autor Archivos: Paulo Nakatani

Capitalismo especulativo y alternativas para América Latina – versión original del 2006

Cualquier respuesta mínimamente respetable sobre el futuro de las sociedades latinoamericanas, especialmente sobre sus perspectivas económicas de medio y largo plazo, presupone un diagnóstico adecuado sobre la etapa actual del capitalismo mundial y sobre su probable trayectoria en las próximas décadas. Este artículo parte de ese diagnóstico y discute las alternativas para los movimientos populares… ( Leia mais » )

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La Gran Depresión del siglo XXI: la función del trabajo improductivo y del capital ficticio

La Gran Depresión del siglo XXI: la función del trabajo improductivo y del capital ficticio

“Permítanme controlar el dinero de una nación y no me importara quién haga sus leyes”
Barón de Rothschild (banquero británico)
“Los poderes del dinero practican la rapiña sobre la nación en tiempos de paz y conspiran contra ella en tiempos de adversidad. Son más despóticos que la monarquía, más insolentes que la autocracia y más egoístas que la burocracia. Denuncian como enemigos públicos a aquellos que cuestionan sus métodos o dan luces sobre sus crímenes. Tengo dos grandes enemigos: el Ejército del Sur frente a mí y a los banqueros a mis espaldas. De los dos, los de atrás son mis más grandes adversarios”
Presidente Abraham Lincoln -1866– (fue asesinado)
“Quienquiera que controle el volumen de dinero en cualquier país, es el amo absoluto de la industria y el comercio”
Presidente James A. Garfield -1881- (fue asesinado)
“Soy el hombre más infeliz. He llevado inconscientemente a la ruina a mi país. Una gran nación industrial es controlada por un sistema de crédito. Nuestro sistema de crédito está concentrado. El crecimiento de la nación por tanto y todas nuestras actividades están en manos de unos pocos hombres. Nos hemos convertido en uno de los peor gobernados, uno de los más completamente controlado y dominado gobierno en el mundo civilizado. No más un gobierno por la libre opinión, no más un gobierno por la convicción y el voto de la mayoría, pero sí un gobierno bajo la opinión y coacción de una pequeña élite dominante”
Presidente Woodrow Wilson (1856-1924)
“La oficina del Presidente ha sido usada para fomentar un complot para destruir la libertad de los americanos y antes que deje la presidencia, debo informar a los ciudadanos de este estado de cosas”
Presidente John F. Kennedy (diez días antes de ser asesinado)

Estos presidentes fueron asesinados aparentemente por defender intereses contrarios a las élites financieras. En un artículo escrito al momento de ser electo el actual presidente de los EE. UU. Barack Obama (1), ya señalamos que él tendría pocas opciones de implementar su propia política frente a la élite bancaria a menos que se arriesgue a mucho.
1. El trabajo improductivo como fuente de especulación

Para facilidad del lector no familiarizado con algunos términos aquí empleados, iniciamos con la siguiente aclaración: los economistas teóricos clásicos defensores o críticos del capitalismo, entre ellos David Ricardo, Adam Smith, Carlos Marx, Federico Engels y otros, coinciden en que la fuente de la riqueza es el trabajo humano que transforma los recursos que brinda la naturaleza, unidos a los instrumentos de trabajo y al conocimiento principalmente tecnológico. El resultado son bienes que van al mercado donde son demandados y comprados para satisfacer necesidades. Esto se conoce como “trabajo productivo”, que se realiza en el llamado “sector productivo o real” de la economía. De aquí surge un plusvalor o parte de la riqueza producida que en el sistema capitalista se acumula y se convierte en Capital, o sea, que éste no es más que “riqueza acumulada” originada en el “sector productivo”. Es importante saber que no toda la riqueza generada adquiere forma material. Hay servicios productivos como la educación, el transporte, la distribución de agua o energía eléctrica, las telecomunicaciones, los espectáculos, entre muchos otros. La generación de estos servicios productivos (verbigracia el transporte o el espectáculo) no puede realizarse sin su consumo simultáneo. Se trata de creación de riqueza real no material. Sin la producción de riqueza real no puede haber “crecimiento real” y cualquier otro llamado “crecimiento” es “ficticio” desde el punto de vista de su contenido.

Existe por otro lado el “trabajo improductivo” por su contenido. El carácter improductivo no implica que se trate de trabajo innecesario o incluso nocivo. El seguro contra incendios o el servicio de los bomberos son servicios improductivos necesarios y útiles para el conjunto de una sociedad. Al quemarse un edificio o inmueble se pierde riqueza. El seguro se encarga de repartir esta riqueza perdida, y los bomberos procuran evitar un mayor daño. El seguro contra incendios, lo mismo que los seguros contra robos, pérdidas, accidentes o desastres naturales, son un trabajo útil que no crea riqueza nueva, sino reparte la riqueza destruida por incendio, robo, pérdida, accidente o desastre. La póliza que se paga para ser compensado ante el eventual suceso, constituye la base de la redistribución de lo perdido. De esta forma los seguros permiten que la sociedad en su conjunto funcione mejor y prueba así de manera indirecta su carácter productivo. El hecho de que las aseguradoras privadas funcionen con ganancia y operen como capital, las hace aparecer como productivas desde la óptica de la forma o relación social dominante. Lo esencial para el capital es que la actividad dé ganancia, no importa su contenido. Lo anterior hace que toda actividad que genera ganancia nos aparece en la sociedad como productiva. Lo anterior, sin embargo, no elimina el carácter improductivo de tal actividad por su contenido, carácter que suele revelarse en tiempos de crisis como hoy.

El mero acto formal de traspaso de posesión o propiedad no constituye un servicio productivo por su contenido ya que no crea riqueza, solo la traspasa de manos. Esta actividad puede hacerse por cuenta propia o como empresa con ganancias, pero lo anterior no quita que la actividad desde la óptica de su contenido sea improductiva. El trabajo de los abogados, los corredores de bienes raíces, el comercio y la banca son ejemplos de servicios improductivos que trabajan sobre la propia relación social vigente de la sociedad. Un mismo edificio suele venderse más de una vez en un año en tiempos en que reina la especulación. Lo anterior no acrecienta la riqueza creada. La actividad del corredor de bienes raíces y del abogado que hace la escritura constituyen un “trabajo improductivo” desde la óptica de su contenido. Si bien una empresa puede obtener ganancias al brindar estos servicios, la actividad como tal no produce riqueza.

La lotería y los casinos redistribuyen al azar riqueza ya existente y son actividades improductivas por su contenido. Igualmente lo son los casinos más grandes del mundo actual: las bolsas de valores. La actividad en la especulación en general y en las bolsas de valores en particular constituye un trabajo improductivo por su contenido, con independencia de que sea útil o no para la sociedad en su conjunto. Lo anterior explica también por qué, en términos de obtención de beneficios para una empresa dedicada a la especulación, puede resultar ser el mejor negocio en épocas de bonanza y el mayor desastre en tiempos de crisis.

Todo producto generado en un ciclo económico y utilizado improductivamente en el siguiente, se transforma en un trabajo materializado que es consumido improductivamente. De esta forma tenemos que el trabajo productivo en un ciclo económico se torna improductivo en el siguiente, al consumir ese trabajo materializado de manera improductiva. Es el caso, por ejemplo, de todos los edificios y equipos empleados en los casinos o para el trabajo especulativo. Ahora, el carácter improductivo del consumo de un producto determinado no siempre se revela ya en el ciclo económico siguiente. Así, en el complejo industrial militar puede haber varios años de produ
cción antes que se concluya el producto final, que en el mejor de los casos nunca se usa. Es más, al ser utilizado más bien suele destruir riqueza existente. Al no ser utilizados en el proceso de reproducción material, los productos finales del complejo industrial militar no encadenan el proceso de reproducción global a un nivel superior y, por el contrario, restan fuerza a ese proceso. Dicho en otras palabras, al invertir un gobierno porcentualmente más en armamento, se tendrá a mediano plazo una contracción en la economía. De ahí se deriva su carácter improductivo.

En el complejo industrial militar, además de consumir improductivamente riqueza material, al usar el producto final en conflictos se extingue riqueza producida. Lo anterior no elimina que el capital invertido en este sector pueda originar cuantiosas ganancias. Desde la óptica de la forma, es decir, por los beneficios que genera, resulta ser un sector muy productivo. Podemos llamarlo el subsector improductivo-destructivo o de capital destructivo. Conocemos el impacto negativo del gasto en defensa sobre las posibilidades de mantener el gasto en educación y salud. El primero opera en beneficio del capital, los otros benefician más a la clase trabajadora. En la actualidad, y en particular en los EE. UU., se pretende escapar a la presente crisis con ascendentes inversiones en el complejo industrial militar para de ese modo mantener su hegemonía en riesgo. Tratan de mantenerla aunque sea bajo la amenaza de guerra. El incremento en el gasto de defensa que conlleva, es un gasto improductivo e insostenible que dañará aún más la ya deteriorada situación económica de ese país.
2. El capital a interés como fuente del capital ficticio

Para entender el capital ficticio es importante entender asimismo algunas funciones del préstamo en dinero. Es un tema muy complejo e imposible de abordar a cabalidad aquí. Nos limitaremos a algunas nociones que creemos necesarias. El dinero, en su forma más general, no es otra cosa que un instrumento para facilitar el intercambio de bienes y servicios a través de equivalentes socialmente establecidos. El dinero en su forma originaria (ya sea oro, plata, cacao, etc.) es una mercancía que, como unidad de cuenta, sirve para expresar las relaciones de intercambio de todas las demás mercancías. Hoy, el dinero adquiere forma de papel e incluso digital. Las transacciones de todas las mercancías se realizan siempre a cambio de dinero, pero esto no es necesario ni de hecho ocurre actualmente en la realidad. Una mercancía se puede vender tanto al contado como a crédito. Y no solo existe crédito para la compra y venta de mercancías, también se otorga crédito para realizar inversiones. Estas inversiones pueden ser productivas o no.

Aquí nace la primera forma de capital ficticio y especulativo. El capital a interés adquiere gran relevancia y dimensión en el desarrollo del sistema capitalista en su fase industrial, al estar el crédito subordinado de manera directa a la lógica del capital industrial. Al desarrollarse el sistema de crédito en esta etapa del capitalismo, el objetivo primordial es el de financiar la producción. El capital productivo únicamente demandará dinero, si el interés a pagar es menor que la tasa de beneficio que espera obtener con su inversión. En este contexto, el capital a interés contribuye de modo indirecto a fomentar la riqueza real. Al mismo tiempo que se apropia de una parte de la plusvalía generada en el sector productivo, el capital a interés (la banca) aumenta la eficiencia de la producción del excedente, así como la velocidad de reproducción del ciclo del capital.

Hay poseedores de dinero, como los bancos, que no se dedican a invertirlo en actividades productivas; comercian con él, esto es lo prestan, no a cambio de otra mercancía sino de ese mismo dinero más un interés al cabo de un tiempo. Este dinero, entonces, es una mercancía que se da y se recibe en préstamo y su precio es el tipo de interés que está regido por la oferta y la demanda de ese dinero. Debemos aclarar que capital a interés, que financia la producción o la circulación, es una cosa: el capital ficticio es cosa totalmente distinta, aunque este capital nace como consecuencia de la existencia del primero. Lo que hay que considerar aquí es el hecho de que el capital a interés, por sí mismo, produce una ilusión social y es justo a partir de ella que aparece el capital ficticio. En el capitalismo, la existencia generalizada del capital a interés, cuyo significado aparente es el hecho de que toda suma considerable de dinero genera una remuneración, produce la ilusión contraria, vale decir, la de que toda remuneración regular debe tener como origen la existencia de un capital. Dicho capital en sí no necesariamente tiene mayor significación para el funcionamiento del sistema económico, y en tal caso puede ser llamado capital ilusorio (2).

Sin embargo, cuando el derecho a tal remuneración está representando por un título que puede ser comercializado, vendido a terceros, se convierte en el capital ficticio. El título comercializable es la representación legal de esa forma de capital. El ejemplo tal vez más simple de la existencia de capital ficticio está constituido por una concesión pública, a particulares, del derecho de utilización comercial de una frecuencia de radio o televisión, cuando dicha concesión, realizada a cambio de favores políticos o de cualquier otro tipo, puede ser vendida a terceros. Luego, el capital ficticio nace como consecuencia de la existencia generalizada del capital a interés, si bien es el resultado de una ilusión social. Y ¿por qué debemos llamarlo capital ficticio? La razón, concluyen Carcanholo y Sabadini, reside en el hecho de que por detrás de él no existe ninguna sustancia real y porque no contribuye en nada a la producción o la circulación de riqueza, por lo menos en el sentido de que no financia ni el capital productivo ni el comercial.
3. Capital especulativo, capital ficticio y la Gran Depresión

Las acciones de las empresas constituyen una forma de capital ficticio por el hecho de que representan una riqueza contada dos veces: una, el valor del patrimonio de la empresa; otra, el valor de las acciones mismas, cuyo valor se mueve con frecuencia con independencia del valor del patrimonio de las empresas. La prueba de que esto es verdad, es que ambos valores pueden servir de garantía, por ejemplo, para créditos bancarios. Pueden ser contadas dos veces, o tres, o más, gracias a la existencia de empresas holdings. Una valoración especulativa de las acciones constituye un incremento del volumen total del capital ficticio existente en la economía. Pero ese incremento posee una característica distinta del valor original: no significa una duplicación aparente de un valor real. En realidad, detrás de él no existe ninguna sustancia real. Cuando el crédito es destinado al sector privado y se formaliza por medio de un título negociable en el mercado, también debe ser considerado capital ficticio. Esto porque aparentemente el valor se ha duplicado. Cuando el incremento de la deuda pública ocurre en razón de gastos improductivos o gastos corrientes o aun de transferencias, estamos frente a la creación de un nuevo capital ficticio, toda vez que por detrás de ese incremento de la deuda no sobrevive nada sustancial (3).

Hoy, más que nunca, la economía ha perdido relación con el ámbito productivo. Existe una enorme econo
mía de papel, alimentada básicamente por la persistencia de los déficit públicos y los mecanismos de innovación financiera, que no se corresponde con la situación real de la economía. Masas siempre mayores de capitales especulativos y ficticios se mueven de un lado hacia otro buscando en las inversiones financieras una rentabilidad que no encuentran en el sector rede la economía, debido a la caída de la tasa de beneficio en éste. Podemos concluir que el sistema capitalista se ha ido convirtiendo en realidad en un “capitalismo ficticio”, cuyas reglas del juego son radicalmente distintas y hasta antagónicas al clásico “capitalismo productivo”, esto es, el fundado en la generación y acumulación de plusvalor.

Así pues, si como capital a interés el capital adquiere una forma mistificadora, como capital ficticio asume un aspecto todavía más complejo y desmaterializado. En su momento de gloria, en la era neoliberal, la verdadera economía parecía ser la financiera. Los centros financieros de Nueva York y Londres podían reírse del capital productivo en el mundo, toda vez que aparentemente la economía financiera se desarrollaba con independencia de la dinámica de la producción. El capital ficticio, sin embargo, realiza ganancias ficticias que solo pueden ser hechas reales a nivel individual, aunque jamás a nivel de su totalidad. Con todo, mientras exista la fe de poder hacerlas reales continúa operando la burbuja especulativa creada por el capital ficticio. Gracias al salvamento de los grandes bancos de la crisis crediticia por parte de los gobiernos, el sector financiero pudo retornar a la economía de casino. Pero por eso mismo, hoy se vislumbra la bancarrota de los propios Estados, con lo que, tarde o temprano, se vislumbrará también la imposibilidad de tornar reales las ganancias ficticias. Estallará entonces la burbuja que pondrá límites a la acumulación de capital ficticio, el cual actúa a la vez como un cáncer y un parásito en un cuerpo humano vivo.

El capital ficticio o parasitario generado de manera masiva, circulando entremezclado con el capital real. Según el Banco de Basilea (el banco central de todos los bancos centrales), en el año 2009 circulaban en el mundo unos $1.000 trillones de valores, obligaciones y moneda, mientras el producto bruto mundial superaba apenas un poco los $50 trillones, o sea, que en la actualidad por cada dólar con valor real circulan otros veinte dólares que son “capital ficticio” y “parasitario”, constituyéndose en la más grande estafa de la historia (4). Estos valores, que Wall Street ha llamado “Productos Financieros Derivados”, bajo la forma de deudas, pagarés, obligaciones, empapelamiento, etc., fueron causa de la crisis crediticia en los EE. UU. y contaminaron todos los mercados mundiales.
Tarde o temprano la burbuja de capital ficticio exigirá la destrucción de tales productos, vale decir, la eliminación de gran parte de la economía de papel mediante la anulación de deudas por bancarrota. Las bancarrotas de empresas privadas en los EE. UU. pasaron de 800 mil en 2007 a 1,4 millones en 2009, un aumento del 75%, y la situación empeorará en el año 2010. Asimismo, según la Corporación Federal de Garantías de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), en 2009 quebraron 140 bancos estadounidenses y otros 700 estaban en peligro de hacerlo (5). La tremenda burbuja financiera, por tanto, está estallando, y con ello la economía mundial está atravesando por una enorme inestabilidad e inseguridad y entrando en depresión. Como consecuencia, la hegemonía de los EE. UU. está a la deriva. En efecto, es claro que una depresión mundial demandará un nuevo orden económico internacional, y los EE. UU. buscarán no perder la hegemonía en éste. No obstante, es dudoso que sobre la debilitada base de su economía, pueda instalarse un nuevo orden internacional bajo hegemonía estadounidense.

Contrario a lo que aconteció en los países centrales, en los países periféricos se incrementó, en términos relativos, la generación de riqueza real y productiva. Esto porque al ser la ganancia en los primeros, en promedio, más altas en el sector financiero y especulativo, durante décadas las inversiones se desplazaron del sector creador de riqueza y de la economía real al sector improductivo y parasitario. Últimamente, en los mercados del Primer Mundo se intercambiaba riqueza real por capital ficticio. Semejante operación representa un subsidio permanente y creciente en riqueza real desde las sociedades periféricas hacia las naciones ricas del planeta, lo que explica el progresivo carácter “parasitario” de las segundas. Por lo anterior, la crisis afecta menos a los países periféricos que a los centros de poder. Es en este contexto que surgen más voces desde el Sur que demandan un cambio en las cuotas de poder (verbigracia, entre los países emergentes como el BRIC), mientras otras naciones luchan a favor del “Decoupling o Desconexión” del sistema dominante. En medio de la crisis, el comercio internacional se contrae, lo que da base objetiva para una tal desconexión.

En América Latina y el Caribe en particular, países como Venezuela, Ecuador o Bolivia se inclinan hacia una mayor desconexión en el entendido de que pueden sobrevivir mejor sin subsidiar y cargar con el derroche de los países ricos. Éstos, en cambio, entienden que en las actuales condiciones no pueden lograrlo sin aquel subsidio permanente desde los países periféricos, y mucho menos sin sus recursos naturales. Por eso, frente a la amenaza del colapso del capital ficticio las fuerzas reaccionarias entre las élites, con los EE. UU. a la cabeza, se radicalizan con vistas a prolongar el actual estatu quo político aunque sea por la vía militar. También en la región hay fuerzas alineadas con esta posición como México, Colombia o Perú, por ejemplo. Luego, los escenarios de guerra se vuelven más concretos a escala mundial, incluso con amenazas concretas para América Latina y el Caribe. La guerra podría ser un instrumento para mantener la hegemonía política, con todo, no brinda todavía una solución para salir de la crisis. La gran pregunta sigue siendo, cómo reconectar la inversión de manera rentable con la economía real.

Más adelante veremos que es dudoso que Occidente consiga retornar al ámbito productivo sobre la base de una tasa de ganancia en alzada. Lo anterior sitúa en una crisis sin aparente salida al propio capitalismo, al menos en Occidente, con lo que surgen las expectativas de un cambio de civilización, al menos a no muy largo plazo. En el corto plazo, sin embargo, se vislumbra el intento del capital hegemónico de un proceso de dominación a nivel mundial, incluso con un crecimiento negativo. Esto inauguraría ya una era poscapitalista, es decir, una era sin acumulación de capital, aun cuando fuese autoritaria en su primera fase de transición. Sobre esta base, y en medio de una mayor desconexión, emergen las posibilidades de lanzar proyectos endógenos con esfuerzos más democráticos y participativos, proceso que de cierta forma se perfila ya en Bolivia. La coexistencia con el capitalismo dificulta un proceso de autodeterminación y de democratización participativa más radical, si bien un eventual colapso del sistema monetario internacional provocaría la desconexión obligada, profunda y global. En el próximo capítulo examinaremos los riesgos del colapso del sistema monetario internacional.
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Notas
(1) Wim Dierckxsens, “La Gran Depresión del siglo XXI inaugura ‘la administración Obama'”, en Pasos (San José, DEI) No. 139 (setiembre-octubre, 2008), págs. 10-17.
(2) Reinaldo A. Carcanholo y Mauricio de S. Sabadini, “Capital ficticio y ganancias ficticias”, Observatorio Internacional de la Crisis.
(3) Ídem.
(4) Tomado de Jorge Beinstein, “En la ruta de la decadencia: hacia una crisis prolongada de la civilización burguesa”, en Observatorio Internacional de la Crisis, La gran depresión del siglo XXI: causas, carácter, perspectivas. San José, DEI, 2009, pág. 134.
(5) James Quinn, “Recession, depression or systematic breakdown” (completar)

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La nueva fase de la crisis mundial: la amenaza de bancarrota de Estados

La nueva fase de la crisis mundial: la amenaza de bancarrota de Estados 1. ‘Recuperación’ de la economía ficticia no así de la economía real La crisis inmobiliaria de 2008 fue el resultado de años de acumulación de capital ficticio. Comenzó en los EE. UU. por la concesión de préstamos a hogares endeudados para devenir… ( Leia mais » )

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La economía de guerra ante la Gran Depresión del siglo XXI: keynesianismo militar y complejo industrial militar

La economía de guerra ante la Gran Depresión del siglo XXI: keynesianismo militar y complejo industrial militar

En los últimos nueve años la producción industrial civil en los EE. UU. declinó en un 19%. Tomó en torno a cuatro años para que el sector manufacturero se repusiese y alcanzara de nuevo los niveles mostrados antes de la recesión de 2001. No obstante, estas ganancias se esfumaron por completo con la actual recesión. Al tiempo que la economía civil se contraía, el complejo industrial militar, en cambio, creció un 67% desde su nivel logrado en 1999 (véase el gráfico abajo). El gasto de defensa significa que el Gobierno genera una demanda artificial de productos bélicos al contraerse la economía civil en el ámbito de bienes y equipo o los llamados bienes de capital. En el corto plazo esta inversión puede indicar una demanda global sostenida, pero a mediano plazo resta dinámica a la economía con una pérdida de ritmo en el crecimiento, sobre todo si ello no sucede con impuestos previamente recaudados, sino incrementando la deuda pública (1).

Gráfico No. 1
Aumento porcentual del gasto militar en países seleccionados

El presupuesto militar estadounidense anunciado para el año 2010 es de 680 mil millones de dólares, y para 2011 andará por el billón. En realidad, afirma el experto en la materia Rick Rozoff (2), esto representa la mitad de los gastos militares efectivos. Con ello, ese gasto alcanzará el 9% del producto interno bruto (PIB) de los EE. UU., el presupuesto más elevado desde 1945, último año de la Segunda Guerra Mundial, tanto en términos nominales como reales. El presupuesto militar oficial estadounidense representa casi el 50% del gasto militar mundial y es seis veces mayor que el de China, que ocupa el segundo lugar, y diez veces mayor que el de Rusia, que hoy ha de conformarse con un modesto quinto lugar después de Francia y Gran Bretaña (3).

Si bien hay argumentos económicos para sostener la acumulación de capital en el sector de bienes y equipo o bienes de capital, esto no podría explicarse sin argumentos de orden geopolítico. Los EE. UU. se están preparando para eventualmente desencadenar una gran guerra con vistas a mantener su posición hegemónica en el mundo. Una consecuencia es que así se fuerza a los demás países a entrar en la lógica de una nueva carrera armamentista. Hasta países latinoamericanos como Brasil y Venezuela han entrado en dicha lógica y lo hacen como compradores netos, en especial en el caso venezolano. Los resultados serán negativos para las economías de las naciones que adquieren este gasto improductivo.

Ejemplo no muy lejano de una economía civil deteriorada por un abultado gasto militar, fue el caso de Nicaragua en los años ochenta del siglo pasado. Con guerra o sin guerra, el armamentismo actual implicará un deterioro de la economía civil, dado el abultado consumo improductivo de riqueza en nuevos armamentos. Con una eventual gran guerra, esta vez los EE. UU. asumirían la mayor parte de su gasto improductivo al no poder transferirlo a terceras naciones. Luego, de darse eventualmente la aventura los EE. UU. perderían de manera definitiva su hegemonía, y con ello la caída de otro imperio estaría a la vista. En palabras de Napoleón, solo hay una cosa más desastrosa que ganar una guerra: es perderla. Es una lección válida hoy para la élite estadounidense.

El economista británico John Maynard Keynes (1883-1946), considerado el fundador de la macroeconomía moderna, es el padre de la teoría del “capitalismo regulado” surgida a partir de la gran crisis de 1929 y los años treinta. La escuela keynesiana planteó que para proteger, conservar y desarrollar el sistema vigente, el Estado debía intervenir de modo constante y activo en la vida económica para asegurar altas tasas de ganancia a los capitales más grandes y a los monopolios, arguyendo que la inversión de éstos mantendría el empleo y el crecimiento ascendente. Con la misma lógica se proponía elevar los impuestos y aumentar la productividad del trabajo, impulsar políticas fiscales y monetarias estrictas, y estimular la demanda efectiva a través del consumo y la inversión en el sector público, que incluye al militar. Esto elevaría las ganancias del gran capital y, por ende, la estabilidad del sistema como tal. De lo último brotó lo que se ha dado en llamar el “keynesianismo militar”.
Hoy, de nuevo se hace referencia al keynesianismo militar como una de las recetas principales para enfrentar la crisis actual de la misma forma que, supuestamente, sirvió como salida de la crisis de los años treinta y que desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Para defender el ‘keynesianismo militar’, muchos se refieren a la crisis de 1929 en los EE. UU. y a su situación económica durante la Segunda Guerra. Es cierto que ésta representó para ese país su definitiva hegemonía mundial, sin embargo existen algunas diferencias entre el escenario de aquel entonces y la situación estadounidense actual. En efecto, durante gran parte de la Segunda Guerra los EE. UU. se enriquecieron por ser el taller mundial de armas y productos civiles para las potencias en conflicto. Por eso, no les interesaría inmiscuirse en el conflicto sino hacia el final del mismo, para así emerger como potencia triunfante en la guerra y líder indiscutible de la economía mundial. Su territorio además no sufrió, como Eurasia, los efectos destructivos de la guerra.

Con todo, de hecho no fue sino hasta los años cincuenta que se estabilizaron los mercados después de la Gran Depresión. Pero en ese momento el endeudamiento estadounidense total ya era el doble de su ingreso total, brecha que solo creció desde entonces. El siguiente gráfico muestra el progresivo “gap” de los últimos cincuenta años entre la deuda total y los ingresos totales de los EE. UU. La Guerra Fría brindó luego un escenario favorable para seguir vendiendo armas a los aliados, tanto del Norte como del Sur. Europa destruida, el Plan Marshall en operación, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en desarrollo, así fue arrastrada al posible escenario y teatro de operaciones de una guerra nuclear limitada. Los permanentes conflictos en Medio Oriente aumentaron la demanda efectiva de armas, con un simultáneo reciclaje de petro-dólares hacia los EE. UU. Luego, siempre con el pretexto de la Guerra Fría, más de dos mil conflictos militares de baja intensidad en el Tercer Mundo, con participación directa o indirecta estadounidense, aseguraron una constante demanda de armamentos. El daño en vidas humanas superó los veinte millones de personas, y los daños a los ecosistemas y economías de los países víctimas son aún incuantificables. Vietnam y Nicaragua son un ejemplo. Este último país, en la guerra de los años ochenta con los EE. UU., sufrió un daño equivalente a 84 años de su PIB (4). A la Guerra Fría la han seguido la guerra contra el narcotráfico y después la guerra contra el terrorismo. En fin, la guerra permanente parece ser parte del capitalismo.
Luci: aquí va el gráfico No. 2 (tomarlo del archivo original que anexo)

Gráfico No. 2
Deuda total estadounidense (federal, empresarial, financiero, hogares) frente al PIB (1957-2008)

La Segunda Guerra Mundial habrá consolidado la hegemonía estadounidense en el mundo, igual que las élites podrían pensar en conservarla en me
dio de la crisis actual, pero si en ese entonces dejó una gran deuda, más voluminosa todavía sería la deuda con una gran guerra en estos tiempos. Ya en los años cincuenta el general David Eisenhower alertó acerca de que el complejo militar industrial podría salirse de control, y hoy ciertamente se encuentra fuera de control. La medicina tóxica del pasado usada por los presidentes Franklin Roosevelt y Harry Truman es la misma de ahora, solo que más venenosa. Las balas de la Segunda Guerra eran de plomo, las actuales son de plutonio radioactivo, garantía de extinción de la vida en el planeta.
1. Gasto militar y crecimiento económico

La deuda total de los EE. UU. (privada y pública juntas) alcanza el 350% de su PIB, y en especial el gasto militar aumenta la pública. Esto tiene consecuencias estratégicas para la hegemonía estadounidense. En efecto, China con un PIB que crece al ritmo del 8% anual puede duplicar su gasto anual de defensa cada nueve años (entre 1999 y 2008 lo aumentó un 194%), sin que nada cambie en la relación relativa entre gasto de defensa y PIB. Los EE. UU. en cambio, al incrementar su gasto de defensa un 67% con tasas de crecimiento negativo, verán que este gasto improductivo impactará cada vez más negativamente en el crecimiento económico. En otras palabras, por basar su economía en el trabajo productivo China aún puede permitirse el lujo de entrar a la carrera armamentista, mientras para los EE. UU. ello implica una profundización de su crisis. Un gasto de defensa ascendente sustentado a puro crédito en una época de recesión prolongada conlleva una espiral descendente de la economía civil, que en última instancia se expresa en tasas más negativas de crecimiento. Los EE. UU., por consiguiente, están cavando su propia tumba, tal como lo hizo la Unión Soviética unas décadas atrás.

La gran diferencia entre las economías de los EE. UU. y la de China es que, durante décadas, este país ha invertido su capital fundamentalmente en la economía real, esto es en el ámbito productivo. De ahí que en los últimos decenios China se transformó en el taller mundial por excelencia. Con una economía civil pujante, el país muestra elevadas tasas sostenidas de crecimiento económico. Los EE. UU., por el contrario, han concentrado muchas de sus inversiones en el ámbito financiero y especulativo, es decir, desarrollando sobre todo capital ficticio. El gasto militar, por su contenido, constituye un gasto improductivo, y esto ha sido válido tanto para el llamado socialismo real que colapsó en los años noventa, como para el capitalismo actual en plena crisis.

En vez de alentar de manera directa el crecimiento de la economía civil, el gasto militar tiende a la reproducción limitada de ésta, o sea, al traspasar ciertos límites es causa de crecimiento negativo. Toda inversión realizada en la economía de guerra significa una inversión y un producto extraído al proceso reproductivo y de crecimiento real de la sociedad, que limita la capacidad expansiva de la economía civil y la creación de nueva riqueza. Como ya señalamos, dicha contracción económica no necesariamente se observará en el corto plazo, pues una fuerte inversión en el complejo industrial militar suele generar, en el corto plazo, empleo, producto y crecimiento, lo mismo que expansión de la tecnología y el conocimiento, sin olvidar lo esencial: ganancias extraordinarias para el capital activo en este sector. Un “keynesianismo militar”, por tanto, podría impulsar el crecimiento en el corto plazo, pero no a mediano y largo plazo. Esta fue una de las principales causas del hundimiento y la desmembración de la Unión Soviética, de lo que los EE. UU. no están exentos. Hoy, esta potencia corre el riesgo de estar fomentando su propio derrumbe.

Gráfico No. 3
Gasto militar de los EE. UU. en el contexto mundial, 2008

Como el producto final del complejo industrial militar es extraído a la economía, el armamentismo limita la capacidad expansiva de la economía en su conjunto. En el mejor de los casos el producto final no se utiliza, como suele ser el caso de las armas nucleares, aunque su eventual uso no está descartado. Al no haber sido aún usadas en guerras convencionales después de Hiroshima y Nagasaki, los programas de desarme nuclear responden probablemente a políticas de sustitución de armas nucleares obsoletas por otras más modernas, letales y estratégicas. No apuntan, en otras palabras, a una política de reconversión de la economía militar en otra civil. Una política de armamentismo prolongado —caso de la guerra permanente— implica una pérdida de dinámica del crecimiento económico, y al ocupar el complejo industrial militar una proporción creciente de la capacidad instalada del parque industrial, éste en su conjunto se vuelve siempre más improductivo. Esto dificulta cada vez más la reconversión de la industria militar en civil. Lo anterior, que pasó ya en la antigua Unión Soviética dos décadas atrás, está comprometiendo hoy a los EE. UU. (5).
2. El momento de la perestroika revisitado

En los años ochenta los EE. UU. gastaban en materia de defensa y en términos absolutos más que la Unión Soviética de ese entonces. Aun así, por ser una economía dos a tres veces más pequeña, el gasto militar como porcentaje del PIB alcanzaba en la Unión Soviética en 1984 un 14%, más del doble que los EE. UU. En dichos años los EE. UU. aumentaron su gasto de defensa, y la Unión Soviética acompañó esta carrera armamentista. El resultado fue que el crecimiento económico soviético se tornó negativo para el 40% de los productos industriales de la economía civil, con lo que el consumo per cápita mostró un crecimiento negativo. Un incremento del gasto militar en una economía que decrece, supone un crecimiento cada vez más negativo de la economía de una nación. La economía soviética se encontraba en un ciclo vicioso hacia el derrumbe y la conversión de la economía militar en civil se hizo necesaria. En este contexto, en tiempos de Mijail Gorbachov, la Unión Soviética se vio obligada a introducir su política conocida como la ‘perestroika’.
El levantamiento de la economía civil soviética requería una mayor descentralización y, por tanto, un mayor grado de autonomía y de democratización para las repúblicas de la Unión. La economía basada en el pesado complejo industrial militar había llevado a una fuerte centralización económica a costa de los planes de desarrollo de las repúblicas. Pero la ‘perestroika’ tuvo como resultado no esperado el fomento de sentimientos nacionalistas que fortalecieron los poderes locales en las repúblicas, y con ello la separación del poder central. Fue un claro fenómeno de desacople o desconexión. La caída del Muro de Berlín simbolizó esta desintegración del bloque socialista, y con ello la caída del socialismo real. Con el derrumbe se abrió el camino para la comprensión de los grandes problemas, errores y contradicciones acumuladas en la Unión Soviética desde los tiempos de José Stalin, los cuales habían carcomido los cimientos del socialismo real, de la sociedad soviética y del Pacto de Varsovia. Se derrumbaba así este proyecto alternativo al capitalismo propuesto en ese período histórico

Con la crisis del socialismo a finales del decenio de los ochenta, todo indicaba que el capitalismo era el único sistema p
osible para la humanidad, que por naturaleza parecía ser eterno. Esta perspectiva, promovida por Francis Fukuyama, significaba que se cerraba cualquier alternativa de desarrollo para los países del Sur, y tuvo como consecuencia su virtual subordinación a las grandes potencias durante la era de la globalización neoliberal. Estas potencias en su conjunto, aunque sobre todo los EE. UU., se presentaron como gloriosos triunfadores de la Guerra Fría. Esta lectura sin embargo adecía de un g e error, porque el capitalismo se hallaba ya al borde de su propio derrumbe desde su mismo centro de poder, derrumbe que hoy es una realidad. De hecho nadie ganó la Guerra Fría, puesto que primero se hundió la Unión Soviética y ahora se está hundiendo Occidente, ambos víctimas en gran medida del capital ficticio, la corrupción, el derroche y, no en último lugar, el abultado gasto militar. Fracasó el socialismo del siglo XX y hoy fracasa también el capitalismo del siglo XX, dejando al mundo sin claras opciones, salvo las experiencias buenas y malas del pasado para intentar reconstruir al mundo de forma distinta y más justa.
3. La necesidad de una perestroika en Occidente

Al celebrarse en noviembre de 2009 el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, el expresidente soviético Mijail Gorbachov se refirió a la caída de otro muro, esta vez en Nueva York (“Wall Street”). Con ello, de hecho, aludió a la crisis sistémica del capitalismo y afirmó que Estados Unidos “necesita su propia Perestroika”. Esto quiere decir que frente a la amenaza de las crónicas tasas de crecimiento negativas, los EE. UU. necesitan, en primer lugar, la conversión de su economía militar en una civil.

Una reconversión de tal naturaleza, sin embargo, no es fácil ni puede hacerse rápidamente. En el pasado hemos recomendado la reconversión del complejo industrial militar en un complejo industrial civil para la cooperación internacional y la paz, pero aun con toda la buena voluntad —que dudamos exista en las élites estadounidenses— tomaría bastante tiempo, quizás décadas. Con todo, un colapso del sistema de globalización implicaría la desconexión de amplias regiones que buscan mayor soberanía en sus proyectos de sociedad. En el caso de una carrera armamentista frente a China, por ejemplo, los EE. UU. llevarían las de perder en términos económicos y esto aceleraría el proceso de desconexión en el mundo y hacia lo interno, como ocurrió en su momento con el bloque soviético.

Refiriéndose al proceso de descentralización y mayor soberanía de las economías periféricas, el expresidente soviético añadió que hay vientos de cambio que favorecen a todo el mundo. Al expresarse de esta manera sobre el tema de la desconexión, Gorbachov pidió “más transparencia y más apertura” (‘glasnost’). Finalmente expresó su esperanza de que al presidente Barack Obama “le vaya bien”, vale decir, que se prepare ante una eventual desintegración de todo su imperio y hasta de los propios EE. UU. En un reciente libro (6) ya habíamos mencionado la posibilidad de una perestroika para Occidente, el peligro de una eventual desintegración de la Unión Europea (UE) e incluso de la misma Unión Americana.

El único modo de que en la actual carrera armamentista los EE. UU. puedan escapar al fenómeno regresivo de su economía y evitar su colapso eventual, es mediante la transferencia del improductivo gasto militar a terceras naciones, fomentando, entre otros mecanismos, las exportaciones de armas. La Guerra Fría y la amenaza de guerras son formas por excelencia para acrecentar la demanda efectiva de armas. Pareciera entonces que la actual política estadounidense con sus guerras reales en Irak, Afganistán y por lo pronto Pakistán, Yemen o Irán, etc., sería la forma de dinamizar la economía de los EE. UU. mediante el saqueo, por un lado, obstruyendo a sus contrincantes principales como China el abastecimiento de recursos energéticos y, por otro, doblando el brazo a sus competidores en el poder geopolítico como China o Rusia. En todo caso, las posibles transferencias del gasto militar hacia sus aliados y el saqueo durante cada invasión, son claramente insuficientes para compensar sus muy profundos desajustes económicos. Frente a la situación extrema de perder su hegemonía, los imperios suelen optar por el desencadenamiento de una última gran guerra, lo que podría volverse imperativo para las élites estadounidenses.

La capacidad de transferir el gasto militar improductivo se refleja en las exportaciones de armas de un país. Las cifras en el cuadro de arriba indican que las exportaciones estadounidenses de armas no subieron durante la década pasada, lo que implica que los EE. UU. han de asumir internamente el incremento del gasto improductivo de defensa durante esos años, o lo que en realidad hace a partir del crédito que procura obtener de sus propios contrincantes (China y Rusia, sobre todo). No pudiendo exportar más armas que en el pasado, los efectos de ese gasto improductivo-destructivo lo busca ‘exportar’ a través del eventual no pago de su deuda a China y Rusia. Eventualmente, un conflicto con estas naciones le serviría a los EE. UU. de argumento para no pagar dicha deuda.

Muy al disgusto de los EE. UU., sus aliados europeos no se muestran muy inclinados a compartir ese gasto. Los cinco mayores países exportadores de armas de la UE (Alemania, Francia, Holanda, Gran Bretaña e Italia) superan con creces a los EE. UU. en esta materia. Esto podría ser indicativo de una creciente reticencia en los demás países centrales para dejarse arrastrar a las aventuras militares del complejo militar industrial estadounidense. La UE posee su propio complejo industrial militar, con una mayor capacidad de transferencia del gasto improductivo a través de las exportaciones que los EE. UU. Por consiguiente, una creciente disputa entre los países centrales en torno al quehacer frente a la crisis no es una abstracción, y forma parte de un escenario favorable a la desconexión de los países periféricos.
4. El efecto ‘bumerang’ en la teoría del dominó de la geopolítica

Si bien el negocio de los dueños del complejo industrial militar ha sido cuantioso, el precio también lo ha sido para los países periféricos escenario de esta política de guerra permanente, que el expresidente Richard Nixon llamara las “Primeras escaramuzas de la Tercera Guerra Mundial”. De manera sistemática se ha ido destruyendo el Sur del planeta y abriendo el camino, más allá de una crisis estructural del capitalismo, a una crisis de la civilización. El militarismo unido a la teoría del dominó o \’efecto bola de nieve\’ aplicable a la geopolítica, según la cual una ideología y un sistema político en un país arrastraría a sus vecinos a los mismos, ha sido atribuida a John Foster Dulles y al presidente Harry Truman. Luego fue defendida, entre otros, por Henry Kissinger, cuando los sucesos de Vietnam y el sudeste de Asia para justificar la intervención estadounidense. A final de cuentas pareciera que la teoría sí funcionó, pero no como sus defensores pronosticaron, sino a la inversa: como un “efecto boomerang” (7), al acumularse sus contradicciones en los principales centros de poder mundiales, la Unión Soviética primero, y los EE. UU. después. Esto se observa con la intervención estadounidense en Vietnam y otros países, la
soviética en Afganistán, y ahora con la de los EE. UU. en Iraq, Afganistán, etc. Tal parece que la potencia que se atreve a practicar dicha teoría, termina pagando el precio.

Figura No. 1
La teoría del dominó llegó a demostrarse, pero:

Las distintas operaciones militares y de desestabilización de países y regiones enteras, parte misma de la Guerra Fría, provocaron ese efecto de “boomerang” negativo sobre los propios países centrales. Esto se expresa hoy en su acumulación a lo largo de décadas, hasta explotar en la actual crisis en conjunto con otros factores de ésta.

En el decenio de los ochenta no fueron los países del Norte, sino los países del Sur y de modo particular los productores de petróleo, los que absorbieron el 80% de las importaciones de armas a nivel mundial. Después de la Guerra Fría, las posibilidades de transferencia del gasto militar disminuyeron de forma dramática para los EE. UU. Este país necesitaba de más guerras y pretextos para ellas, las cuales ya no podían seguirse justificando con una guerra fría con la Unión Soviética. Por ende, era imprescindible construir nuevos enemigos para dar sostén al ‘keynesianismo militar’ y a la guerra permanente. En este nuevo contexto surgió primero la guerra del golfo Pérsico en 1990, luego la guerra contra el narcotráfico y más tarde la guerra contra el terrorismo, a partir de la caída de las ‘Torres Gemelas’ de Nueva York en 2001.
Durante casi toda la historia del capitalismo, las potencias han recurrido al gasto militar en tiempos de crisis. En tales tiempos, las presiones políticas de los mayores consorcios en bienes y equipos son encaminadas a avivar el complejo industrial militar. No extraña que los grandes ciclos económicos sean acompañados de grandes guerras. Y es que ante la incapacidad de vender sus medios de producción o bienes de capital, el Estado, como garante de la demanda de su producto final, aumenta el gasto militar y convierte la economía civil en militar en beneficio del capital improductivo activo en el complejo industrial y militar. En la actualidad este gasto de defensa ya no se financia con los impuestos recaudados entre los ciudadanos estadounidenses, lo que restaría fuerza al potencial de crecimiento. El gobierno de los EE. UU. financia la guerra a puro crédito obtenido en el exterior de sus principales contrincantes (China y Rusia) o con la impresión de dólares sin respaldo, moneda universal aún aceptada.

Podría preguntarse si China, por ejemplo, no se encuentra hoy obligada a incrementar su gasto de defensa por motivos económicos. La crisis económica en China no se manifiesta por una sobreproducción en los bienes y equipos, sino por la contracción del mercado de medios de consumo. Ésta se resuelve de otra forma. Al caer las importaciones estadounidenses de bienes de consumo chinos, China y Japón han intensificado el comercio entre sí en esta época de crisis pues de esta manera se liberan de los dólares o bonos sin valor. Además, China intenta sustituir la demanda externa de dichos bienes por una demanda interna. Con la caída de las exportaciones de los países del Sur, la sustitución de importaciones se convierte en una política general de las economías periféricas.

La caída en las exportaciones de los países más industrializados y en especial de los EE. UU., en cambio, implica una caída de bienes y equipo o medios de producción. La sustitución de esta baja en la demanda civil se da mediante el aumento del gasto de defensa y la consecuente ampliación del complejo industrial militar. Esta aparente solución, sin embargo, profundizará la crisis económica ya existente, a menos que se consiga una significativa transferencia del gasto militar a terceras naciones, esto es, con la ampliación de la guerra. En nuestra opinión, esto es lo que cabe esperar. En primera instancia la guerra se dirigiría hacia aquellas naciones con capacidad de pago, o sea, hacia aquellos países con más recursos energéticos y recursos naturales que todos necesitan y consumen. No obstante, una ‘gran guerra’ se dirigiría principalmente hacia aquellas potencias que podrían significar una amenaza para el actual orden establecido, a saber, China y Rusia.

Con Sara Flounders (8) creemos que la crisis económica de los EE. UU. es esta vez tan grande y sus gastos militares tan insoportables, que las posibilidades de transferirlos a terceras naciones son limitadas. La última figura para transferir este enorme gasto militar a crédito es declarar una cesación de pagos, cuya coyuntura óptima sería en el contexto de una guerra. Este intento de transferencia, en lugar de significar una solución, podría más bien implicar el entierro definitivo de la economía estadounidense.

Notas
(1) Véase Washington\’s Blog, “The Military-Industrial Complex is Ruining the Economy” (www.globalresearch.ca).
(2) Rick Rozoff, “Nobel Comité celebrates war as peace” (completar)
(3) Véase el anuario de The Economist, “The world in 2010”, s. f., pág. 113.
(4) Medipaz, “Nicaragua, Guerra de Baja Intensidad”, 1994 (completar)
(5) Véase Wim Dierckxsens, De la globalización a la perestroika occidental. San José, DEI, 1994, pág. 84.
(6) Observatorio Internacional de la Crisis, La gran depresión del siglo XXI: causas, carácter, perspectivas. San José, DEI, 2009, pág. 103.
(7) Medipaz, op. cit.
(8) Sara Flounders, “The Pentagon Budget: Largest ever and growing”, en www.globalresearch.ca, 19.11.2009.

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¿Constituye un "New Green Deal" una alternativa?

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El Sujeto ante un Cambio Civilizatorio: Retos y Amenazas

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La "Doctrina Obama" ante la Depresión más grande de la Historia:Golpe Militar en Honduras, América Latina bajo amenaza

Introducción: Desde hace mas de una década los miembros de este observatorio y otros han venido alertando sobre la presente crisis, la que explotó a partir del 2008 en el sector inmobiliario de las deudas sub prime de EEUU. Gobiernos y élites del primer mundo en primer lugar banqueros, estaban conscientes de lo que venía… ( Leia mais » )

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Golpe Militar en Honduras: ¿Es también Contra Obama?

Dos hechos, tres escenarios, la respuesta, dos premisas, dos preguntas, dos consecuencias y 5 conclusiones.

Hechos: Honduras, 7.5 millones de habitantes, uno de los países más pequeños y pobres de A. Latina (60 % de pobreza), llamada “Banana Republic” por el control absoluto que ejerció la “United Fruit Company” de USA. Base de lanzamiento de operaciones militares abiertas y encubiertas de Estados Unidos contra otros países, sede de la base militar “Soto Cano” (Palmerola)(1) de este país, historia de golpes militares apoyados desde USA. Manuel Zelaya el presidente democráticamente electo, su casa asaltada por militares la madrugada del 28 de Junio 09, el presidente secuestrado por los militares, sacado violentamente en pijamas, montado en un avión, llevado a Costa Rica y dejado en la pista, se instala un gobierno de facto, cortan energía, comunicaciones, radio y televisión a la población, imponen restricciones a la libre movilización y demás libertades, la población desarmada se moviliza en oposición al golpe, el ejercito reprime, dispara, asesina o hiere a muchos ciudadanos en protesta pacífica y desarmados, múltiples violaciones de derechos humanos. Mis “delitos” dice el presidente derrocado:
.- Proponer una consulta a la población sobre si desea agregar una urna en las próximas elecciones presidenciales y preguntar al pueblo si desea o no revisar la constitución de la República y
.- Promover tímidas reformas sociales. A posteriori le acusan los golpistas de otros delitos que nunca presentaron como correspondía en el marco del estado de derecho de ese país. Los cómplices inmediatos, un grupo de políticos y ricos empresarios. El país paralizado por el movimiento popular, los golpistas aislados por la comunidad internacional.

Hechos: América Latina: Históricamente gobernada por dictaduras militares y golpes de estado dirigidos por los distintos gobiernos de Estados Unidos, en las últimas décadas evoluciona a la instalación de gobiernos democráticos, la mayoría progresistas con diferentes matices de izquierda, centro y derecha. Décadas de baños de sangre, torturas, asesinatos, escuadrones de la muerte, guerrillas y guerras quedan atrás ante los lentos avances democráticos y la instalación de gobiernos civiles. Los militares son enviados a sus cuarteles subordinados al mando de los civiles.

Tres escenarios:
1.- El golpe está limitado a Honduras y no ha habido apoyo, planificación, ni intervención de fuerzas externas: Ningún gobierno latinoamericano cree esto.
2.- El golpe es contra los avances democráticos de toda América Latina golpeando primero en uno de los eslabones más débiles de la cadena de naciones que construyen democracia en el continente, con la finalidad de controlar militarmente o cambiar a sus gobiernos civiles y revertir dichos avances: Todos los gobiernos de la región sospechan lo anterior, de ahí su respuesta inmediata condenando de forma unánime el golpe militar.
3.- Si este nuevo experimento funciona en América Latina, podría extenderse a otras regiones. En momentos de grave crisis y colapso mundial con Estados Unidos en primer plano, todo es posible, por eso el inmediato rechazo de todas las naciones en la ONU. (2)

La respuesta:

En 24 horas respondieron presidentes y cancilleres de 34 estados latinoamericanos en el SICA, Grupo de Rio, UNASUR, OEA (USA y Canadá incluidos), secundados luego por los 192 países de la ONU. En un hecho histórico sin precedente, gobiernos de diversas tendencias por unanimidad condenaron el golpe y exigieron la restitución del presidente derrocado. Por la universalidad y rapidez de la respuesta, pareciera que latinoamericanos primero y todos los países del mundo después, vieron en el golpe de Honduras un laboratorio experimental de fuerzas ocultas que podría extenderse a sus propios países, los desarrollados incluidos: Fresca aún en la memoria están el Nazismo y el fascismo, y de permitirse, podría inaugurar una ola neo-fascista en contra de la democracia planetaria.
2 premisas:
1.- En América Latina es impensable que el golpe en Honduras se haya dado sin apoyo desde Estados Unidos: De su aparato militar, de inteligencia y o político. Mas impensable es el que sin tal apoyo se hayan hasta ahora resistido a la unánime presión internacional y a la presión del pueblo de Honduras, llegando al extremo de masacrar una manifestación pacífica e indefensa. La unánime e histórica convergencia de condena de todos los gobiernos de izquierda, centro y derecha en la OEA más los 192 de la ONU lo confirman.
2.- Toda la comunidad internacional en general (ALBA, SICA, RIO, UNASUR, OEA y ONU) y en particular el presidente de Estados Unidos Obama y la secretaria de Estado Clinton, han rechazado el golpe y la insubordinación de los militares, reconocido al presidente Zelaya como el presidente legítimo de Honduras y se han sumado a la protesta mundial que exige su restitución y la sanción a los golpistas y sus crímenes.
2 preguntas incómodas:
1.- ¿Supieron de previo el Presidente Obama y la Sria Clinton de ese golpe militar en Honduras y de la posible participación de civiles o de estructuras militares, políticas o de inteligencia de USA?… ¿Autorizó el presidente dicha operación como hizo Kennedy cuando la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba?… ¿Lo supieron los diplomáticos y militares norteamericanos de servicio en Honduras?… ¿Participaron del golpe?
2.- ¿Si sabían por qué no lo impidieron en coherencia con las declaraciones del presidente Obama y la Sra. Clinton alrededor de la cumbre de presidentes en Trinidad y Tóbago?

Si la respuesta es “SI”, sabían, fue engañada toda la comunidad internacional y la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago solo fue un señuelo para tranquilizar al continente, mientras en Estados Unidos se preparaba una operación encubierta que va mas allá de un golpe militar en Honduras: Un golpe en contra de toda América Latina, el que solo puede ser visto como una operación político militar dirigida a frenar los avances democráticos de todo el continente y que pone en peligro a todos los gobiernos civiles, de izquierda, centro o derecha. No obstante, muchos gobiernos dan aún a Obama el beneficio de la duda y prefieren pensar que esta operación fue montada a sus espaldas.

Si la respuesta es “NO”, tendríamos o la intervención ilegal (En USA) de fuerzas políticas, militares o de inteligencia en las atribuciones y privilegios presidenciales frente a la política internacional, al atacar a otro Estado democrático amigo de USA y peor aún, la insubordinación ante la autoridad del presidente de Estados Unidos de sus subalternos en el aparto estatal (Civil, Militar o de inteligencia). En ambos casos una grave violación de las leyes mismas de Estados Unidos que requiere de una investigación desde el mismo “US stablishment” para determinar quiénes son los culpable y su posterior sanción.

Las consecuencias:
1.- Dilucidar lo anterior es de la mayor importancia. Si el Presidente Obama no sabía, además de insubordinación militar y golpe en Honduras, hubo también insubordinación y/o una forma de golpe de estado en USA en contra del presidente Obama, o peor aún, de parte de una fuerza o gobierno alterno en la obscuridad en ese país, con acceso a su aparato militar, quizás hasta a sus armas convencionales y de
destrucción masiva, lo que les daría la posibilidad de derrocar o chantajear a cualquier gobierno del mundo o imponer una nueva era de neo fascismo planetario dirigido desde las sombras: Una situación de muy grave peligro para la seguridad internacional.
2.- En consecuencia tendríamos: Insubordinación de militares en Honduras, mas insubordinación en USA y a la autoridad presidencial de dos gobiernos democráticos con presidentes electos por el pueblo: Golpe de Estado en Honduras y algo parecido o en proceso en Estados Unidos.
5 Conclusiones y Acciones
1.- Aparte de lo necesario para la reinstalación incondicional, rápida y segura del presidente Zelaya en su cargo y castigar a los golpistas, no cabe ningún dialogo ni mediación con estos si no es para cumplir de inmediato con la decisión de la OEA expresada en un mandato muy claro a su Secretario Dr. Insulza, lo que no conviene atrasar, diluir, debilitar, desviar o revertir. La comunidad internacional debe exigir además a Estados Unidos la inmediata y exhaustiva investigación pública y determinación de responsabilidad de sus civiles o funcionarios estatales que hayan estado involucrados en el golpe, o hayan tenido conocimiento, o alentado o participado del mismo.
2.- Los acontecimientos en Honduras y la retardación de la exigencia continental para restablecer el orden constitucional en ese país, recomendaría que se revise y considere el retiro de las bases militares de Estados Unidos en A. Latina por peligrosas para sus incipientes democracias. Puede hacerse en el marco del Grupo de RIO o de la OEA. Asi mismo, conviene la revisión para fortalecer la Carta Democrática de la OEA, sus mecanismos y los de otras organizaciones regionales como el mismo Grupo de RIO.
3.- Se debe promover una nueva era de relaciones respetuosas entre gobiernos civiles y democráticos de A. Latina con Estados Unidos. Proscribir las dictaduras militares, los golpes de estado abiertos o encubiertos, los autoritarismos, la manipulación del estado de derecho y la democracia en la región. Son convenientes una conducta y retórica prudentes pero firmes, y evitar confrontación o conflicto innecesarios. Las reelecciones o el continuismo deben ser evitados cuando no sean respaldados de forma clara, limpia y mayoritaria por los ciudadanos. Dan además pretextos para desestabilizar a los países y para la intervención externa que busca revertir los avances democráticos de la región.
4.- Aparte de lo que los ciudadanos hondureños decidan internamente, los golpistas y sus cómplices deben ser perseguidos internacionalmente y castigados por la comunidad de naciones. Han puesto en peligro a las demás democracias del continente y del mundo, abriendo un negativo precedente que va mas allá de Honduras. Los delitos cometidos son imprescriptibles y perseguibles en cualquier país a donde lleguen. Han golpeado la seguridad vital de las otras naciones, en primer lugar de America Latina y su castigo ejemplar es imperativo para prevenir otros golpes de estado en el mundo.
5.- El enfrentamiento desigual entre la sociedad civil y las fuerzas armadas de Honduras muestra una vez mas que los pueblos están indefensos ante los golpes de estado, los ejércitos sublevados o los gobiernos autoritarios. Un curso preventivo y de auto defensa pasa por la organización y el fortalecimiento de organizaciones de la sociedad civil y la solidaridad internacional, que actúen en momentos de crisis, que por su misma existencia desincentiven los apetitos violatorios de la democracia, de la institucionalidad y del estado de derecho en America Latina, que sirvan de respaldo a los gobiernos democráticos y de contrapeso al golpismo, al autoritarismo y al militarismo. La defensa pasa además por avanzar en la unidad e integración de America Latina. Una nueva fase de la batalla por America Latina ha comenzado y se debe librar en los mas diversos escenarios.


Al Lector:
.- Haga circular este documento a sus amigos, redes, medios de comunicación y a los gobiernos. La versión en ingles y español se encontrará en Observatorio de la Crisis


(1).- En la base José “SOTO CANO” (Palmerola) se ubica la fuerza de tarea conjunta “BRAVO”, conformada por efectivos del ejercito, fuerza aérea, de seguridad y 1er. Batallón regimiento No 228 de la aviación de Estados Unidos. Tiene 600 efectivos militares de ese país, 18 aviones de combate HU-60, Black Hawk, Y CH-47 Chinook. El 31 de mayo del 2008, el presidente de Honduras anunció que sería utilizada para vuelos comerciales y se inició la construcción de una terminal civil financiada con fondos del ALBA. Con el ALBA ha habido conversaciones sobre la reserva petrolera del Rio Patuka, misma zona que un gobierno anterior (Maduro) había ofrecido a EEUU para construir otra base militar de ese país en la zona de la Mosquitia. En enero 2009 el presidente Zelaya envio carta personal al Presidente Obama reclamando por intervencionismo y llamando al nuevo gobierno a respetar el principio de no intervención. El Jefe de la Fuerza Aérea de Honduras General PRICE SUAZO, estudió y se graduó en 1995 en la Escuala de Las Américas (USA). El General Romeo Vasquez jefe del ejercito y cabeza del golpe, también es egresado de la misma escuela en los años 80. En esos años OTTO REICH (Cubano de la Fundación Nacional Cubana –Americana), Ex Subsecretario de Bush para A. Latina, OLIVER NORTH (escándalo Iran-Contras), y JOHN DIMITRI NEGROPONTE (Embajador de EEUU) y otros, utilizaron la base militar de PALMEROLA como plataforma de lanzamiento para la desestabilización de Nicaragua y la guerra de los 80s contra este país y se les atribuye en Honduras ser los operadores de Estados Unidos en el presente golpe militar en Honduras.. OTTO REICH se presentó recientemente al congreso de USA defendiendo el golpe militar y a la vez deslindando su responsabilidad e involucramiento en el mismo.
(2) Luego del Golpe en Honduras y siguiendo el mismo formato, una jueza en Bolivia presentó acusaciones en los tribunales contra el Presidente Evo Morales y luego en la OEA.

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Golpe Militar en Honduras: ¿Es también Contra Obama?

Dos hechos, tres escenarios, la respuesta, dos premisas, dos preguntas, dos consecuencias y 5 conclusiones.

Hechos: Honduras, 7.5 millones de habitantes, uno de los países más pequeños y pobres de A. Latina (60 % de pobreza), llamada “Banana Republic” por el control absoluto que ejerció la “United Fruit Company” de USA. Base de lanzamiento de operaciones militares abiertas y encubiertas de Estados Unidos contra otros países, sede de la base militar “Soto Cano” (Palmerola)(1) de este país, historia de golpes militares apoyados desde USA. Manuel Zelaya el presidente democráticamente electo, su casa asaltada por militares la madrugada del 28 de Junio 09, el presidente secuestrado por los militares, sacado violentamente en pijamas, montado en un avión, llevado a Costa Rica y dejado en la pista, se instala un gobierno de facto, cortan energía, comunicaciones, radio y televisión a la población, imponen restricciones a la libre movilización y demás libertades, la población desarmada se moviliza en oposición al golpe, el ejercito reprime, dispara, asesina o hiere a muchos ciudadanos en protesta pacífica y desarmados, múltiples violaciones de derechos humanos. Mis “delitos” dice el presidente derrocado:
.- Proponer una consulta a la población sobre si desea agregar una urna en las próximas elecciones presidenciales y preguntar al pueblo si desea o no revisar la constitución de la República y
.- Promover tímidas reformas sociales. A posteriori le acusan los golpistas de otros delitos que nunca presentaron como correspondía en el marco del estado de derecho de ese país. Los cómplices inmediatos, un grupo de políticos y ricos empresarios. El país paralizado por el movimiento popular, los golpistas aislados por la comunidad internacional.

Hechos: América Latina: Históricamente gobernada por dictaduras militares y golpes de estado dirigidos por los distintos gobiernos de Estados Unidos, en las últimas décadas evoluciona a la instalación de gobiernos democráticos, la mayoría progresistas con diferentes matices de izquierda, centro y derecha. Décadas de baños de sangre, torturas, asesinatos, escuadrones de la muerte, guerrillas y guerras quedan atrás ante los lentos avances democráticos y la instalación de gobiernos civiles. Los militares son enviados a sus cuarteles subordinados al mando de los civiles.

Tres escenarios:
1.- El golpe está limitado a Honduras y no ha habido apoyo, planificación, ni intervención de fuerzas externas: Ningún gobierno latinoamericano cree esto.
2.- El golpe es contra los avances democráticos de toda América Latina golpeando primero en uno de los eslabones más débiles de la cadena de naciones que construyen democracia en el continente, con la finalidad de controlar militarmente o cambiar a sus gobiernos civiles y revertir dichos avances: Todos los gobiernos de la región sospechan lo anterior, de ahí su respuesta inmediata condenando de forma unánime el golpe militar.
3.- Si este nuevo experimento funciona en América Latina, podría extenderse a otras regiones. En momentos de grave crisis y colapso mundial con Estados Unidos en primer plano, todo es posible, por eso el inmediato rechazo de todas las naciones en la ONU. (2)

La respuesta:

En 24 horas respondieron presidentes y cancilleres de 34 estados latinoamericanos en el SICA, Grupo de Rio, UNASUR, OEA (USA y Canadá incluidos), secundados luego por los 192 países de la ONU. En un hecho histórico sin precedente, gobiernos de diversas tendencias por unanimidad condenaron el golpe y exigieron la restitución del presidente derrocado. Por la universalidad y rapidez de la respuesta, pareciera que latinoamericanos primero y todos los países del mundo después, vieron en el golpe de Honduras un laboratorio experimental de fuerzas ocultas que podría extenderse a sus propios países, los desarrollados incluidos: Fresca aún en la memoria están el Nazismo y el fascismo, y de permitirse, podría inaugurar una ola neo-fascista en contra de la democracia planetaria.
2 premisas:
1.- En América Latina es impensable que el golpe en Honduras se haya dado sin apoyo desde Estados Unidos: De su aparato militar, de inteligencia y o político. Mas impensable es el que sin tal apoyo se hayan hasta ahora resistido a la unánime presión internacional y a la presión del pueblo de Honduras, llegando al extremo de masacrar una manifestación pacífica e indefensa. La unánime e histórica convergencia de condena de todos los gobiernos de izquierda, centro y derecha en la OEA más los 192 de la ONU lo confirman.
2.- Toda la comunidad internacional en general (ALBA, SICA, RIO, UNASUR, OEA y ONU) y en particular el presidente de Estados Unidos Obama y la secretaria de Estado Clinton, han rechazado el golpe y la insubordinación de los militares, reconocido al presidente Zelaya como el presidente legítimo de Honduras y se han sumado a la protesta mundial que exige su restitución y la sanción a los golpistas y sus crímenes.
2 preguntas incómodas:
1.- ¿Supieron de previo el Presidente Obama y la Sria Clinton de ese golpe militar en Honduras y de la posible participación de civiles o de estructuras militares, políticas o de inteligencia de USA?… ¿Autorizó el presidente dicha operación como hizo Kennedy cuando la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba?… ¿Lo supieron los diplomáticos y militares norteamericanos de servicio en Honduras?… ¿Participaron del golpe?
2.- ¿Si sabían por qué no lo impidieron en coherencia con las declaraciones del presidente Obama y la Sra. Clinton alrededor de la cumbre de presidentes en Trinidad y Tóbago?

Si la respuesta es “SI”, sabían, fue engañada toda la comunidad internacional y la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago solo fue un señuelo para tranquilizar al continente, mientras en Estados Unidos se preparaba una operación encubierta que va mas allá de un golpe militar en Honduras: Un golpe en contra de toda América Latina, el que solo puede ser visto como una operación político militar dirigida a frenar los avances democráticos de todo el continente y que pone en peligro a todos los gobiernos civiles, de izquierda, centro o derecha. No obstante, muchos gobiernos dan aún a Obama el beneficio de la duda y prefieren pensar que esta operación fue montada a sus espaldas.

Si la respuesta es “NO”, tendríamos o la intervención ilegal (En USA) de fuerzas políticas, militares o de inteligencia en las atribuciones y privilegios presidenciales frente a la política internacional, al atacar a otro Estado democrático amigo de USA y peor aún, la insubordinación ante la autoridad del presidente de Estados Unidos de sus subalternos en el aparto estatal (Civil, Militar o de inteligencia). En ambos casos una grave violación de las leyes mismas de Estados Unidos que requiere de una investigación desde el mismo “US stablishment” para determinar quiénes son los culpable y su posterior sanción.

Las consecuencias:
1.- Dilucidar lo anterior es de la mayor importancia. Si el Presidente Obama no sabía, además de insubordinación militar y golpe en Honduras, hubo también insubordinación y/o una forma de golpe de estado en USA en contra del presidente Obama, o peor aún, de parte de una fuerza o gobierno alterno en la obscuridad en ese país, con acceso a su aparato militar, quizás hasta a sus armas convencionales y de destrucción masiva, lo que les da
ría la posibilidad de derrocar o chantajear a cualquier gobierno del mundo o imponer una nueva era de neo fascismo planetario dirigido desde las sombras: Una situación de muy grave peligro para la seguridad internacional.
2.- En consecuencia tendríamos: Insubordinación de militares en Honduras, mas insubordinación en USA y a la autoridad presidencial de dos gobiernos democráticos con presidentes electos por el pueblo: Golpe de Estado en Honduras y algo parecido o en proceso en Estados Unidos.
5 Conclusiones y Acciones
1.- Aparte de lo necesario para la reinstalación incondicional, rápida y segura del presidente Zelaya en su cargo y castigar a los golpistas, no cabe ningún dialogo ni mediación con estos si no es para cumplir de inmediato con la decisión de la OEA expresada en un mandato muy claro a su Secretario Dr. Insulza, lo que no conviene atrasar, diluir, debilitar, desviar o revertir. La comunidad internacional debe exigir además a Estados Unidos la inmediata y exhaustiva investigación pública y determinación de responsabilidad de sus civiles o funcionarios estatales que hayan estado involucrados en el golpe, o hayan tenido conocimiento, o alentado o participado del mismo.
2.- Los acontecimientos en Honduras y la retardación de la exigencia continental para restablecer el orden constitucional en ese país, recomendaría que se revise y considere el retiro de las bases militares de Estados Unidos en A. Latina por peligrosas para sus incipientes democracias. Puede hacerse en el marco del Grupo de RIO o de la OEA. Asi mismo, conviene la revisión para fortalecer la Carta Democrática de la OEA, sus mecanismos y los de otras organizaciones regionales como el mismo Grupo de RIO.
3.- Se debe promover una nueva era de relaciones respetuosas entre gobiernos civiles y democráticos de A. Latina con Estados Unidos. Proscribir las dictaduras militares, los golpes de estado abiertos o encubiertos, los autoritarismos, la manipulación del estado de derecho y la democracia en la región. Son convenientes una conducta y retórica prudentes pero firmes, y evitar confrontación o conflicto innecesarios. Las reelecciones o el continuismo deben ser evitados cuando no sean respaldados de forma clara, limpia y mayoritaria por los ciudadanos. Dan además pretextos para desestabilizar a los países y para la intervención externa que busca revertir los avances democráticos de la región.
4.- Aparte de lo que los ciudadanos hondureños decidan internamente, los golpistas y sus cómplices deben ser perseguidos internacionalmente y castigados por la comunidad de naciones. Han puesto en peligro a las demás democracias del continente y del mundo, abriendo un negativo precedente que va mas allá de Honduras. Los delitos cometidos son imprescriptibles y perseguibles en cualquier país a donde lleguen. Han golpeado la seguridad vital de las otras naciones, en primer lugar de America Latina y su castigo ejemplar es imperativo para prevenir otros golpes de estado en el mundo.
5.- El enfrentamiento desigual entre la sociedad civil y las fuerzas armadas de Honduras muestra una vez mas que los pueblos están indefensos ante los golpes de estado, los ejércitos sublevados o los gobiernos autoritarios. Un curso preventivo y de auto defensa pasa por la organización y el fortalecimiento de organizaciones de la sociedad civil y la solidaridad internacional, que actúen en momentos de crisis, que por su misma existencia desincentiven los apetitos violatorios de la democracia, de la institucionalidad y del estado de derecho en America Latina, que sirvan de respaldo a los gobiernos democráticos y de contrapeso al golpismo, al autoritarismo y al militarismo. La defensa pasa además por avanzar en la unidad e integración de America Latina. Una nueva fase de la batalla por America Latina ha comenzado y se debe librar en los mas diversos escenarios.

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Al Lector:
.- Haga circular este documento a sus amigos, redes, medios de comunicación y a los gobiernos. La versión en ingles y español se encontrará en Observatorio de la Crisis

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(1).- En la base José “SOTO CANO” (Palmerola) se ubica la fuerza de tarea conjunta “BRAVO”, conformada por efectivos del ejercito, fuerza aérea, de seguridad y 1er. Batallón regimiento No 228 de la aviación de Estados Unidos. Tiene 600 efectivos militares de ese país, 18 aviones de combate HU-60, Black Hawk, Y CH-47 Chinook. El 31 de mayo del 2008, el presidente de Honduras anunció que sería utilizada para vuelos comerciales y se inició la construcción de una terminal civil financiada con fondos del ALBA. Con el ALBA ha habido conversaciones sobre la reserva petrolera del Rio Patuka, misma zona que un gobierno anterior (Maduro) había ofrecido a EEUU para construir otra base militar de ese país en la zona de la Mosquitia. En enero 2009 el presidente Zelaya envio carta personal al Presidente Obama reclamando por intervencionismo y llamando al nuevo gobierno a respetar el principio de no intervención. El Jefe de la Fuerza Aérea de Honduras General PRICE SUAZO, estudió y se graduó en 1995 en la Escuala de Las Américas (USA). El General Romeo Vasquez jefe del ejercito y cabeza del golpe, también es egresado de la misma escuela en los años 80. En esos años OTTO REICH (Cubano de la Fundación Nacional Cubana –Americana), Ex Subsecretario de Bush para A. Latina, OLIVER NORTH (escándalo Iran-Contras), y JOHN DIMITRI NEGROPONTE (Embajador de EEUU) y otros, utilizaron la base militar de PALMEROLA como plataforma de lanzamiento para la desestabilización de Nicaragua y la guerra de los 80s contra este país y se les atribuye en Honduras ser los operadores de Estados Unidos en el presente golpe militar en Honduras.. OTTO REICH se presentó recientemente al congreso de USA defendiendo el golpe militar y a la vez deslindando su responsabilidad e involucramiento en el mismo.
(2) Luego del Golpe en Honduras y siguiendo el mismo formato, una jueza en Bolivia presentó acusaciones en los tribunales contra el Presidente Evo Morales y luego en la OEA.

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Golpe Militar en Honduras: ¿Es también Contra Obama?

Dos hechos, tres escenarios, la respuesta, dos premisas, dos preguntas, dos consecuencias y 5 conclusiones.

Hechos: Honduras, 7.5 millones de habitantes, uno de los países más pequeños y pobres de A. Latina (60 % de pobreza), llamada “Banana Republic” por el control absoluto que ejerció la “United Fruit Company” de USA. Base de lanzamiento de operaciones militares abiertas y encubiertas de Estados Unidos contra otros países, sede de la base militar “Soto Cano” (Palmerola)(1) de este país, historia de golpes militares apoyados desde USA. Manuel Zelaya el presidente democráticamente electo, su casa asaltada por militares la madrugada del 28 de Junio 09, el presidente secuestrado por los militares, sacado violentamente en pijamas, montado en un avión, llevado a Costa Rica y dejado en la pista, se instala un gobierno de facto, cortan energía, comunicaciones, radio y televisión a la población, imponen restricciones a la libre movilización y demás libertades, la población desarmada se moviliza en oposición al golpe, el ejercito reprime, dispara, asesina o hiere a muchos ciudadanos en protesta pacífica y desarmados, múltiples violaciones de derechos humanos. Mis “delitos” dice el presidente derrocado:
.- Proponer una consulta a la población sobre si desea agregar una urna en las próximas elecciones presidenciales y preguntar al pueblo si desea o no revisar la constitución de la República y
.- Promover tímidas reformas sociales. A posteriori le acusan los golpistas de otros delitos que nunca presentaron como correspondía en el marco del estado de derecho de ese país. Los cómplices inmediatos, un grupo de políticos y ricos empresarios. El país paralizado por el movimiento popular, los golpistas aislados por la comunidad internacional.

Hechos: América Latina: Históricamente gobernada por dictaduras militares y golpes de estado dirigidos por los distintos gobiernos de Estados Unidos, en las últimas décadas evoluciona a la instalación de gobiernos democráticos, la mayoría progresistas con diferentes matices de izquierda, centro y derecha. Décadas de baños de sangre, torturas, asesinatos, escuadrones de la muerte, guerrillas y guerras quedan atrás ante los lentos avances democráticos y la instalación de gobiernos civiles. Los militares son enviados a sus cuarteles subordinados al mando de los civiles.

Tres escenarios:
1.- El golpe está limitado a Honduras y no ha habido apoyo, planificación, ni intervención de fuerzas externas: Ningún gobierno latinoamericano cree esto.
2.- El golpe es contra los avances democráticos de toda América Latina golpeando primero en uno de los eslabones más débiles de la cadena de naciones que construyen democracia en el continente, con la finalidad de controlar militarmente o cambiar a sus gobiernos civiles y revertir dichos avances: Todos los gobiernos de la región sospechan lo anterior, de ahí su respuesta inmediata condenando de forma unánime el golpe militar.
3.- Si este nuevo experimento funciona en América Latina, podría extenderse a otras regiones. En momentos de grave crisis y colapso mundial con Estados Unidos en primer plano, todo es posible, por eso el inmediato rechazo de todas las naciones en la ONU. (2)

La respuesta:

En 24 horas respondieron presidentes y cancilleres de 34 estados latinoamericanos en el SICA, Grupo de Rio, UNASUR, OEA (USA y Canadá incluidos), secundados luego por los 192 países de la ONU. En un hecho histórico sin precedente, gobiernos de diversas tendencias por unanimidad condenaron el golpe y exigieron la restitución del presidente derrocado. Por la universalidad y rapidez de la respuesta, pareciera que latinoamericanos primero y todos los países del mundo después, vieron en el golpe de Honduras un laboratorio experimental de fuerzas ocultas que podría extenderse a sus propios países, los desarrollados incluidos: Fresca aún en la memoria están el Nazismo y el fascismo, y de permitirse, podría inaugurar una ola neo-fascista en contra de la democracia planetaria.
2 premisas:
1.- En América Latina es impensable que el golpe en Honduras se haya dado sin apoyo desde Estados Unidos: De su aparato militar, de inteligencia y o político. Mas impensable es el que sin tal apoyo se hayan hasta ahora resistido a la unánime presión internacional y a la presión del pueblo de Honduras, llegando al extremo de masacrar una manifestación pacífica e indefensa. La unánime e histórica convergencia de condena de todos los gobiernos de izquierda, centro y derecha en la OEA más los 192 de la ONU lo confirman.
2.- Toda la comunidad internacional en general (ALBA, SICA, RIO, UNASUR, OEA y ONU) y en particular el presidente de Estados Unidos Obama y la secretaria de Estado Clinton, han rechazado el golpe y la insubordinación de los militares, reconocido al presidente Zelaya como el presidente legítimo de Honduras y se han sumado a la protesta mundial que exige su restitución y la sanción a los golpistas y sus crímenes.
2 preguntas incómodas:
1.- ¿Supieron de previo el Presidente Obama y la Sria Clinton de ese golpe militar en Honduras y de la posible participación de civiles o de estructuras militares, políticas o de inteligencia de USA?… ¿Autorizó el presidente dicha operación como hizo Kennedy cuando la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba?… ¿Lo supieron los diplomáticos y militares norteamericanos de servicio en Honduras?… ¿Participaron del golpe?
2.- ¿Si sabían por qué no lo impidieron en coherencia con las declaraciones del presidente Obama y la Sra. Clinton alrededor de la cumbre de presidentes en Trinidad y Tóbago?

Si la respuesta es “SI”, sabían, fue engañada toda la comunidad internacional y la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago solo fue un señuelo para tranquilizar al continente, mientras en Estados Unidos se preparaba una operación encubierta que va mas allá de un golpe militar en Honduras: Un golpe en contra de toda América Latina, el que solo puede ser visto como una operación político militar dirigida a frenar los avances democráticos de todo el continente y que pone en peligro a todos los gobiernos civiles, de izquierda, centro o derecha. No obstante, muchos gobiernos dan aún a Obama el beneficio de la duda y prefieren pensar que esta operación fue montada a sus espaldas.

Si la respuesta es “NO”, tendríamos o la intervención ilegal (En USA) de fuerzas políticas, militares o de inteligencia en las atribuciones y privilegios presidenciales frente a la política internacional, al atacar a otro Estado democrático amigo de USA y peor aún, la insubordinación ante la autoridad del presidente de Estados Unidos de sus subalternos en el aparto estatal (Civil, Militar o de inteligencia). En ambos casos una grave violación de las leyes mismas de Estados Unidos que requiere de una investigación desde el mismo “US stablishment” para determinar quiénes son los culpable y su posterior sanción.

Las consecuencias:
1.- Dilucidar lo anterior es de la mayor importancia. Si el Presidente Obama no sabía, además de insubordinación militar y golpe en Honduras, hubo también insubordinación y/o una forma de golpe de estado en USA en contra del presidente Obama, o peor aún, de parte de una fuerza o gobierno alterno en la obscuridad en ese país, con acceso a su aparato militar, quizás hasta a sus armas convencionales y de des
trucción masiva, lo que les daría la posibilidad de derrocar o chantajear a cualquier gobierno del mundo o imponer una nueva era de neo fascismo planetario dirigido desde las sombras: Una situación de muy grave peligro para la seguridad internacional.
2.- En consecuencia tendríamos: Insubordinación de militares en Honduras, mas insubordinación en USA y a la autoridad presidencial de dos gobiernos democráticos con presidentes electos por el pueblo: Golpe de Estado en Honduras y algo parecido o en proceso en Estados Unidos.
5 Conclusiones y Acciones
1.- Aparte de lo necesario para la reinstalación incondicional, rápida y segura del presidente Zelaya en su cargo y castigar a los golpistas, no cabe ningún dialogo ni mediación con estos si no es para cumplir de inmediato con la decisión de la OEA expresada en un mandato muy claro a su Secretario Dr. Insulza, lo que no conviene atrasar, diluir, debilitar, desviar o revertir. La comunidad internacional debe exigir además a Estados Unidos la inmediata y exhaustiva investigación pública y determinación de responsabilidad de sus civiles o funcionarios estatales que hayan estado involucrados en el golpe, o hayan tenido conocimiento, o alentado o participado del mismo.
2.- Los acontecimientos en Honduras y la retardación de la exigencia continental para restablecer el orden constitucional en ese país, recomendaría que se revise y considere el retiro de las bases militares de Estados Unidos en A. Latina por peligrosas para sus incipientes democracias. Puede hacerse en el marco del Grupo de RIO o de la OEA. Asi mismo, conviene la revisión para fortalecer la Carta Democrática de la OEA, sus mecanismos y los de otras organizaciones regionales como el mismo Grupo de RIO.
3.- Se debe promover una nueva era de relaciones respetuosas entre gobiernos civiles y democráticos de A. Latina con Estados Unidos. Proscribir las dictaduras militares, los golpes de estado abiertos o encubiertos, los autoritarismos, la manipulación del estado de derecho y la democracia en la región. Son convenientes una conducta y retórica prudentes pero firmes, y evitar confrontación o conflicto innecesarios. Las reelecciones o el continuismo deben ser evitados cuando no sean respaldados de forma clara, limpia y mayoritaria por los ciudadanos. Dan además pretextos para desestabilizar a los países y para la intervención externa que busca revertir los avances democráticos de la región.
4.- Aparte de lo que los ciudadanos hondureños decidan internamente, los golpistas y sus cómplices deben ser perseguidos internacionalmente y castigados por la comunidad de naciones. Han puesto en peligro a las demás democracias del continente y del mundo, abriendo un negativo precedente que va mas allá de Honduras. Los delitos cometidos son imprescriptibles y perseguibles en cualquier país a donde lleguen. Han golpeado la seguridad vital de las otras naciones, en primer lugar de America Latina y su castigo ejemplar es imperativo para prevenir otros golpes de estado en el mundo.
5.- El enfrentamiento desigual entre la sociedad civil y las fuerzas armadas de Honduras muestra una vez mas que los pueblos están indefensos ante los golpes de estado, los ejércitos sublevados o los gobiernos autoritarios. Un curso preventivo y de auto defensa pasa por la organización y el fortalecimiento de organizaciones de la sociedad civil y la solidaridad internacional, que actúen en momentos de crisis, que por su misma existencia desincentiven los apetitos violatorios de la democracia, de la institucionalidad y del estado de derecho en America Latina, que sirvan de respaldo a los gobiernos democráticos y de contrapeso al golpismo, al autoritarismo y al militarismo. La defensa pasa además por avanzar en la unidad e integración de America Latina. Una nueva fase de la batalla por America Latina ha comenzado y se debe librar en los mas diversos escenarios.


Al Lector:
.- Haga circular este documento a sus amigos, redes, medios de comunicación y a los gobiernos. La versión en ingles y español se encontrará en Observatorio de la Crisis


(1).- En la base José “SOTO CANO” (Palmerola) se ubica la fuerza de tarea conjunta “BRAVO”, conformada por efectivos del ejercito, fuerza aérea, de seguridad y 1er. Batallón regimiento No 228 de la aviación de Estados Unidos. Tiene 600 efectivos militares de ese país, 18 aviones de combate HU-60, Black Hawk, Y CH-47 Chinook. El 31 de mayo del 2008, el presidente de Honduras anunció que sería utilizada para vuelos comerciales y se inició la construcción de una terminal civil financiada con fondos del ALBA. Con el ALBA ha habido conversaciones sobre la reserva petrolera del Rio Patuka, misma zona que un gobierno anterior (Maduro) había ofrecido a EEUU para construir otra base militar de ese país en la zona de la Mosquitia. En enero 2009 el presidente Zelaya envio carta personal al Presidente Obama reclamando por intervencionismo y llamando al nuevo gobierno a respetar el principio de no intervención. El Jefe de la Fuerza Aérea de Honduras General PRICE SUAZO, estudió y se graduó en 1995 en la Escuala de Las Américas (USA). El General Romeo Vasquez jefe del ejercito y cabeza del golpe, también es egresado de la misma escuela en los años 80. En esos años OTTO REICH (Cubano de la Fundación Nacional Cubana –Americana), Ex Subsecretario de Bush para A. Latina, OLIVER NORTH (escándalo Iran-Contras), y JOHN DIMITRI NEGROPONTE (Embajador de EEUU) y otros, utilizaron la base militar de PALMEROLA como plataforma de lanzamiento para la desestabilización de Nicaragua y la guerra de los 80s contra este país y se les atribuye en Honduras ser los operadores de Estados Unidos en el presente golpe militar en Honduras.. OTTO REICH se presentó recientemente al congreso de USA defendiendo el golpe militar y a la vez deslindando su responsabilidad e involucramiento en el mismo.
(2) Luego del Golpe en Honduras y siguiendo el mismo formato, una jueza en Bolivia presentó acusaciones en los tribunales contra el Presidente Evo Morales y luego en la OEA.

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La Crisis Financiera: Raíces, Razones, Perspectivas

La crisis financiera actual ha sido anunciada desde hace tiempo por muchos economistas marxistas o no, pues las condiciones fueron creadas desde la aceleración del movimiento de desregulación de los mercados monetarios y financieros. No es posible determinar con precisión cuándo comenzó, pero sí estamos seguros de que primero afectó a México en 1994 –en el momento de su integración al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica-, después a los países “emergentes” de Asia (Corea del Sur, Tailandia, Malasia…), Rusia y Brasil en 1997-98, y finalmente a Argentina en el 2001. Si las perturbaciones actualmente observadas en el sector inmobiliario de Estados Unidos tuvieron su propia dinámica de burbuja autónoma, deben ser interpretadas además como la continuación de los problemas no resueltos en el momento de la implosión en el 2001 de la burbuja de la “nueva economía”, cuya repercusión fue múltiple y a escala mundial.

El 9 de agosto de 2007, el Banco Central Europeo decidió conceder nuevos créditos al sistema bancario por un monto de $30 mil millones. La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) hizo lo mismo con $24 mil millones, seguido por el Banco de Japón con $8,4 mil millones. El objetivo de estas intervenciones que sobrepasarían finalmente los $ 350 mil millones en cinco días – era evitar una penuria de liquidez y detener la caída de los precios bursátiles, significativa después de la suspensión de la actividad de muchos fondos especulativos del BNP Paribas (banco francés) usados en inmobiliarios. Durante el segundo semestre del año, los mercados financieros se mantuvieron muy volátiles en cada anuncio de pérdida registrada por los grandes bancos estadounidenses, como el Citigroup o Morgan and Stanley, al tiempo que el Banco de Inglaterra sacaba a flote al Northern Rock el cual enfrentaba una “avalancha bancaria” –la primera en un país del Norte desde hacía cerca de un año, antes de nacionalizarla en febrero de 2008.

El 21 de enero de 2008, fue otro día de pánico para las finanzas en el mundo, justo después del descubrimiento de un fraude record en la Sociedad General, (otro Banco francés). Las bolsas habían descendido: -7,2% en Frankfort, -6,6% en São Paulo, -6,3% en Paris, -5,5% en Londres, -5,4% en México, -5,1% en Shanghai, -3,9% en Tokyo… El próximo día, la Fed reducía de una manera muy agresiva su tasa de interés (prime rate) de 4,25% a 3,50%, y luego a 3,0%. Los planes de rescate desarrollados por los consejeros del presidente George W. Bush no eran propicios: uno se proponía ayudar a los hogares en dificultades a rembolsar sus créditos inmobiliarios, pero aún así era muy limitado; el otro estaba dirigido a transferir una parte de los impuestos, pero solo concernía por definición las rentas suficientemente elevadas… La crisis inevitablemente se extendía.

Los orígenes profundos de la Crisis: capital ficticio, Estado, empresas y sobre acumulación del capital dinero.

La crisis económica es un modo de funcionamiento normal del sistema capitalista, aún cuando, en cada período histórico, sus factores de desarrollo y mecanismos puedan cambiar. Desde el desmantelamiento del cuadro de Bretton Woods, el sistema de crédito a sufrido cambios considerables, con una notable creación de productos financieros derivados, (los cuales pueden derivar otros títulos de créditos o de contratos sobre los precios futuros de activos). La desregulación e integración de bolsas y bancos en el seno del mercado globalizado han desplazado el centro de gravedad del poder hacia las grandes finanzas, cuyos diktats se impusieron sobre la lógica económica. El sistema de crédito que comprende no sólo a los bancos sino también a las bolsas, las compañías de seguros, los fondos de pensión, los fondos de inversión especulativa (hedge funds) y otras instituciones de la misma naturaleza, constituyen el lugar de creación del “capital ficticio” –el Estado y las empresas son los dos extremos de la cadena. Marx, en el volumen III del Capital, identificó en el capital bancario, las acciones de la bolsa y las deudas públicas como principales formas adquiridas por el capital ficticio. Hoy, conviene adicionar los productos derivados y contratos sobre la tasa de cambio, tasa de interés, precios bursátiles… Estos títulos tienen como origen la sobre acumulación de capital de dinero de los años 1960-70, y por supuesto los eurodólares y petrodólares sobre el mercado interbancario. Después del “golpe” de la Fed en octubre de 1979 (aumento brutal de las tasas de interés), que marca el regreso del poder de las finanzas, la expansión de ese capital provocó la crisis de la deuda externa de los años ’80, en parte de México en 1982.

Las tentativas de la salida de la crisis tomaron la forma de desregulación financiera y de titrisación de los créditos. Las deudas externas (públicas y privadas) consolidadas en el conjunto de países del mundo estuvieron estimadas en $5 260 millones al cierre del 2004. A finales del 2007, las reservas –incluyendo aquellas financiadas por las deudas internas- acumuladas por el BRIC (Brasil, Rusia, India y China), Japón, Corea del Sur y México, sobrepasaban los $3 600 millones. La mayoría de las deudas en cuestión están transformadas en capital ficticio y mercantilizado, mientras que las reservas son convertidas en préstamos, sobretodo para que el gobierno de los EE.UU. cubra sus déficits gemelos (finanzas públicas y pagos exteriores). Pero para lo que es de solo compartimiento, divisas de mercados de productos derivados, por ejemplo, los importes promedios cambiados eran del orden de los $3 200 millones por día. Según el Banco de Reglamento Internacional, las ventas cotidianas de contratos derivados llamados “over-the-counter” (OTC, i.e. negociados directamente entre agentes privados, sin intermediario) eran de $4 200 millones en el 2007. Al comparar, para ese año 2007, el producto interno bruto agregado, calculado en paridades de poderes de compra, alcanzaba los $65 820 millones, las exportaciones y las importaciones totales respectivamente de $13 720 millones y $13 640 millones.

Es lógico entonces constatar que una parte creciente del capital ficticio deviene parasitario, porque su importe sobrepasa en gran medida aquel destinado a la reproducción del capital industrial. A pesar de que no contribuye, ese capital se beneficia de una redistribución de plus-valor y alimenta la creación del capital ficticio como medio de su propia remuneración. En consecuencia, la crisis financiera deberá lógicamente desvalorizar un importe absolutamente gigantesco de ese capital ficticio parasitario para llegar a reactivar un nuevo ciclo de acumulación del capital. Sin embargo, las contradicciones del sistema mundial capitalista son tan fuertes en el presente que tal desvalorización tiene el riesgo de empujar hacia un hundimiento, cuyas consecuencias económicas, sociales y políticas no podrían ser medidas por ningún experto.

Las manifestaciones actuales de la crisis: razones legítimamente financieras
1) La crisis inmobiliaria actual es el resultado de años de acumulación de capital ficticio. Comenzó en EE.UU. por la concesión de préstamos a hogares endeudados para devenir propietarios de sus alojamientos. Los Bancos comerciales o instituciones especializadas en el financiamiento inmobiliario acordaron créditos con hipotecas que transformaron en título
s para la creación de nuevos productos derivados vendidos en el mercado financiero. Al hacer esto, atenuaban los riesgos de defecto de pago, inflaban la capacidad de préstamo de hogares, dopaban los créditos y orientaban artificialmente los precios de inmobiliario hacia el aumento. Entre finales del 2004 y principios de 2006, de forma creciente se concedieron préstamos a familias pobres, que solo disponían de pequeñas rentas y que no tenían plazos favorables de reembolsos (“subprime”), en forma de contrato que previeran tiempo de resistencia a las tasas de interés muy bajas (de 1 a 2%) al principio y brutalmente altas después de dos años (casi siempre a más del 15%). Los productos derivados afectados eran mucho más aceptados y atractivos para los mercados financieros de los cuales ciertas instituciones financieras (compañías de seguro) se servían para crear otros instrumentos compuestos, los cuales eran mercantilizados en aras de asegurar a la vez una refinanciación y participación en los intereses, y que las agencias privadas de anotación de las instituciones financieras capitalistas, supuestas a evaluar y clasificar los riesgos, les decretaran las “mejores notas” –a vece superiores a las atribuidas a los bonos del Tesoro francés. En EE.UU., esos productos eran comprados por los colectivos locales e incluso las escuelas, en las que los tesoreros pensaron que era posible hacer fructificar sus remanentes…
2) La crisis estalló cuando una masa crítica de deudores comenzó a enfrentar serias dificultades para rembolsar sus préstamos, a causa del efecto de la subida de las tasas de interés determinadas por la Fed –para financiar los gastos enormes relacionados con las guerras de Irak y Afganistán. En un contexto donde el precio de los títulos compuestos y los riesgos efectivos son mal evaluados, los problemas se desplazan rápidamente del sector de las “subprimes” hacia el de inmobiliarios y luego al de créditos solventes (“primes”). La explosión de la burbuja de productos adosados a las hipotecas inmobiliarias contamina así lógicamente otros segmentos de mercados financieros, y desde aquí, el mercado monetario propiamente dicho. Las razones de la crisis son sin embargo totalmente financieras: las dificultades de defecto de pago encontradas por muchas familias son también y sobretodo debido a políticas neoliberales que provocan el rigor salarial, prolongación del tiempo de trabajo, precarización de empleos y la inseguridad de condiciones de vida, en la esfera productiva real.
3) El sistema monetario y financiero hoy presenta tres profundas paradojas. Una de ellas es la ilusión según la cual es posible encontrar solución siguiendo la gestión neoliberal de la crisis de la expansión del capital. Sin embargo una burbuja (nueva economía fundada sobre la base de las tecnologías de la comunicación) estalla solo para formar otra (inmobiliaria), aún más peligrosa. Las soluciones –por supuesto en el marco de las reglamentaciones de Bâle II– permanecen “endógenas” y confiables en el mercado, sin imponerle límites por mecanismos externos a la lógica de maximización de la ganancia. Una segunda paradoja es la aparición de una crisis de liquidez financiera, como durante el verano de 2007, en una economía mundial que experimenta una sobre liquidación financiera. La sustitución de una división negociada del valor agregado entre salarios y ganancias por una espiral de sobre consumo y sobre endeudamiento de hogares, imposibilita una resorción de los desequilibrios estructurales sin romper el motor del crecimiento y evitar el estancamiento. La tercera paradoja: los Bancos centrales “independientes” rechazan todo intervencionismo del estado, pero intervienen, masivamente desde que el sistema es amenazado. Además la medida de la inflación continúa ignorando los precios exorbitantes de los activos…

Movimientos de relaciones sociales y perspectivas en término de lucha de clases.

Como siempre en las crisis capitalistas, la burguesía no acepta, por necesidad sistémica, la desvalorización de una parte del capital acumulado –tratando de no registrar pérdidas pesadas. Las crisis son entonces momentos en el curso en los cuales fracciones del capital, generalmente menos productivas y/o innovadoras y presentando los créditos más riesgosos, quiebran para ser incorporadas a una estructura de propiedad más concreta. De esta forma, las clases dominantes capitalistas salen de ella más fuertes que nunca -aún si una parte de la burguesía se convierte en clase media. En cada reorganización de la dominación del capital en el siglo XX, el mejoramiento de políticas macro económicas le permiten al sistema dotarse de instituciones e instrumentos más eficaces, a fin de atenuar los efectos devastadores de su propia crisis, pero sin evitar la exacerbación de sus contradicciones internas y una convergencia hacia el estancamiento, incluyendo la depresión.

Los peores efectos de la crisis actual en EE.UU. serán sufridos por los más pobres. Muchas familias suplementarias perderán sus viviendas (ya existen 2,5 millones registrados hasta el momento). La tasa de explotación de la fuerza de trabajo, el desempleo y la pobreza van a aumentar, mientras que el poder de compra de los salarios tendrá tendencia a disminuir. Sin la universalización de los sistemas de salud y asignación de empleo, las condiciones de vida serán aún más difíciles. La desvalorización del capital ficticio corre el riesgo de agravar los problemas financieros de muchas colectividades locales y ciertos estados federales, y arruinar hogares que hayan conservado sus ahorros de fondos de pensiones o seguros de salud quebrados (como Enron). A través de las cadenas de transferencias de excedentes del Sur hacia el Norte, la crisis golpeará por repercusión a los países pobres y las fuerzas de trabajo de la periferia. La situación actual es más compleja por el hecho de que un cierto número des gobiernos de países del Sur, los cuales poseen importantes reservas de cambio, ayudan de facto a aquellos de EE.UU. a evitar un hundimiento general. Una depreciación del dólar implicaría la desvalorización de sus propias reservas oficiales. Varios países por otra parte ya ayudaron a grandes bancos en dificultades por intermedio de sus fondos soberanos.
¿La profundización de la crisis en los Estados Unidos, combinada con su próxima derrota en Irak, podría erosionar su hegemonía planetaria – en beneficio de China?

En términos de lucha de clases, una crisis sistémica abre teóricamente la oportunidad de lanzar la revolución y de que la burguesía tome el poder político y económico. Pero en la práctica, las organizaciones de trabajadores, partidos, sindicatos, o incluso, movimientos sociales, siguen siendo desprovistos de las estructuras, direcciones y programas indispensables para reactivar la lucha por el socialismo. Quizás solo América Latina ofrece hoy espacios para proyecciones revolucionarias y transiciones socialistas del siglo XXI. El hecho de que los pobres sean los que más sufran los efectos de la crisis capitalista implica el riesgo de que acepten someterse a la ideología dominante y apoyen medidas anticrisis pero pro sistema, lo que implica, lógicamente, la subida de la tasa de explotación. Por ejemplo, el pensamiento único del capital substituyó a la lucha por la emancipación total de los trabajadores, la del derecho al empleo, en el estricto marco del sistema capitalista, por la del derecho a ser explotado. Las crisis es un momento en el que es posible empujar las contradicciones del sistema al máximo, hasta el final de la dominación del
capital y las clases dirigentes – es decir, hasta la destrucción, no de los medios de producción, sino de las relaciones capitalistas de producción. Por consiguiente, es urgente reconstruir procesos de pensamiento y acción sobre las transiciones socialistas, contra la explotación del trabajo y a favor del fin del capitalismo.

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Capital especulativo versus capital financiero

Imprescindible artículo de dos economistas marxistas brasileños para iniciarse en la comprensión de los mecanismos financieros de apropiación de plusvalía así como la recuperación y desarrollo teórico del concepto marxista de “capital ficticio”
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Capitalismo especulativo y alternativas para América Latina

Cualquier respuesta mínimamente respetable sobre el futuro de las sociedades latinoamericanas, especialmente sobre sus perspectivas económicas de medio y largo plazo, presupone un diagnóstico adecuado sobre la etapa actual del capitalismo mundial y sobre su probable trayectoria en las próximas décadas. Pocos cuestionan hoy el hecho de que vivimos, desde más o menos la mitad… ( Leia mais » )

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