2009, pág. 134.
(5) James Quinn, “Recession, depression or systematic breakdown” (completar)

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La economía de guerra ante la Gran Depresión del siglo XXI: keynesianismo militar y complejo industrial militar

La economía de guerra ante la Gran Depresión del siglo XXI: keynesianismo militar y complejo industrial militar

En los últimos nueve años la producción industrial civil en los EE. UU. declinó en un 19%. Tomó en torno a cuatro años para que el sector manufacturero se repusiese y alcanzara de nuevo los niveles mostrados antes de la recesión de 2001. No obstante, estas ganancias se esfumaron por completo con la actual recesión. Al tiempo que la economía civil se contraía, el complejo industrial militar, en cambio, creció un 67% desde su nivel logrado en 1999 (véase el gráfico abajo). El gasto de defensa significa que el Gobierno genera una demanda artificial de productos bélicos al contraerse la economía civil en el ámbito de bienes y equipo o los llamados bienes de capital. En el corto plazo esta inversión puede indicar una demanda global sostenida, pero a mediano plazo resta dinámica a la economía con una pérdida de ritmo en el crecimiento, sobre todo si ello no sucede con impuestos previamente recaudados, sino incrementando la deuda pública (1).

Gráfico No. 1
Aumento porcentual del gasto militar en países seleccionados

El presupuesto militar estadounidense anunciado para el año 2010 es de 680 mil millones de dólares, y para 2011 andará por el billón. En realidad, afirma el experto en la materia Rick Rozoff (2), esto representa la mitad de los gastos militares efectivos. Con ello, ese gasto alcanzará el 9% del producto interno bruto (PIB) de los EE. UU., el presupuesto más elevado desde 1945, último año de la Segunda Guerra Mundial, tanto en términos nominales como reales. El presupuesto militar oficial estadounidense representa casi el 50% del gasto militar mundial y es seis veces mayor que el de China, que ocupa el segundo lugar, y diez veces mayor que el de Rusia, que hoy ha de conformarse con un modesto quinto lugar después de Francia y Gran Bretaña (3).

Si bien hay argumentos económicos para sostener la acumulación de capital en el sector de bienes y equipo o bienes de capital, esto no podría explicarse sin argumentos de orden geopolítico. Los EE. UU. se están preparando para eventualmente desencadenar una gran guerra con vistas a mantener su posición hegemónica en el mundo. Una consecuencia es que así se fuerza a los demás países a entrar en la lógica de una nueva carrera armamentista. Hasta países latinoamericanos como Brasil y Venezuela han entrado en dicha lógica y lo hacen como compradores netos, en especial en el caso venezolano. Los resultados serán negativos para las economías de las naciones que adquieren este gasto improductivo.

Ejemplo no muy lejano de una economía civil deteriorada por un abultado gasto militar, fue el caso de Nicaragua en los años ochenta del siglo pasado. Con guerra o sin guerra, el armamentismo actual implicará un deterioro de la economía civil, dado el abultado consumo improductivo de riqueza en nuevos armamentos. Con una eventual gran guerra, esta vez los EE. UU. asumirían la mayor parte de su gasto improductivo al no poder transferirlo a terceras naciones. Luego, de darse eventualmente la aventura los EE. UU. perderían de manera definitiva su hegemonía, y con ello la caída de otro imperio estaría a la vista. En palabras de Napoleón, solo hay una cosa más desastrosa que ganar una guerra: es perderla. Es una lección válida hoy para la élite estadounidense.

El economista británico John Maynard Keynes (1883-1946), considerado el fundador de la macroeconomía moderna, es el padre de la teoría del “capitalismo regulado” surgida a partir de la gran crisis de 1929 y los años treinta. La escuela keynesiana planteó que para proteger, conservar y desarrollar el sistema vigente, el Estado debía intervenir de modo constante y activo en la vida económica para asegurar altas tasas de ganancia a los capitales más grandes y a los monopolios, arguyendo que la inversión de éstos mantendría el empleo y el crecimiento ascendente. Con la misma lógica se proponía elevar los impuestos y aumentar la productividad del trabajo, impulsar políticas fiscales y monetarias estrictas, y estimular la demanda efectiva a través del consumo y la inversión en el sector público, que incluye al militar. Esto elevaría las ganancias del gran capital y, por ende, la estabilidad del sistema como tal. De lo último brotó lo que se ha dado en llamar el “keynesianismo militar”.
Hoy, de nuevo se hace referencia al keynesianismo militar como una de las recetas principales para enfrentar la crisis actual de la misma forma que, supuestamente, sirvió como salida de la crisis de los años treinta y que desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Para defender el ‘keynesianismo militar’, muchos se refieren a la crisis de 1929 en los EE. UU. y a su situación económica durante la Segunda Guerra. Es cierto que ésta representó para ese país su definitiva hegemonía mundial, sin embargo existen algunas diferencias entre el escenario de aquel entonces y la situación estadounidense actual. En efecto, durante gran parte de la Segunda Guerra los EE. UU. se enriquecieron por ser el taller mundial de armas y productos civiles para las potencias en conflicto. Por eso, no les interesaría inmiscuirse en el conflicto sino hacia el final del mismo, para así emerger como potencia triunfante en la guerra y líder indiscutible de la economía mundial. Su territorio además no sufrió, como Eurasia, los efectos destructivos de la guerra.

Con todo, de hecho no fue sino hasta los años cincuenta que se estabilizaron los mercados después de la Gran Depresión. Pero en ese momento el endeudamiento estadounidense total ya era el doble de su ingreso total, brecha que solo creció desde entonces. El siguiente gráfico muestra el progresivo “gap” de los últimos cincuenta años entre la deuda total y los ingresos totales de los EE. UU. La Guerra Fría brindó luego un escenario favorable para seguir vendiendo armas a los aliados, tanto del Norte como del Sur. Europa destruida, el Plan Marshall en operación, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en desarrollo, así fue arrastrada al posible escenario y teatro de operaciones de una guerra nuclear limitada. Los permanentes conflictos en Medio Oriente aumentaron la demanda efectiva de armas, con un simultáneo reciclaje de petro-dólares hacia los EE. UU. Luego, siempre con el pretexto de la Guerra Fría, más de dos mil conflictos militares de baja intensidad en el Tercer Mundo, con participación directa o indirecta estadounidense, aseguraron una constante demanda de armamentos. El daño en vidas humanas superó los veinte millones de personas, y los daños a los ecosistemas y economías de los países víctimas son aún incuantificables. Vietnam y Nicaragua son un ejemplo. Este último país, en la guerra de los años ochenta con los EE. UU., sufrió un daño equivalente a 84 años de su PIB (4). A la Guerra Fría la han seguido la guerra contra el narcotráfico y después la guerra contra el terrorismo. En fin, la guerra permanente parece ser parte del capitalismo.
Luci: aquí va el gráfico No. 2 (tomarlo del archivo original que anexo)

Gráfico No. 2
Deuda total estadounidense (federal, empresarial, financiero, hogares) frente al PIB (1957-2008)

La Segunda Guerra Mundial habrá consolidado la hegemonía estadounidense en el mundo, igual que las élites podrían pensar en conservarla en me
dio de la crisis actual, pero si en ese entonces dejó una gran deuda, más voluminosa todavía sería la deuda con una gran guerra en estos tiempos. Ya en los años cincuenta el general David Eisenhower alertó acerca de que el complejo militar industrial podría salirse de control, y hoy ciertamente se encuentra fuera de control. La medicina tóxica del pasado usada por los presidentes Franklin Roosevelt y Harry Truman es la misma de ahora, solo que más venenosa. Las balas de la Segunda Guerra eran de plomo, las actuales son de plutonio radioactivo, garantía de extinción de la vida en el planeta.
1. Gasto militar y crecimiento económico

La deuda total de los EE. UU. (privada y pública juntas) alcanza el 350% de su PIB, y en especial el gasto militar aumenta la pública. Esto tiene consecuencias estratégicas para la hegemonía estadounidense. En efecto, China con un PIB que crece al ritmo del 8% anual puede duplicar su gasto anual de defensa cada nueve años (entre 1999 y 2008 lo aumentó un 194%), sin que nada cambie en la relación relativa entre gasto de defensa y PIB. Los EE. UU. en cambio, al incrementar su gasto de defensa un 67% con tasas de crecimiento negativo, verán que este gasto improductivo impactará cada vez más negativamente en el crecimiento económico. En otras palabras, por basar su economía en el trabajo productivo China aún puede permitirse el lujo de entrar a la carrera armamentista, mientras para los EE. UU. ello implica una profundización de su crisis. Un gasto de defensa ascendente sustentado a puro crédito en una época de recesión prolongada conlleva una espiral descendente de la economía civil, que en última instancia se expresa en tasas más negativas de crecimiento. Los EE. UU., por consiguiente, están cavando su propia tumba, tal como lo hizo la Unión Soviética unas décadas atrás.

La gran diferencia entre las economías de los EE. UU. y la de China es que, durante décadas, este país ha invertido su capital fundamentalmente en la economía real, esto es en el ámbito productivo. De ahí que en los últimos decenios China se transformó en el taller mundial por excelencia. Con una economía civil pujante, el país muestra elevadas tasas sostenidas de crecimiento económico. Los EE. UU., por el contrario, han concentrado muchas de sus inversiones en el ámbito financiero y especulativo, es decir, desarrollando sobre todo capital ficticio. El gasto militar, por su contenido, constituye un gasto improductivo, y esto ha sido válido tanto para el llamado socialismo real que colapsó en los años noventa, como para el capitalismo actual en plena crisis.

En vez de alentar de manera directa el crecimiento de la economía civil, el gasto militar tiende a la reproducción limitada de ésta, o sea, al traspasar ciertos límites es causa de crecimiento negativo. Toda inversión realizada en la economía de guerra significa una inversión y un producto extraído al proceso reproductivo y de crecimiento real de la sociedad, que limita la capacidad expansiva de la economía civil y la creación de nueva riqueza. Como ya señalamos, dicha contracción económica no necesariamente se observará en el corto plazo, pues una fuerte inversión en el complejo industrial militar suele generar, en el corto plazo, empleo, producto y crecimiento, lo mismo que expansión de la tecnología y el conocimiento, sin olvidar lo esencial: ganancias extraordinarias para el capital activo en este sector. Un “keynesianismo militar”, por tanto, podría impulsar el crecimiento en el corto plazo, pero no a mediano y largo plazo. Esta fue una de las principales causas del hundimiento y la desmembración de la Unión Soviética, de lo que los EE. UU. no están exentos. Hoy, esta potencia corre el riesgo de estar fomentando su propio derrumbe.

Gráfico No. 3
Gasto militar de los EE. UU. en el contexto mundial, 2008

Como el producto final del complejo industrial militar es extraído a la economía, el armamentismo limita la capacidad expansiva de la economía en su conjunto. En el mejor de los casos el producto final no se utiliza, como suele ser el caso de las armas nucleares, aunque su eventual uso no está descartado. Al no haber sido aún usadas en guerras convencionales después de Hiroshima y Nagasaki, los programas de desarme nuclear responden probablemente a políticas de sustitución de armas nucleares obsoletas por otras más modernas, letales y estratégicas. No apuntan, en otras palabras, a una política de reconversión de la economía militar en otra civil. Una política de armamentismo prolongado —caso de la guerra permanente— implica una pérdida de dinámica del crecimiento económico, y al ocupar el complejo industrial militar una proporción creciente de la capacidad instalada del parque industrial, éste en su conjunto se vuelve siempre más improductivo. Esto dificulta cada vez más la reconversión de la industria militar en civil. Lo anterior, que pasó ya en la antigua Unión Soviética dos décadas atrás, está comprometiendo hoy a los EE. UU. (5).
2. El momento de la perestroika revisitado

En los años ochenta los EE. UU. gastaban en materia de defensa y en términos absolutos más que la Unión Soviética de ese entonces. Aun así, por ser una economía dos a tres veces más pequeña, el gasto militar como porcentaje del PIB alcanzaba en la Unión Soviética en 1984 un 14%, más del doble que los EE. UU. En dichos años los EE. UU. aumentaron su gasto de defensa, y la Unión Soviética acompañó esta carrera armamentista. El resultado fue que el crecimiento económico soviético se tornó negativo para el 40% de los productos industriales de la economía civil, con lo que el consumo per cápita mostró un crecimiento negativo. Un incremento del gasto militar en una economía que decrece, supone un crecimiento cada vez más negativo de la economía de una nación. La economía soviética se encontraba en un ciclo vicioso hacia el derrumbe y la conversión de la economía militar en civil se hizo necesaria. En este contexto, en tiempos de Mijail Gorbachov, la Unión Soviética se vio obligada a introducir su política conocida como la ‘perestroika’.
El levantamiento de la economía civil soviética requería una mayor descentralización y, por tanto, un mayor grado de autonomía y de democratización para las repúblicas de la Unión. La economía basada en el pesado complejo industrial militar había llevado a una fuerte centralización económica a costa de los planes de desarrollo de las repúblicas. Pero la ‘perestroika’ tuvo como resultado no esperado el fomento de sentimientos nacionalistas que fortalecieron los poderes locales en las repúblicas, y con ello la separación del poder central. Fue un claro fenómeno de desacople o desconexión. La caída del Muro de Berlín simbolizó esta desintegración del bloque socialista, y con ello la caída del socialismo real. Con el derrumbe se abrió el camino para la comprensión de los grandes problemas, errores y contradicciones acumuladas en la Unión Soviética desde los tiempos de José Stalin, los cuales habían carcomido los cimientos del socialismo real, de la sociedad soviética y del Pacto de Varsovia. Se derrumbaba así este proyecto alternativo al capitalismo propuesto en ese período histórico

Con la crisis del socialismo a finales del decenio de los ochenta, todo indicaba que el capitalismo era el único sistema p
osible para la humanidad, que por naturaleza parecía ser eterno. Esta perspectiva, promovida por Francis Fukuyama, significaba que se cerraba cualquier alternativa de desarrollo para los países del Sur, y tuvo como consecuencia su virtual subordinación a las grandes potencias durante la era de la globalización neoliberal. Estas potencias en su conjunto, aunque sobre todo los EE. UU., se presentaron como gloriosos triunfadores de la Guerra Fría. Esta lectura sin embargo adecía de un g e error, porque el capitalismo se hallaba ya al borde de su propio derrumbe desde su mismo centro de poder, derrumbe que hoy es una realidad. De hecho nadie ganó la Guerra Fría, puesto que primero se hundió la Unión Soviética y ahora se está hundiendo Occidente, ambos víctimas en gran medida del capital ficticio, la corrupción, el derroche y, no en último lugar, el abultado gasto militar. Fracasó el socialismo del siglo XX y hoy fracasa también el capitalismo del siglo XX, dejando al mundo sin claras opciones, salvo las experiencias buenas y malas del pasado para intentar reconstruir al mundo de forma distinta y más justa.
3. La necesidad de una perestroika en Occidente

Al celebrarse en noviembre de 2009 el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, el expresidente soviético Mijail Gorbachov se refirió a la caída de otro muro, esta vez en Nueva York (“Wall Street”). Con ello, de hecho, aludió a la crisis sistémica del capitalismo y afirmó que Estados Unidos “necesita su propia Perestroika”. Esto quiere decir que frente a la amenaza de las crónicas tasas de crecimiento negativas, los EE. UU. necesitan, en primer lugar, la conversión de su economía militar en una civil.

Una reconversión de tal naturaleza, sin embargo, no es fácil ni puede hacerse rápidamente. En el pasado hemos recomendado la reconversión del complejo industrial militar en un complejo industrial civil para la cooperación internacional y la paz, pero aun con toda la buena voluntad —que dudamos exista en las élites estadounidenses— tomaría bastante tiempo, quizás décadas. Con todo, un colapso del sistema de globalización implicaría la desconexión de amplias regiones que buscan mayor soberanía en sus proyectos de sociedad. En el caso de una carrera armamentista frente a China, por ejemplo, los EE. UU. llevarían las de perder en términos económicos y esto aceleraría el proceso de desconexión en el mundo y hacia lo interno, como ocurrió en su momento con el bloque soviético.

Refiriéndose al proceso de descentralización y mayor soberanía de las economías periféricas, el expresidente soviético añadió que hay vientos de cambio que favorecen a todo el mundo. Al expresarse de esta manera sobre el tema de la desconexión, Gorbachov pidió “más transparencia y más apertura” (‘glasnost’). Finalmente expresó su esperanza de que al presidente Barack Obama “le vaya bien”, vale decir, que se prepare ante una eventual desintegración de todo su imperio y hasta de los propios EE. UU. En un reciente libro (6) ya habíamos mencionado la posibilidad de una perestroika para Occidente, el peligro de una eventual desintegración de la Unión Europea (UE) e incluso de la misma Unión Americana.

El único modo de que en la actual carrera armamentista los EE. UU. puedan escapar al fenómeno regresivo de su economía y evitar su colapso eventual, es mediante la transferencia del improductivo gasto militar a terceras naciones, fomentando, entre otros mecanismos, las exportaciones de armas. La Guerra Fría y la amenaza de guerras son formas por excelencia para acrecentar la demanda efectiva de armas. Pareciera entonces que la actual política estadounidense con sus guerras reales en Irak, Afganistán y por lo pronto Pakistán, Yemen o Irán, etc., sería la forma de dinamizar la economía de los EE. UU. mediante el saqueo, por un lado, obstruyendo a sus contrincantes principales como China el abastecimiento de recursos energéticos y, por otro, doblando el brazo a sus competidores en el poder geopolítico como China o Rusia. En todo caso, las posibles transferencias del gasto militar hacia sus aliados y el saqueo durante cada invasión, son claramente insuficientes para compensar sus muy profundos desajustes económicos. Frente a la situación extrema de perder su hegemonía, los imperios suelen optar por el desencadenamiento de una última gran guerra, lo que podría volverse imperativo para las élites estadounidenses.

La capacidad de transferir el gasto militar improductivo se refleja en las exportaciones de armas de un país. Las cifras en el cuadro de arriba indican que las exportaciones estadounidenses de armas no subieron durante la década pasada, lo que implica que los EE. UU. han de asumir internamente el incremento del gasto improductivo de defensa durante esos años, o lo que en realidad hace a partir del crédito que procura obtener de sus propios contrincantes (China y Rusia, sobre todo). No pudiendo exportar más armas que en el pasado, los efectos de ese gasto improductivo-destructivo lo busca ‘exportar’ a través del eventual no pago de su deuda a China y Rusia. Eventualmente, un conflicto con estas naciones le serviría a los EE. UU. de argumento para no pagar dicha deuda.

Muy al disgusto de los EE. UU., sus aliados europeos no se muestran muy inclinados a compartir ese gasto. Los cinco mayores países exportadores de armas de la UE (Alemania, Francia, Holanda, Gran Bretaña e Italia) superan con creces a los EE. UU. en esta materia. Esto podría ser indicativo de una creciente reticencia en los demás países centrales para dejarse arrastrar a las aventuras militares del complejo militar industrial estadounidense. La UE posee su propio complejo industrial militar, con una mayor capacidad de transferencia del gasto improductivo a través de las exportaciones que los EE. UU. Por consiguiente, una creciente disputa entre los países centrales en torno al quehacer frente a la crisis no es una abstracción, y forma parte de un escenario favorable a la desconexión de los países periféricos.
4. El efecto ‘bumerang’ en la teoría del dominó de la geopolítica

Si bien el negocio de los dueños del complejo industrial militar ha sido cuantioso, el precio también lo ha sido para los países periféricos escenario de esta política de guerra permanente, que el expresidente Richard Nixon llamara las “Primeras escaramuzas de la Tercera Guerra Mundial”. De manera sistemática se ha ido destruyendo el Sur del planeta y abriendo el camino, más allá de una crisis estructural del capitalismo, a una crisis de la civilización. El militarismo unido a la teoría del dominó o \’efecto bola de nieve\’ aplicable a la geopolítica, según la cual una ideología y un sistema político en un país arrastraría a sus vecinos a los mismos, ha sido atribuida a John Foster Dulles y al presidente Harry Truman. Luego fue defendida, entre otros, por Henry Kissinger, cuando los sucesos de Vietnam y el sudeste de Asia para justificar la intervención estadounidense. A final de cuentas pareciera que la teoría sí funcionó, pero no como sus defensores pronosticaron, sino a la inversa: como un “efecto boomerang” (7), al acumularse sus contradicciones en los principales centros de poder mundiales, la Unión Soviética primero, y los EE. UU. después. Esto se observa con la intervención estadounidense en Vietnam y otros países, la
soviética en Afganistán, y ahora con la de los EE. UU. en Iraq, Afganistán, etc. Tal parece que la potencia que se atreve a practicar dicha teoría, termina pagando el precio.

Figura No. 1
La teoría del dominó llegó a demostrarse, pero:

Las distintas operaciones militares y de desestabilización de países y regiones enteras, parte misma de la Guerra Fría, provocaron ese efecto de “boomerang” negativo sobre los propios países centrales. Esto se expresa hoy en su acumulación a lo largo de décadas, hasta explotar en la actual crisis en conjunto con otros factores de ésta.

En el decenio de los ochenta no fueron los países del Norte, sino los países del Sur y de modo particular los productores de petróleo, los que absorbieron el 80% de las importaciones de armas a nivel mundial. Después de la Guerra Fría, las posibilidades de transferencia del gasto militar disminuyeron de forma dramática para los EE. UU. Este país necesitaba de más guerras y pretextos para ellas, las cuales ya no podían seguirse justificando con una guerra fría con la Unión Soviética. Por ende, era imprescindible construir nuevos enemigos para dar sostén al ‘keynesianismo militar’ y a la guerra permanente. En este nuevo contexto surgió primero la guerra del golfo Pérsico en 1990, luego la guerra contra el narcotráfico y más tarde la guerra contra el terrorismo, a partir de la caída de las ‘Torres Gemelas’ de Nueva York en 2001.
Durante casi toda la historia del capitalismo, las potencias han recurrido al gasto militar en tiempos de crisis. En tales tiempos, las presiones políticas de los mayores consorcios en bienes y equipos son encaminadas a avivar el complejo industrial militar. No extraña que los grandes ciclos económicos sean acompañados de grandes guerras. Y es que ante la incapacidad de vender sus medios de producción o bienes de capital, el Estado, como garante de la demanda de su producto final, aumenta el gasto militar y convierte la economía civil en militar en beneficio del capital improductivo activo en el complejo industrial y militar. En la actualidad este gasto de defensa ya no se financia con los impuestos recaudados entre los ciudadanos estadounidenses, lo que restaría fuerza al potencial de crecimiento. El gobierno de los EE. UU. financia la guerra a puro crédito obtenido en el exterior de sus principales contrincantes (China y Rusia) o con la impresión de dólares sin respaldo, moneda universal aún aceptada.

Podría preguntarse si China, por ejemplo, no se encuentra hoy obligada a incrementar su gasto de defensa por motivos económicos. La crisis económica en China no se manifiesta por una sobreproducción en los bienes y equipos, sino por la contracción del mercado de medios de consumo. Ésta se resuelve de otra forma. Al caer las importaciones estadounidenses de bienes de consumo chinos, China y Japón han intensificado el comercio entre sí en esta época de crisis pues de esta manera se liberan de los dólares o bonos sin valor. Además, China intenta sustituir la demanda externa de dichos bienes por una demanda interna. Con la caída de las exportaciones de los países del Sur, la sustitución de importaciones se convierte en una política general de las economías periféricas.

La caída en las exportaciones de los países más industrializados y en especial de los EE. UU., en cambio, implica una caída de bienes y equipo o medios de producción. La sustitución de esta baja en la demanda civil se da mediante el aumento del gasto de defensa y la consecuente ampliación del complejo industrial militar. Esta aparente solución, sin embargo, profundizará la crisis económica ya existente, a menos que se consiga una significativa transferencia del gasto militar a terceras naciones, esto es, con la ampliación de la guerra. En nuestra opinión, esto es lo que cabe esperar. En primera instancia la guerra se dirigiría hacia aquellas naciones con capacidad de pago, o sea, hacia aquellos países con más recursos energéticos y recursos naturales que todos necesitan y consumen. No obstante, una ‘gran guerra’ se dirigiría principalmente hacia aquellas potencias que podrían significar una amenaza para el actual orden establecido, a saber, China y Rusia.

Con Sara Flounders (8) creemos que la crisis económica de los EE. UU. es esta vez tan grande y sus gastos militares tan insoportables, que las posibilidades de transferirlos a terceras naciones son limitadas. La última figura para transferir este enorme gasto militar a crédito es declarar una cesación de pagos, cuya coyuntura óptima sería en el contexto de una guerra. Este intento de transferencia, en lugar de significar una solución, podría más bien implicar el entierro definitivo de la economía estadounidense.

Notas
(1) Véase Washington\’s Blog, “The Military-Industrial Complex is Ruining the Economy” (www.globalresearch.ca).
(2) Rick Rozoff, “Nobel Comité celebrates war as peace” (completar)
(3) Véase el anuario de The Economist, “The world in 2010”, s. f., pág. 113.
(4) Medipaz, “Nicaragua, Guerra de Baja Intensidad”, 1994 (completar)
(5) Véase Wim Dierckxsens, De la globalización a la perestroika occidental. San José, DEI, 1994, pág. 84.
(6) Observatorio Internacional de la Crisis, La gran depresión del siglo XXI: causas, carácter, perspectivas. San José, DEI, 2009, pág. 103.
(7) Medipaz, op. cit.
(8) Sara Flounders, “The Pentagon Budget: Largest ever and growing”, en www.globalresearch.ca, 19.11.2009.

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La tolerancia y la no violencia en un mundo a transformar

UNESCO- PREMIO MADANSHEET SINGH

Millones de personas merecen el premio Madansheet Singh, todos aquellos que no han perdido la esperanza de transformar el mundo sometido a la lógica mercantil, uniendo sus esfuerzos, a pesar de sus diferencias, de cultura, de religión, de convicción filosófica. Respondiendo a los gritos de los oprimidos y al grito de la tierra, ellos se esfuerzan de construir sociedades donde la justicia se convierta en un valor central y donde la espiritualidad reconquiste sus derechos. He aqui porqué vale la pena, dentro del espíritu de este premio de la UNESCO, de meditar sobre la tolerancia y la no violencia en un mundo a transformar.

Vivir la tolerancia supone una cuestión previa: reconocer que éxiste situaciones que no se pueden tolerar. La especulación financiera que en gran parte provocó la crisis alimentaria en 2007 y 2008, llevando a mas de cién millones de personas por debajo de la linea de pobreza, es decir, la miseria y el hambre, es intolerable. Consagrar centenas de millones de hectareas en Asia, Africa y América latina, para la producción a gran escala de agrocarburantes, con la cual se destruye la biodiversidad, contaminando los suelos y las aguas y a la vez expulsando a decenas de millones de campesinos de sus tierras, es intolerable.

Emitir cada vez mas gases de efecto invernadero, desvastando al mismo tiempo los lugares de su absorción como son los bosques y los oceanos, es también intolerable. Organizar grupos de presión ante las instancias internacionales, europeas o mundiales, como la Conferencia de Naciones unidas sobre el clima para que los derechos del mercado prevalezcan sobre aquellos de la vida, es intolerable. Establecer sobre el planeta redes de bases militares para el control de los recursos naturales, especialmente energéticos y no dudar en declarar guerras para garantizar esto último, es intolerable.

Promover y reproducir una economía que crea inmensas riquezas e ignorar las externalidades, es decir los daños ecológicos y sociales que no entran dentro del cálculo económico, es intolerable. Aceptar que la repartición de bienes sea una fuente de desigualdades, hasta ahora, jamas alcanzada en la historia, no lo es menos. En efecto, millones de personas han salido de la pobreza, pero al mismo tiempo otras centenas de millones han sido fijados o precipitados a la pobreza, lo que es también intolerable.

Por su parte, la no violencia como dimensión constitutiva de las relaciones humanas, éxige que se aborde las causas de la violencia, es decir, todas las estructuras económicas, sociales y políticas que oprimen a personas y grupos, a tal punto de negarles el derecho a la existencia. El camino de la humanidad está lleno de combates del cual el caracter violento o no violento es consecuencia del rechazo de las clases privilegiadas a ceder el poder o los privilegios. Hoy día, la convergencia de las resistencias sociales se ha convertido en el medio de crear un nuevo sujeto histórico del proyecto emancipador. Movimientos de campesinos sin tierra, sindicatos obreros, movimientos de los pueblos indígenas, movimientos de mujeres, organizaciones religiosas, intelectuales comprometidos, reagrupamientos politicos, pueden cambiar las relaciones de fuerza, permitiendo asi otras construcciones sociales.

A este respecto, en el curso de la última década, los Foros sociales mundiales y regionales han contribuido a crear una nueva dinámica, dentro del respeto mutuo de todos aquellos, quienes según la carta fundadora, luchan contra el capitalismo, contra las estructuras de injusticia y quieren construir alternativas. Los foros deben, evidentemente, inspirar proyectos políticos, lo que ya se observa en varios paises y regiones del mundo, especialmente en América latina, después de la Revolución cubana, mas recientemente en Brasil, Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Por otra parte, para regresar al problema de la violencia, no cabe ninguna duda que la utilización de métodos terroristas deben ser condenados, como éticamente inaceptable, vengan de donde vengan, incluso si la desesperación de situacions sin salida conduce desgraciadamente a este tipo de resistencias. Un tal rechazo incluye igualmente el terrorismo de Estado bajo todas sus formas.

Estas constataciones y reflexiones nos llevan a hacer la pregunta sobre las alternativas y los nuevos paradigmas necesarios para asegurar la continuidad de la vida humana sobre el planeta y aquello según cuatro ejes esenciales para su realización. Se trata, primero, de otro tipo de relación entre la humanidad y la naturaleza : pasar de su explotación a su respeto como fuente de vida, lo que implica a la vez su utilización sostenible y responsable, el caracter público de los recursos naturales y el estatuto de patrimonio colectivo de los elementos esenciales a la vida, tales como el agua o las semillas.

El segundo paradigma concierne la producción de bienes y de servicios, dando al valor de uso la prioridad sobre el valor de cambio, lo que transforma fundamentalmente la definición de la economía. En este caso ella no es mas la productora de un valor agregado apropiado para una minoría monopolizadora del poder de decisión, sino mas bién la actividad destinada a producir las bases de la vida física, cultural y espiritual de todos los seres humanos a través el mundo.

El tercer paradigma se dirige a la organización social y política, bajo la forma de una generalización de la democracia a todas las relaciones humanas y a todos los sectores económicos, sociales, culturales, religiosos y en particular las relaciones hombres y mujeres. El regreso del sujeto como actor individual y colectivo es lo que está en juego principalmente, implicando entre otros una redefinición del Estado y de las organizaciones internacionales.

Finalmente, la lectura de la realidad y su construcción sobre bases éticas, lo que es propio del género humano, en otras palabras, la cultura, es necesariamente pluricultural. No se debe mas identificar desarrollo humano, y occidentalización. Cada tradición cultural, cada saber, cada filosofía, cada religión tiene su quota a aportar al todo, tanto para su construcción como para su difusión en todas los lenguajes.

¿Todo aquello utopía? Si, pero utopía necesaria para la sobrevivencia de la humanidad y el planeta, no en el sentido de una ilusión sino de lo que no existe ahora, pero que podría realizarce mañana. Y esta utopía está ya presente, en la obra de millones de iniciativas: resistencias múltiples contra las prácticas de muerte, acciones de protección de la tierra, la organización de una economía social y el establecimiento de los servicios públicos, en las formas de democracia participativa, en la emergencia de nuevos conceptos y de visiones del mundo menos elementarizados. Todo aquello contribuye desde ya a redefinir el Bién común de la Humanidad. El gran desafío es de dar coherencia teórica y práctica a este todo, lo que supone también una profunda transformación cultural.

A este efecto, porqué no proponer una Declaración universal del Bién commún de la Humanidad, basada sobre los cuatro paradigmas expuestos y que vendría a completar la Declar
ación universal de los Derechos del Hombre. Utopía tal vez ! Cierto los Derechos del Hombre han tomado doscientos años para universalizarce. Su presentación es tal vez incompleta, demasiado universal, utilizada politicamente por ciertas potencias para consolidar su hegemonía en el mundo, pero de todas maneras, esta carta tiene el mérito de éxistir y ella ha salvado la vida y la libertad de un número importante de personas en el mundo.

¿Estimular la emergencia de una nueva Declaración universal no sería ella una tarea que podría reinvindicar la UNESCO? Transformar los paradigmas de desarrollo humano es también una obra de cultura y de educación. Una tal iniciativa contribuiría a fijar dentro del firmamento la luz de una estrella, capaz de orientar las luchas por la justicia y el largo camino de la humanidad y de ofrecerle asi una razón de esperar.

*François Houtart, sociólogo belga, fundador del Centro Tricontinental, fue galardoneado el 16 de noviembre con el premio UNESCO-Madanjeet Singh por la promoción de la Tolerancia y la No Violencia. El presente texto es el discurso que el presentó luego de la ceremonia.

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El escándalo de los agrocarburantes en los paises del Sur

La idea de extender el cultivo de los agrocarburantes en el mundo y particularmente en los paises del Sur es desatrosa. Ella forma parte de una perspectiva global de solución a la crisis energética. En los próximos 50 años tendremos que cambiar de ciclo energético, pasando de la energía fósil, que es cada vez mas rara, a otras fuentes de energía. En el corto plazo es mas facil de utilizar lo que es inmediatamente rentable, es decir los agrocarburantes. Esta solución, al reducirse las posibilidades de inversión y al esperar ganancias rápidas, parece la mas requerida a medida que se desarrolla la crisis financiera y económica.
Como siempre, en un proyecto capitalista, se ignora, lo que los economistas llaman, las externalidades, es decir, lo que no entra dentro del cálculo del mercado, para el caso que nos preocupa, los daños ecológicos y sociales. Para contribuir con un porcentaje entre el 25 a 30% de la demanda, a la solución de la crisis energética, se tendra que utilizar centenas de millones de hectareas de tierras cultivables para la produccion de agroenergía en su mayor parte en el Sur, ya que el Norte no dispone suficientemente de superficie cultivable. Se tendrá, igualmente según ciertas estimaciones, que expulsar de sus tierras al menos 60 millones de campesinos. El precio de estas « externalidades » no pagado por el capital sino por la comunidad y por los individuos, es espantoso

Los agrocarburantes son producidos bajo la forma de monocultivos, destruyendo la biodiversidad y contaminando los suelos y el agua. Personalmente, he caminado kilómetros en las plantaciones del Choco, en Colombia, y no he visto ni una ave, ni una mariposa, ni un pez en los rios, a causa del uso de grandes cantidades de productos químicos, como fertilizantes y plaguicidas. Frente a la crisis hídrica que afecta al planeta, la utilización del agua para producir etanol es irracional. En efecto, para obtener un litro de etanol, a partir del maíz, se utiliza entre 1200 y 3400 litros de agua. La caña de azúcar también necesita enormes cantidades de agua. La contaminación de los suelos y el agua llega a niveles hasta ahora nunca conocidos, creando el fenómeno de « mar muerto » en las desembocaduras de los rios (20 Km² en las desembocadura del Missippi, en gran medida causado por la extensión del monocultivo de maíz destinado al etanol). La extención de estas culturas acarrea una destrucción directa o indirecta (por el desplazamiento de otras actividades agrícolas y ganaderas) de los bosques y selvas que son como pozos de carbono por su capacidad de absorción.

El impacto de los agrocarburantes sobre la crisis alimentaria ha sido comprobado. No solamente su producción entra en conflicto con la producción de alimentos, en un mundo donde, según la FAO, mas de mil millones de personas sufren de hambre, sino que también ha sido un elemento importante de la especulación sobre la producción alimentaria de los años 2007 y 2008. Un informe del Banco mundial afirma que en dos años, el 85% de la aumentación de los precios de los alimentos que precipitó a mas de 100 millones de personas por debajo de la linea de pobreza ( lo que significa hambre), fué influenciado por el desarrollo de la agroenergía. Por esta razón, Jean Ziegler, durante su mandato de Relator Especial de las Naciones unidas por el Derecho a la Alimentación calificó los agrocarburantes de « crimen contra la humanidad » y su sucesor, el belga Olivier De Schutter ha pedido una moratoria de 5 años para su producción.

La extención del monocultivo significa también la expulsión de muchos campesinos de sus tierras. En la mayoría de los casos, aquello se realiza por la estafa o la violencia. En paises como Colombia e Indonesia, se recurre a las Fuerzas armadas y a los paramilitares, quienes no dudan en masacrar a los defensores recalcitrantes de sus tierras. Miles de comunidades autoctonas, en América latina, en Africa y en Asia, son deposeidas de su territorio ancestral. Decenas de millones de campesinos ya han sido desplazados, sobre todo en el Sur, en función del desarrollo de un modo productivista de la producción agrícola y de la concentración de la propiedad de la tierra. El resultado de todo esto es una urbanización salvaje y una presión migratoria tanto interna como internacional.

Es necesario igualmente anotar que el salario de los trabajadores es bién bajo y las condiciones de trabajo generalmente infrahumanas a causa de las exigencias de productividad. La salud de los trabajadores es también afectada gravemente. Durante la sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos sobre las empresas multinacionales europeas en América latina, realizada paralelamente a la Cumbre europea-latinoaméricana, en mayo del 2008, en Lima, fueron presentados muchos casos de niños con mal formación, debido a la utilización de productos químicos en el monocultivo de plátano, soya, caña de azucar y de palmeras.

Decir que los agrocarburantes son una solución para el clima, está igualmente a la moda. Es verdad que la combustión de los motores emite menos anhidrido carbónico en la atmosfera, pero cuando se considera el ciclo completo de la producción de la transformación y de la distribución del producto, el balance es mas atenuado. En ciertos casos, se convierte en negativo en relación a la energía fósil.

Si los agrocarburantes no son una solución para el clima, si no lo son que de una manera marginal, para mitigar la crisis energética, y si ellos acarrean importantes consecuencias negativas, tanto sociales como medio ambientales, tenemos el derecho de preguntarnos porqué ellos tienen tanta preferencia. La razón es que a corto y mediano plazo ellos aumentan de manera considerable y rapidamente la tasa de ganancia del capital. Es por esto que las empresas multinacionales del petroleo, del automobil, de la química y del agronegocio, se interesan al sector. Ellos tienen como socios al capital financiero ( George Soros, por ejemplo), los empresarios y los latifundistas locales, herederos de la oligarquía rural. Entonces la función real de la agroenergía, es en efecto ayudar a una parte del capital a salir de la crisis y a mantener o eventualmente aumentar su capacidad de acumulación. En efecto, el proceso agroenergético se caracteriza por una sobreexplotación del trabajo, la ignorancia de las externalidades, la tranferencias de fondos públicos hacia el privado, todo aquello permitiendo ganancias rápidas, pero también una hegemonía de las compañías multinacionales y una nueva forma de dependencia del Sur con respecto al Norte, todo aquello presentado con la imagen de benefactores de la humanidad ya que producen “energía verde”. En lo que concierne a los gobiernos del Sur, ellos ven ahí una fuente de divisas útiles de mantener, entre otros, el nivel de consumo de las clases privilegiadas.

Por lo tanto, la solución es de reducir el consumo, sobretodo del Norte y de invertir en nuevas tecnologías (solar especialmente). La agroenergía no es un mal en sí y puede aportar soluciones interesantes a nivel local, a condición de respetar la biodiversidad, la calidad de los suelos y del agua, la soberanía alimentaria y la agricultura campesina, es decir, lo contrario de la lógica del capital. En Ecuador, el Presidente Correa ha tenido el coraje de detener la explotación del petroleo de la reserva natural del
Yasuni. Esperemos que los gobiernos progresistas de América latina, del Africa y del Asia, tengan la misma firmeza. Resisitir en el Norte como en el Sur, a la presión de los poderes económicos es un problema político y ético. Por lo tanto, denunciar el escándalo de los agrocarburantes en el Sur se constituye en un deber
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* Ex-catedrático de la Universidad Católica de Lovaina, fundador del Centro Tricontinental y autor del libro : »La Agroenergía-Solución para el clima o salida de crisis para el capital ? Ruth Casa editorial y Ediciones Sociales La Habana, 2009

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La "Doctrina Obama" ante la Depresión más grande de la Historia:Golpe Militar en Honduras, América Latina bajo amenaza

Introducción: Desde hace mas de una década los miembros de este observatorio y otros han venido alertando sobre la presente crisis, la que explotó a partir del 2008 en el sector inmobiliario de las deudas sub prime de EEUU. Gobiernos y élites del primer mundo en primer lugar banqueros, estaban conscientes de lo que venía… ( Leia mais » )

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Capital/Trabajo en épocas de crisis: La supremacía del trabajo improductivo sobre el productivo

El ascenso y la caída de las civilizaciones es una tesis clásica que con la Gran Depresión del Siglo XXI podría tomar de nuevo vigencia. Durante la depresión, los tres momentos: las relaciones sociales de producción, las fuerzas productivas y la conciencia de estas pueden bien entrar en fuerte contradicción al interior de sí mismas…. ( Leia mais » )

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Especulación con el dinero es la causa de la crisis

Escrito por Vinicio Chacón (vichacon@semanario.ucr.ac.cr)

Una gran actividad especulativa con el dinero, que se originó hace varias décadas, es la causa de la actual crisis económica mundial, con el agravante de que las medidas tomadas en grandes centros de poder, como Estados Unidos, más bien alargarán sus efectos en el tiempo.

Así lo explicó a UNIVERSIDAD Reinaldo Carcanholo, connotado especialista en economía política, quien puntualizó que esa actividad especulativa origina lo que llama “ganancias ficticias”, es decir, basadas en esa especulación pero sin sustento en actividad económica real y que esa contradicción se salda con una mayor presión sobre la clase trabajadora.

La entrevista se realizó en la sede del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) pocos minutos después de que el presidente Oscar Arias leyera ante la prensa internacional su propuesta final como mediador del conflicto hondureño, por lo que el tema también ocupó parte de la conversación.
Carcanholo visitó Costa Rica como parte de su trabajo como miembro del Observatorio Internacional de la Crisis, que agrupa a varios especialistas en economía de diversos países y es coordinado por el sociólogo y economista Wim Diercxsens.
¿Cuáles considera que son las causas de la actual crisis financiera? ¿Es la salida a esta crisis tan inminente como algunos especialistas y funcionarios de gobiernos lo expresan?
– La crisis financiera que explotó el año pasado en Estados Unidos es simplemente una manifestación aguda de una contradicción estructural del sistema capitalista con consecuencias mucho más profundas de lo que se divulga normalmente.
Esa contradicción estructural produjo desde finales de los años 60 y durante la década del 70, una reducción de la rentabilidad o ganancia del capital, lo cual encontró una respuesta en el crecimiento de la perspectiva especulativa del capital. Es decir, frente a la falta de rentabilidad, el capital se dirigió a la especulación, lo cual encontró una respuesta adecuada en la política neoliberal en el mundo entero, en particular de los gobiernos de los países desarrollados, y en la quiebra del sistema monetario internacional.
¿Cuáles fueron los actores que le dieron ese rumbo a la actividad capitalista?
– Fue un proceso de la lógica del propio mercado. En la especulación el capital encontró la rentabilidad más elevada y naturalmente en gran parte se dirigió hacia ella. Las políticas de los estados favorecieron esto, por ejemplo, con el manejo de la deuda pública, en particular del tercer mundo pero incluso de Estados Unidos.
Con la quiebra en 1971 del sistema monetario internacional, se inauguró un periodo en que las tasas de cambio de las diferentes monedas de los países fuertes entraron en fluctuación y eso favoreció la especulación de los grandes capitales.
El capital, para resolver su problema de rentabilidad, se dirigió a una actividad que no es productiva, eso debería agravar aún más ese problema, pero la política neoliberal implicó un aumento en la explotación de los trabajadores del planeta, se perdieron ventajas que los trabajadores habían obtenido en las décadas anteriores tanto en los países del tercer mundo como en los desarrollados.
El desempleo fruto de la política neoliberal es el mecanismo mediante el que se impone una derrota política a los trabajadores y la posibilidad del capital de aumentar la explotación se da de diferentes maneras. Por un lado, con el avance tecnológico pero también con la extensión e intensificación de las jornadas laborales.
La política neoliberal fue el instrumento del capital especulativo para imponer su lógica.

Por más grande que haya sido el aumento de la explotación, no fue suficiente para explicar el mantenimiento del sistema durante un periodo tan grande, de lo cual proviene el otro elemento fundamental que es la expansión brutal de lo que llamo ganancias ficticias, es decir, de una rentabilidad ficticia.

Toda la valorización especulativa de activos, sean acciones, títulos o bienes inmuebles, implicó un crecimiento del patrimonio de sus poseedores sin que significara pérdida para nadie. Es decir, el detentor de un activo de ese tipo, al final de cada año percibe una ganancia y aumento del patrimonio sin perder nada, siempre y cuando la especulación mantenga sobrevalorizados los precios de esos activos. Por detrás de esas ganancias no hay nada, es pura especulación. Es el caso de los bienes raíces o las bolsas de valores. A partir de 1982, la tasa de ganancia de los capitales privados en Estados Unidos y Europa empezó a recuperarse, pues antes había estado a la baja.
El problema es que, por un lado, el capital se nutre del aumento de la explotación, es un vampiro que se nutre de la sangre humana. Por otro lado, el hecho de obtener ganancias ficticias a partir del capital especulativo, implica que al año siguiente ese capital especulativo va a ser mayor y va a exigir una remuneración igualmente mayor. Es decir, hay una contradicción entre la producción de riqueza y la necesidad que el capital tiene de apropiación, que se soluciona con las ganancias ficticias y con la explotación. El resultado de ello es que el aumento del capital especulativo aumenta el capital ficticio y eso significa que cada año se tiene necesidad de un monto absoluto de remuneración mayor.
Es una bola de nieve en una pendiente, la solución de hoy implica heredar el problema a mañana, aumenta la medicina porque si no se evidencia la contradicción y se revienta el sistema, es decir, la tasa de ganancia empieza a caer y viene la crisis.

Para nosotros la crisis hace tiempo que era inevitable, lo sorprendente es que no llegara. Hace dos años varias crisis puntuales limitadas ocurrieron, en Rusia, Turquía, México, Argentina, Brasil, el Sureste asiático, muy localizadas.
El papel de la manifestación circunstancial que es la crisis, es quemar el capital ficticio, por eso es la solución. Los casos mencionados redujeron la tensión de manera limitada, hasta que vino la gran crisis financiera que de igual manera es una manifestación circunstancial del problema estructural, un síntoma de un cáncer más profundo.

Sin embargo, fue hasta cierto punto frenada por la política especialmente de los gobiernos de Estados Unidos y Europa. Entonces, la crisis se manifiesta en el sector financiero pero afecta también al sector real, los gobiernos lo que hacen es tomar a las empresas, por ejemplo automotrices, que están cargadas del capital ficticio que las quiebra, y les impone un cierto grado de pérdida pero fundamentalmente las sostiene, es decir, transforma lo que es pura ficción en las manos de la empresa, en algo real distribuyendo esa ficción entre quienes compran títulos de la deuda del gobierno estadounidense, como China.
El capital ficticio que estaba en las manos de la empresa, en vez de ser quemado, es distribuido por el mundo. Esos títulos tienen valor, le dan a China un poder económico y político fantástico, pero es un capital que no tiene sustancia, sigue siendo ficticio. Esa práctica entonces reduce la consecuencia inmediata de la crisis y sostiene el sistema.
En los años 30 dejaron que quebraran las empresas, hoy dejaron que quebrara la aseguradora Lehman Brothers, se percataron de las consecue
ncias y procedieron a salvar a las otras. El efecto final es que prolongan el problema, en vez de que ocurra una crisis explosiva concentrada en un momento, se extiende en el tiempo.
El día de mañana se puede dar un crecimiento en la economía, pero siempre en una proporción menor, se va a entrar en un proceso cíclico como siempre lo hubo en el capitalismo pero con mayor estancamiento y cada cierto tiempo con nuevas crisis.
¿Es entonces sostenible este sistema?
– Es el capitalismo se puede sostener, pero la tragedia humana va a ser peor. El capitalismo de mañana necesariamente va a ser peor que el de hoy. No hay una predestinación a su desaparición, para ello se requiere una intervención consciente de la humanidad a través de los movimientos sociales y políticos.
¿De qué manera es que una mayor explotación de los trabajadores logra sostener la actividad especulativa y las ganancias ficticias?
– Si los límites del capital especulativo producen una crisis, la única forma de sostener un cierto grado de rentabilidad aceptable es mediante la explotación, eso significa que habrá un proceso de “exclusión” de la población cada vez mayor, pero esa “exclusión” no significa que la población deje de producir riqueza, sino que participa cada vez menos de ella. Ese proceso es la única solución posible para contrariar la tendencia de reducción de rentabilidad del capital, es la solución más permanente pero para la humanidad es una tragedia.
Además está la cuestión ecológica, que impone unos límites al sistema, tenemos el problema del petróleo, del agua, de los alimentos y una población de 6.000 millones de personas. Esto significa que sí debe haber un pesimismo económico, pero no político. Al contrario, una situación como ésta ya genera en muchos sitios una reacción de la población, especialmente en América Latina.
Ya se ve un proceso de concientización de la población en la victoria del Frente Farabundo Martí (FMLN) en El Salvador, de los llamados “sandinistas” en Nicaragua, también en Bolivia, Paraguay, Venezuela, Ecuador, incluso la elección de Lula en Brasil, que es un gobierno pro capitalista, fue una manifestación antineoliberal.
Es algo que se va a profundizar en América Latina. Al mismo tiempo hay una clara posibilidad de ascenso del neofascismo en los países más desarrollados que ya se manifiesta: en las elecciones para el Parlamento Europeo ganó la derecha. Hay una tendencia hacia el fascismo y al mismo tiempo una reacción de los inmigrantes que no son pocos.
La lucha de clases se va a agudizar en Europa y en América Latina, sólo que aquí hay más posibilidad de victorias ideológicas.
¿Es posible, dentro del optimismo político, esperar que haya un punto límite a partir del cual la población reniegue de este sistema?
– La cuestión política es mucho más imprevisible, las coyunturas también son imprevisibles y son oportunidades que es necesario saber aprovechar; ello implica que mientras no surjan, la tarea es en primer lugar el fortalecimiento de los movimientos sociales que contestan el sistema, de sus organizaciones, lo cual supone victorias parciales, por más pequeñas que sean.
Cualquier victoria del movimiento popular lo fortalece, pues muestra su capacidad de ganar dimensiones del sistema.
Un segundo elemento fundamental es la formación política de la juventud. La lucha ideológica se debe amplificar y este momento es una oportunidad para ello. Hace diez años hablar de socialismo en América Latina era una locura, hoy la gente quiere que le hablen sobre el socialismo, se pregunta si la sociedad posterior al capitalismo va a tener los problemas y errores del socialismo de la Europa Oriental.
Tenemos que mostrar que la sociedad postcapitalista socialista no es fácil de construir, el camino hacia ella depende de nosotros, se cometerán errores y se retrocederá, pero se avanzará y es importante el estudio de la historia de las experiencias revolucionarias concretas de la humanidad, para prevenir los errores por ejemplo de la Unión Soviética.
La lucha ideológica en este momento es fundamental y hay oportunidad para desmitificar la idea de que el socialismo es antidemocrático y antilibertad individual; al contrario, es la posibilidad de una reconstrucción humana de la sociedad. En ese sentido pienso en figuras como Mariátegui en Perú o el Che Guevara, un socialismo humano, romántico e indoamericano. La propaganda por esa sociedad en este momento es oportuna y la gente la recibe muy bien.
¿Es Hugo Chávez, cuyo proceso es muy criticado, quien lidera ese cambio a la sociedad postcapitalista en América Latina?
– La prensa intenta demonizar a todo el que pretenda ser diferente y contestatario. Yo no me muero de amores por Chávez, pero tampoco soy antichavista, respeto el proceso de Venezuela y tengo esperanzas en él. Lo importante es que la gente se dé cuenta de que los procesos revolucionarios no son exactamente como los soñamos, sino que tienen problemas y se cometen muchos errores. Tenemos que aceptar los procesos como son y luchar por evitar esos errores. En el caso de Venezuela, sería muy importante que el presidente permitiera y profundizara la autonomía del movimiento popular.
Ser antichavista hoy, es defender la hegemonía norteamericana. Eso no significa que simpatice con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), a lo mejor yo estaría en la oposición, pero en la oposición crítica dentro del proceso, trabajando por rectificar errores y hay gente así.

HONDURAS

Usted dice estar optimista en lo político, pero con el golpe de Estado en Honduras “una nueva fase de la batalla por América Latina ha comenzado”, tal como escribió con otros analistas. ¿Puede gestarse el cambio ante fuerzas geopolíticas tan fuertes?
– La propuesta final de Óscar Arias habría sido una victoria de la política estadounidense en América Latina, sería la derrota de la perspectiva democrática, los victoriosos son los golpistas porque son premiados con amnistía. Honduras sería una batalla perdida, lo único digno para Zelaya era exigir el regreso al poder incondicionalmente y poner a los golpistas en la cárcel.
En esa propuesta de Arias siento total y absolutamente la mano de Estados Unidos, el mediador cumplió el papel de un simple embajador de la política norteamericana.
Honduras es un ensayo de esa política. Los objetivos de Estados Unidos son el control de los recursos naturales, acabar con Chávez, Morales y demás. En este momento ponen tres bases militares nuevas en Colombia, al lado de Venezuela y Ecuador, al lado del petróleo y la Amazonia, lo cual ya implica a Brasil.
¿Es un ensayo del gobierno estadounidense, o es un conflicto de orden ideológico que se refleja al interno de todos los países, incluido Estados Unidos?
– Una tesis nuestra es que puede haber un conflicto interno en Estados Unidos, puede incluso tratarse de un golpe de Estado técnico frente a Obama del exvicepresidente Cheney, el Pentágono y los Halcones que están por encima del poder de la Casa Blanca o el Departamento de Estado. Es factible una contradicción interna de poderes.
Ellos ven que América Latina se les está yendo, la crisis ayudaba al proceso de desconexión de los intereses de los países centrales, en primer lugar Estados Unidos. Hay que ver el caso de Honduras, Zelaya no era un tipo progresista, nada más se
transforma en el proceso. La misma especulación con los precios del petróleo provocó que se dispararan a las nubes, eso incitó manifestaciones de transportistas en ese país, él respondió rompiendo contratos con algunas transnacionales y se volvió hacia Petrocaribe. Eso lo llevó también a buscar un proyecto más latinoamericano, más endógeno y hacia sectores más alejados de la política norteamericana y con alianzas entre sí, como la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Luego sintió que chocaba cada vez más con los intereses delpresariado, al igual que con la democracia parlamentaria formal, por ello buscó más apoyo popular con la consulta. En Estados Unidos vieron que era el sitio donde podían dar un golpe “constitucional”, era el eslabón más débil y casi lo lograron. Están tratando de hacer lo mismo con Correa en Ecuador y Morales en Bolivia.
Deben estarse acordando de Cuba. Fidel no era un comunista cuando llegó al poder. Fue obligado a una serie de medidas políticas que afectaron los intereses norteamericanos y cuando se vio presionado recurrió al socialismo. Pensarán que eso puede volver a ocurrir, la crisis económica obliga a nuestros países a defenderse de ella con políticas más endógenas opuestas a los intereses más inmediatos del imperio, esa es la preocupación y buscan revertir el proceso.

El canciller golpista hondureño, además de señalar que había presentado una propuesta con la participación de un senador estadounidense en Panamá, manifestó tener la “simpatía” del presidente colombiano Álvaro Uribe. ¿Se puede hablar de la conformación de un eje de derecha, adicto a los sectores de línea dura de Estados Unidos?
– Un eje que incluso podría incluir a Costa Rica. Arias en el fondo le da largas al asunto, da espacio al gobierno de facto y cuánto más tiempo pase, más ganan los golpistas. Uribe es un instrumento de los intereses norteamericanos.
Conforme se profundiza la crisis económica, también se ahondan los procesos. Es claro que las grandes potencias, a pesar de que tienen un discurso contra el proteccionismo, toman políticas de ese tipo lo cual implica una crisis aún más profunda. El comercio internacional está cayendo drásticamente, de los 20 países del G-20, 18 vieron una caída en sus exportaciones de más del 20%. Es una situación de sálvense quién pueda, en la que Estados Unidos procura salir a flote pero conforme se profundice la crisis el proyecto económico endógeno se vuelve más necesario.
¿Es factible que continúe la estrategia de los golpes de Estado en América Central?
– Lo van a buscar en Ecuador y Bolivia, donde ya se dieron varios intentos. Se trata de una política que no se restringe a Centroamérica sino que es para toda América Latina, que están mostrando en este momento en Honduras y que ya habían intentado en Venezuela.
El hecho de que esa política sea lanzada no quiere decir que vayan a triunfar con ella. Lo que está en juego en Honduras en este momento es si vamos al neofascismo o a procesos de cambio más radicales, por eso tiene tanta trascendencia y va más allá de ese país.

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Golpe Militar en Honduras: ¿Es también Contra Obama?

Dos hechos, tres escenarios, la respuesta, dos premisas, dos preguntas, dos consecuencias y 5 conclusiones.

Hechos: Honduras, 7.5 millones de habitantes, uno de los países más pequeños y pobres de A. Latina (60 % de pobreza), llamada “Banana Republic” por el control absoluto que ejerció la “United Fruit Company” de USA. Base de lanzamiento de operaciones militares abiertas y encubiertas de Estados Unidos contra otros países, sede de la base militar “Soto Cano” (Palmerola)(1) de este país, historia de golpes militares apoyados desde USA. Manuel Zelaya el presidente democráticamente electo, su casa asaltada por militares la madrugada del 28 de Junio 09, el presidente secuestrado por los militares, sacado violentamente en pijamas, montado en un avión, llevado a Costa Rica y dejado en la pista, se instala un gobierno de facto, cortan energía, comunicaciones, radio y televisión a la población, imponen restricciones a la libre movilización y demás libertades, la población desarmada se moviliza en oposición al golpe, el ejercito reprime, dispara, asesina o hiere a muchos ciudadanos en protesta pacífica y desarmados, múltiples violaciones de derechos humanos. Mis “delitos” dice el presidente derrocado:
.- Proponer una consulta a la población sobre si desea agregar una urna en las próximas elecciones presidenciales y preguntar al pueblo si desea o no revisar la constitución de la República y
.- Promover tímidas reformas sociales. A posteriori le acusan los golpistas de otros delitos que nunca presentaron como correspondía en el marco del estado de derecho de ese país. Los cómplices inmediatos, un grupo de políticos y ricos empresarios. El país paralizado por el movimiento popular, los golpistas aislados por la comunidad internacional.

Hechos: América Latina: Históricamente gobernada por dictaduras militares y golpes de estado dirigidos por los distintos gobiernos de Estados Unidos, en las últimas décadas evoluciona a la instalación de gobiernos democráticos, la mayoría progresistas con diferentes matices de izquierda, centro y derecha. Décadas de baños de sangre, torturas, asesinatos, escuadrones de la muerte, guerrillas y guerras quedan atrás ante los lentos avances democráticos y la instalación de gobiernos civiles. Los militares son enviados a sus cuarteles subordinados al mando de los civiles.

Tres escenarios:
1.- El golpe está limitado a Honduras y no ha habido apoyo, planificación, ni intervención de fuerzas externas: Ningún gobierno latinoamericano cree esto.
2.- El golpe es contra los avances democráticos de toda América Latina golpeando primero en uno de los eslabones más débiles de la cadena de naciones que construyen democracia en el continente, con la finalidad de controlar militarmente o cambiar a sus gobiernos civiles y revertir dichos avances: Todos los gobiernos de la región sospechan lo anterior, de ahí su respuesta inmediata condenando de forma unánime el golpe militar.
3.- Si este nuevo experimento funciona en América Latina, podría extenderse a otras regiones. En momentos de grave crisis y colapso mundial con Estados Unidos en primer plano, todo es posible, por eso el inmediato rechazo de todas las naciones en la ONU. (2)

La respuesta:

En 24 horas respondieron presidentes y cancilleres de 34 estados latinoamericanos en el SICA, Grupo de Rio, UNASUR, OEA (USA y Canadá incluidos), secundados luego por los 192 países de la ONU. En un hecho histórico sin precedente, gobiernos de diversas tendencias por unanimidad condenaron el golpe y exigieron la restitución del presidente derrocado. Por la universalidad y rapidez de la respuesta, pareciera que latinoamericanos primero y todos los países del mundo después, vieron en el golpe de Honduras un laboratorio experimental de fuerzas ocultas que podría extenderse a sus propios países, los desarrollados incluidos: Fresca aún en la memoria están el Nazismo y el fascismo, y de permitirse, podría inaugurar una ola neo-fascista en contra de la democracia planetaria.
2 premisas:
1.- En América Latina es impensable que el golpe en Honduras se haya dado sin apoyo desde Estados Unidos: De su aparato militar, de inteligencia y o político. Mas impensable es el que sin tal apoyo se hayan hasta ahora resistido a la unánime presión internacional y a la presión del pueblo de Honduras, llegando al extremo de masacrar una manifestación pacífica e indefensa. La unánime e histórica convergencia de condena de todos los gobiernos de izquierda, centro y derecha en la OEA más los 192 de la ONU lo confirman.
2.- Toda la comunidad internacional en general (ALBA, SICA, RIO, UNASUR, OEA y ONU) y en particular el presidente de Estados Unidos Obama y la secretaria de Estado Clinton, han rechazado el golpe y la insubordinación de los militares, reconocido al presidente Zelaya como el presidente legítimo de Honduras y se han sumado a la protesta mundial que exige su restitución y la sanción a los golpistas y sus crímenes.
2 preguntas incómodas:
1.- ¿Supieron de previo el Presidente Obama y la Sria Clinton de ese golpe militar en Honduras y de la posible participación de civiles o de estructuras militares, políticas o de inteligencia de USA?… ¿Autorizó el presidente dicha operación como hizo Kennedy cuando la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba?… ¿Lo supieron los diplomáticos y militares norteamericanos de servicio en Honduras?… ¿Participaron del golpe?
2.- ¿Si sabían por qué no lo impidieron en coherencia con las declaraciones del presidente Obama y la Sra. Clinton alrededor de la cumbre de presidentes en Trinidad y Tóbago?

Si la respuesta es “SI”, sabían, fue engañada toda la comunidad internacional y la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago solo fue un señuelo para tranquilizar al continente, mientras en Estados Unidos se preparaba una operación encubierta que va mas allá de un golpe militar en Honduras: Un golpe en contra de toda América Latina, el que solo puede ser visto como una operación político militar dirigida a frenar los avances democráticos de todo el continente y que pone en peligro a todos los gobiernos civiles, de izquierda, centro o derecha. No obstante, muchos gobiernos dan aún a Obama el beneficio de la duda y prefieren pensar que esta operación fue montada a sus espaldas.

Si la respuesta es “NO”, tendríamos o la intervención ilegal (En USA) de fuerzas políticas, militares o de inteligencia en las atribuciones y privilegios presidenciales frente a la política internacional, al atacar a otro Estado democrático amigo de USA y peor aún, la insubordinación ante la autoridad del presidente de Estados Unidos de sus subalternos en el aparto estatal (Civil, Militar o de inteligencia). En ambos casos una grave violación de las leyes mismas de Estados Unidos que requiere de una investigación desde el mismo “US stablishment” para determinar quiénes son los culpable y su posterior sanción.

Las consecuencias:
1.- Dilucidar lo anterior es de la mayor importancia. Si el Presidente Obama no sabía, además de insubordinación militar y golpe en Honduras, hubo también insubordinación y/o una forma de golpe de estado en USA en contra del presidente Obama, o peor aún, de parte de una fuerza o gobierno alterno en la obscuridad en ese país, con acceso a su aparato militar, quizás hasta a sus armas convencionales y de destrucción masiva, lo que les da
ría la posibilidad de derrocar o chantajear a cualquier gobierno del mundo o imponer una nueva era de neo fascismo planetario dirigido desde las sombras: Una situación de muy grave peligro para la seguridad internacional.
2.- En consecuencia tendríamos: Insubordinación de militares en Honduras, mas insubordinación en USA y a la autoridad presidencial de dos gobiernos democráticos con presidentes electos por el pueblo: Golpe de Estado en Honduras y algo parecido o en proceso en Estados Unidos.
5 Conclusiones y Acciones
1.- Aparte de lo necesario para la reinstalación incondicional, rápida y segura del presidente Zelaya en su cargo y castigar a los golpistas, no cabe ningún dialogo ni mediación con estos si no es para cumplir de inmediato con la decisión de la OEA expresada en un mandato muy claro a su Secretario Dr. Insulza, lo que no conviene atrasar, diluir, debilitar, desviar o revertir. La comunidad internacional debe exigir además a Estados Unidos la inmediata y exhaustiva investigación pública y determinación de responsabilidad de sus civiles o funcionarios estatales que hayan estado involucrados en el golpe, o hayan tenido conocimiento, o alentado o participado del mismo.
2.- Los acontecimientos en Honduras y la retardación de la exigencia continental para restablecer el orden constitucional en ese país, recomendaría que se revise y considere el retiro de las bases militares de Estados Unidos en A. Latina por peligrosas para sus incipientes democracias. Puede hacerse en el marco del Grupo de RIO o de la OEA. Asi mismo, conviene la revisión para fortalecer la Carta Democrática de la OEA, sus mecanismos y los de otras organizaciones regionales como el mismo Grupo de RIO.
3.- Se debe promover una nueva era de relaciones respetuosas entre gobiernos civiles y democráticos de A. Latina con Estados Unidos. Proscribir las dictaduras militares, los golpes de estado abiertos o encubiertos, los autoritarismos, la manipulación del estado de derecho y la democracia en la región. Son convenientes una conducta y retórica prudentes pero firmes, y evitar confrontación o conflicto innecesarios. Las reelecciones o el continuismo deben ser evitados cuando no sean respaldados de forma clara, limpia y mayoritaria por los ciudadanos. Dan además pretextos para desestabilizar a los países y para la intervención externa que busca revertir los avances democráticos de la región.
4.- Aparte de lo que los ciudadanos hondureños decidan internamente, los golpistas y sus cómplices deben ser perseguidos internacionalmente y castigados por la comunidad de naciones. Han puesto en peligro a las demás democracias del continente y del mundo, abriendo un negativo precedente que va mas allá de Honduras. Los delitos cometidos son imprescriptibles y perseguibles en cualquier país a donde lleguen. Han golpeado la seguridad vital de las otras naciones, en primer lugar de America Latina y su castigo ejemplar es imperativo para prevenir otros golpes de estado en el mundo.
5.- El enfrentamiento desigual entre la sociedad civil y las fuerzas armadas de Honduras muestra una vez mas que los pueblos están indefensos ante los golpes de estado, los ejércitos sublevados o los gobiernos autoritarios. Un curso preventivo y de auto defensa pasa por la organización y el fortalecimiento de organizaciones de la sociedad civil y la solidaridad internacional, que actúen en momentos de crisis, que por su misma existencia desincentiven los apetitos violatorios de la democracia, de la institucionalidad y del estado de derecho en America Latina, que sirvan de respaldo a los gobiernos democráticos y de contrapeso al golpismo, al autoritarismo y al militarismo. La defensa pasa además por avanzar en la unidad e integración de America Latina. Una nueva fase de la batalla por America Latina ha comenzado y se debe librar en los mas diversos escenarios.

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Al Lector:
.- Haga circular este documento a sus amigos, redes, medios de comunicación y a los gobiernos. La versión en ingles y español se encontrará en Observatorio de la Crisis

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(1).- En la base José “SOTO CANO” (Palmerola) se ubica la fuerza de tarea conjunta “BRAVO”, conformada por efectivos del ejercito, fuerza aérea, de seguridad y 1er. Batallón regimiento No 228 de la aviación de Estados Unidos. Tiene 600 efectivos militares de ese país, 18 aviones de combate HU-60, Black Hawk, Y CH-47 Chinook. El 31 de mayo del 2008, el presidente de Honduras anunció que sería utilizada para vuelos comerciales y se inició la construcción de una terminal civil financiada con fondos del ALBA. Con el ALBA ha habido conversaciones sobre la reserva petrolera del Rio Patuka, misma zona que un gobierno anterior (Maduro) había ofrecido a EEUU para construir otra base militar de ese país en la zona de la Mosquitia. En enero 2009 el presidente Zelaya envio carta personal al Presidente Obama reclamando por intervencionismo y llamando al nuevo gobierno a respetar el principio de no intervención. El Jefe de la Fuerza Aérea de Honduras General PRICE SUAZO, estudió y se graduó en 1995 en la Escuala de Las Américas (USA). El General Romeo Vasquez jefe del ejercito y cabeza del golpe, también es egresado de la misma escuela en los años 80. En esos años OTTO REICH (Cubano de la Fundación Nacional Cubana –Americana), Ex Subsecretario de Bush para A. Latina, OLIVER NORTH (escándalo Iran-Contras), y JOHN DIMITRI NEGROPONTE (Embajador de EEUU) y otros, utilizaron la base militar de PALMEROLA como plataforma de lanzamiento para la desestabilización de Nicaragua y la guerra de los 80s contra este país y se les atribuye en Honduras ser los operadores de Estados Unidos en el presente golpe militar en Honduras.. OTTO REICH se presentó recientemente al congreso de USA defendiendo el golpe militar y a la vez deslindando su responsabilidad e involucramiento en el mismo.
(2) Luego del Golpe en Honduras y siguiendo el mismo formato, una jueza en Bolivia presentó acusaciones en los tribunales contra el Presidente Evo Morales y luego en la OEA.

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La Gran Depresión del Siglo XXI. La geopolítica y el lugar de América Latina

“Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo Americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privaran a la gente de toda posesión, primero por medio… ( Leia mais » )

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Por una Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad

Frente a la crisis financiera que afecta a toda la economía mundial y que se combina con la crisis alimentaria, energética y climática, para terminar en un desastre social y humanitario, diversas reacciones se perfilan en el horizonte. Algunos proponen castigar y cambiar los actores (los ladrones de gallinas, como dice Michel Camdessus, el ex-director del FMI) pero continuando exactamente igual como antes. Otros señalan la necesidad de regular el sistema, pero sin cambiar los parámetros, como George Soros. Finalmente hay aquellos que piensan que es la lógica misma del sistema económico contemporáneo que está en juego y que se trata de encontrar alternativas a éste.

La urgencia de soluciones es el desafío mayor. No queda mucho tiempo para actuar eficazmente contra el cambio climático. En el curso de los dos últimos años, según la FAO, 100 millones de personas han pasado por debajo de la línea de pobreza, la necesidad imperativa de cambiar el ciclo energético está frente a nuestras puertas. Una multitud de soluciones alternativas existen, en todas las áreas, pero ellas exigen una coherencia para garantizar su eficacia, no un nuevo dogma, sino una articulación entre ellas.

De la misma manera que la Declaración de los Derechos del Hombre proclamada por las Naciones unidas, una Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad podría tener un papel similar. En efecto los Derechos del Hombre antes de haberse adoptado por la comunidad internacional, han conocido un largo recorrido entre las revoluciones francesa y estadounidense. El mismo proceso progresivo ha tenido la tercera generación de los Derechos, incluyendo una dimensión social antes de ser proclamados. Bastante occidental en sus perspectivas, el documento fue completado con una Declaración africana y por una iniciativa similar del Mundo árabe. Sin ninguna duda la Declaración, muy seguido, es manipulada en función de intereses políticos, especialmente por las potencias occidentales. Pero ella continúa siendo una referencia de base, indispensable a toda legitimidad política y una protección para las personas.

Actualmente ella debe ser completada, ya que está en juego la supervivencia de la humanidad y del planeta. Cuatro ejes fundamentales podrían dar coherencia a las nuevas iniciativas que buscan construir alternativas y también orientar numerosas prácticas.
1) La utilización sostenible y responsable de los recursos naturales. Aquello significa otro enfoque de las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza: pasar de la explotación al respeto de esta última, fuente de toda la vida.
2) Privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio. Luego, definir la economía como la actividad destinada a crear, dentro del respeto de las normas sociales y ecológicas, las bases de la vida física, cultural y espiritual de todos los seres humanos sobre el planeta.
3) Generalizar la democracia a todas las relaciones sociales y a todas las instituciones. No solamente aplicarla y profundizarla en el campo político, con una nueva definición del Estado y de los organismos internacionales, sino también ampliarla al área de la economía, de la cultura y de la relación entre hombres y mujeres.
4) La multiculturalidad, a fin de darle la posibilidad a todos los saberes, a todas las culturas, a todas las tradiciones filosóficas y religiosas de participar en la definición del Bien Común de la Humanidad y a la elaboración de su ética.

La adopción de estos principios permitiría comenzar un proceso alternativo real frente a las reglas que presiden actualmente al desarrollo de la economía capitalista, a la organización política mundial y a la hegemonía cultural occidental y quienes causan las consecuencias sociales, culturales y naturales que conocemos actualmente. Los principios expresados desembocan sobre grandes orientaciones que es posible esbozar.

En efecto esta claro que el respeto de la naturaleza exige el control colectivo de los recursos. Aquello requiere también constituir los elementos, los mas esenciales a la vida humana (el agua, las semillas…) como patrimonio de la humanidad, con todas las consecuencias jurídicas que aquello provoca. Ello significaría igualmente tomar en cuenta de las cuestiones ecológicas en el cálculo económico.

Privilegiar el valor de uso exige una trasformación del sistema de producción actualmente centrado sobre el valor de cambio, con el fin de contribuir a la acumulación del capital considerado como el motor de la economía. Aquello provoca el restablecimiento de los servicios públicos, incluido en las áreas de salud y de la educación, es decir «no mercantilización».

Generalizar la democracia, especialmente en la organización de la economía, supone el fin del monopolio de las decisiones ligadas a la propiedad del capital, pero también la puesta en práctica de nuevas formas de participación que conviertan los ciudadanos en sujetos.

Aceptar la multiculturalidad en la construcción de los principios mencionados significa no reducir la cultura a uno solo de sus componentes y permitir a la riqueza del patrimonio cultural humano expresarse, de poner término a los normas monopolizadores del saber y de expresar una ética social en los diversos lenguajes
¡Utopía! Si, ya que aquello no existe hoy día, pero podría existir mañana. Utopía necesaria, ya que es sinónimo de inspiración creadora de coherencias en los esfuerzos colectivos y personales. Pero también aplicaciones muy concretas, sabiendo que cambiar un modelo de desarrollo no se realiza en un día y su construcción demanda un conjunto de acciones individuales y colectivas las cuales evolucionan de forma diversa en el tiempo. Entonces ¿cómo proponer medidas insertándose en esta lógica y que podría ser el objeto de movilizaciones populares y de decisiones políticas? Muchas proposiciones ya han sido planteadas, pero se podrían agregar otras.

En el plano de los recurso naturales, un pacto internacional sobre el agua, previendo una gestión colectiva (no exclusivamente estatal) correspondería a una conciencia existente de la importancia del problema. Otras orientaciones podrían ser propuestas: la soberanía de las naciones sobre los recursos energéticos; la prohibición de la especulación sobre los productos alimenticios; la regulación de la producción de los agrocarburantes en función del respeto de la biodiversidad, de la conservación de los suelos y del agua, y el principio, de la agricultura campesina; la adopción de las medidas necesarias para limitar a un grado centígrado, el aumento de la temperatura de la tierra en el curso del siglo XXI, el control público de las actividades petroleras y mineras, mediante un código de explotación internacional, verificada y aprobada, concerniendo los efectos ecológicos y sociales (entre otros los derechos de los pueblos indígenas)

A propósito del valor de uso, ejemplos concretos pueden ser dados igualmente. Se trataría de restablecer el estatuto de bien público, del agua, de la electricidad, del correo, de los teléfonos, del internet, de los trasportes colectivos, de la salud, de la educación, en función de las especificidades de cada sector. Exigir una garantía de cinco años sobre todos los bienes manufacturados, lo que permitiría alargar la vida de los productos y disminuir la utilización de materias primas y de la energía. Imponer un impuesto sobre los productos manufactu
rados que recorren mas de 1000 kilómetros entre su producción y su consumo (adaptable según los productos) y que sería atribuido al desarrollo local de los países los mas frágiles; reforzar las normas de trabajo establecidas por la OIT, sobre la base de una disminución de los tiempos de trabajo y de la calidad de este último, cambiar los parámetros del PBI, introduciendo en él, los elementos cualitativos que conlleven la idea del «bien vivir».

Las aplicaciones de la democracia generalizada son innombrables y podrían concernir a todas las instituciones que pidan un estatuto reconocido públicamente, tanto por su funcionamiento interno como por la igualdad en las relaciones de género: empresas, sindicatos, organizaciones religiosas, culturales, deportivas. En lo que concierne al plan de las Naciones Unidas, se podría proponer la regla de los dos tercios para las decisiones de «principio» y de la mayoría absoluta para las medidas de aplicación. En cuanto a la multiculturalidad, ella comprendería entre otros, la prohibición de patentar los saberes tradicionales; la puesta a disposición publica de los descubrimientos ligados a la vida humana (medicales y farmacéuticos); el establecimiento de las bases naturales necesarias a la supervivencia de culturas particulares (territorialidad).

Se ha hecho un llamamiento para que las proposiciones sean reunidas en un conjunto coherente de alternativas, que constituirían el objetivo colectivo de la humanidad y las aplicaciones de una Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Alai-amlatina

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La Crisis Financiera: Raíces, Razones, Perspectivas

La crisis financiera actual ha sido anunciada desde hace tiempo por muchos economistas marxistas o no, pues las condiciones fueron creadas desde la aceleración del movimiento de desregulación de los mercados monetarios y financieros. No es posible determinar con precisión cuándo comenzó, pero sí estamos seguros de que primero afectó a México en 1994 –en el momento de su integración al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica-, después a los países “emergentes” de Asia (Corea del Sur, Tailandia, Malasia…), Rusia y Brasil en 1997-98, y finalmente a Argentina en el 2001. Si las perturbaciones actualmente observadas en el sector inmobiliario de Estados Unidos tuvieron su propia dinámica de burbuja autónoma, deben ser interpretadas además como la continuación de los problemas no resueltos en el momento de la implosión en el 2001 de la burbuja de la “nueva economía”, cuya repercusión fue múltiple y a escala mundial.

El 9 de agosto de 2007, el Banco Central Europeo decidió conceder nuevos créditos al sistema bancario por un monto de $30 mil millones. La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) hizo lo mismo con $24 mil millones, seguido por el Banco de Japón con $8,4 mil millones. El objetivo de estas intervenciones que sobrepasarían finalmente los $ 350 mil millones en cinco días – era evitar una penuria de liquidez y detener la caída de los precios bursátiles, significativa después de la suspensión de la actividad de muchos fondos especulativos del BNP Paribas (banco francés) usados en inmobiliarios. Durante el segundo semestre del año, los mercados financieros se mantuvieron muy volátiles en cada anuncio de pérdida registrada por los grandes bancos estadounidenses, como el Citigroup o Morgan and Stanley, al tiempo que el Banco de Inglaterra sacaba a flote al Northern Rock el cual enfrentaba una “avalancha bancaria” –la primera en un país del Norte desde hacía cerca de un año, antes de nacionalizarla en febrero de 2008.

El 21 de enero de 2008, fue otro día de pánico para las finanzas en el mundo, justo después del descubrimiento de un fraude record en la Sociedad General, (otro Banco francés). Las bolsas habían descendido: -7,2% en Frankfort, -6,6% en São Paulo, -6,3% en Paris, -5,5% en Londres, -5,4% en México, -5,1% en Shanghai, -3,9% en Tokyo… El próximo día, la Fed reducía de una manera muy agresiva su tasa de interés (prime rate) de 4,25% a 3,50%, y luego a 3,0%. Los planes de rescate desarrollados por los consejeros del presidente George W. Bush no eran propicios: uno se proponía ayudar a los hogares en dificultades a rembolsar sus créditos inmobiliarios, pero aún así era muy limitado; el otro estaba dirigido a transferir una parte de los impuestos, pero solo concernía por definición las rentas suficientemente elevadas… La crisis inevitablemente se extendía.

Los orígenes profundos de la Crisis: capital ficticio, Estado, empresas y sobre acumulación del capital dinero.

La crisis económica es un modo de funcionamiento normal del sistema capitalista, aún cuando, en cada período histórico, sus factores de desarrollo y mecanismos puedan cambiar. Desde el desmantelamiento del cuadro de Bretton Woods, el sistema de crédito a sufrido cambios considerables, con una notable creación de productos financieros derivados, (los cuales pueden derivar otros títulos de créditos o de contratos sobre los precios futuros de activos). La desregulación e integración de bolsas y bancos en el seno del mercado globalizado han desplazado el centro de gravedad del poder hacia las grandes finanzas, cuyos diktats se impusieron sobre la lógica económica. El sistema de crédito que comprende no sólo a los bancos sino también a las bolsas, las compañías de seguros, los fondos de pensión, los fondos de inversión especulativa (hedge funds) y otras instituciones de la misma naturaleza, constituyen el lugar de creación del “capital ficticio” –el Estado y las empresas son los dos extremos de la cadena. Marx, en el volumen III del Capital, identificó en el capital bancario, las acciones de la bolsa y las deudas públicas como principales formas adquiridas por el capital ficticio. Hoy, conviene adicionar los productos derivados y contratos sobre la tasa de cambio, tasa de interés, precios bursátiles… Estos títulos tienen como origen la sobre acumulación de capital de dinero de los años 1960-70, y por supuesto los eurodólares y petrodólares sobre el mercado interbancario. Después del “golpe” de la Fed en octubre de 1979 (aumento brutal de las tasas de interés), que marca el regreso del poder de las finanzas, la expansión de ese capital provocó la crisis de la deuda externa de los años ’80, en parte de México en 1982.

Las tentativas de la salida de la crisis tomaron la forma de desregulación financiera y de titrisación de los créditos. Las deudas externas (públicas y privadas) consolidadas en el conjunto de países del mundo estuvieron estimadas en $5 260 millones al cierre del 2004. A finales del 2007, las reservas –incluyendo aquellas financiadas por las deudas internas- acumuladas por el BRIC (Brasil, Rusia, India y China), Japón, Corea del Sur y México, sobrepasaban los $3 600 millones. La mayoría de las deudas en cuestión están transformadas en capital ficticio y mercantilizado, mientras que las reservas son convertidas en préstamos, sobretodo para que el gobierno de los EE.UU. cubra sus déficits gemelos (finanzas públicas y pagos exteriores). Pero para lo que es de solo compartimiento, divisas de mercados de productos derivados, por ejemplo, los importes promedios cambiados eran del orden de los $3 200 millones por día. Según el Banco de Reglamento Internacional, las ventas cotidianas de contratos derivados llamados “over-the-counter” (OTC, i.e. negociados directamente entre agentes privados, sin intermediario) eran de $4 200 millones en el 2007. Al comparar, para ese año 2007, el producto interno bruto agregado, calculado en paridades de poderes de compra, alcanzaba los $65 820 millones, las exportaciones y las importaciones totales respectivamente de $13 720 millones y $13 640 millones.

Es lógico entonces constatar que una parte creciente del capital ficticio deviene parasitario, porque su importe sobrepasa en gran medida aquel destinado a la reproducción del capital industrial. A pesar de que no contribuye, ese capital se beneficia de una redistribución de plus-valor y alimenta la creación del capital ficticio como medio de su propia remuneración. En consecuencia, la crisis financiera deberá lógicamente desvalorizar un importe absolutamente gigantesco de ese capital ficticio parasitario para llegar a reactivar un nuevo ciclo de acumulación del capital. Sin embargo, las contradicciones del sistema mundial capitalista son tan fuertes en el presente que tal desvalorización tiene el riesgo de empujar hacia un hundimiento, cuyas consecuencias económicas, sociales y políticas no podrían ser medidas por ningún experto.

Las manifestaciones actuales de la crisis: razones legítimamente financieras
1) La crisis inmobiliaria actual es el resultado de años de acumulación de capital ficticio. Comenzó en EE.UU. por la concesión de préstamos a hogares endeudados para devenir propietarios de sus alojamientos. Los Bancos comerciales o instituciones especializadas en el financiamiento inmobiliario acordaron créditos con hipotecas que transformaron en título
s para la creación de nuevos productos derivados vendidos en el mercado financiero. Al hacer esto, atenuaban los riesgos de defecto de pago, inflaban la capacidad de préstamo de hogares, dopaban los créditos y orientaban artificialmente los precios de inmobiliario hacia el aumento. Entre finales del 2004 y principios de 2006, de forma creciente se concedieron préstamos a familias pobres, que solo disponían de pequeñas rentas y que no tenían plazos favorables de reembolsos (“subprime”), en forma de contrato que previeran tiempo de resistencia a las tasas de interés muy bajas (de 1 a 2%) al principio y brutalmente altas después de dos años (casi siempre a más del 15%). Los productos derivados afectados eran mucho más aceptados y atractivos para los mercados financieros de los cuales ciertas instituciones financieras (compañías de seguro) se servían para crear otros instrumentos compuestos, los cuales eran mercantilizados en aras de asegurar a la vez una refinanciación y participación en los intereses, y que las agencias privadas de anotación de las instituciones financieras capitalistas, supuestas a evaluar y clasificar los riesgos, les decretaran las “mejores notas” –a vece superiores a las atribuidas a los bonos del Tesoro francés. En EE.UU., esos productos eran comprados por los colectivos locales e incluso las escuelas, en las que los tesoreros pensaron que era posible hacer fructificar sus remanentes…
2) La crisis estalló cuando una masa crítica de deudores comenzó a enfrentar serias dificultades para rembolsar sus préstamos, a causa del efecto de la subida de las tasas de interés determinadas por la Fed –para financiar los gastos enormes relacionados con las guerras de Irak y Afganistán. En un contexto donde el precio de los títulos compuestos y los riesgos efectivos son mal evaluados, los problemas se desplazan rápidamente del sector de las “subprimes” hacia el de inmobiliarios y luego al de créditos solventes (“primes”). La explosión de la burbuja de productos adosados a las hipotecas inmobiliarias contamina así lógicamente otros segmentos de mercados financieros, y desde aquí, el mercado monetario propiamente dicho. Las razones de la crisis son sin embargo totalmente financieras: las dificultades de defecto de pago encontradas por muchas familias son también y sobretodo debido a políticas neoliberales que provocan el rigor salarial, prolongación del tiempo de trabajo, precarización de empleos y la inseguridad de condiciones de vida, en la esfera productiva real.
3) El sistema monetario y financiero hoy presenta tres profundas paradojas. Una de ellas es la ilusión según la cual es posible encontrar solución siguiendo la gestión neoliberal de la crisis de la expansión del capital. Sin embargo una burbuja (nueva economía fundada sobre la base de las tecnologías de la comunicación) estalla solo para formar otra (inmobiliaria), aún más peligrosa. Las soluciones –por supuesto en el marco de las reglamentaciones de Bâle II– permanecen “endógenas” y confiables en el mercado, sin imponerle límites por mecanismos externos a la lógica de maximización de la ganancia. Una segunda paradoja es la aparición de una crisis de liquidez financiera, como durante el verano de 2007, en una economía mundial que experimenta una sobre liquidación financiera. La sustitución de una división negociada del valor agregado entre salarios y ganancias por una espiral de sobre consumo y sobre endeudamiento de hogares, imposibilita una resorción de los desequilibrios estructurales sin romper el motor del crecimiento y evitar el estancamiento. La tercera paradoja: los Bancos centrales “independientes” rechazan todo intervencionismo del estado, pero intervienen, masivamente desde que el sistema es amenazado. Además la medida de la inflación continúa ignorando los precios exorbitantes de los activos…

Movimientos de relaciones sociales y perspectivas en término de lucha de clases.

Como siempre en las crisis capitalistas, la burguesía no acepta, por necesidad sistémica, la desvalorización de una parte del capital acumulado –tratando de no registrar pérdidas pesadas. Las crisis son entonces momentos en el curso en los cuales fracciones del capital, generalmente menos productivas y/o innovadoras y presentando los créditos más riesgosos, quiebran para ser incorporadas a una estructura de propiedad más concreta. De esta forma, las clases dominantes capitalistas salen de ella más fuertes que nunca -aún si una parte de la burguesía se convierte en clase media. En cada reorganización de la dominación del capital en el siglo XX, el mejoramiento de políticas macro económicas le permiten al sistema dotarse de instituciones e instrumentos más eficaces, a fin de atenuar los efectos devastadores de su propia crisis, pero sin evitar la exacerbación de sus contradicciones internas y una convergencia hacia el estancamiento, incluyendo la depresión.

Los peores efectos de la crisis actual en EE.UU. serán sufridos por los más pobres. Muchas familias suplementarias perderán sus viviendas (ya existen 2,5 millones registrados hasta el momento). La tasa de explotación de la fuerza de trabajo, el desempleo y la pobreza van a aumentar, mientras que el poder de compra de los salarios tendrá tendencia a disminuir. Sin la universalización de los sistemas de salud y asignación de empleo, las condiciones de vida serán aún más difíciles. La desvalorización del capital ficticio corre el riesgo de agravar los problemas financieros de muchas colectividades locales y ciertos estados federales, y arruinar hogares que hayan conservado sus ahorros de fondos de pensiones o seguros de salud quebrados (como Enron). A través de las cadenas de transferencias de excedentes del Sur hacia el Norte, la crisis golpeará por repercusión a los países pobres y las fuerzas de trabajo de la periferia. La situación actual es más compleja por el hecho de que un cierto número des gobiernos de países del Sur, los cuales poseen importantes reservas de cambio, ayudan de facto a aquellos de EE.UU. a evitar un hundimiento general. Una depreciación del dólar implicaría la desvalorización de sus propias reservas oficiales. Varios países por otra parte ya ayudaron a grandes bancos en dificultades por intermedio de sus fondos soberanos.
¿La profundización de la crisis en los Estados Unidos, combinada con su próxima derrota en Irak, podría erosionar su hegemonía planetaria – en beneficio de China?

En términos de lucha de clases, una crisis sistémica abre teóricamente la oportunidad de lanzar la revolución y de que la burguesía tome el poder político y económico. Pero en la práctica, las organizaciones de trabajadores, partidos, sindicatos, o incluso, movimientos sociales, siguen siendo desprovistos de las estructuras, direcciones y programas indispensables para reactivar la lucha por el socialismo. Quizás solo América Latina ofrece hoy espacios para proyecciones revolucionarias y transiciones socialistas del siglo XXI. El hecho de que los pobres sean los que más sufran los efectos de la crisis capitalista implica el riesgo de que acepten someterse a la ideología dominante y apoyen medidas anticrisis pero pro sistema, lo que implica, lógicamente, la subida de la tasa de explotación. Por ejemplo, el pensamiento único del capital substituyó a la lucha por la emancipación total de los trabajadores, la del derecho al empleo, en el estricto marco del sistema capitalista, por la del derecho a ser explotado. Las crisis es un momento en el que es posible empujar las contradicciones del sistema al máximo, hasta el final de la dominación del
capital y las clases dirigentes – es decir, hasta la destrucción, no de los medios de producción, sino de las relaciones capitalistas de producción. Por consiguiente, es urgente reconstruir procesos de pensamiento y acción sobre las transiciones socialistas, contra la explotación del trabajo y a favor del fin del capitalismo.

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Fracturas en el Euro, un dólar en riesgo ¿No hay moneda a salvo? ¿Y…cuál es la propuesta?

La Depresión del Siglo XXI ya se instaló

Según el pronóstico económico más reciente del FMI de fines de enero de 2009 se espera que el crecimiento económico a nivel mundial caerá en 0.5% este año, su tasa más baja desde la Segunda Guerra Mundial. Si no fuera por los países emergentes, este resultado luciría mucho peor. El PIB de la zona del Euro cayó con una tasa interanual de 5% durante el último cuatrimestre de 2008, un resultado peor incluso que en EEUU. Aunque sus estimaciones suelen ser siempre demasiado optimistas, el FMI pronostica para 2009 un crecimiento negativo de 2,0% para la zona del Euro. El Producto Interno Bruto de Japón cayó incluso con una tasa interanual de 12,7% en el cuarto trimestre de 2008. Las esperanzas de una rápida recuperación tropezarán sobre las rocas de la realidad. La Gran Depresión del Siglo XXI ya queda manifiesta y perdurará más tiempo de lo que suele admitirse. Con ello la crisis se asienta paulatinamente como una crisis de confianza generalizada. Aunque las principales potencias señalan que el proteccionismo acentuará la recesión internacional, la práctica enseña que el ´salvase quien pueda´ se esté dando.

Hay intervenciones de Estado a nivel nacional y se perfilan cada vez más medidas proteccionistas. Ben Bernanke de la reserva Federal ha manifestado la nacionalización de los mayores bancos como Citigroup. La intervención estatal en la banca conlleva a condicionar las inversiones en sectores nacionales como la industria automotriz. “Buy American” es el lema. Muchas medidas proteccionistas se encuentran veladas, en el paquete de rescate de la administración Obama. La suma de 2 billones de crédito que el gobierno de EEUU necesita durante el año en curso por si sola es una forma de proteccionismo ya que ese dinero no estará disponible para naciones menos favorecidas ni para las corporaciones en general. Los intereses servidos no son ni para el pueblo ni para la nación como un todo, sino para los de WallStreet. Un mayor proteccionismo en EEUU repercute en Europa que recurre inmediatamente a recetas parecidas. La intervención con fondos públicos en Francia está directamente vinculada con “Buy French”, “Brtish work by British workers” y así en adelante. Las lecciones de la Gran Depresión del siglo XX son claras. La generalización de las medidas de sobrevivir a costa de los vecinos conlleva a un espiral hacia abajo del crecimiento global y profundiza, entonces, la depresión.

Al fomentar medidas proteccionistas obviamente habrá perdedores más inmediatos. ¿Quienes son? Un colapso en el comercio a nivel mundial genera pérdidas para los países con el mayor superávit comercial como son el caso de China, Japón, los Tigres, Alemania, etc. También afecta directamente a los países productores de materias primas en el Sur, como es el caso de América Latina. Las exportaciones japonesas a Estados Unidos, la Unión Europea e incluso a China cayeron a la mitad en enero de 2009 y el país registró el mayor déficit externo desde 1979. Para poder sobrevivir en el comercio internacional se da una política de devaluaciones intencionales. La política de devaluaciones individuales procura salvar la economía una nación a costa de otra. Los países que adoptaron latinoamericanos que adoptaron el dólar como su moneda como el caso de Ecuador y El salvador se encuentran en clara desventaja. La política de devaluaciones intencionales es mundial. También las monedas de Europa Oriental, por ejemplo, se devalúan cada día. Con la devaluación, sin embargo, la deuda entablada n en monedas más fuertes se hace con ello cada vez más difícil de pagar. ¿Cómo está la situación de las ´monedas fuertes´?
El Dólar

El gobierno de EEUU debe al resto del mundo unos 11 billones de dólares y tan solo a China más de 2 billones. La deuda pública y privada de EEUU representa el 60% y el 360% del PIB estadounidense respectivamente. EEUU necesita de un crédito de dos mil millones de dólares diarios para evitar que el dólar colapse. ¿Cómo va poder imponer EEUU su voluntad si tomamos en cuenta que el país tiene la mayor deuda del mundo. Está claro que el país procurará mantener su hegemonía. ¿Sin embargo, cómo va poder imponer su voluntad si tomamos en cuenta que el país tiene la mayor deuda del mundo. La actual secretaria del Estado, Madame Clinton, en su primer viaje oficial visitó a China evidentemente por ese motivo. La presión diplomática fue que China aumentara el crédito a EEUU. China, sin embargo, no se comprometió. Wen Jiabao, el primer ministro chino, más bien ha señalado que quiere usar las reservas en dólares para adquirir tecnología norteamericana y europea. Vea, Axel Merk, “Are There Any Hard Currencies Left?” ( www.financialsense.com). Por el otro lado China planea sustituir sus exportaciones en franca caída con obras infraestructurales para levantar su mercado interno.

Un conflicto internacional no está fuera de las posibilidades. No queremos en este artículo referirnos a ello. . Ya lo hicimos en otras oportunidades.Antonio Jarquin y Wim Dierckxsens, “La geopolítica esperable con la Gran Depresión del Siglo XXI”, en www.observatoriocrisis.com. Ante la falta de compradores de Bonos del Tesoro, la impresora del billete verde trabaja sin pausa. Esto pone el dólar en riesgo, aunque su tendencia alcista revela aparentemente lo contrario. El dólar temporalmente subió de precio ante la crisis crediticia a nivel internacional. La razón es que ante la falta de crédito hubo una gran demanda de cash para saldar las obligaciones. Lo anterior implicó una fuga de capital del Sur hacia el Norte que afectó, entre otros, a los países latinoamericanos. Sin embargo, esta demanda internacional de dólares está llegando a su final. La mejor señal la evolución del precio de oro. Hemos visto la caída del precio de petróleo de 140 a menos de 40, la caída del Dow Jones de 14.000 a 7.000, el precio de las casas cayendo cada mes con una tasa interanual de 10%, cada vez monedas se desacreditan, sin embargo desde fines de 2008, el precio del oro más bien sube y todo indica que se trata de un cambio estructural. Se espera que durante le año 2009 el precio del oro subirá bien por encima de $1000 la onza al constituir el último refugio de las reservas internacionales de manera segura. Ya hay acuerdo sobre la introducción de una nueva moneda basada en oro. Es cuestión de tiempo para que sea introducida. Será en medio de la crisis que se hará público su introducción. Jim Willie, “Gold. Musings and Peptalk”, www.financialsense.com

El Euro

Hace un año, cuando la crisis financiera estaba en su primera fase del supuesto desacople, la zona del Euro parecía un puerto seguro. Los vicios de los tiempos neoliberales, como la rigidez y prudencia del Banco Central Europeo resultaban de repente ser virtudes. En medio de la tormenta el Euro apareció como un barco seguro para sus pasajeros. Está claro que la economía norteamericana y la británica sufren una crisis de verdad. Sin embargo en 2009 queda claro que no hay tal desacople. Lo que hay en términos de Jorge Beinstein es un progresivo acople de la recesión que desemboca en una depresión mundial. Para el año 2009, la deuda expresada en el porcentaje del PIB puede alcanzar en EEUU el 18%. Con ello llegaría a una deuda acumulada de casi 70%. Aunque EEUU no reciba prestamos del exterior, la nación puede aumentar la oferta de dinero para dar soporte a la banca. Lo realiza con la maquina impresora. La estructura en la Eurozona demanda, en cambio, que cada Estado miembro ha de financiar su propio rescate y no mediante l
a impresión de billetes por el Banco Central Europeo. En la zona del Euro existe un pacto de estabilización que demanda que ese porcentaje no sobrepase al año el 3% del PIB. La realidad dista mucho de la política trazada. En Italia la deuda sobrepasa el 110% del PIB, en Grecia el 100%, en Portugal el 70% y en España e Irlanda el 50% (Vea, The Economist, 7 de Febrero de 2009: 43).

Se puede preguntar (como lo hace Ambrose Evens-Pritchard en el periódico ´The Telgraph´ del 15 de febrero de 2009) si Berlín estará dispuesto a rescatar a Irlanda, España, Grecia y Portugal cuando entren en bancarrota o si rescatarán a Italia cuya deuda pública ya sobrepasó incluso el 110% de su PIB? La situación se agrava si tomamos en cuenta el panorama en los países de Europa Oriental. Mientras el neoliberalismo prosperaba, las normas del Tratado de Maastricht no se aplicaban con mucho rigor para anexar uno u otro país del Este. Hoy más bien la situación es al contrario. Los bancos de Europa Occidental han comprado la mayoría de los bancos en Europa Oriental. Las devaluaciones han complicado su capacidad de pago de los préstamos otorgados en Euros. La incapacidad de pago de sus deudas sustanciales podría poner en problema a más de un banco de Europa Occidental. Los bancos más expuestos a este riesgo están ubicados en seis países, Austria, Italia, Francia, Bélgica, Alemania y Suecia. El 84% de la morosidad se encuentra ahí. La BIS con sede en Basilea señaló que la morosidad de los clientes de la banca austriaca alcanzaba el 75% del PIB de Austria. Las deudas morosas de los Estados bálticos con Suecia alcanzan el 23% del PIB de ese último país. Las deudas de Polonia, Rusia y Rumanía con la banca neerlandesa alcanzan no más de 16% del PIB de esa nación. Gary Dorsch, “Fractures in Euro currency”, www.financialsense.com.

La pregunta entonces también es si los gobiernos de Europa Noroccidental están dispuestos o no de rescatar a sus vecinos en Hungría, Bulgaria y los Estados bálticos. ¿Que clase de soporte se dará a Austria si sus bancos entren en quiebra debido a su aventuras como “imperio” recordando los buenos tiempos de Habsburgo? Axel Merk (“Are There Any Hard Currencies Left?” www.financialsense.com), no cree que el Euro esté en peligro de partirse al considerarlo demasiado caro para todos los involucrados. Lo anterior no significa, sin embargo y según el mismo autor, que más de un miembro de la Unión Europea saldría de la Eurozona para poder devaluar su moneda que al mantenerse con el Euro no lo pueden hacer. De pronto podríamos tener una Eurozona dividida en tres: la del Sur, la del Este y la del Noroeste. Este salvase quien pueda probablemente no salvará a ninguno y con ello el Euro se encuentra bajo mucha presión. Conforme se acentúa la depresión aumenta la tentación de los estados más débiles de la Euro zona de buscar su salida del Euro a fin de poder devaluar su moneda como lo hizo el Banco de Inglaterra recientemente con la Libra Esterlina. A partir de ahí comienza la carrera del oro contra el Euro. Una cosa es tener bonos del Estado alemán y otra de los países de Europa del Este o del Sur. Con ello el Euro de facto se está partiendo en tres zonas.
¿Y las otras monedas qué?

A partir de lo anterior surge la pregunta en qué moneda confiar, si es que se puede confiar todavía en alguna. Las monedas de Islandia, Dinamarca e incluso la Libra Esterlina y el Franco Suizo están bajo ataques de los especuladores. Por lo pronto tocarán las puertas de la embarcación europea buscando ser rescatados. No es imposible que reciban la respuesta que no hay campo en el barco a menos que paguen un precio muy elevado (Vease, “No Room in the ark”, The Economist, 15 de Noviembre de 2009: 68). Con ello queda claro que nos encontramos en una fase en que la crisis se profundiza no solamente en la economía financiera, el sistema bancario o en la economía real sino incluso en los mercados monetarios que constituyen la sangre de toda actividad económica en una economía de mercado. Una crisis monetaria generalizada significa una crisis de confianza general en la economía de mercado.
¿Y ahora…Qué hacer?

Las medidas proteccionistas y el ´salvase quien pueda´ parece no salvar a nadie. Se atribuirá la creciente inestabilidad monetaria al ´nacionalismo económico´, conforme se vislumbre ese entorno En esta coyuntura emergerá la tesis que los problemas mundiales solo pueden ser abordados por instituciones globales. Las políticas nacionales serán tildadas como productos de la estrechez mental. Ante el escenario de inseguridad, a las elites financieras con más problemas nada les agradaría más que la creación de un Banco Central Mundial. Los líderes occidentales, como el primer ministro de Inglaterra Brown, ya han llamado a crear un Banco Central Mundial. ¿Quienes son los más interesados? Occidente y en primer lugar EEUU sobrevive o sucumbirá con lograr o no una salida global. Una ONU reformada habría de proveer el marco de referencia de un Banco Central Mundial.

La llamada “Comisión Stiglitz” nombrada por la asamblea general de la ONU para dar recomendaciones ante la crisis financiera y monetaria señala la necesidad de crear un Consejo de Coordinación Económica Global dentro de las Naciones Unidas. La comisión señala que en la actualidad la regulación financiera se realiza básicamente a nivel nacional, subrayando la necesidad de una mayor coordinación en este campo mediante instituciones globales. No basta el G7 o G8 ni el G20. Se busca aglomerar a través de las Naciones Unidas a los 192 países miembro. La comisión señala los peligros de la moneda de reserva única de la actualidad pero señala que la introducción de varias monedas que operan como tal pueda conllevar mayores peligros aún. La comisión hace una clara recomendación no solo de una regulación financiera a nivel global sino también de la competencia internacional.
¿Cuál es el peligro? Así como la Unión Europea se creó con las expectativas de un marco de coordinación, esta iniciativa en manos de los actuales actores sociales correrá aún mayor riesgo de desembocar en un poder cada vez más centralizador y esta vez a nivel global. Lo anterior puede desembocar en un totalitarismo global. La subordinación del Estado-nación a una gobernabilidad mundial ha de estar en función de la ciudadanía y no para, en última instancia, servir al interés privado que prevalece en la concepción de la comisión Stiglitz. A partir de esta lógica estamos de acuerdo con François Houtart, se precisa definir objetivos comunes que reafirman la vida en vez de amenazarla cada vez más. Lo anterior implica el uso responsable de los escasos recursos naturales dando vida a las cosas que producimos en vez de fomentar el consumismo. Un respeto por la vida natural como fuente de toda la vida en vez de verlo como mero objeto de explotación. Definir las prioridades en las necesidades desde el sujeto vivo y concreto sin exclusiones en vez de dejarlo al libre juego del mercado. Lo anterior implica priorizar el valor de uso de las mercancías y no exclusivamente su valor de cambio. Definir las prioridades desde las necesidades del sujeto supone una verdadera democracia participativa hasta en el seno de la producción. Implica hacer a todas y todos realizarse como sujeto de su propia historia, implica respetar la multiculturalidad y desarrollar tolerancia ante las diversas formas de pensar o creer. En fin implica crear otra civilización.

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LA HUMANIDAD FRENTE A SU HOLOCAUSTO

CAPITAL, GANANCIA, CRISIS, SOCIALDEMOCRACIA, TRABAJO, SOCIALISMO: algunas notas didácticas. El Capital es una relación social que conlleva la expropiación del hacer, del trabajo y de la vida de otros a partir de la apropiación de los medios de producción sociales. Es la expropiación y el sometimiento del trabajo vivo, esto es, de los seres humanos…. ( Leia mais » )

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La geopolítica esperable con la Gran Depresión del Siglo XXI

La crisis como amenaza y oportunidad

Nos encontramos hoy en día en la Gran Depresión del Siglo XXI que puede conllevar al colapso del capitalismo. El proceso se caracteriza por varias fases. La primera fase es la crisis del sistema financiero, que ya está en plena marcha desde julio de 2007. La segunda fase, el derrumbe de la economía real y la consecuente recesión internacional, profunda y duradera que ya se siente cada vez más claro desde 2008. La tercera está fase por darse todavía. Nos referimos a la crisis de credibilidad generalizada al colapsar el sistema financiero y monetario internacional. Con ello hay crisis en la creencia imperante en “nuestra forma de vida escogida y globalizada”. Esta última crisis coincide y es reforzada por la crisis ecológica, alimentaria, energética. Es por ello que podemos caracterizar la Depresión del Siglo XXI como una crisis civilizatoria. Ante la misma hace falta más que nunca una acción de emergencia concertada, reivindicando el bien común a partir de una ética solidaria. Será la solidaridad entre los pueblos que probablemente nos conllevará a la transición hacia una sociedad poscapitalista. He ahí lo que reivindica la voz del Foro Social Mundial (FSM) con “Otro Mundo es Posible”. El Foro en su novena edición en 2009 en Belém, Brasil, opacó a la política del l “salvase quien pueda” que imperó en el Foro Económico Mundial (FEM) de los más poderosos del mundo que se reúnen anualmente en Davos, Suiza. La ausencia en Davos este año de los banqueros de Wallstreet y de la nueva administración de EEUU bajo la presidencia de Obama contrasta con la presencia de cinco presidentes latinoamericanos en el Foro Social Mundial en Belém.

En el FEM presenciamos más síntomas de una ideología del “salvase quien pueda”, que revelará tarde o temprano que nadie se salvará ni el propio régimen capitalista de producción. De ahí que podamos hablar de una crisis sistémica. El propio sistema capitalista como tal está por colapsarse, pues, un hecho pertinente es que hoy en día hay pérdida de confianza cada vez más generalizada en el dinero en general y el dólar en particular. En esencia, los lazos sociales basados en la confianza en el dinero dejan de ser creíbles y pueden colapsar en cualquier momento. El neoliberalismo llevó al clímax el capital ficticio con ganancias ficticias. El dinero ya no es una expresión de riqueza en términos de valor “real”. Al perder la fe en la moneda, sin embargo, se pierde fe en toda economía de mercado. Sin esta fe se acaba todo. Esta fe, sin embargo, está por perderse. Las grandes potencias no parecen adoptar una salida alternativa, como pudiera ser una alianza de EEUU y la UE con Rusia, China, India y Brasil para buscar como salvar al mundo conjuntamente. Con lo que ha pasado en 2008 en Georgia y luego en Gaza, más bien parece que se mueven las piezas de ajedrez en Occidente para provocar otro conflicto de envergadura a nivel mundial como último recurso para salvar a Occidente ante el eminente colapso financiero y monetario que significarían el hundimiento del modo vivendi occidental en general y el de EEUU en particular.

Lo que está realmente en juego hoy es la perspectiva de guerra de EEUU a escala internacional para enfrentar la Gran Depresión del siglo XXI. ¿Porque? Pues la salida no es algo nuevo. EE.UU. escapó de la depresión de los años noventa del Siglo XIX con la Guerra Hispano-Estadounidense. Escapó a la Gran Depresión de los años treinta del siglo XX con la Segunda Guerra Mundial. Incluso hubo una recesión al finalizar la Segunda Guerra Mundial que desembocó en la Guerra de Corea. Al existir actualmente el riesgo de una depresión importante, enfrentamos hoy de nuevo el peligro de otra gran guerra. Aunque no esté en agenda inmediata de Obama, la pregunta es si va poder evitarla. Ante la Gran Depresión, el nuevo presidente de EEUU estará, en nuestra opinión, con las manos relativamente atadas. Hay dos cosas importantes que limitarán a Obama para formular sus políticas propias. En primer lugar están los rescates financieros billionarios que no surtirán real efecto. En segundo lugar están los avanzados preparativos para la ley marcial en los propios EEUU como preparativos de un escenario de guerra mucho mayor. Con muy malas intenciones, el ex vicepresidente de EEUU Dick Cheney anunció el 3 de febrero que es muy probable un nuevo 11 de septiembre durante la administración Obama. Es una forma de advertir a Obama para que tome decisiones que de otra forma tendría que tomar con un nuevo atentado orquestado desde adentro (Vea, Jim VandeHei, “Cheney warns of new attacks”).

En cuanto a lo segundo señalamos que durante la administración Bush ha habido un movimiento continuo en la dirección de preparativos para la ley marcial en EEUU. Esta tendencia ha sido tan continua como no anunciada. En otras palabras, hay y habrá un incremento del uso del propio ejército de EE.UU. para controlar las crecientes protestas del pueblo estadounidense que se esperan en un entorno de crisis y desempleo que conlleva una depresión prolongada. Hacia afuera tenemos la propuesta de Obama de enviar 20.000 soldados más a Afganistán para “terminar” dicha guerra. La misma tendrá consecuencias predecibles de una guerra ampliada al involucrar otros países como Pakistán e irá aún más allá (Vea, Peter Dale Scott “El peligro de otra gran guerra para enfrentar la depresión”, en www.globalresearch.ca).

De acuerdo con William Engdahl (“Moscu reacts to US buildup in Afganistan”, en www.financialsense.com), Moscú ha interpretado correctamente que la ampliación de las tropas en Afganistán anunciada por Obama no tiene nada que ver con un combatir a los ´Taliban´, sino que es una nueva maniobra de los estrategas del Pentágono para poner un cerco a Rusia y China en Eurasia con el objetivo que EEUU mantenga el dominio militar a nivel global. Los intereses en este juego geopolítico no pueden ser mayores: es asunto de otra guerra mundial o paz en los años venideros. El objetivo central de la escalada militar en Afganistán es crear una nueva ´cortina de hierro´ para aislar Rusia y China. Estos dos rivales de antes, al cooperar cada vez más no solamente en la extracción de materias primas, comercio bilateral, sino sobre todo en materia militar, constituyen una amenaza muy seria para la hegemonía norteamericana de acuerdo con el consejero de Obama en su campaña electoral Brzezinsky.
¿Como llevaría la catastrófica situación económica a una eventual guerra mundial? En la opinión de Matthias Chang, “The battle to save the fiat Money System has begun” (www.globalresearch.ca) es la situación desesperante de Occidente, y sobre todo de los centros financieros de Londres y Nueva York, que peligran perder su poder lo que llevará a una eventual guerra mundial financiada por los 8 o 10 principales bancos comerciales y de inversiones junto con sus bancos centrales. El momento crítico en esta situación es la amenaza de un eventual colapso del dólar y con ello del sistema financiero internacional. En tanto que el dólar se vislumbra como moneda insegura hay creciente amenaza para la hegemonía norteamericana. En tanto que EEUU se vislumbra como un puerto más seguro ante una amenaza de guerra, el dólar se vislumbrará relativamente más a salvo. La guerra entonces es el último recurso para salvar a la economía norteamericana en crisis a costa de no importa qué.
¿Cómo se vislumbra el futuro del dólar? El oro comúnmente se negocia en dirección opuesta al dólar y se esperaría que cayera bajo presión de una recuperación de la devisa estadounidense. Sin embargo, al subir el precio del oro está mostrando en la actuali
dad signos de desacople del dólar. Bajo condiciones normales la Reserva Federal imprime dinero (dólares) basado en la venta de Bonos del Estado que el Tesoro de Estado vende a los inversores de manera que puede girar cheques a la Reserva Federal para que la última pueda imprimir moneda. Si la Reserva Federal compra los Bonos del Tesoro y con ello obtiene posibilidad de imprimir dinero que acaba de pagar, estamos hablando de fraude. Si la Reserva Federal lo hace implica que están desesperados ya que no hay compradores de bonos. Desde fines de 2008 China ni nadie están interesados en comprar bonos de Tesoro de EEUU. (Vea, James West “U.S. Debt Default, Dollar Collapse”, en www.financialsense.com.

Normalmente, al imprimir billetes sin respaldo, el dólar tendería a la baja. Sin embargo, el dólar gana posición en el mercado. ¿Cómo se explica esto? Ahora bien, durante la crisis crediticia ni los bancos confían los unos a los otros. El resultado es que cuesta conseguir crédito. En tal coyuntura todo el mundo busca cash. Como el cash universal se consigue en dólares, hay demanda de billetes verdes, aunque estos pierdan respaldo. La base de toda confianza en el sistema monetario, sin embargo, objetivamente queda cada vez más minada. La compra de bonos por la propia Reserva Federal es como una bomba de tiempo. En cualquier momento explotará. El mayor riesgo es que la Reserva federal esté engañando a los inversores, llevándolos a la mayor burbuja de todos los tiempos. Conforme crece el fraude habrá más desconfianza en los instrumentos de la deuda y el precio del oro o la plata subirán. El grado en que haya hoy en día presión alcista en el precio del oro y la plata, es directamente proporcional al sentimiento negativo hacia los instrumentos de deuda de EEUU. James West (“Dollars, Gold, and soon – Intelligent Life”, en www.financialsense.com), estima posible una alza del oro a $1.500 la onza en un futuro no lejano. La misma sería la expresión de una pérdida de confianza completa en el dólar y con ello en el sistema monetario internacional. No hay mal que por bien no venga. La falta de fe en el dinero de manera más generalizada, podría ser el advenimiento de una vida realmente inteligente en la tierra, afirma West.
La amenaza de una guerra ampliada a escala mundial

Gracias al peligro de una nueva guerra de mayor envergadura, el dólar puede otra vez fortalecerse. A partir de amenazas de guerra, como en Georgia y más recientemente en Gaza el dólar se apreciaba y las otras monedas y sobre todo el Euro han perdido terreno. El capital especulativo, con Georges Soros (cercano asesor del candidato demócrata de EEUU Barack Obama), en primera línea, tenía una nueva cancha especulativa. A especuladores sin escrúpulos como George Soros no les tiembla la mano de hacer fortuna con amenaza de nuevas guerras que implican el riesgo de un conflicto de envergadura mundial. Hace tiempos Soros preparaba el terreno en Georgia brindando sus asesorías. Así como el precio del petróleo ascendía cuando el dólar se devaluaba, de la misma forma baja el precio del oro negro cuando el billete verde se aprecia. Con cada amenaza de guerra bajaba también el euro frente al dólar ya que EEUU se revela como puerto más seguro ante una amenaza de guerra. Una eventual guerra a escala mundial significa una amenaza más inmediata para la zona del Euro. Europa se transformaría en una región de mayor riesgo para la inversión. La zona del dólar (incluyendo Gran Bretaña) se vislumbrarían, en cambio, como una región más segura para el capital. El resultado inmediato de una amenaza de guerra ha sido una creciente fuga de capital de la zona europea en general y Rusia en particular. (Vea, Ellen Brown, “Watch the Dog: how to conceal massive economic collapses” en www.globalresearch.ca ).

Con ello aumenta la demanda de dólares y se amortigua la hiperinflación en EEUU. La última hubiese sido el resultado lógico de la creación masiva de dinero sin respaldo para realizar el rescate multimillonario del sistema bancario y financiero. He ahí el motivo del nuevo Pearl Harbour del año 2008. Lo que pasó en Gaza, entonces, no fue una operación militar táctica de Israel, sino una decisión estratégica de parte de la alianza anglo-americana que lo apoya incondicionalmente y cuyo objetivo último es una guerra más ampliada involucrando a Irán. Lo que se esperaba del bombardeo masivo y la incursión militar en las ciudades de Gaza era que el costo humano en víctimas entre la población civil fuese tal que Irán se sintiera obligada a apoyar a Hamas en el conflicto. Un tal escenario es exactamente la respuesta que la alianza anglo-americana estaba esperando para justificar una guerra contra Irán que han estado planificando desde hace años. Sin embargo, resultó ser un juego peligroso que desembocó en su contrario. En la opinión de Muriel Mirak-Weissbach en su artículo “The Target is Iran: Israel\’s Latest Gamble May Backfire” ( www.globalresearch.ca), era probable que Irán no caería en la trampa y el genocidio sin límite efectivamente desacreditó a Israel de tal forma que las actitudes pro israelitas en Europa e incluso en EEUU han cambiado en manifestaciones y acciones políticas en su contra. En este sentido han sido signo de gran esperanza las manifestaciones multitudinarias en el mundo entero a principios de enero de 2009.
Rusia aparentemente se sintió amenazada con la invasión y el genocidio en Gaza. Aunque las noticias oficiales no lo señalarán es bien probable que el conflicto de gas entre Rusia y Ucrania estuviera en relación directa con lo que sucedió en la franja de Gaza. El recorte de gas a la Unión Europea vía Ucrania bien puede haber sido una forma de presionar al viejo continente para parar a Israel. Al cortar el gas en pleno invierno bravo, inmediatamente se logró un cese de fuego que Israel muy luego ya desestimó. Al continuar el genocidio, Rusia declara nulo el acuerdo sobre el gas entre la UE, Ucrania y Rusia. La alta diplomacia internacional sin duda entendió el mensaje: hay que presionar a Israel o sino no habrá gas para la UE.

A partir de lo anterior surge otra pregunta. ¿Hay motivos de pensar entonces en una guerra de mayor envergadura detrás de este escenario genocida en Gaza que gozó el pleno apoyo de la administración Bush y el silencio absoluto de Obama? Según Francis Boyle en su artículo “An Israeli War Crimes Tribunal may be the only deterrent to a global war” (www.globalresearch.ca ) estima posible que después de desarticular a Hamas, Israel se sentiría con las manos libres para ir a la guerra contra Siria. En tal caso Irán vendría en defensa de Siria. Un tal escenario es precisamente el que estaba esperando la administración estadounidense para declarar la guerra a Irán. A partir de ahí se pueden incorporar al conflicto Rusia y China, los verdaderos contrincantes de EEUU. Estimamos que de esta forma la administración Bush junto con Israel dejó así una herencia bélica para Obama, así como dejaron a Kennedy enredado con la crisis cubana Francis Boyle no es el único que señala este riesgo, sino hay cada vez más autores que lo ven como respuesta probable a la desesperada crisis financiera del imperio que no tiene precedente en la historia del capitalismo.
¿Hay indicios claros para la preparación de una guerra desde Israel? La Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos estima que el déficit presupuestario de 2009 será de 1,2 billones de dólares, lo que representará algo más del 9% de PIB estadounidense. Un fuerte aumento del gasto militar es parte del mismo. Para Obama se trata de una carga impresionante que tendrá que gobernar a partir del día de su toma de posesión pero para el resto d
el mundo es un aviso de gran trascendencia. Matthias Chang estima correctamente que cuando la mera sobrevivencia de una potencia está en juego debido a una honda crisis financiera y el colapso de su moneda sea una real posibilidad, esa nación se prepara para la guerra como recurso último. En la opinión de Chang, la economía financiera con sus princies centros en Nueva York y Londres se encuentra en una situación desesperante ya que el dólar está a punto de colapsar. ¿Cuál es la situación inminente de una guerra? Para ir a la guerra, la economía de EEUU dependerá más que nunca de las reservas internacionales mundiales para poder endeudarse con más de un billón (un millón de millones) de dólares al año al tiempo que se les está acabando el crédito.
La burbuja de los Bonos del Tesoro: una bomba de tiempo

Desde el mes de septiembre de 2008, las reservas internacionales a nivel mundial ya no están aumentando. Con ello se agota la capacidad de un mayor endeudamiento de EEUU. La maquina de impresión de dólares sin respaldo actualmente está trabajando sin parar. La gravedad del momento lo muestra el hecho de que sólo en los tres últimos meses de 2008 Estados Unidos haya emitido nuevos billetes por valor de unos 600.000 millones de dólares. Mientras que la situación empeore y la deuda pública y privada (que ya representan el 60% y el 360% del PIB estadounidense respectivamente) siga creciendo Estados Unidos no hará otra cosa que externalizar su coste sobre el resto del mundo y seguir procurando que su deuda la paguen los demás países y los más pobres de su nación.

El mundo de las finanzas pronostica el estallido de una nueva burbuja Según Rosenberg, “la demanda de bonos del Tesoro alcanza ya la fase de una nueva burbuja, como las acciones de las firmas tecnológicas en 2000 y los bienes raíces en 2006”. El tema es analizado por el “Financial Times” (de Londres, Inglaterra, Reino Unido), cuando considera que si el dólar (estadounidense) empieza a ser castigado ante el riesgo de cesación de pagos por parte de Estados Unidos. La amenaza de pérdida de valor de lo invertido traería inevitablemente de la mano una brusca liquidación de posiciones. Sólo para este año se anticipa una emisión de deuda de dos billones de dólares sin compradores a la vista. Cualquier éxodo que se produzca actualmente podría detonar ventas inmediatas y generalizadas. No importa quien venda primero, si son extranjeros o locales”, existe para el año 2009 el riesgo significativo de una brusca pérdida de confianza en la deuda del gobierno de Estados Unidos, y que entonces todo el mundo saldrá corriendo a la puerta al mismo tiempo.

Tan monumental es la deuda Juan Torres López, (“Papel mojado”, en www.rebelion.org ) que se comienza a plantear, por ejemplo, la posibilidad de condonar la deuda estadounidense en aras de garantizar la estabilidad de los pagos y los cambios en el planeta, toda vez de que la mayor parte de ellos están referidos a su divisa. Ahí está el lobby de los diplomáticos de la actual administración Obama con Madame Clinton en primera línea. De lograr semejante Nuevo Des-Orden, se trataría, desde luego, de un escándalo descomunal, de un acto de verdadera piratería económica y de una inmensa y atroz injusticia si se tiene en cuenta la mezquindad con la que siempre se ha tratado la deuda de los países más pobres. También se ha llegado a especular con la creación de una nueva divisa estadounidense que supondría una verdadera operación de mesa limpia en la economía mundial ante un dólar ya convertido verdaderamente en un papel higiénico que carece de todo valor.

En realidad EEUU como potencia se encuentra ante un callejón sin salida. La última vía que percibe la potencia arrinconada para salvarse es iniciar una guerra y de ser necesario a nivel mundial. Aquí es importante señalar que los deudores, con EEUU en primera fila, en un conflicto internacional se enfrentarían a sus principales acreedores como China y Rusia. Pedir crédito a China y Rusia en la actualidad para hacer más real una amenaza de guerra contra estos mismos países carece de sentido de realismo político. Lo anterior sin duda ha contribuido a que EEUU no logra más financiar su deuda externa. Lo anterior, sin embargo, no implica que EEUU no irá a la guerra. La historia ha dado ejemplos muy claros de ello con la Alemania Nazi. Fundamental para impedir un conflicto de envergadura internacional es la división interna de la OTAN e impedir en la medida de lo posible su ampliación hacia el Este. Promover una división entre la Unión Europea y EEUU y lograr promover una actitud de no hostigamiento de Europa a Rusia es y será fundamental en este contexto. Otro elemento fundamental es contribuir a y apoyar internacionalmente la oposición férrea dentro de EEUU ante una aventura bélica de proporciones no imaginables. Una política paralela necesaria es promover una acción inmediata ante las Naciones Unidas para establecer un tribunal internacional contra los crímenes de guerra de Israel como el socio más interesado en un conflicto bélico de mayor envergadura.

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Podemos transformar el curso de la historia

Asamblea General de las Naciones Unidas
Panel sobre la Crisis Financiera
30 de octubre de 2008

Señora y señores delegados, queridos amigos,
El mundo requiere alternativas y no solo regulaciones. No es suficiente rehabilitar un sistema, se trata de transformarlo. Es un deber moral y para comprenderlo, adoptar el punto de vista de las víctimas, permite a la vez hacer una constatación y expresar una convicción; la constatación que en conjunto las crisis, financiera, alimentaria, energética, hídrica, climática, social, provienen de una causa común, y la convicción de que podemos transformar el curso de la historia.
La constatación
Cuando 850 millones de seres humanos viven debajo de la línea de pobreza y que su número aumenta, cuando cada 24 horas decenas de millares de personas mueren de hambre, cuando desaparecen día tras día etnias, modos de vida, culturas, poniendo el patrimonio de la humanidad en peligro, cuando el clima se deteriora y que surge la pregunta si vale la pena vivir en Nueva Orleans, en El Salvador, en Sahel, en las Islas del Pacífico, en Asia Central y en la orilla de los océanos, no se puede contentar con hablar solo de crisis financiera.
Las consecuencias sociales de esta crisis se sienten ya más allá de las fronteras de su propio origen: desempleo, vida costosa, exclusión de los más pobres, vulnerabilidad de las clases medias y ampliación, con el tiempo, del listado de las víctimas. Seamos claros, no se trata solamente de un accidente en el recorrido o de un abuso cometido por algunos actores económicos que requieren ser sancionados, estamos confrontados a una lógica que atraviesa toda la historia económica de los últimos dos siglos. De crisis a regulaciones, de desregulaciones a crisis, el desenvolmiento de los hechos responde siempre a la presión de las tasas de ganancia: en aumento se desregula, en disminución se regula, pero siempre a favor de la acumulación del capital, ella definida como motor del crecimiento. Lo que se vive hoy en día no es entonces nuevo. No es la primera crisis del sistema financiero y algunos dicen que no será la última.
Sin embargo, la burbuja financiera creada durante los últimos decenios, gracias, entre otros, al desarrollo de nuevas tecnologías de información y de comunicaciones, ha sobredimensionado todos los datos del problema. La economía se ha vuelto cada vez más virtual y las diferencias de ingresos han aumentado exageradamente. Para acelerar las tasas de ganancia, una arquitectura compleja de productos derivados ha sido puesta en marcha y la especulación se ha instalado como un modo de operación del sistema económico. Y lo nuevo es que todos los desequilibrios que se viven hoy mundialmente convergen en una misma lógica.
La crisis alimentaria es un ejemplo de eso. El aumento de los precios no fue en primer lugar el fruto de la disminución de la producción, sino más bien el resultado de una combinación entre la disminución de los stock, las maniobras especulativas y la extensión de la producción de agrocarburantes. La vida de las personas humanas ha sido entonces sometida por la obtención de ganancias. Las cifras de la bolsa de Chicago así lo ilustran.
Por su parte, la crisis energética va mucho más allá de la explosión coyuntural de los precios del petróleo. Esta señala el fin del ciclo de la energía fósil barata (petróleo y gas), pues su mantenimiento a un precio inferior provocó una utilización inconsiderada de energía, a favor de un modo de crecimiento acelerado, que permitió una rápida acumulación de capital a corto y mediano plazo. La sobreexplotación de los recursos naturales y la liberalización de los intercambios, especialmente desde los años 70, multiplicó el transporte de las mercancías y fomentó los medios de movilidad individual, sin considerar las consecuencias climáticas y sociales. La utilización de derivados del petróleo como fertilizantes y pesticidas se generalizó en el marco de una agricultura productivista. El modo de vida de las clases superiores y medias se construyó sobre el derroche energético. En esta área también, el valor de intercambio se privilegió sobre el valor de uso.
Hoy, ante esta crisis que amenaza con perjudicar seriamente la acumulación del capital, aparece la urgencia de buscar soluciones. Sin embargo, según esa perspectiva, estas deben respetar la lógica de base: mantener el nivel de tasas de ganancias, sin tomar en cuenta las externalidades, lo que no entra en el cálculo del capital y que debe ser soportado por las colectividades e individuos. Es el caso de los agrocarburantes y sus consecuencias ecológicas: destrucción por el monocultivo de la biodiversidad, de los suelos y de las aguas subterráneas, y sus consecuencias sociales: expulsión de millones de campesinos que van a poblar los cinturones de miseria de las ciudades y a empeorar la presión migratoria.
La crisis climática, de la cual la opinión pública mundial no ha tomado conciencia en toda su gravedad, es según el GIEC (Grupo Internacional de Expertos del Clima), resultado de la actividad humana. Nicolas Stern, antiguo colaborador del Banco Mundial, no vacila en decir que: “los cambios climáticos son el mayor fracaso de la historia de la economía de mercado”. En efecto, aquí como en la situación anterior, la lógica del capital no conoce “las externalidades”, menos cuando estas empiezan a reducir las tasas de ganancia.
La era neoliberal que hizo crecer las tasas de ganancias, incidió igualmente en el incremento de la emisión de gases de efecto invernadero y del calentamiento climático. Tanto el incremento de la utilización de materias primas y del uso de los transportes, como la desregulación de las medidas de protección del ambiente, aumentaron las devastaciones climáticas y disminuyeron el potencial de regeneración de la naturaleza. Si nada se hace en un futuro cercano, entre el 20% y el 30% de todas las especies vivas podrían desaparecer en el próximo cuarto de siglo. El nivel y la acidez de los mares aumentará peligrosamente y se registrarán entre 150 y 200 millones de refugiados climáticos a partir de la mitad del siglo XXI.
La crisis social se ubica en este contexto. Es más provechoso para la acumulación privada a corto y mediano plazo, desarrollar al máximo el 20% de la población mundial, la que es capaz de consumir bienes y servicios con alto nivel de valor añadido, en vez de responder a las necesidades de base de los que tienen un poder de adquisición reducido o nulo. En efecto, estos son incapaces de producir valor añadido, tienen poca capacidad de consumo y son tan solo una multitud inútil, a lo sumo, susceptible de ser objeto de políticas asistenciales. El fenómeno se ha acentuado con la predominancia del capital financiero. Una vez más, la lógica de acumulación se ha impuesto sobre las necesidades de los seres humanos.
Todo este conjunto de disfuncionamientos desemboca en una verdadera crisis de la civilización; caracterizada por el riesgo de un agotamiento del planeta y de la extinción del ser vivo, lo que significa una crisis de sentido. Entonces, regulaciones? Sí, mientras estas constituyan las etapas de una transformación radical y permitan una salida de la crisis, que no sea la guerra. No, si ellas solo prolongan una lógica destructiva de la vida. La humanidad que renuncia a la razón y abandona la ética, pier
de el derecho a existir.
Una Convicción
Desde luego, el lenguaje apocalíptico no es portador de acción. Pero una constatación de la realidad puede conducir a reaccionar. La búsqueda y la puesta en marcha de alternativas es posible, pero no sin condiciones. Suponen, en primer lugar, una visión a largo plazo, la utopía necesaria; después medidas concretas, escalonadas en el tiempo, y finalmente, actores sociales portadores de proyectos, en el marco de un combate cuya dureza será proporcional al rechazo del cambio.
La visión de largo plazo puede articularse alrededor de unos ejes mayores. En primer lugar, un uso renovable y racional de los recursos naturales, lo que supone otra filosofía de la relación con la naturaleza: no más explotación sin límites de una materia, el objeto en este caso de la ganancia, sino el respeto de lo que es fuente de vida. Las sociedades del socialismo llamado real, poco innovaron en esta materia
En segundo lugar, privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio, lo que significa otra definición de la economía: no más producción de un valor añadido, fuente de acumulación privada, sino la actividad que garantiza las bases de la vida, material, cultural y espiritual de todos los seres humanos en todo el mundo. Las consecuencias lógicas son considerables. Desde este momento, el mercado sirve de regulador entre la oferta y la demanda, en vez de incrementar las tasas de ganancias de una minoría. El derroche de materias primas y de energía, la destrucción de la biodiversidad y de la atmósfera, son enfrentadas, tomando en consideración las “externalidades” ecológicas y sociales. Las prioridades de la producción de bienes y servicios cambian de lógica.
Un tercer eje es la generalización de la democracia, no solo aplicada al sector político por una democracia participativa, sino también dentro del sistema económico, en todas las instituciones, y entre los hombres y las mujeres. Una concepción participativa del Estado se deriva necesariamente de esto, así como una reivindicación de los derechos humanos en todas sus dimensiones, individuales y colectivas. La subjetividad vuelve a encontrar un lugar.

Finalmente, el principio de multiculturalidad entra a complementar estos tres ejes. Se trata de permitir a todos los saberes, aún tradicionales, de participar en la construcción de alternativas, a todas las filosofías y las culturas, quebrando el monopolio de la occidentalización, a todas las fuerzas morales y espirituales capaces de promover la ética necesaria. Entre las religiones, la sabiduría del hinduismo en su relación con la naturaleza, la compasión del budismo en sus relaciones humanas, la búsqueda permanente de la utopía del judaísmo, la sed de justicia en la corriente profética del islam, las fuerzas emancipadoras de una teología de la liberación en el cristianismo, el respeto de las fuentes de vida en el concepto de la madre tierra de los pueblos autóctonos de América Latina, el sentido de solidaridad expresado en las religiones de Africa, constituyen las contribuciones potenciales importantes, en el marco evidentemente de una tolerancia mutua garantizada por la imparcialidad de la sociedad política.
Utopías solo utopías! Pero el mundo necesita utopías, a condición que estas se traduzcan en la práctica. Cada uno de los principios mencionados es susceptible de aplicaciones concretas, que ya han sido objeto de propuestas de parte de numerosos movimientos sociales y de organizaciones políticas. La nueva relación con la naturaleza significa, entre otros, la recuperación por los Estados de la soberanía sobre sus recursos naturales y la no apropiación privada; el cese de monocultivos y la revalorización de la agricultura campesina, la ratificación y la intensificación de las medidas de Kyoto y de Bali sobre el clima.
Privilegiar el valor de uso conlleva a la no mercantilización de los elementos indispensables para la vida: las semillas, el agua, la salud, la educación; el reestablecimiento de los servicios públicos; la abolición de los paraísos fiscales; la supresión del secreto bancario; la anulación de las deudas odiosas de los Estados del Sur; el establecimiento de acuerdos regionales, no sobre la base de la competitividad sino de la complementariedad y de la solidaridad; la creación de monedas regionales, el establecimiento de multipolaridades y muchas otras medidas todavía. La crisis financiera constituye una ocasión única de poner en práctica estas medidas.
Democratizar las sociedades pasa por la organización de la participación local desde la gestión de las materias económicas y hasta la reforma de las Naciones Unidas. La multiculturalidad se expresa por la abolición de las patentes sobre el saber, por la liberación de la ciencia del dominio de los poderes económicos, por la supresión de los monopolios de la información, por el establecimiento de la libertad religiosa.
Pero quien será el portador de este proyecto? Es verdad que la genialidad del capitalismo es que transforma sus propias contradicciones en oportunidades. How global warming can make you wealthy?, (como el calentamiento global puede hacerle rico?) se podía leer en una publicidad del US Today al principio de 2007. El capitalismo podría llegar a renunciar a sus propios principios? Es evidente que no: solo una nueva relación de poderes lo logrará, lo que no excluye que actores económicos contemporáneos se adhieran. Pero una cosa es clara: el nuevo actor histórico portador de proyectos alternativos es hoy plural. Son los obreros, los campesinos sin tierra, los pueblos indígenas, las mujeres primeras victimas de las privatizaciones, los pobres de las ciudades, los militantes ecologistas, los migrantes, los intelectuales vinculados a movimientos sociales: su conciencia de ser actor colectivo empieza a emerger. La convergencia de sus organizaciones esta apenas empezando y a menudo faltan todavía relaciones políticas. Algunos Estados, especialmente en América latina, han creado ya condiciones para que las alternativas nazcan. La duración y la intensidad de las luchas de estos actores sociales dependerán de la rigidez del sistema vigente y de la intransigencia de sus protagonistas.
Ofrezcanles entonces, dentro de las Naciones Unidas, un espacio para que puedan expresarse y presentar sus alternativas. Eso sera su contribución a la inversión del curso de la historia, indispensable para que el género humano vuelva a encontrar un espacio de vida y pueda, de esta manera, reconstruir la esperanza.

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¿Debacle financiera, crisis sistémica? Respuestas ilusorias y respuestas necesarias

La crisis financiera era inevitable

No nos cogió desprevenidos la explosión brutal de la actual crisis quedemás había yo evocado hace unos meses cuando los economistasonvencionales se esmeraban en minimizar sus consecuencias, particularmenten Europa. Para entender su génesis, conviene abandonar la definiciónorriente del capitalismo que se suele definir, hoy día, como “neo-liberallobalizado”. Esta calificación es engañosa y oculta lo esencial. El sistemaapitalista actual es dominado por un puñado de oligopolios que controlan laoma de decisiones fundamentales en la economía mundial. Unos oligopoliosue no sólo son financieros, constituidos por bancos o compañías de seguros,ino que son grupos que actúan en la producción industrial, en loservicios, en los transportes, etc. Su característica principal es suinanciarización. Con eso conviene comprender que el centro de gravedad dea decisión económica ha sido transferido de la producción de plusvalía enos sectores productivos hacia la redistribución de provechos ocasionadosor los productos derivados de las inversiones financieras. Es unastrategia perseguida deliberadamente no por los bancos sino por los grupos
“financiarizados”. Más aún, estos oligopolios no producen provechos,encillamente se apoderan de una renta de monopolio mediante inversionesinancieras.

Este sistema es sumamente provechoso para los segmentos dominantes delapital. Luego no estamos en presencia de una economía de mercado, como seuele decir, sino de un capitalismo de oligopolios financiarizados. Sinmbargo, la huida hacia delante en las inversiones financieras no podíaurar eternamente cuando la base productiva sólo crecía con una tasa débil.
Eso no resultaba sostenible. De allí la llamada “burbuja financiera” queraduce la lógica del sistema de inversiones financieras. El volumen de lasransacciones financieras es del orden de dos mil trillones de dólaresuando la base productiva, el PIB mundial, sólo es de unos 44 trillones deólares. Un gigantesco múltiple. Hace treinta años, el volumen relativo deas transacciones financieras no tenía ese tamaño. Esas transacciones seestinaban entonces principalmente a la cobertura de las operacionesirectamente exigidas por la producción y por el comercio nacional enternacional. La dimensión financiera de ese sistema de los oligopoliosinaciarizados era ¬ ya lo dije ¬ el talón de Aquiles del conjuntoapitalista. La crisis debía pues estallar por una debacle financiera.

Detrás de la crisis financiera, la crisis sistémica del capitalismoviejado.

Pero no basta con llamar la atención sobre la debacle financiera. Detrás della se esboza una crisis de la economía real ya que la actual derivainanciera misma va a asfixiar el desarrollo de la base productiva. Lasoluciones aportadas a la crisis financiera sólo pueden desembocar en unarisis de la economía real, esto es una estagnación relativa de laroducción y lo que ella va a acarrear : regresión de los ingresos de losrabajadores, aumento del paro laboral, alza de la precariedad ympeoramiento de la pobreza en los países del Sur. En adelante debemosablar de depresión y ya no de recesión.

Y detrás de esta crisis se perfila a su vez la verdadera crisis estructuralistémica del capitalismo. La continuación del modelo de desarrollo de laconomía real tal y como lo venimos conociendo así como el del consumo quee va emparejado, se ha vuelto, por primera vez en la historia, unaerdadera amenaza para el porvenir de la humanidad y el del planeta.

La dimensión mayor de esta crisis sistémica concierne el acceso a losecursos naturales del planeta que se han vuelto muchísimo más escasos queace medio siglo. El conflicto Norte/Sur constituye por lo tanto el ejeentral de las luchas y conflictos por venir.

El sistema de producción y de consumo/despilfarro existente hace imposiblel acceso a los recursos naturales del globo para la mayoría de losabitantes del planeta, para los pueblos de los países del Sur. Antaño, unaís emergente podía retener su parte de esos recursos sin amenazar losrivilegios de los países riscos. Pero hoy día ya no es el caso. Laoblación de los países opulentos ¬ el 15% de la población del planeta ¬capara para su propio consumo y despilfarro el 85 % de los recursos dellobo y no puede consentir que unos recién llegados accedan a estos recursosa que provocarían graves penurias que pondrían en peligro los niveles deida de los ricos.

Si los Estados unidos se han fijado como objetivo el control militar dellaneta es porque saben que sin ese control no pueden cerciorarse del accesoxclusive a esos recursos. Como bien se sabe, China, la India y el Sur en suonjunto también necesitan esos recursos para su desarrollo. Para los
Estados Unidos se trata imperativamente de limitar ese acceso y, en últimoecurso, sólo existe un medio : la guerra.

Por otra parte, para ahorrar las fuentes de energía de origen fósil, los
Estados Unidos, Europa y otras naciones desarrollan proyectos de produccióne agro-carburantes en gran escala, en detrimento de la producción deíveres cuyos precios en alza los azotan.
Las respuestas ilusorias de los poderes vigentes.

Los poderes vigentes, al servicio de los oligopolios financieros, no tienentro proyecto sino el de volver a poner de pie este mismo sistema. Esasntervenciones de los Estados ¿ qué son sino las que les manda la mismaligarquía ? Sin embargo no es imposible el éxito de esta puesta de pie sias infusiones de medios financieros resultan suficientes y si laseacciones de las víctimas ¬ las clases populares y las naciones del Sur ¬o dejan de ser limitadas. Pero en este caso el sistema sólo retrocede paraejor saltar y una nueva debacle financiera, aún más tremenda, seráneludible ya que las “adaptaciones” previstas para la gestión de losercados financieros y monetarios resultan ampliamente insuficientes puestoue no ponen en tela de juicio el poder de los oligopolios.

Por otra parte, resultan divertidísimas estas respuestas a la crisisinanciera mediante la inyección de fondos públicos astronómicos paraestablecer la seguridad de los mercados financieros : privatizados ya losrovechos, en cuanto resultan amenazadas las inversiones financieras seocializan las pérdidas. ¡ Cara: gano yo, cruz: tú pierdes !
Las condiciones de una respuesta positiva a los desafíos.

No basta con decir que las intervenciones de los Estados pueden modificaras reglas del juego, atenuar las derivas. También es necesario definir susógicas y sus impactos sociales. Desde luego, en teoría, se podría volver aórmulas de asociación de los sectores públicos y privados, fórmulas deconomía mixta como ocurrió durante los “treinta años gloriosos” (los años
1945/1975) en Europa y durante la era de Bandung, en Asia y en África,uando el capitalismo de Estado dominaba ampliamente, acompañado porolíticas sociales fuertes. Pero este tipo de intervención del Estado nostá a la orden del día. Y ¿ están las fuerzas sociales progresistas enedida de imponer una transformación de esta amplitud ? Todavía no, opinoo.

La verdadera alternativa pasa por el derrocamiento del poder exclusivo deos oligopolios, el cual es inconcebible sin, finalmente, su nacionalizaciónemocrática progresiva. ¿ Fin del capitalismo ? No lo creo. Creo en cambioue son posibles unas nuevas configuraciones de las relaciones de fuerzasociales que impongan al capital a ajustarse, él, a las reivindicaciones deas clases populares y de los pueb
los. A condición que las luchas socialesodavía fragmentadas y a la defensiva, en su conjunto, consiganristalizarse en una alternativa política coherente. Con esta perspectiva,esulta posible el comienzo de una larga transición del capitalismo alocialismo. Los avances en esta dirección, claro está, siempre seránesiguales de un país a otro y de una fase de su despliegue a otra.
Las dimensiones de la alternativa deseable y posible son múltiples yonciernen todos los aspectos de la vida económica, social, política.
Evocaré a continuación las grandes líneas de esta respuesta necesaria.
1) – La reinvención por los trabajadores de organizaciones apropiadas queagan posible la construcción de su unidad con el fin de trascender suispersión asociada a las formas de explotación vigente (paro laboral,recariedad, informalidad)
2) – La perspectiva es la de un despertar de la teoría y de la práctica dea democracia asociada al progreso social y al respeto de la soberanía deos pueblos y no disociada de éstos.
3) – Liberarse del virus liberal fundado en el mito del individuo que yaasó a ser tema histórico. Los rechazos frecuentes de los modos de vidasociados al capitalismo (múltiples enajenaciones, consumerismo yestrucción del planeta) señalan la posibilidad de esta emancipación.
4) – Liberarse del atlantismo y del militarismo que le está asociado, ambosestinados a hacer aceptar la perspectiva de un planeta organizado sobre laase del apartheid a escala mundial.
En los países del Norte el desafío implica que la opinión general no se dejencerrar en un consenso de defensa de sus privilegios con respeto a losueblos del Sur. El internacionalismo necesario pasa por elntiimperialismo, no por el humanitarismo.

En los países del Sur, la estrategia de los oligopolios mundiales llevaonsigo el hacer recaer el peso de la crisis sobre sus pueblos
(desvalorización de sus reservas de cambio, baja de los precios de lasaterias primas exportadas y alza de los precios de los productosmportados). La crisis ofrece la ocasión del renacimiento de un desarrolloacional, popular y democrático autocentrado, que someta las relaciones conl Norte a sus exigencias, esto es la desconexión. Lo cual implica:
) El dominio nacional de los mercados monetarios y financieros
) El dominio de las tecnologías modernas en adelante posible,
) La recuperación del uso de los recursos naturales,
) La derrota de la gestión mundializada dominada por los oligopolios (la
OMC) y la del control militar del planeta por los Estados Unidos y susliados,
) Liberarse de las ilusiones de un capitalismo nacional autónomo en elistema y de los mitos pasadistas.
) La cuestión agraria, en efecto, está en el centro de las opciones porenir en los países del tercer mundo. Un desarrollo digno de así llamarsexige una estrategia política agrícola fundada sobre la garantía del acceso la tierra para todos los campesinos (la mitad de la humanidad). Enontrapunto, las fórmulas preconizadas por los poderes dominantes – acelerara privatización de la tierra agrícola y transformar la tierra agrícola enercancía ¬ llevan consigo el éxodo rural masivo que bien venimosonociendo. Como el desarrollo industrial de los países concernidos no puedebsorber a esta mano de obra surabundante, ésta se amasa en las barriadas oe deja tentar por las aventuras trágicas de una huida en balsa por el
Atlántico. Existe una relación directa entre la supresión de la garantía delcceso a la tierra y el acrecentamiento de las presiones migratorias.
g) La integración regional, al favorecer el surgimiento de nuevos polos deesarrollo, ¿ puede constituir una forma de resistencia y de alternativa ?
La regionalización es necesaria, tal vez no para gigantes como China y la
India o incluso para Brasil, pero seguramente sí para otras muchas regiones,n Asia del sur-este, en África o en América Latina. Este continente está unoco en avance en este dominio. Venezuela, oportunamente, ha tomado laniciativa de crear el Alba (Alternativa bolivariana para América Latina yl Caribe) y el Banco del Sur (Bancosur), incluso antes de la crisis. Perol Alba ¬ un proyecto de integración económica y política ¬ todavía no haecibido la adhesión de Brasil ni la de Argentina. En cambio, el Bancosur,upuesto promover otra forma de desarrollo, asocia igualmente a estos dosaíses pese a que, hasta hoy, sigan teniendo una concepción convencional delapel que ha de desempeñar un banco.

Avances en esas direcciones, al Norte así como al Sur, bases delnternacionalismo de los trabajadores y de los pueblos, constituyen lasnicas garantías de la reconstrucción de un mundo mejor, multipolar yemocrático, única alternativa a la barbarie del capitalismo alicaído.

Más que nunca la lucha por el socialismo del siglo 21 está a la orden delía.

Traducción : Manuel Colinas para Investig¹Action, www.michelcollon.info

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La Gran Depresión del siglo XXI inaugura "la administración Obama"

El mundo capitalista se encuentra desde fines de 2007 ante una crisis que aparece cada día más profunda. Cada vez que los medios dominantes anuncian el final de la crisis hay un colapso peor. Se elige un nuevo presidente de EEUU y aparentemente nada cambia. Surgen preguntas ¿Dónde está el final de la crisis? Es… ( Leia mais » )

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Hacia la Gran Depresión del Siglo XX

En “Betrayed by the Bailout: The Death of Democracy” (www.globalresearch.ca), William John Cox afirma que el rescate financiero por 700 mil millones de dólares fue aprobado por el congreso norteamericano con 77% de la población en contra de la medida, al considerar que beneficiará más que todo a los propios responsables de la crisis financiera. Por encima de esta medida se aprobó en el Congreso un paquete de ventajas impositivas por otros 110 mil millones de dólares. Si a ello sumamos 30 mil millones de la Fed para salvar a Bearn Stearns en marzo, 100 mil millones para salvar a Indymac en agosto y 85 mil millones para salvar a la aseguradora AIG en septiembre llegamos a una suma de más de un billón de dólares en beneficio de los jugadores de casino más destacados en el país.
Los que pagarán la cuenta en primer lugar es el ciudadano común de EEUU. Se estima que al menos seis millones de propietarios de una casa no podrán pagar sus hipotecas en el transcurso de este año y el próximo. Desde el año 2007 más de 770 mil casas ya han sido desalojadas. Más de un millón de personas se declaran en bancarrota este año. En medio de este dolor, la nueva ley no permite ajustar el monto endeudada ni la tasa de interés de las hipotecas. Durante la Gran Depresión las hipotecas fueron ajustadas al nuevo valor de las casas. No se hizo así en este caso. El Tesoro está autorizado para adquirir los complejos derivados construidos a partir de las deudas hipotecarias. Para colmo la medida no alcanzó para nada. El lunes 6 de octubre la crisis se profundizó aún más con nuevas caídas record en las bolsas de valores en el mundo. Las intervenciones estatales en la vida bancaria europea también se han puesto en marcha. La pregunta es cuando tal intervención no se da a nivel de la Unión Europea sino a nivel de cada nación si ello no implica un riesgo para que se debilite el Euro. En el presente mes de octubre se publicarán los resultados económicos de las empresas del sector productivo. Los consumidores se han tornado muy cautos. La demanda se va de pique. Todo indica que la recesión está golpeando y la quiebra de empresas transnacionales será por lo tanto el paso próximo. Hay un pánico bursátil no visto desde la crisis de los años treinta del siglo pasado. Esta crisis parece no tocar fondo pronto.
Los grandes medios de prensa internacionales señalan que los actuales salvatajes bancarios en EEUU los pagará el contribuyente estadounidense a través de mayores impuestos. Esto es apenas una parte de la verdad afirma Adrian Salbuchi en su artículo “Crisis terminal del sistema financiero global” (www.asalbuchi.com.ar ). La realidad es que estos salvatajes sólo podrán pagarse con una emisión monetaria totalmente descontrolada por parte de la Reserva Federal, lo que acelerará la erosión del valor del dólar. El dólar es moneda internacional de cambio y de reserva. O sea, el costo de este desastre lo pagará todo el mundo que tenga tenencias en dólares, y no sólo el contribuyente norteamericano. Las autoridades norteamericanas por el momento se circunscriben a medidas estrictamente monetarias y un grave colapso pareciera ser realmente inminente. Las estructuras de poder globales de EEUU, sin embargo, permiten transferir, al menos en parte, los efectos de la crisis a terceros. EEUU tiene alternativas, pues, para hacerse frente a la crisis, medida que otros países no tienen y lo más probable es que utilice dichos mecanismos.
El paquete de $ 700.000 millones de blindaje financiero, debía permitir que ese dinero se aplique como líneas de crédito de emergencia para asistir/salvar a aquellas instituciones bancarias que entren en crisis. Ello beneficiará especialmente a los megabancos estadounidenses aún en pie como Goldman Sachs, Morgan Stanley y CitiGroup (que espera muy ansiosamente cuantiosos fondos frescos para no entrar en colapso). En la campaña electoral, las medidas fueron muy condicionadas y vimos que con el paquetazo, la crisis no se pudo administrar ni siquiera una semana. Urgen entonces medidas mayores.

El próximo paso posible en EEUU, afirma Salbuchi, es que el Tesoro y la FED declaran una emergencia económica nacional e introducen un cambio de moneda – un Dólar Nuevo que de nuevo se basará en el patrón oro. Para lograrlo se aprovecha un feriado bancario para instrumentar el recambio de moneda. Para su transición se determinarán términos beneficiosos para aquellos bancos, empresas, ciudadanos y aliados preferidos (o sea, se les reconocerá un Dólar Nuevo por cada dólar actual). Luego, con determinados poderosos tenedores de dólares y bonos del tesoro, se negociará según claros intereses geopolíticos: por ej., China, Japón, Unión Europea, determinadas instituciones y empresas, podrán transformar sus tenencias en dólares actuales por Dólar Nuevo según otras paridades (por ejemplo, 2, 3 o 4 viejos dólares por cada Dólar Nuevo). Por último, al resto de los tenedores de dólares – ahorristas privados en todas partes del mundo se les dirá que EEUU dejará que el mercado local e internacional determine la paridad entre el Dólar Nuevo y el viejo dólar. Entonces, veremos a los cambistas locales ofreciendo 8, 10 o 20 viejos dólares por cada nuevo. El efecto es reducir las pérdidas propias de EEUU y de sus aliados preferidos, al tiempo que dichas pérdidas se exportan al resto del mundo.

Es posible, afirma Salbuchi que las autoridades norteamericanas no logren superar la crisis con medidas financieras, monetarias y económicas. Entonces se plantea el tema en el plano geopolítico, promoviendo una mayormente generalizada situación de guerra global que permita pasar los efectos de la crisis a terceras naciones. Además de imponer limitaciones estrictas a las libertades internas en EEUU bajo pretexto de la grave crisis nacional, se intervendrá militarmente en diversas partes del mundo, y se moviliza al país (y sus aliados) hacia la defensa ante un enemigo creado. Hace tiempo amenaza un ataque unilateral contra Irán bajo pretexto de su plan nuclear. Es posible también un nuevo auto-atentado en territorio estadounidense o contra intereses norteamericanos o de sus aliados en otras partes del mundo. Otra amenaza muy concreta y últimamente divulgada en la prensa oficial es un ataque unilateral contra Irán llevado a cabo por Israel tras recibir la luz verde para iniciarlo de EEUU. Luego arrastrará a EEUU en la consiguiente guerra. Después la corta guerra en Georgia, se vislumbra que también Rusia se verá involucrada. Lo anterior divide y debilita a la Unión Europea, especialmente la región centroeuropea. Semejante aventura justificaría una invasión de los campos petrolíferos de Venezuela, y militarizar otras zonas de reservas petrolíferas como las brasileñas y argentinas. El escenario bélico involucrará a China y a la India y conformaría una nueva situación de guerra mundial.

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