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Grecia podría abrir el camino a Europa para dejar atrás la larga noche neoliberal

«Todas las deudas acumuladas debidas al Memorándum son ilegítimas» «Apoyaremos todos vuestros esfuerzos» En 2007, en Quito, un grupo de expertos se quedaron sin habla al entrar en sus habitaciones del hotel: cajas enteras de documentos del ministerio de Economía, correspondientes al periodo anterior a la presidencia de Rafael Correa habían simplemente desaparecido. Estos expertos… ( Leia mais » )

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La crisis de la deuda en la Unión Europea, ¿Llegó la crisis a su apogeo?

(Resumen) Credit Default Swap significa literalmente permutación del impago que debería permitir al poseedor de una obligación obtener una indemnización del vendedor del CDS en el caso de que el emisor de la obligación se declare en default, o sea, en suspensión de pagos, ya sea un poder público o una empresa privada. El condicional… ( Leia mais » )

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En el ojo del huracán: la crisis de la deuda en la Unión Europea

Antes de que comenzaran los ataques especulativos contra Grecia, este país podía obtener préstamos a tipos muy ventajosos, sobre todo de los banqueros, pero también de otros inversores institucionales (las compañías de seguros, los fondos de pensión, los que en la jerga se llama inversores institucionales. Todos se ofrecían a prestarle dinero. Desde que estalló… ( Leia mais » )

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La crisis de la deuda en la Unión Europea, ¿Llegó la crisis a su apogeo? (Resumen)

Credit Default Swap significa literalmente permutación del impago que debería permitir al poseedor de una obligación obtener una indemnización del vendedor del CDS en el caso de que el emisor de la obligación se declare en default, o sea, en suspensión de pagos, ya sea un poder público o una empresa privada. El condicional es… ( Leia mais » )

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Revolución keynesiana y contrarrevolución neoliberal

Mondialisation.ca, Le 28 septembre 2009
Serie: Una mirada al retrovisor para comprender el presente [1]

Con la crisis de los años treinta se desarrolló pragmáticamente una nueva ola de críticas a las tesis neoclásicas. El movimiento de crítica fue internacional y participaron de él políticos, economistas de diferentes filiaciones, burgueses progresistas, socialistas, marxistas. Frente al desempleo de masas y a la depresión, medidas como las propuestas de ejecución de grandes obras públicas, planes presupuestarios de reactivación anticíclica, e incluso la expropiación de bancos fueron puestas en marcha por personalidades y movimientos muy diversos: el doctor Schacht en Alemania; el plan del socialista Deman en Bélgica (1933); las propuestas de los fundadores de la escuela de Estocolmo sostenidas por los socialdemócratas suecos; las de los socialistas fabianos y de J. M. Keynes en Gran Bretaña; los trabajos de J. Tinbergen en los Países Bajos; los de Frisch en Noruega; las investigaciones en Francia del Grupo X-crisis; la presidencia de Lázaro Cárdenas en México (1935-1940); el New Deal en Estados Unidos del presidente Roosevelt, elegido en 1932.

Estas diferentes propuestas y políticas pragmáticas tuvieron, en parte, una formulación teórica en la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero de J. M. Keynes en 1936.

La revolución keynesiana

Los trabajos preparatorios de Keynes (1883-1946) que convergen en la Teoría General estuvieron marcados por la necesidad de encontrar una solución, compatible con el mantenimiento del sistema capitalista, para la crisis generalizada del sistema. Fueron parcialmente el fruto de un amplio trabajo colectivo y dieron lugar a elaboraciones colectivas e individuales que culminaron en corrientes keynesianas diferentes, a veces totalmente opuestas. Algunas se aproximan al análisis de Marx (por ejemplo, el polaco M. Kalecki, que además ya había formulado antes de Keynes algunos elementos clave de la Teoría General , y la inglesa Joan Robinson ), mientras que otros se fueron aproximando progresivamente a las tesis liberales combatidas por Keynes.
J. M. Keynes declara en uno de sus textos que debía mucho al filósofo inglés Georges Edward Moore, ya que éste le enseñó a liberarse de la moral predominante de su época y «protegió al conjunto de nosotros de esta reductio ad absurdum final del benthanismo conocido bajo el nombre de marxismo».[2]

Keynes desarrolló una actividad política activa desde la Primera Guerra Mundial. Empleado del Tesoro británico, participó activamente en las negociaciones del Tratado de Versailles que dio fin a la primera guerra mundial (1918). Al oponerse a la magnitud de las reparaciones exigidas a Alemania, renunció a la delegación británica y a continuación publicó la obra titulada Las Consecuencias Económicas de la Paz (Keynes, 1919).

En 1926, en su ensayo titulado El final del laisser-faire, afirmaba, refutando a Adam Smith: «No es correcto de ningún modo deducir de los principios generales de la economía política que el interés personal debidamente entendido obra siempre en favor del interés general».[3]

En los años veinte, Keynes atacó la política del gobierno conservador dirigido por Winston Churchill. Se opuso a la política liberal, que había desencadenado una huelga de mineros y posteriormente una huelga general en 1926. Desde ese momento defendió una política de fuertes inversiones públicas. Apoyó al partido liberal, pero mantuvo relaciones de simpatía con el partido laborista. En 1929 fue nombrado por el gobierno laborista, surgido de la derrota de conservadores y liberales, miembro de la Comisión McMillan , encargada de estudiar la situación económica. En 1930 sería consejero del mismo gobierno. La crisis económica, que se acentuó tras el crash de Wall Street de 1929, lo condujo a elaborar un análisis del empleo, del interés y de la moneda que refuerza su convicción en favor de una intervención activa de los poderes públicos. Para suplir la insuficiencia de la demanda, estos deben aumentar sus gastos y relanzar así la economía y el empleo.

A partir de esta época mantuvo una amplia polémica con von Hayek. Aunque éste rechazaba algunas tesis de Smith, Ricardo, Walras y Jevons, que lo hace coincidir con algunas posiciones de Keynes, desarrolló junto a Ludwig von Mises (1881-1973) un pensamiento ultraliberal opuesto en lo esencial a la revolución keynesiana. Para Keynes y sus partidarios, la causa última de la gran depresión era el hundimiento de la inversión. Por el contrario, para von Hayek y sus colegas la causa de la crisis económica era la superinversión provocada por una política monetaria laxista. Para Keynes era necesario desarrollar el consumo y la inversión mediante una fuerte intervención pública. Para von Hayek, la intervención pública desviaba los fondos disponibles para la inversión privada. Para Keynes había que subir los salarios para estimular el consumo. Para von Hayek, era preciso bajar los salarios si se quería restablecer el pleno empleo. La polémica se publicaba en la prensa británica en 1932 (The Times, 17 y 19 de octubre de 1932).
Keynes opinaba que se debía desarrollar una política que redujera al mismo tiempo una tasa de desempleo muy elevada y una distribución muy desigual de los ingresos. Si los poderes públicos no perseguían los objetivos de pleno empleo y de reducción de las desigualdades, según él, era grande el riesgo de ver un fascismo triunfante, o el comunismo bolchevique. Uno de los objetivos de las políticas públicas debía ser la reducción de los tipos de interés elevados que desvían hacia las finanzas los recursos disponibles. Disminuyendo los tipos de interés se procuraba tender a la eutanasia de los rentistas, plaga del capitalismo. Al mismo tiempo, Keynes declaraba que las consecuencias de su teoría «son moderadamente conservadoras dado que si bien indica la importancia vital de establecer algunos controles centrales en ámbitos que hoy se dejan completamente en manos de la iniciativa privada, deja aún en estas manos muchos campos de actividad». Plantea que su teoría «no defiende francamente un sistema de socialismo de Estado, que controlaría la mayor parte de la vida económica de la comunidad».[4]
Las posiciones de Keynes encontraron una aplicación práctica en diferentes regiones del mundo hasta los años setenta y siguieron influyendo en numerosos economistas tales, como Samuelson, Galbraith, Tobin, Prebish.

La preparación de la contrarrevolución ultraliberal

Se produjo una fuerte reacción a las políticas de intervención activa de los poderes públicos para sostener la demanda y aproximarse al pleno empleo desde el momento en que fueron concebidas. F. von Hayek y L. von Mises se emplearon a fondo intentando demoler las propuestas de Keynes desde inicios de la década del treinta. «Desde 1945, en diversos medios académicos y círculos del mundo de los negocios, surgen en paralelo proyectos buscando reunir defensores cualificados del liberalismo a fin de organizar una respuesta de conjunto a los partidarios del intervencionismo del Estado y del socialismo. Citamos tres centros donde se organiza esta nueva resistencia de postguerra: el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales (IUAEI) de Ginebra, la London School of Economics (LSE) y la Universidad de Chicago».[5]. Al finalizar la segunda guerra mundial{_
VIR_} von Hayek enseñaba en la London School , y fundó con von Mises, en 1947, la Sociedad del Mont-Pèlerin. La primera reunión, en la que participaron 36 personalidades liberales, tuvo lugar en abril de 1947 en el Hôtel du Parc en la localidad de Mont-Pèlerin, cerca de Vevey, Suiza. Fue financiada por banqueros y patronos de la industria suiza. Tres importantes publicaciones de Estados Unidos (Fortune, Newsweek y The Reader’s Digest) enviaron delegados. Por otra parte, The Reader’s Digest acababa de publicar una versión resumida de una obra clave de von Hayek, Camino de servidumbre, donde se encuentra el pasaje siguiente: «Es la sumisión del hombre a las fuerzas impersonales del mercado que, en el pasado, hizo posible el desarrollo de una civilización que sin esto no habría podido hacerlo; es por la sumisión que participamos cotidianamente en la construcción de algo más grande que lo que todos nosotros podemos comprender plenamente».[6] En dicho encuentro participaron economistas y filósofos de derecha de diferentes «escuelas de pensamiento». «Al terminar este encuentro se fundó la Sociedad de Mont-Pèlerin, una especie de francmasonería neoliberal, bien organizada y consagrada a la divulgación de las tesis neoliberales, con reuniones internacionales regulares».[7] Citaremos entre los miembros activos de esta sociedad desde los primeros años a von Hayek, von Mises, Maurice Allais, Karl Popper, Milton Friedman.
La Sociedad de Mont-Pèlerin se constituirá en un think tank de la contraofensiva neoliberal. Muchos de sus miembros obtendrían el premio «Nobel de economía» (Hayek en 1974, Friedman en 1976, Allais en 1988).

Enlace conel texto original : Révolution keynésienne et contre-révolution néo-libérale

Traducido por Griselda Pinero y Raul Quiroz

Bibliografía

Anderson, Perry. «Historia y lecciones del neoliberalismo», Universidad de California, Los Angeles, www.correntroig.org/IMG/pdf/neoliberalismo_P_Anderson.pdf

Beaud, Michel y Dostaler, Gilles. La Pensée économique depuis Keynes, Editions du Seuil, París 1996.

Friedman, Milton. La economía monetarista, Editorial Gedisa, Barcelona, 1992

Galbraith, John Kenneth. El crac del 29, Editorial Arial, Barcelona , 2005.

GREENSPAN, Alan, La era de las turbulencias, Ediciones B, Barcelona, 2008

Hayek, Friedrich August von, Camino de servidumbre, Alianza Editorial, S.A., Madrid, 2008.

Keynes, John. M. Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, Fondo de Cultura Económica de España, S.L., Madrid, 1980.

Marx, Karl. Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse), 1857-1858, Siglo Veintiuno Editores, México, volumen 1 (2007), volumen 2 (2007), volumen 3 (1998)..

Marx, Karl. El Capital, obra completa, Ediciones Akal, Madrid, 2000.

Prebisch, Raúl. 1981. Capitalismo periférico, Crisis y transformación, Fondo de Cultura Económica, Mexico, 1984.

Robinson, Joan. 1956. La Acumulación de capital, Fondo de Cultura Económica, Mexico –Buenos Aires, 1960.

Robinson, Joan. 1970. Libertad y Necesidad, Siglo XXI, Mexico.

SMITH Adam. Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, Edicones Orbis S.A., Barcelona, 1983

Tobin, J. 1978. « A Proposal for International Monetary Reform », The Eastern Economic Journal, juillet-octobre 1978.

Udry, Charles-André. 1996. “Los Origenes del neoliberalismo: F von Hayek : el apostol del neoliberalismo”, Desde los Cuatro Puntos, n°1, Mexico, 1997.

Zinn, Howard. 1966. New Deal Thought, Hackett Publishing Company, Indianapolis , 2003, 431 p.

[1] La primera parte de esta serie«Una mirada al retrovisor para comprender el presente» fue publicada el 11 de junio de 2009 en el sitio www.cadtm.org, con el título «Adam Smith está más cerca de Karl Marx que de los neoliberales que actualmente lo ensalzan» http://www.cadtm.org/Adam-Smith-esta-mas-cerca-de-Karl,4461; la segunda parte titulada «La obstinada ideología neoliberal apareció el 15 de junio y la tercera parte, «El eclipse liberal de los años treinta a los años setenta del siglo xx», el 24 de junio; «La obstinada ideología neoliberal»; la tercera parte “El eclipse liberal de los años treinta a los años setenta del siglo XX” se publico el 24 de junio 2009 http://www.cadtm.org/El-eclipse-liberal-de-los-anos; la cuarta parte “El impetuoso retorno de la ideología liberal en los años setenta” se publico el 21 de septiembre 2009 http://www.cadtm.org/El-impetuoso-retorno-de-la
[2] Citado por M. Beaud y G. Dostaler, La Pensée économique depuis Kaynes, Editions du Seuil, Paris 1996, p. 37
[3] Idem, p.40
[4] John M Keynes, «Notas finales sobre la filosofía social a que podría conducir la Teoría General », Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, Fondo de Cultura Económica de España, S.L., Madrid, 1980
[5] Charles-André Udry,. «Los Origenes del neoliberalismo: F von Hayek: el apostol del neoliberalismo», Desde los Cuatro Puntos, n°1, Mexico, 1997,
[6] Friedrich von Hayek, Camino de servidumbre, Alianza Editorial, Madrid, 2008.
[7] Perry Anderson, «Historia y lecciones del neoliberalismo», Universidad de California, Los Angeles. www.correntroig.org/IMG/pdf/neoliberalismo_P_Anderson.pdf

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La gran transformación desde los años ochenta hasta la crisis actual, tanto en el Sur como en el Norte

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Después de la segunda guerra mundial, en el Norte las décadas de los cincuenta y sesenta estuvieron marcadas por un fuerte crecimiento económico (años llamados los «Treinta gloriosos») que permitió a los trabajadores conquistar, por la lucha, importantes avances sociales, como un aumento neto del nivel de vida, la consolidación del sistema de seguridad social, mejora de los servicios públicos, en especial la educación y la sanidad, etc. El Estado procedió también a efectuar numerosas nacionalizaciones, lo que reforzó su poder de intervención económica. Las poblaciones se beneficiaron mucho, más que antes, de la riqueza creada en el nivel nacional, mientras aumentaba la parte correspondiente a los salarios en la renta del país.

Al mismo tiempo, en el Sur, mientras los países latinoamericanos se encontraban en una fase de rápida industrialización, se proclamaba —al menos oficialmente— la independencia de la mayor parte de los países africanos y asiáticos. Algunos de ellos trataron de conseguir una autonomía política y económica real (unos, como la India, Indonesia y Egipto, respetando el sistema capitalista, mientras otros, como China, Vietnam y Cuba, rompiendo con éste), pero la gran mayoría de los nuevos países independientes estaban, y siguen estando, sometidos a la autoridad de una gran potencia, a menudo la antigua metrópoli.

La deuda es uno de los factores más poderosos de este sometimiento, pues en el momento en que la administración y el ejército de los países colonizadores abandonaban físicamente el país que conquistaba su independencia, los gobiernos de los nuevos Estados eran incitados a endeudarse masivamente. Los acreedores aparentaban ignorar la malversación —aunque incluso la alentaban—que las clases dirigentes locales hacían de los fondos recibidos. Los países del Sur, cada vez más endeudados, debían aumentar continuamente su producción para la exportación, y obtener así las divisas necesarias para el reembolso de la deuda. Actuando de este modo, comenzó entre ellos una competencia para poner en el mercado bienes primarios (algodón, café, cacao, bananas, azúcar, cacahuete y otras oleaginosas, minerales…) que la economía de los países del Norte necesitaba. Esta superproducción sería dramática para la evolución del precio de estos bienes, tanto más cuando los países del Norte sufrieron, a partir de 1973, la primer gran recesión después de la segunda guerra mundial.

Los años ochenta del siglo pasado estuvieron marcados por un cambio en las relaciones de fuerza, tanto entre los países industrializados y los de la Periferia como entre los capitalistas y los asalariados. Fue el resultado de la combinación de varios factores:
1.- La decisión de Paul Volcker, actual consejero económico de Barack Obama, por la que aumentó brutalmente el tipo de interés a partir de fines del año 1979, cuando era director de la Reserva Federal de Estados Unidos.
2.- El «contragolpe petrolero» de 1981 que puso fin a una política de precios elevados de los bienes primarios favorable a los países exportadores de la Periferia. (Todos los precios de las materias primas y de los productos del agro sufrieron una continuada tendencia a la baja desde 1981 hasta comienzos del año 2000.)
3.- La ofensiva general de los gobiernos de Margaret Thatcher y de Ronald Reagan contra los asalariados, en el marco de la crisis económica generalizada entre 1980 y 1982. Las relaciones de fuerza se deterioraron ostensiblemente, tanto para los países de la Periferia como para los asalariados.

México (seguido más tarde por otros países de Latinoamérica) al sentirse acorralado por tener que desembolsar el servicio de la deuda con unos ingresos fiscales menguantes, paró momentáneamente el pago de su deuda en agosto de 1982 |1|: era la «crisis de la deuda», que afectaría a todos los países del Sur con el paso de los años. El nudo corredizo se cerraba sobre el cuello de los pueblos del Tercer Mundo. A continuación, el stock de la deuda exterior pública de los PED aumentó rápidamente.

Se produjeron transferencias masivas de fondos desde los países de la Periferia hacia los países más industrializados, principalmente por medio de los pagos de la deuda externa. A mediados de la década de los ochenta, la transferencia neta sobre la deuda pasó de positiva a negativa, ya que los gobiernos de los países en desarrollo (PED) debieron desembolsar, cada año, una cantidad mayor que la que recibían como nuevos préstamos de parte de los acreedores, sin conseguir, sin embargo, acabar con la deuda. Por el contrario, el stock de la deuda continuó creciendo.

Este fenómeno para el conjunto de los PED se muestra en los gráficos siguientes (gráficos 1 y 2).

La deuda externa pública incluye la deuda externa pública a largo plazo y los créditos del FMI. La transferencia neta sobre la deuda es la diferencia entre los préstamos concedidos y las sumas desembolsadas durante un año determinado. Una diferencia positiva significa que la suma prestada y que ingresó al país fue superior a la suma total de los pagos de ese año. Si la diferencia es negativa, la suma desembolsada fue mayor que el total recibido en forma de préstamos durante ese año. El gráfico muestra que entre 1985 y 2008, excepto los años 1993 y 1998, la transferencia neta fue negativa: una vez hechas las cuentas, los gobiernos de los PED reembolsaron mucho más de lo que recibieron en nuevos préstamos y sin embargo no lograron disminuir su deuda por el contrario…(véase más abajo).

Varios planes Marshall fueron enviados al Norte
Por lo tanto, los PED transfirieron hacia sus acreedores el equivalente a cerca de 8 planes Marshall.

El aumento de la deuda pública y de las sumas a devolver afecta también a los países más industrializados, lo que en el Norte significa una transferencia masiva de los ingresos de los asalariados en beneficio de los capitalistas. En efecto, los gobiernos reembolsan las deudas contraídas con los bancos privados y otros inversores institucionales (compañías de seguros, fondos de pensiones, mutual funds) con una parte cada vez más importante de los impuestos, que, principalmente, son pagados por los asalariados. Desde los años ochenta hasta la actualidad, los gobiernos neoliberales o socioliberales van reduciendo constantemente los impuestos pagados por los capitalistas —lo que produce el aumento de la parte de los impuestos provenientes de los trabajadores— en el total de ingresos fiscales que se destinan al pago de la deuda.

En los países más industrializados (pero también es cierto para los países del Sur), la patronal multiplica las agresiones contra los asalariados con el fin de aumentar substancialmente sus beneficios, y con el apoyo de los gobiernos consigue alcanzar su objetivo. Y eso lo muestra muy bien el gráfico siguiente. La tasa de beneficio, que había sufrido una tendencia a la baja en el curso de los años 1960 y 1970, comienza a aumentar de nuevo, de forma estable, a partir de 1981-1982.
*La tasa de beneficio de Europa está compuesto por la tasa media de beneficio de Alemania, Francia y el Reino Unido.
** La tasa de beneficio se ha calculado como el cociente entre el excedente neto de explotación nacional y el stock de capital neto del país. Fuente: Elaborado por Nacho Álvarez y Bibiana Medialdea
a partir de datos de AMECO (Annual Macroeconomic Data Base, Comisión Europea)

Por otro lado, la parte de los salarios en el producto interior bruto también sufrió una caída acentuada a partir de 1981-1982 (la tendencia a la baja, que había comenzado en Europa con la gran recesión de 1974-1975, se profundizó a partir de 1981). En forma inversa, la parte de los ingresos que embolsa el capital aumenta.

Si se suma Japón y algunos otros países industrializados a Estados Unidos y la Unión Europea, se obtiene, aproximadamente, el mismo tipo de evolución. La proporción de la masa salarial en el PIB comienza a bajar a partir de 1974-1975. El descenso se acentúa francamente a partir de 1982.

Como muestra la curva de Sáez (gráfico 5), la parte del ingreso nacional de Estados Unidos que corresponde al 10 % más rico de población creció de manera impresionante. El crecimiento es particularmente fuerte a partir del comienzo de los años ochenta. Mientras que el 10 % más rico acaparaba el 35 % del ingreso nacional en 1982, su parte aumenta en forma espectacular y alcanza el 50 % 25 años más tarde, reproduciéndose así la situación que precedió al crash de la Bolsa de Wall Street de 1929.

La gran transformación de los años ochenta se manifiesta también por la distancia creciente que separa la tasa de beneficio (que aumenta) de la tasa de acumulación (que baja). Expresado de forma simple: desde 1980, una porción creciente de los beneficios no se invierte en la producción sino que es absorbida por los capitalistas o es desviada hacia la esfera financiera de acuerdo con un comportamiento rentista.

Otra evolución completa la gran transformación: en Estados Unidos: mientras que la parte de los salarios disminuye en la composición del producto interior, el consumo privado aumenta fuertemente a partir de 1981-1982. Y eso significa dos cosas:
1.- Los asalariados financian en forma creciente su consumo a través de créditos. El 20 % más pobre de la población fue el que más aumentó su endeudamiento (un 90 % entre 2000 y 2007), constituyendo el eslabón débil del proceso y el público natural de las subprime.
2.- Los capitalistas consumen cada vez más y utilizan una parte creciente de sus beneficios en sus gastos suntuarios. Pero también se endeudan. En efecto, si se tiene en cuenta la masa del crédito, el 20 % más rico contribuyó a la mitad de la progresión de la deuda de las familias registrada entre 2000 y 2007. Los ricos se endeudaron para especular en la Bolsa o en otros sectores, como el inmobiliario, puesto que los precios estaban en alza.

En Estados Unidos (gráfico 7 A) el consumo creció fuertemente mientras que la masa salarial disminuía. En el seno de la Unión Europea (gráfico 7 B), la parte del salario bajó de manera importante mientras que el consumo se mantuvo. La diferencia entre Estados Unidos y la Unión Europea en cuanto a la evolución del consumo se debe a que, exceptuando el Reino Unido, España e Irlanda, el endeudamiento de las familias se mantiene netamente inferior al de Estados Unidos (aunque progresa lentamente). Es decir, el crédito ha financiado el consumo en menor proporción.

El gráfico 8 muestra que en Estados Unidos son los bancos, las compañías de seguros y los demás inversores institucionales los que tuvieron un fuerte crecimiento de rentabilidad, mientras que la tasa de beneficio del sector industrial progresó mucho menos.

*La tasa de beneficio de las sociedades no financieras se ha calculado como el cociente entre sus beneficios y el stock neto de capital fijo de dichas sociedades. La tasa de beneficio de las sociedades financieras se ha calculado de forma análoga.
Fuente: Elaborado por Nacho Álvarez y Bibiana Medialdea a partir de US Department of Commerce, BEA, National Economic Accounts.

En resumen, la gran transformación que comenzó en los años ochenta, continuación de la ofensiva lanzada por el capital contra el trabajo, suponía un crecimiento económico cuyos resultados estaban repartidos de manera cada vez más desigual. El crecimiento estaba apoyado en una acumulación de deudas en el marco de una financiarización creciente de la economía. Más tarde o más temprano, este modelo de acumulación debía entrar en crisis cuando el eslabón más débil de la cadena cediera (el mercado de las subprime). Y eso sucedió a mediados del 2007.

Lejos de ser un accidente económico o la consecuencia de las fechorías de algunos, |2| se trata de la continuación natural de la lógica que prevalece en el sistema capitalista. Además, como dice Michel Husson: «Los mercados financieros no son un parásito en un cuerpo sano. Se alimentan del beneficio no invertido pero, con el tiempo, adquieren un grado de autonomía que refuerza este mecanismo. Los capitales libres circulan a la búsqueda de una rentabilidad máxima (la famosa norma del 15%) y logran, al menos temporalmente, obtenerla en ciertos segmentos. Los propios bancos captan una parte creciente de los beneficios. Esta competencia por un rendimiento mayor eleva la norma de rentabilidad y rarifica un poco más los lugares de inversión juzgados rentables, desprendiendo así nuevos capitales libres que a su vez partirán a la búsqueda de una rentabilidad financiera aún mayor. Este círculo vicioso se basa, una vez más, en un reparto de las rentas desfavorable a los trabajadores y al reconocimiento de sus necesidades sociales.» |3|

Para entender la crisis que estalló en 2007, conviene no detenerse en su detonador. La cascada de quiebras financieras, a pesar de ser la parte visible, no constituye la causa fundamental de la crisis.

Hace 150 años, Karl Marx previno sobre una interpretación superficial de las crisis capitalistas: «Los años 1843-1845 fueron los de la prosperidad industrial y comercial, consecuencias necesarias de la depresión casi permanente de la industria en el período de 1837-1842. Como siempre, la prosperidad trajo muy rápidamente la especulación. Ésta surge regularmente en los períodos donde la superproducción llega a su límite, y le ofrece algunas salidas momentáneas. Pero al mismo tiempo urge la irrupción de la crisis y aumenta su violencia. La crisis misma estalla en primer lugar allí donde la especulación se expandió y sólo más tarde llega a la producción. El observador superficial no ve la causa de la crisis en la superproducción. La desorganización consecutiva de la producción no aparece como el resultado necesario de su propia exuberancia anterior sino como una simple reacción de la especulación que se desinfla.» |4|

La conclusión se impone: esta crisis tiene sus raíces en el sistema capitalista como tal, y no simplemente en su fase neoliberal.

Entonces, ¿cómo podemos salir de ella? Hay muchas salidas capitalistas a la crisis, ya que este sistema no se hundirá por sí solo. La que ahora buscan los gobiernos actuales implica una profundización de la ofensiva del capital contra el trabajo: austeridad o reducción de los salarios, aumento de la explotación de los trabajadores y de los pequeños productores, utilización de una porción mayor de los ingresos fiscales para el salvamento de los capitalistas y para el reembolso de una deuda pública que se ha disparado desde el 2007-2008. Paralelamente a esta ofensiva en curso se va adoptando algunos mecanismos suaves de reglamentación de los mercados financieros y se ha efectuado una estatización de algunas empresas financieras (principalmente en Estados Unidos y en el Reino Unido).
Unas movilizaciones populares masivas podrían conducir a un cambio en la política gubernamental, más o menos comparable al iniciado por Franklin D. Roosevelt, el New Deal, a partir de 1933, casi cuatro años después del crash de Wall Street, y seguido por diferentes gobiernos de Europa occidental, como Gran Bretaña y Francia. |5| ¿Pasará lo mismo esta vez? No hay ninguna garantía. Todo dependerá del rigor de las resistencias de aquellas y aquellos que son víctimas de la crisis. Es la la de clases, esa realidad que el pensamiento único quiere hacer desaparecer, la que decidirá la salida.

Por su parte, los pueblos de los PED están también directamente confrontados a un retorno con toda la fuerza de la ofensiva del capital contra el trabajo. En efecto, los años 2004-2007 habían significado en numerosas regiones, especialmente en los países emergentes, una ligera mejora en las condiciones de vida, debido principalmente a un nivel elevado del precio de los productos primarios (incluido el petróleo), que generaba ingresos importantes para los países exportadores. En el caso de China, la causa fue el aumento permanente de las exportaciones de productos manufacturados hacia los mercados internacionales. Mediante movilizaciones, los trabajadores chinos y rusos consiguieron aumentos salariales. Los gobiernos de países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argelia, Argentina, Brasil y la India habían aumentado algunos gastos sociales.

La crisis alimentaria del primer semestre del 2008, seguida de las recaídas de las crisis financieras y económicas modificó totalmente la situación, incluso si todos los países no se ven afectados de la misma manera. Una nueva crisis de la deuda está en gestación. En el conjunto de los países perjudicados serán determinantes las luchas populares. Porque es necesario poner por delante una solución anticapitalista a esta crisis, sin esperar la salida que los capitalistas y los gobiernos a su servicio quieren imponer, y luchar sin demora para conseguirlo.

Traducido por Griselda Pinero y Raul Quiroz

Notas
|1| Ver Eric Toussaint, Banco mundial, el golpe de estado permanente, El Viejo Topo, Barcelona, Enero 2007; Editorial Abya-Yala, Quito, Julio 2007; CIM, Caracas, Agosto 2007; Observatorio DESC, La Paz, Noviembre 2007, capitulo 14, « La crisis de la deuda mexicana y el banco mundial».
|2| Barack Obama declaró en la cumbre del G8 en Italia, en julio de 2009: «las acciones irresponsables de algunos generaron una recesión que barrió el planeta» (véase Le Monde del 11 de julio de 2009). Como si el sistema capitalista y la desreglamentación financiera decidida por el gobierno de Estados Unidos y por otros del G7 no fueran responsables del desastre actual.
|3| «El capitalismo tóxico», Viento Sur nº 101, noviembre de 2008, http://hussonet.free.fr/toxicape.pdf
|4| «Crise, prospérité et révolution», Marx – Engels, Revue de mai à octobre de 1850 en Marx-Engels, La crise, 10-18, 1978, p. 94.
|5| Véase Eric Toussaint, «Una mirada al retrovisor para comprender el presente» (3/6) «El eclipse liberal de los años treinta a los setenta del siglo xx, 24 de junio de 2009. http://www.cadtm.org/spip.php?article4504 y (5/6)) «Révolution keynésienne et contre-révolution néo-libérale», 11 de junio de 2009, http://www.cadtm.org//spip.php?article4446

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¿Qué crisis? ¿Qué respuestas puede dar el Sur?

La crisis económica y financiera estalló en el Norte

La actual crisis mundial se desencadenó en el Norte como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime en 2007, en Estados Unidos. Y esta ú;ltima se originó a su vez en las deudas privadas en dicho país. Los bancos y agencias de crédito hipotecario habían creado un monstruoso montaje de deudas que finalmente colapsó, iniciando así la crisis financiera cuyas repercusiones todavía persisten. El rescate de los bancos en Europa es claramente su consecuencia; y la onda de choque de la crisis de 2007 y sus réplicas continuarán haciéndose sentir.

La crisis, nacida en los países del Norte, Estados Unidos y Europa, no es sólo financiera sino  ;también económica, es decir que afecta directamente la economía real, la producción. Hay una crisis en el sector de la construcción en Estados Unidos, Españ;a, Gran Bretañ;a e Irlanda y se extenderá  ;a otros países. Muchos puestos de trabajo en este sector peligran, en particular  ;los  ;que ocupan inmigrantes, especialmente latinoamericanos (ecuatorianos, bolivianos, etc.) en  ;Estados Unidos o  ;en Españ;a. Las pérdidas de empleos serán numerosas  ;en este sector, por lo que bajarán las remesas de los emigrantes a sus países de origen, y sus  ;familias se verán muy afectadas.

Si bien esta  ;crisis económica estalló en el Norte, sus efectos se harán sentir en el Sur. Las industrias del Norte tendrán que reducir la producción al disminuir el consumo, y esta caída de la producción provocará una menor demanda de petróleo, gas y materias primas (minerales). Acabará la cadena con una caída del precio de los productos primarios —;cosa que ya está pasando desde mediados de septiembre de 2008—;. Desgraciadamente, esta reducción de precios hará bajar los ingresos de los países en desarrollo.

La crisis alimentaria mundial tiene también su origen en el Norte

Aparte de esta crisis financiera y económica existe también una crisis alimentaria, que afecta directamente a los pueblos del Sur, en donde los precios de los alimentos han aumentado  ;un 100%, e incluso un 300%, en el caso del arroz. Pues bien, un 80% de la población de muchos países del Sur, y me refiero, en particular, a los más pobres, especialmente en el África sahariana, dedican un 95% de sus ingresos a la compra de alimentos. Esta gente ya no puede comer lo necesario.  ;Por lo tanto, hay un fuerte aumento del nú;mero de personas que pasan hambre; decenas de millones de personas incrementan el ejército de hambrientos. Antes de que estallara la crisis, había ya 820 millones de personas con hambre en el planeta. Pero además están las  ;personas subalimentadas. Con esta crisis, la población que está en una situación de inseguridad alimentaria aumentó en más de 140 millones de personas.

¿;Cuál es la causa de esta crisis alimentaria ;?

Una vez más, el origen está en el Norte. Los industriales de los agronegocios del Norte convencieron a los gobiernos de Washington, de la Unión Europea y de otros Estados europeos de que subvencionaran la producción de agrocombustibles a partir de maíz, trigo, colza, soja o remolacha.  ;Por consiguiente, un gran volumen de productos alimentarios se desvía a la producción de agrocombustibles, causando una caída significativa de la oferta de cereales y otros alimentos en el mercado con el consiguiente enorme aumento de los precios.

Además, este aumento de precios se reforzó porque, de nuevo, en el Norte grandes inversores institucionales (bancos, compañ;ías de seguros, fondos de pensión) comenzaron a especular en un sector de los mercados financieros donde antes no eran activos: el denominado “mercado a plazo de los cereales” así como los respectivos de petróleo y gas. Es importante recordar que hay tres Bolsas en el mundo que fijan los precios de los alimentos (en particular de los cereales) en los mercados a plazo. Son las Bolsas de Chicago, de Kansas City y de Minneapolis. Los precios ; a plazo de los cereales contratados en ; Estados Unidos en estas Bolsas se reflejan en todo el mundo y no solamente sobre el precio a plazo y sino también sobre el precio actual, el precio al contado. En resumen, la producción de agrocombustibles, por una parte, y por otra, la especulación en el mercado a plazo de los alimentos causaron la crisis alimentaria que padecemos.1

No olvidar la crisis climática cuyos efectos son muy graves

La cuarta crisis, es la climática. Se podría tender a olvidarla estas ú;ltimas semanas debido a que la crisis financiera está en el centro de interés en el Norte y que la crisis alimentaria ; atenaza en el Sur el estómago de decenas de millones de personas y moviliza las energías de centenares de millones de otros cada día. En la medida en que no hubo catástrofes ambientales impresionantes en los ú;ltimos meses, dejó de hablarse del cambio climático. Pero el cambio climático está presente y tiene efectos inevitables a lo largo del tiempo. No se los percibe necesariamente como desastrosos y rápidos pero allí están. La subida del nivel medio de los océanos afectará a la población de toda la cuenca de un país como Bangladesh, donde viven 150 millones de personas. Más de la mitad de la población de este país vive a nivel del mar o un poco por debajo porque hay diques de protección. En los 10 añ;os venideros, los efectos serán terribles. Cité Bangladesh, pero podría haber citado otras regiones del Sur.

Aquí también, el origen de esta crisis está al Norte: la culpa es del modelo de desarrollo productivista capitalista. Por supuesto, este modelo también existe en el Sur, pero el Norte ha producido una cantidad fenomenal de contaminación atmosférica desde el principio de la revolución industrial. La gente oye que se habla de liberación de gases de efecto invernadero y en consecuencia piensa en la emisión actual, pero hay recordar que los gases de efecto invernadero, que resultan de las actividades industriales, se concentran en la atmósfera desde hace dos siglos. Es decir, es la concentración desde ese momento la que pesa más, no los gases liberados de hoy (que por supuesto es necesario reducir). Pues bien, aunque China emite cada vez más gases de efecto invernadero, sería un error decir que son los Chinos o los Indios con su desarrollo son tan responsables como Estados Unidos o Europa del cambio climático,  ;ya que aplican el modelo de desarrollo productivista. Los responsables son los paí
ses que fueron la cuna de la revolución industrial, que con el método de consumo lunático acarreó, por ejemplo, los coches individuales y el despilfarro de combustibles fósiles.

Si el Norte es el lugar geográfico de origen de las cuatro crisis, el sistema capitalista es la causa fundamental

En resumen, se tienen cuatro crisis: financiera, económica, alimentaria y climática, que afectan a todo el planeta pero cuyo origen se sitú;a en los países del Norte. Después de haber comprendido esto, no es necesario dar más vueltas, ya que no sólo son estas ; crisis lo que tienen en comú;n el Sur y el Norte, también comparten un régimen económico, el sistema capitalista que domina la totalidad del planeta. Hasta hace unos treinta añ;os se hablaba de un campo socialista o comunista, pero desde entonces, el bloque soviético —;Rusia, los países de Asia Central, los de Europa del Este—; volvieron a integrar, junto con China y Vietnam, el sistema capitalista. Las cuatro crisis que acabo de analizar esquemáticamente, deben considerarse directamente como efectos del sistema capitalista mundializado (sistema que se originó también, históricamente, en el Norte).

Cuando las cosas van mal en los países del Norte, su repercusión es negativa en los países del Sur

Por supuesto, el capitalismo más pujante es todavía el de los países más industrializados del Norte. Las economías de Estados Unidos, Europa y Japón representan un 60% de la economía mundial, mientras que en estos países vive solamente el 15% de la población mundial, y tienen una superficie bastante reducida en la escala planetaria. Sin embargo, cuando las cosas van mal en los países del Norte, eso se refleja en los países del Sur.

¿;El Sur pagará indefectible los platos rotos de esta crisis?

En realidad, ya está pagando algunos, pero ¿;esto se amplificará necesariamente o se presenta una oportunidad para protegerse? He aquí un punto importante de mi exposición: el Sur debe y puede perfectamente protegerse de algunos de los efectos de estas crisis, aunque no sea de todos. Con relación a la crisis financiera, es necesario que los países del Sur tomen medidas contra la libertad de movimiento de capitales y, en particular, contra la fuga de capitales hacia el Norte. Los países del Norte tienen una enorme necesidad de  ;liquidez y las empresas del Norte repatrían un importante volumen de capitales hacia sus países para sanear las cuentas de los bancos, de las compañ;ías de seguros. Para hacer frente a esta fuga, los países del Sur deben bloquear estos flujos e instaurar, como hace Venezuela desde 2003, un estricto control sobre los movimientos de capitales y sobre las operaciones de cambio de sus monedas. Esto también protegería sus monedas y evitaría que sean víctimas de ataques especulativos.

Los países del Sur no deben seguir el ejemplo de los gobiernos de los países europeos y de EE.UU., o sea, inyectar enormes cantidades de dinero pú;blico para salvar los bancos privados sin tomar su control, haciendo regalos a los banqueros corruptos, a los banqueros ladrones. ¡;Los países del Sur deben hacer otra cosa!

  1. Instaurar un control pú;blico sobre el sector bancario privado (es decir, estatizarlo, nacionalizarlo) y negarse a poner dinero para salvar banqueros privados. Poner dinero para proteger el ahorro, esto es lo que tendrían que haber hecho los países del Norte, y por otro lado  ;recuperar el coste de la protección del ahorro y del sistema bancario descontando una suma equivalente del patrimonio de los grandes accionistas y administradores de bancos. Obviamente, con los grandes accionistas no es necesario limitarse a tomar lo que dejaron en sus bancos, ya que, en general, vaciaron las cajas antes de llamar al Estado en su ayuda. Es necesario entonces  ;establecer un catastro de las fortunas de los grandes accionistas en todos los sectores de la economía y recuperar el coste generado para salvar el sistema bancario.
  2. Es necesario también dotarse de un banco del Sur para depositar las reservas de cambio y financiar el desarrollo humano de los países del Sur sin tener que seguir pidiendo préstamos a los mercados financieros del Norte, sin tener que pedir un solo dólar más al Banco Mundial y al FMI o a otras instituciones financieras completamente controladas por los países del Norte. Un banco del Sur podría financiar reformas que no interesen al capital privado, como, por ejemplo, una reforma agraria o la aplicación de una política de soberanía alimentaria. Se podría también utilizar dinero pú;blico para o renovar profundamente el hábitat existente, o para construir un nuevo hábitat adaptado a las condiciones de vida de las poblaciones interesadas. Eso crearía mucho empleo y mejoraría la calidad de vida. Se trataría de financiar proyectos que valen realmente la pena: por ejemplo, entre otros, el establecimiento de una industria farmacéutica de medicamentos genéricos.
  3. Es necesario realizar la auditoría de la deuda pú;blica, tanto la interna como la externa, y declarar soberanamente la nulidad de las deudas ilegítimas suspendiendo su pago. Es el momento propicio para constituir un frente de los países del Sur para no pagar la deuda. Es también necesario abandonar el Banco Mundial y el FMI.
  4. Habría muchas cosas que añ;adir a lo dicho, como la necesidad y la posibilidad de crear un conjunto de intercambio y trueque “Sur-Sur”, entre los países del Sur. Se puede tomar como un ejemplo posible África Occidental. Países como Malí, Níger y Burkina no tienen acceso al mar, ni petróleo, pero producen algodón, además de oro (Malí) y uranio (Níger). Nigeria, que tiene acceso al mar produce petróleo y exporta todo su crudo a Estados Unidos o Europa, que a su vez reexportan derivados refinados a Nigeria, Malí, Burkina y Níger. Obviamente, sería mucho más atinado hacer intercambios entre Nigeria, que refinaría y transformaría su propio petróleo en distintos derivados y Malí, Burkina y Níger, que podrían desarrollar una industria textil para transformar su algodón. Se intercambiarían entonces productos nigerianos derivados del petróleo por productos textiles de esa parte de África Occidental, sin pasar por el mercado mundial. Es absolutamente razonable. Lo que hace falta es la voluntad política.
  5. Es necesario que los dirigentes del Sur, bajo la presión popular, rompan con el modelo neoliberal y rompan con el esquema capitalista, pero, y este es el quid de la cuestión, en general, estos dirigentes están muy satisfechos de vivir en el sistema capitalista y de aceptar las recomendacio
    nes de Washington y Bruselas, del Banco Mundial y del FMI. Es necesario que los pueblos se organicen, se saquen de encima si necesario estos dirigentes, y los sustituyan por mandatarios, democráticamente elegidos, que se comprometan a aplicar undelo de desarrollo adaptado a las necesidades de la población local. Que utilicen las debilidades de los países y de las instituciones del Norte, empantanados en la crisis que ya sabemos, para reforzar la fuerza de los pueblos del Sur.

Traducido por Guillermo Parodi con la colaboración de Griselda Pinero y Raul Quiroz

1 Para un análisis detallado de las causas de la crisis alimentaria, ver Eric Toussaint, «;volvamos a hablar de la crisis alimentaria»;, estudio publicado en el sitio www.cadtm.org

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Unión sagrada para una sagrada estafa

El rescate de los bancos y aseguradoras privadas realizado en septiembre-octubre de 2008 constituye una elección política fuerte que no tenía nada de ineludible y que ancla al futuro en varios niveles decisivos.

En primer lugar, el costo de la operación es asumido enteramente por los poderes públicos, lo que implicará un aumento muy importante de la deuda pública(2). La crisis capitalista actual, que durará al menos varios años, incluso una década(3), implicará una reducción de los ingresos del Estado mientras que aumentarán sus gastos vinculados al reembolso de la deuda. En consecuencia, las presiones para reducir los gastos sociales serán muy fuertes.

Los gobiernos de Estados Unidos y Europa sustituyeron un tambaleante andamiaje de deudas privadas por una aplastante acumulación de deudas públicas. Según el banco Barclays, los gobiernos europeos de la zona euro emitirán, en 2009, nuevos títulos de deuda pública por un importe que debería alcanzar los 925.000 millones de euros(4). Se trata de una suma colosal, sin contar las nuevas emisiones de bonos del Tesoro por Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Canadá, etc. Sin embargo, hasta hace poco tiempo, había un consenso de los mismos gobiernos para reducir la deuda pública.

Todos los partidos de derecha y de centro y la izquierda tradicional apoyaron la política de rescate favorable a los grandes accionistas bajo la falacia de que no había otras soluciones para proteger el ahorro de la población y el funcionamiento del sistema de crédito.

Esta unión sagrada significa la transferencia de la factura a la mayoría de la población a la que se invitará a pagar, bajo distintas formas, las travesuras capitalistas: reducción de los servicios que el Estado presta a la población, pérdidas de empleo, reducción del poder adquisitivo, aumento de las contribuciones de los pacientes en su asistencia sanitaria, de los padres para la educación de los hijos, reducción de las inversiones públicas… y un aumento de los impuestos indirectos.
¿Cómo se financia actualmente las operaciones de rescate en curso en Norteamérica y Europa? El Estado aporta dinero fresco a los bancos y a las aseguradoras, al borde de la quiebra, sea en forma de recapitalización, sea en forma de compra de los activos tóxicos de las empresas en cuestión. ¿Qué hacen los bancos y las aseguradoras con este dinero fresco? Esencialmente compran activos seguros para sustituir los activos tóxicos en su balance. ¿Cuáles son los activos más seguros en este momento? Los títulos de la deuda pública emitidos por los Estados de los países más industrializados (bonos del Tesoro de Estados Unidos, Alemania, Francia, Bélgica…).

El círculo se cierra: el Estado da dinero a las instituciones financieras privadas (Fortis, Dexia, ING, bancos franceses, británicos, estadounidenses…). Para ello, los Estados emiten títulos del Tesoro público que son suscritos por estos mismos bancos y estas aseguradoras, que conservan el dominio sobre sus instituciones (ya que el Estado no exige que el capital que aporta le dé derecho a tomar decisiones, ni tampoco a participar en las votaciones) y éstas hacen nuevos negocios prestando el dinero fresco que acaban de recibir de los Estados(5) a estos mismos Estados exigiendo, por supuesto, un interés máximo…(6)
La ley del silencio

Este enorme timo en curso está amparado por la ley del silencio. La omerta se establece entre los principales protagonistas: gobiernos, banqueros ladrones, aseguradoras tramposas. Los grandes medios periodísticos se guardan bien analizar con profundidad el mecanismo de financiación de las operaciones de rescate. Se explayan en detalles sin importancia: el árbol que oculta el bosque. Por ejemplo, la gran pregunta que se plantea la prensa en Bélgica con respecto a la financiación de la recapitalización de Fortis, qué pasa a estar bajo el control de BNP Paribas, es la siguiente: ¿cuánto valdrán las acciones de Fortis en 2012, cuando el Estado que las compró pueda revenderlas? Por supuesto, nadie puede responder seriamente a esta pregunta, pero eso no le impide a la prensa dedicarle páginas enteras. Eso permite desviar la atención. No se analiza ni la filosofía y ni el mecanismo de la operación de rescate. Es necesario esperar que, por la acción combinada de los medios de comunicación alternativos, de las organizaciones ciudadanas, de las delegaciones sindicales y de los partidos políticos de la izquierda radical(7) se denuncie esta gran estafa, y que sea comprendida y denunciada por una parte creciente de la población. No será fácil, el lavado de cerebro de la población es considerable.

A medida que la crisis se agrave surgirá un profundo malestar, que se transformará en desconfianza política con respecto a los gobiernos que realizaron este tipo de operación. Si el juego político continúa sin grandes convulsiones, los gobiernos de derecha de hoy serán sustituidos por gobiernos de centro izquierda que proseguirán una política social-liberal. Del mismo modo, algunos gobiernos de derecha sustituirán a los actuales gobiernos social-liberales. Cada uno a su vez criticará la gestión de sus antecesores, afirmando que vaciaron las arcas del Estado(8) y que no hay margen de maniobra para concesiones a las demandas sociales.
No hay nada inevitable en política

Otro escenario es también posible. En primer lugar, es necesario afirmar que se puede salvar perfectamente de otra manera el ahorro de los ciudadanos y el sistema de crédito. Se puede garantizar la protección del ahorro de la población mediante la nacionalización o estatización de las empresas de crédito y las aseguradoras al borde de la quiebra. Eso significa que el Estado, que se convierte en su propietario, garantiza la responsabilidad de su gestión. Con el fin de evitar que el coste de esta operación vuelva a caer sobre la gran mayoría de la población, que no tiene ninguna responsabilidad en la crisis, las autoridades públicas deben hacer pagar a las empresas que son responsables del hundimiento. Basta con recuperar el coste del rescate de las empresas interesadas, reteniendo un importe igual del patrimonio de los grandes accionistas y administradores. Obviamente, eso significa tener en cuenta el conjunto de su patrimonio y no solamente la parte que concierne a las sociedades financieras en quiebra.

El Estado debe también iniciar acciones legales contra los accionistas y los administradores responsables del desastre financiero, con el fin de obtener a la vez reparaciones financieras (que van más allá del coste inmediato del rescate) y condenas a penas de prisión si se demuestra su culpabilidad. Es necesario imponer un impuesto de crisis sobre las grandes fortunas con el objetivo de financiar un fondo de solidaridad para las víctimas de la crisis (en particular, los desocupados y para crear empleos en sectores útiles para la sociedad.

Numerosas medidas complementarias son necesarias: acceso a los libros contables de las empresas, dando derecho de fiscalización a las organizaciones sindicales; levantamiento del secreto bancario; eliminación de los paraísos fiscales, comenzando por la prohibición a las empresas de tener cualquier transacción o activo, tanto en un paraíso fiscal con el mismo;, impuesto progresivo sobre las transacciones en divisas(9)y sobre los productos derivados (CDS,…), instauración del control sobre los movimient
os de capitales y sobre los cambios, congelamiento neto de toda nueva medida de desregulación/liberalización de los mercados y servicios públicos, vuelta a los servicios públicos de calidad… El agravamiento de la crisis volverá a poner al orden del día el tema de la transferencia al sector público de sectores industriales y servicios privados, así como el tema de la puesta en marcha de importantes planes para la creación de empleo.

Todo ello permitiría salir de esta grave crisis por lo alto, o sea, teniendo en cuenta el interés de las poblaciones. Se trata de reunir las energías para crear una relación de fuerzas favorable a la puesta en la práctica de soluciones radicales que tienen como prioridad la justicia social.

Traducción: Guillermo Parodi con la colaboración de Griselda Pinero y Raul Quiroz.
Notas
(1) Éric Toussaint, doctor en Ciencias Políticas de las universidades de Liege (Bélgica) y Paris VIII (Francia), presidente del Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo – Bélgica, www.cadtm.org, autor de Banco del Sur y nueva crisis internacional, El Viejo Topo, Barcelona, 2008; Abya-Yala, Quito, 2008; Observatorio DESC-Bolivia, La Paz, 2008. También es autor de Banco mundial: el golpe de estado permanente, El Viejo Topo, Barcelona, 2007; Abya-Yala, Quito, 2007; CIM, Caracas, 2007; Observatorio DESC-Bolivia, La Paz, 2007.
(2) Los gobiernos y la Comisión Europea, en este caso encargada de velar por el cumplimiento de las normas de Maastricht, eluden el tema cuidadosamente. Cuando los periodistas se tornan muy insistentes, lo que es muy raro, les responden que no había otra elección. Es necesario también precisar que varios gobiernos realizan, al igual que los bancos arruinados, operaciones fuera de balance o fuera de presupuesto con el fin de disimular el importe exacto de sus obligaciones en términos de deudas públicas.
(3) Se puede comparar esta crisis con la que asoló Japón a partir del comienzo de los años 90, y de la que apenas estaba saliendo cuando la nueva crisis internacional comenzó a golpear fuerte.
(4) Según Barclays, esta suma se distribuiría del siguiente modo: 238.000 millones para Alemania, 220.000 millones para Italia, 175.000 millones para Francia, 80.000 millones para España, 69.500 millones para los Países Bajos, 53.000 millones para Grecia, 32.000 millones para Austria, 24.000 millones para Bélgica, 15.000 millones para Irlanda y 12.000 millones para Portugal.
(5) Por supuesto, el dinero fresco aportado por el Estado no se utilizará solamente para la compra de títulos del Tesoro, servirá también para nuevas reestructuraciones bancarias, así como para beneficio directo de los bancos.
(6) En septiembre y octubre 2008, Bélgica, Austria y España tuvieron que renunciar a emitir eurobonos por que los inversores institucionales (bancos, aseguradoras, fondos de pensiones,…) exigían un rendimiento demasiado alto. Esta información proviene del Financial Times del 29 octubre 2008.
(7) Esperemos que se pueda contar con que varios parlamentarios cumplan con su trabajo y que los periodistas, desde los grandes medios, quieran realmente analizar de manera crítica la forma en la que el salvataje bancario se realiza hasta el momento.
(8) Podrían denunciarlo o intentar actuar desde ahora en el seno de las instituciones parlamentarias. Si no lo hacen, siendo que es evidente que saben que la deuda pública aumentará significativamente, es porque comparten la orientación elegida. De hecho, eligieron la unión sagrada, que romperán al acercarse las elecciones.
(9) En 1998, había un intercambio diario en divisas en los mercados financieros de cerca de 1,5 billones de dólares. En esta época surgieron diferentes organizaciones, y entre ellas Attac, que deseaban luchar en pro de un impuesto tipo Tobin sobre las transacciones en divisas. Con lo recaudado se podrían financiar las necesidades humanas. En junio de 2008, el volumen diario de transacciones en divisas se duplicó. Las monedas son totalmente inestables debido, en especial, a las permanentes operaciones especulativas.

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Repaso de las causas de la crisis alimentaria mundial

El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos estipula que «Toda persona tiene derecho a univel de vida suficiente para garantizar su salud, su bienestar y los de suamilia, especialmente para la alimentación, el vestido, el alojamiento, laanidad y los servicios sociales básicos». El fuerte aumento del precio de loslimentos básicos, especialmente importante en el primer semestre de 2008,menaza directamente la supervivencia de cientos de millones de personas. Elerecho a la alimentación, ya seriamente maltratado por varios decenios deecetas neoliberales, está más amenazado todavía.

Tras un descenso muy importante de los precios de los bienesrimarios (materias primas y alimentos) durante más de veinte años, en elegundo semestre de 2001 la tendencia dio un vuelco. En primer lugar en elector energético y de los metales, y a continuación la subida de los preciostacó a los productos alimenticios. Las subidas fueron desorbitadas. Entre 2007 2008, en un año, los precios del arroz y el trigo se duplicaron y el del maízubió más de un tercio. De un golpe, el 27 de marzo de 2008, el precio delrroz, que es el alimento básico de la mitad de la población mundial, subió un
31%. En 2008, la factura de cereales aumentará un 56%, después de una subidael 37% en 2007. El barril de petróleo llegó a 146 dólares en julio de 2008, lanza de oro a 1.000 dólares en marzo de 2008 y el celemín de maíz a 7,5 dólaresn junio de 2008, marcas que ilustran la tendencia de casi todas las materiasrimas. A raíz de las actuaciones simultáneas de las multinacionales de losegocios agrarios, los gobiernos adeptos al neoliberalismo y el dúo BM/FMI, lasxistencias de cereales llegaron al nivel más bajo desde hace un cuarto siglo.
En 2008, ante el riesgo de perder sus remanentes, algunos países productoresimitaron o incluso detuvieron sus exportaciones, como Rusia con los cereales o
Tailandia con el arroz, para que la producción permanezca en el mercadoacional. El precio de una comida subió escandalosamente. En más de treintaaíses, de Filipinas a Egipto y Burkina Faso, de Haití a Yemen y Senegal,asando por México, las poblaciones se lanzaron a las calles para gritar suólera y las huelgas generales se multiplicaron.

Las explicaciones que se exponen, a menudo se presentan deanera efectiva: desarreglos climáticos que reducen la producción de cerealesn Australia y Ucrania, brutal aumento del precio el petróleo que repercute enos transportes y por consiguiente en las mercancías, o también la demandareciente de China y la India (lo que explica por qué los productos pocoeseados por estos dos países, como el cacao, no han experimentado la mismaubida de precios). Pero muchos comentaristas han rechazado cuestionar elontexto económico en el que se producen estos fenómenos. Así, Louis Michel,
Comisario europeo responsable del desarrollo y la ayuda humanitaria, temía,obre todo «un auténtico terremoto económico y humanitario» en África. Laxpresión es ambigua ya que la imagen del terremoto se refiere a una catástrofeatural que nos sobrepasa y redime demasiado fácilmente a una serie deesponsables. También, demasiado a menudo, se subestiman otras tresxplicaciones al respecto:

Primera. Frente a un precio de los cerealesistóricamente bajo hasta 2005, las grandes empresas privadas de los negociosgrarios consiguieron que los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea subvencionaran la industria de los «agrocarburantes». Estas grandes empresasuerían ganar en dos frentes: vendiendo sus cereales más caros y rentabilizandoa producción de biocombustibles. Y lo han conseguido.

¿Como actuaron? Se basaron en la siguiente hipótesis: lo quel petróleo impedirá hacer dentro de algunos decenios (debido a la reducción deas reservas disponibles), la soja, la remolacha (convertidas en biodiesel),os cereales o la caña de azúcar (transformados en etanol) deberán estar enondiciones de permitirlo. Por lo tanto pidieron a las autoridades públicas quesignaran subvenciones para que la onerosa producción de biocombustibles seolviera rentable. Washington, la Comisión Europea en Bruselas y otras capitales europeas aceptaron con el pretexto de garantizar la seguridad energética deus países o regiones (1).

Esta política de subvenciones desvió hacia la industria deos agrocombustibles grandes cantidades de productos agrícolas esenciales paraa alimentación. Por ejemplo, 100 millones de toneladas de cereales sexcluyeron del sector alimentario en 2007. La oferta disminuyó de formamportante y los precios se dispararon. Del mismo modo, algunas tierrasestinadas a la producción de alimentos se reconvirtieron en tierras de cultivoara agrocombustibles. Esto también disminuye la oferta de productoslimentarios y hace que suban los precios. En resumen, para satisfacer losntereses de grandes sociedades privadas que quieren desarrollar la produccióne biocombustibles se decidió arramplar con ciertas producciones agrícolas quel mundo necesita para alimentarse.

Incluso las instituciones internacionales se alarmaron pora situación. Un informe del Banco Mundial consideraba que los desórdeneslimáticos y la demanda creciente de Asia tuvieron menos impacto. En cambio,egún dicho informe, el desarrollo de los agrocombustibles originó un alza deos precios de los alimentos del 75% entre 2002 y febrero de 2008 (sobre el
140% de subida global, mientras que la subida de los precios de la energía yos abonos sólo es responsable de un 15%).

Esta estimación es mucho más elevada que el 3% anunciado pora administración estadounidense. Según el Banco Mundial, este estallido de losrecios ya habría costado 324.000 millones de dólares a los consumidores de losaíses pobres y podría hundir a 105 millones más de personas en la pobreza (2).
Este informe afirma que «la producción de biocarburantes desordenó el mercadoe los productos alimentarios de tres maneras principalmente: En primer lugar,
[la demanda de biocarburantes] orienta la producción de trigo hacia el etanol yo hacia la alimentación. A continuación, actualmente, casi un tercio del maízue se produce en Estados Unidos se utiliza para la producción de etanol ylrededor de la mitad de los aceites vegetales (colza, girasol y otros) paraiodiesel. Y finalmente, esta dinámica alcista atrajo la especulación sobre losereales». Para no contrariar al presidente Bush, el Banco Mundial no publicóste informe. Una filtración de la prensa permitió que se conociera (3).

«Es un crimen contra la humanidad la conversión deos cultivos alimentarios en cultivos energéticos destinados a arder en formae biocarburantes» (Jean Ziegler, entonces Ponente de la ONU sobre el derecho a la alimentación, octubre de 2007)

Algunos días después, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) publicaba a su vez un informe (4) que proponíana moratoria sobre los agrocombustibles y una reestructuración total de lasolíticas en la materia, a la vez que estigmatizaba el alto coste de losombustibles de origen vegetal y su dudoso beneficio medioambiental. La OCDE incluso señalaba que «las nuevas iniciativas políticas no hacen más que agravar losroblemas existentes», puesto que los precios agrícolas suben y aumentan eliesgo de hambre para las poblaciones más pobres de los países en desarrollo. Aesar de todo, las previsiones señalan una duplicación de la producción degrocombustibles en los próximos diez año
s.

«El desarrollo y la expansión del sector de losiocarburantes contribuirán al alza de los precios de los productoslimenticios a medio plazo y al aumento de la inseguridad alimentaria de losectores de población más desfavorecidos de los países en desarrollo» (OCDE)

Segunda. La especulación sobre losroductos agrícolas fue muy fuerte en 2007 y 2008, acentuando un fenómeno queomenzó a principios de los años 2000 tras el estallido de la burbuja de
Internet. Después de la crisis de las subprimes, que explotó en Estados
Unidos durante el verano de 2007, los inversores institucionales (apodados enrancés zinzins) se retiraron progresivamente del mercado de las deudasonstruido de forma especulativa a partir del sector de los bienes inmueblesstadounidenses y se fijaron en el sector de los productos agrícolas eidrocarburos como probable abastecedor de interesantes beneficios. Así,ompran las futuras cosechas de productos agrícolas en las Bolsas de Chicago y
Kansas City, que son las principales bolsas mundiales donde se especula con losereales. De la misma forma, en otras Bolsas de materias primas compran lasuturas producciones de petróleo y gas especulando con la subida. Es decir, losismos que provocaron la crisis en Estados Unidos con su avaricia,specialmente aprovechando la credulidad de las familias poco solventes de EEUUue pretendían convertirse en propietarias de una vivienda (el mercado de las subprimes),ugaron un papel muy activo en la fuerte subida de los precios de losidrocarburos y productos agrícolas. De ahí la extrema importancia deuestionar la omnipotencia de los mercados financieros.

Tercera. Los países en desarrollo estánspecialmente desprotegidos ante la crisis alimentaria, ya que las políticasmpuestas por el FMI y el Banco Mundial desde la crisis de la deuda los hanrivado de la protección imprescindible. Reducción de las superficiesestinadas a cultivos alimentarios y especialización en uno o dos productosara la exportación, desaparición de los sistemas de estabilización de losrecios, abandono de la autosuficiencia de cereales, reducción de las reservase cereales, debilitamiento de las economías por una extrema dependencia de lasvoluciones de los mercados mundiales, fuerte reducción de los presupuestosociales, supresión de las subvenciones a los productos básicos, apertura deos mercados y apertura a la competencia injusta de los pequeños productoresocales contra sociedades multinacionales… Maestras en el arte del escaqueo,as instituciones cuestionadas reconocen algunos errores para permanecer mejorn el centro del juego internacional. Pero un tímido mea culpa en unnforme semiconfidencial no puede ser suficiente, ya que cometieron el crimene imponer un modelo económico que, de forma deliberada, privó a lasoblaciones pobres de las protecciones imprescindibles y las dejó a merced dea codicia de los especuladores más salvajes. Lejos de preocuparse por laiseria galopante que contribuye a extender, el Banco Mundial parecereocupado, sobre todo, por los desórdenes sociales que podrían amenazar lalobalización neoliberal que, por su propia estructura, genera pobreza,esigualdades y corrupción, e impide cualquier forma de soberanía alimentaria.

La orientación propuesta desde hace años por «Vía
Campesina», organización internacional de los movimientos campesinos,onstituye una respuesta a la crisis: «Para garantizar la independencia y laoberanía alimentaria de todos los pueblos del mundo, es fundamental que loslimentos se produzcan en el marco de sistemas de producción diversificados, dease campesina. La soberanía alimentaria es el derecho de todos los pueblos aefinir sus propias políticas agrícolas y, en cuanto a alimentación, a proteger regular la producción agrícola nacional y el mercado interno con el fin deograr objetivos sostenibles, decidir en qué medida buscan la autosuficienciain deshacerse de sus excedentes en terceros países practicando el dumping. […]
No se debe primar el comercio internacional sobre los criterios sociales,edioambientales, culturales o de desarrollo» (Vía Campesina)
(7)

(1) Señalamos, una vez más, la «política del doble rasero»:ara garantizar la seguridad energética, los gobiernos del norte no dudan enubvencionar la industria privada, mientras que a través del Banco Mundial, el
FMI y la OMC, niegan el derecho de los gobiernos del sur a subvencionar a susroductores locales, tanto en la agricultura como en la industria.

(2) Ver www.cadtm.org/spip.php?article3518

(3) « Secret report: biofuel caused food crisis» (Informeecreto: el biocombustible responsable de la crisis alimentaria) The
Guardian
, 4 de julio de 2008, www.guardian.co.uk/environment/2008/jul/03/biofuels.renewableenergy

(4) OCDE, «Évaluation économique des politiques de soutienux biocarburants» (Evaluación económica de las políticas de apoyo a losiocarburantes), 16 de julio de 2008, www.oecd.org/dataoecd/20/14/41008804.pdf

(5) «La OCDE, muy crítica con los biocarburantes, promuevena moratoria», despacho AFP, 16 de julio de 2008.

(6) Los principales inversores institucionales son losondos de pensiones, las sociedades de seguros y los bancos; disponen de 60illones de dólares que colocan donde es más rentable. También son muy activosos hedge funds (fondos especulativos libres), que pueden movilizar 1,5illones de dólares.

(7) Vía Campesina, en Rafael Diaz-Salazar, Justicia
Global. Las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre
,
Icaria editorial e Intermón Oxfam, 2002, p.87 y 90.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión,
Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente aondición de respetar su integridad y mencionar a los autores, a la traductora la fuente.

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Coyuntura económica internacional dominada por la explosión en el Norte de las burbujas de la deuda privada y del sector inmobiliario

La crisis que estalló en agosto de 2007 en Estados Unidosodavía no se ha superado. Las repercusiones internacionales serán importantes duraderas. La burbuja inmobiliaria estalló en el mes de agosto en Estados
Unidos y sacudió los mercados financieros en el ámbito mundial. La crisisnmobiliaria se suma a una crisis de la deuda privada en los países másndustrializados. Y lo peor puede ser que todavía no haya llegado.

Los síntomas estaban a la vista: el crecimiento enorme de laonstrucción inmobiliaria durante varios años |1| (estimulado por la bajada deos tipos de interés decretada por la Reserva Federal para solucionar la crisis de 2000-2001) llevó a una sobreproducción y a unumento de los precios en el mercado inmobiliario que tomó formas especulativas.
Sin embargo, la cantidad de compras de nuevas viviendas ha sufrido un fuerteescenso desde comienzos del año 2007, mientras que aumenta el número deamilias que no pueden pagar sus hipotecas. Se rompió, por lo tanto, el eslabónás débil de la cadena del endeudamiento: los organismos financieros, que seabían especializado en la concesión de créditos con tipos de interés alto aamilias muy endeudadas y con ingresos medios o escasos (lo que se llamaercado de la subprime mortgage, hipotecas basura), se encontraron enificultades por el crecimiento de los impagos (ver recuadro). No es suficienteeemplazar este eslabón débil para que el engranaje pueda de nuevo arrastrar elotor económico, ya que puede haber otros eslabones débiles que también correnl riesgo de ceder.

Crisis de las hipotecas basura (subprime)

Resumen de un estudio realizado por The Wall Street Journalublicado del 12 al 14 de octubre de 2007.

En el año 2006, el 29 % de los préstamos hipotecarios eran delto rendimiento (es decir con un tipo de interés alto). Entre 2004 y 2006, deos 40,3 millones de préstamos concedidos, 10,3 millones lo habían sido conipos de interés alto. Se llama tipo de interés alto cuando es superior alenos en un 3 % al de los bonos del Tesoro de EEUU de igual duración. Muchos deos préstamos con tipos de interés alto concedidos en 2006 «sólo» tendrían unuerte incremento de sus tipos de interés en 2008 (éstos corresponden a unonto de unos 600.000 millones de dólares). En efecto, para convencer a loslientes de que acepten un préstamo hipotecario con tipo de interés alto yariable, el tipo de los dos primeros años es fijo y sólo aumenta a partir delercer año. Se puede predecir que lo peor de la crisis está por llegar. The
Wall Street Journal da el ejemplo de la gerente de una tienda de fotocopiadorasue compró una casa en Las Vegas por 460.000 dólares en 2006. En los años
2006-2007 debía pagar mensualidades de 3.700 dólares, con un tipo de interésel 8,2 %, pero en 2008 las mensualidades subirán a 8.000 dólares, con un tipoel 14 %. Mientras tanto, a causa de la crisis, su casa no vale más de 310.000ólares (¡El valor inmobiliario ha bajado más de un 30 % en 2007!). Esta mujerejó de pagar la hipoteca y perderá inexorablemente la casa de sus sueños. Elstudio de The Wall Street Journal demuestra que el subprime market mortgage
(hipoteca basura) con tipos de interés alto no está restringida a las familiasstadounidenses con bajos ingresos, también afecta a la clase media, comouestra el ejemplo precedente. Las sociedades financieras que concedieron losréditos vendieron sus acreencias a grandes bancos en forma de títulos. Estosancos los compraron masivamente y se encuentran ahora con paquetes de papelesue no valen gran cosa. En 2004, el 63 % de los créditos hipotecarios fueronomprados por los banqueros de Wall Street, que, para financiar esta operación,mitieron y vendieron commercial papers (papeles comerciales)1 a «inversores» en la bolsa. En el año 2006, el 73 % de los nuevos créditos hipotecarios conntereses elevados fueron comprados por Wall Street.

Las entidades que otorgan créditos hipotecarios (como los bancos)restaron a largo plazo, pero se endeudaron a corto plazo (sea con inversores,ea en el mercado interbancario en un contexto de tipos de interésistóricamente bajos, sea vendiendo sus acreencias hipotecarias a grandesancos o a hedge funds). El «problema» consiste en que prestaron a largo plazo un sector de la población que tiene grandes dificultades para pagar, en unomento de superávit de viviendas que ha conducido a una fuerte depreciación deu bien inmobiliario (que es la garantía del préstamo). Cuando el número dempagos aumentó, estas entidades financieras comenzaron a encontrarificultades para reembolsar sus deudas a corto plazo, que habían contraído contros bancos. Estos últimos, para protegerse, se negaron a conceder nuevosréstamos o bien exigieron tipos de interés mucho más altos. En Estados Unidos,
84 sociedades de crédito hipotecario quebraron o al menos abandonaronarcialmente su actividad desde comienzos de este año hasta el 17 de agosto,rente a las 17 que lo hicieron durante el año 2006. En Alemania, el banco IKB la entidad pública SachenLB, que habían invertido en el mercado hipotecario de
Estados Unidos, fueron afectados de inmediato y lograron salvarlos in extremis.
|2|

Pero la cadena no se acaba aquí: los bancos que habían compradoas acreencias hipotecarias lo hicieron fuera de balance mediante la creacióne “sociedades” específicas denominadas «vehículos de inversión estructurada»
(SIV, structured inversion vehicles) |3| . Estas SIV financiaban la compra deas acreencias hipotecarias vendiendo commercial papers (ver definición en nota
4) a otros inversores. Sus beneficios provenían de la diferencia entre lo queagaban a los compradores de sus commercial papers y lo que obtenían de losréditos hipotecarios de alto rendimiento transformados en títulos (CDO,
Collaterized Debt Obligations) |4|.

Hay que señalar que todo este montaje tan complejo de deudas y decreencias no crea riqueza real, se trata sólo de operaciones financieras enran parte especulativas. La crisis de este montaje bancario provoca, por elontrario, la destrucción de riquezas y vidas humanas (quiebra de empresas deonstrucción, suicidios de personas arruinadas, pérdidas de empleo yesahucios).

Cuando estalló la crisis en agosto de 2007, los inversores queompraban habitualmente los commercial papers emitidos por las SIV dejaron deomprar puesto que tuvieron la impresión de que la salud y la credibilidad deas SIV se habían deteriorado mucho. Por consiguiente, las SIV tuvieron faltae liquidez para poder comprar los créditos hipotecarios titularizados y larisis se amplificó. Los grandes bancos que habían creado estas SIV debieronsumir los compromisos de estas sociedades para evitar su quiebra. Mientras queasta entonces las operaciones de las SIV no formaban parte de su contabilidad
(lo que les permitía disimular los riesgos asumidos), a partir de ese momentoos grandes bancos de Estados Unidos y de Europa tuvieron que introducir en susalances las deudas de las SIV. Entre los principales bancos afectados sencuentran el Bank of America, el Citigroup (que es el principal grupo bancarioundial), el Wachovia y el Merrill Lynch, así como el Deutsche Bank y el UBS
(Union des Banques Suisses). Entre agosto y octubre de 2007, sólo los bancosstadounidenses asumieron al menos 280.000 millones de dólares de deudas de las
SIV |5| lo que afectó negativamente sus resultados. Varios grandes bancos, comol Citigroup y el Merrill Lynch, intentaron, en un principio, reducir su gra
doe exposición al riesgo, pero no pudieron mentir durante mucho tiempo, dado susuy considerables pérdidas. A raíz de esto, sus PDG fueron defenestrados poros respectivos consejos de administración, no sin haber conseguido unaracaídas de oro. El presidente-director general del Merrill Lynch, Stan
O’Neal, consiguió 160 millones de dólares como indemnización por su salidanticipada (!).

El endeudamiento de las familias y los impagos en elector inmobiliario y en otros…

Los procedimientos de desahucio de los deudores por falta de pagolcanzaron la cifra de 180.000 en Estados Unidos durante el mes de julio, oea, el doble que en julio de 2006. Y ya pasan del millón entre enero y agosto
2007, o sea, el 60 % más que hace un año. En total se espera que habrá unos 2illones de procedimientos de desahucio durante 2007. La media de endeudamientoe las familias estadounidenses alcanza la tasa extraordinariamente alta del
140 % (es decir, que las deudas de las familias representan cerca de una vez yedia sus ingresos anuales).

Pocos comentaristas de economía relacionan el creciente número dempagos con el hecho de que los trabajadores estadounidenses trabajan, términoedio, más horas para ganar menos dinero. Éste es el resultado de lalexibilización/precarización del mercado de trabajo en el marco de unafensiva patronal. |6| Una parte importante de los asalariados estadounidensesa visto cómo sus ingresos reales disminuían en estos últimos años. El aumentoe los tipos de interés iniciado en junio de 2004 por la Reserva Federal ha conducido finalmente a que los reembolsos de los créditos hipotecariosean demasiado altos con relación a los ingresos. Por otra parte, elrecimiento de los impagos no se limita sólo al sector inmobiliario, sino queambién afecta a los créditos para la compra de automóviles y a las tarjetas derédito. |7|

El doble rasero

La crisis que estalló en agosto de 2007 está alcanzando unamplitud espectacular tanto en Estados Unidos como en Europa. «El viernes 10 degosto, en Estados Unidos y en Europa sucedió un fenómeno inaudito: en 24oras, los bancos se volvieron tan desconfiados unos de otros que llegaron aegarse a conceder cualquier tipo de préstamo, obligando de este modo a los
Bancos Centrales a hacer intervenciones masivas. En cuatro días, hasta el 14 degosto de 2007, el Banco Central Europeo debió inyectar en el mercado cerca de
230.000 millones de euros de liquidez.» |8| La Reserva Federal de Estados Unidos tuvo que actuar de la misma forma. La enérgica intervencióne las autoridades monetarias estadounidenses y europeas permitió evitar laultiplicación de las quiebras.

Es necesario señalar la diferencia abismal que hay entre laeacción de las autoridades políticas y financieras de Estados Unidos y de losaíses europeos frente a la crisis de liquidez comenzada en agosto de 2007 yas medidas que el FMI impuso a las autoridades indonesias, con el apoyo destos mismos países, durante la crisis asiática de 1997-1998. En el primeraso, las autoridades estadounidenses y europeas consiguieron salvar a losancos inyectando dinero a su plena disposición, mientras que en Indonesia el
FMI obligó a que docenas de bancos quebraran al rechazar la posibilidad deualquier inyección de dinero del Banco Central de Indonesia como de susropios fondos. Esto llevó a un desastre social y a un fuerte aumento de laeuda pública interna ya que el Estado indonesio se hizo cargo de las deudas deos bancos privados que fueron obligados a quebrar. Hay otra diferencia conelación a la crisis indonesa: desde agosto de 2007, las autoridades monetariase Estados Unidos bajaron los tipos de interés (como ya lo habían hecho entre
2001 y mayo de 2004), mientras que el FMI, por el contrario, había exigido alobierno indonesio que los aumentara, lo que agravó considerablemente larisis. |9| Como siempre, el doble rasero.

Efecto de contagio internacional

En septiembre de 2007, el efecto de contagio internacional de larisis de Estados Unidos fue más evidente cuando un importante banco británico,l Northern Rock Bank, especializado en préstamos hipotecarios, se encontró deronto en la incapacidad de hacer frente a sus obligaciones. Este bancoontraía préstamos a corto plazo en el mercado interbancario y prestaba a largolazo en el mercado inmobiliario. Ahora bien, la crisis de desconfianza entreos bancos conllevó un aumento súbito de los tipos de interés interbancario (el
Libor, London interbank offered rate). Esta situación afectó directamente al
Northern Rock Bank que vio como los costes de su endeudamiento aumentaban deanera imprevista. El Banco de Inglaterra lo salvó de la quiebra al prestarlel dinero que le hacía falta. Pero sólo atrasó el proceso, actualmente el
Northern Rock Bank está en venta.

La crisis inmobiliaria se suma a una crisis de la deudarivada

La crisis no se limita solamente al sector inmobiliario, tambiénfecta al mercado de la deuda. En el curso de estos últimos años, la deudarivada de las empresas aumentó de manera considerable. Nuevos productosinancieros derivados cobraron importancia, en especial los Credit Default
Swaps (CDS). El comprador de un CDS quiere, con esta adquisición, protegerseontra el riesgo de impago de una deuda. El mercado de los CDS tuvo un granesarrollo desde el año 2002, y el volumen de los importes negociados seultiplicó por 11 durante los últimos cinco años. |10| El problema consiste enue estos contratos de seguro se venden sin un control de las autoridadesúblicas. La existencia de los mismos induce a las empresas a arriesgarse cadaez más. Al creer que están protegidos contra los impagos, los prestamistastorgan préstamos sin haber comprobado la capacidad del prestatario para poderagar. Ahora bien, si la situación económica internacional se deteriora,ecenas o cientos de prestatarios se pueden volver de repente insolventes y los
CDS en papeles sin valor, ya que las aseguradoras serán incapaces de cumpliron sus compromisos.

Las SIV, de las que hemos hablado anteriormente, sespecializaron en la venta de CDO (Collateralized debt obligations) que muchosnversores tratan de sacárselos de encima desde agosto de 2007.

Finalmente, entre 2006 y 2007, numerosas empresas se lanzaron aperaciones de compra de otras empresas con una financiación por endeudamiento.
Es lo que se llama LBO (leveraged buy-out), que podemos traducir por compra dena empresa financiada por el endeudamiento.

En resumen, durante estos últimos años se fue construyendo unnorme castillo de naipes por acumulación de deudas. Y ahora este castillo sestá por derrumbar, por lo que los Bancos Centrales de los países másndustrializados tratan de rellenar las grietas y de apuntalarlo para evitar loeor. Es posible que consigan limitar los daños, pero éstos serán, de todasaneras, cuantiosos.

Ya está en marcha el mecanismo de vs bombas de tiempo

En la conclusión del capítulo 5 del libro “La Finance contre les Peuples. La Bourse ou la Vie” edición francesa de 2004, planteaba lauestión de si la crisis de los años 2001-2002 en Estados Unidos iba a tenerna repercusión duradera:

«Veinte años de desreglamentaciones y de apertura de losercados a escala mundial han suprimido todos los cortafuegos que habríanodido limitar los efectos en cadena de las crisis como las de Enron y Cía. Elonjunto de l
as empresas capitalistas de la Triada y de los mercados emergentes ha evolucionado, aunque con algunas características propias, en el mismoentido que en Estados Unidos. Las instituciones privadas bancarias yinancieras (así como las aseguradoras) del planeta están en una mala posicióna que adoptaron prácticas cada vez más riesgosas. Todos los grandes gruposndustriales sufrieron una financiarización pronunciada y se han vuelto muyulnerables. La sucesión de escándalos demostró la vacuidad de las afirmacionese los dirigentes estadounidenses y sus aduladores en todos los rincones dellaneta.

El mecanismo de varias bombas de tiempo se ha puesto en marchan todas las economías del mundo. Entre estas bombas están: la delobreendeudamiento de las empresas y de las familias, el mercado de derivados
(que, según la expresión del multimillonario Warren Buffet, son «armasinancieras de destrucción masiva»), la burbuja de la especulación inmobiliaria
(que es la más potente en Estados Unidos y en Gran Bretaña), la crisis de lasociedades de seguros y de fondos de pensiones… Ha llegado el momento deesactivar estas bombas y de pensar en otro sistema, tanto en Estados Unidosomo en el resto del mundo. Por supuesto no hay que contentarse con desactivaras bombas y soñar con que otro mundo es posible, es necesario atacar la raíze los problemas y por lo tanto conseguir una redistribución de la riquezaobre la base de la justicia social.»
|11|

De la crisis de los años 2001-2002 a la de 2007-…

Antes de que estallara la burbuja especulativa informática de losños 2001-2002 en Estados Unidos y en otras partes del mundo, los economistas yos políticos panegiristas de los beneficios del capitalismo en su faseeoliberal (apoyados por un ejército de periodistas especializados en finanzas)firmaban perentoriamente que no había ninguna crisis a la vista. Por elontrario, según ellos, el capitalismo en Estados Unidos había encontrado laórmula del crecimiento permanente sin crisis. Se desilusionaron con laecesión que afectó a Estados Unidos en 2001 y con el descenso muy importantee los valores bursátiles

Cuando volvió el crecimiento, esa misma gente pretendió que elapitalismo había encontrado la fórmula para dispersar los riesgos causados porna fuerte emisión de deuda: en especial, la creación de los CDS (Creditefault swaps). Son incontables los artículos y las declaracionesranquilizadoras sobre la dispersión de riesgos que se encuentran actualmente.

Sin embargo, organismos oficiales como el Banco de Pagos
Internacionales (BPI), el FMI, el BM sabían muy bien que se estaba jugando conuego. Los informes de estas instituciones publicados antes de la crisis deles de agosto contienen argumentos que no excluyen la posibilidad de unarisis, |12| pero el mensaje dominante que se quería dar era que efectivamente,racias a la nueva ingeniería de los títulos de la deuda, se había logradoispersar los riesgos y excluir los accidentes más graves. Es así como doseses antes del estallido de la crisis, en junio de 2007, el BPI escribía en sunforme anual: «Los episodios de turbulencias han podido reflejar laerviosidad latente de los participantes que desconfían de una subestimación deos riesgos debida a una coyuntura favorable. Sin embargo, para un futuroróximo, son pocos los que se preocupan demasiado por una degradación repentina generalizada de la calidad de las firmas». |13| La crisis que comenzó engosto debería hacerlos reflexionar seriamente.

Las críticas llueven sobre los chivos expiatorios. Según The
Financial Times, el secretario de Estado del Tesoro de Estados Unidos, Hank
Paulson, declaró que «la conducta de algunos corredores de créditos hipotecariosra vergonzosa» y que él «había reclamado una reglamentación del sector». |14|
Por parte de los periódicos financieros, son pocos los economistas, como
Wolfang Münchau, que expresan una crítica de la política del gobierno de
Washington y de la Reserva Federal. Este economista escribió: «Creo que elxplosivo crecimiento de los productos derivados de crédito y las CDO entre
2004 y 2006 fue debido a la política monetaria global entre 2002 y 2004». |15|
Y agrega: «El canal a través del cual los tipos de interés real negativos seueden transformar en una burbuja de la deuda permanece abierto.»

Por el lado de los grandes bancos y otros organismos financierosrivados, era la efervescencia, incluso el zafarrancho de combate en el seno delgunas direcciones (como el Citigroup y el Merrill Lynch); era la guerrabierta. El Instituto Internacional de Finanzas (IIF), una asociaciónnternacional que agrupa a 800 bancos y otras instituciones financieras (entreas cuales los bancos más grandes), el 11 de octubre de 2007 se soltó con unaarga carta |16| destinada al FMI y a los principales Bancos Centrales, enonde diagnostica una crisis profunda y pide a las autoridades bancariasúblicas una mejor supervisión del sector financiero privado internacional.

El muy neoliberal comisario europeo de Mercado interior, Charlie
McCreevy, no se mordió la lengua y denunció: «Los préstamos irresponsables, lanversión a ciegas, una mala gestión de la liquidez, los excesos de lasgencias de calificación crediticia… Nadie puede sentirse orgulloso de lasiserias que esta crisis de la deuda ha revelado.» |17| Sin embargo, según The
Financial Times, «el comisario europeo, que es uno de los más prominentesxponentes en la Unión Europea del pensamiento del libre mercado, quiere prevenirontra un impulso regulatorio, al afirmar que las normas que refuerzan laransparencia en los mercados financieros pueden tener un efecto perverso alxtender el pánico y el riesgo moral a todo el sistema». |18| Es evidente queo hay que esperar que la Comisión Europea o el gobierno de Washington anuncienedidas firmes con respecto a las grandes sociedades financieras responsablese la crisis.

Las medidas tomadas por Washington: ¿Son la solución?

Las medidas tomadas por las autoridades estadounidenses
(especialmente una bajada de los tipos de interés en septiembre y octubre de
2007), aun si atenúan provisoriamente los graves efectos de la crisis, noonstituyen una solución. En cierta forma, la bajada de los tipos de interéslivia la crisis pero la prolonga, ya que retrasa los plazos. En efecto, larisis del sector inmobiliario ha comenzado con toda claridad y susepercusiones se harán sentir durante mucho tiempo. ¿Por qué? Aquí van variasazones presentadas en forma esquemática:

- ;1
Existe un verdadero exceso de viviendas en Estados Unidos con relación a laemanda.

- ;2
Muchas obras están en curso de realización. En los meses y años veniderosentenares de miles de nuevas viviendas entrarán en el mercado, puesto que suonstrucción ya ha comenzado. Para una empresa constructora es muy difícilbandonar una obra ya iniciada. En resumen, estas nuevas construccionesumentarán la oferta en un mercado ya deprimido. Una caída en la construcciónendrá unas consecuencias duraderas en el resto de la economía: despidos,educción de los pedidos a los diferentes proveedores de materiales deonstrucción.

- ;3
Durante años, la propensión de las familias a consumir estaba sosten
ida enarte por el «efecto riqueza». Efectivamente, el valor del patrimonio de lasamilias propietarias de su vivienda y de acciones en la bolsa aumentó graciasl aumento muy importante de los precios en el sector inmobiliario y a laubida de los valores bursátiles (después del desastre de 2001). Pero el efectonverso está en marcha: el valor del patrimonio inmobiliario está en fuerteescenso y los mercados bursátiles van mal. Existe el riego de que las familiaseaccionen disminuyendo su consumo, lo que amplificaría la crisis.

- ;4
Los grandes bancos, los fondos de pensión privados, los seguros, los hedgeunds tienen en su contabilidad una gran cantidad de acreencias dudosas. Desdel mes de agosto de 2007, instituciones como el Citigroup, el Merrill Lynch, el
UBS han tratado constantemente de minimizar las pérdidas que declaran, peroarias veces tuvieron que anunciar nuevas pérdidas, lo que provocó una caída deus acciones en la bolsa y el despido de muchos de sus directivos. Seguramente,tras instituciones se verán afectadas. No se puede descartar (seamosrudentes) que las instituciones financieras entren en una situación próxima aa que conocieron los bancos japoneses cuando la burbuja inmobiliaria explotón su país, a mediados de los años ochenta. Necesitaron unos veinte años paraonseguir sanear su contabilidad.

- ;5
Ciertamente, el continuado descenso en la cotización del dólar favorece lasxportaciones de Estados Unidos y permite al gobierno reembolsar la enormeeuda externa con dólares devaluados. Pero esta caía no tiene sólo ventajas, elólar devaluado hace que la compra de bonos del Tesoro y las grandesnversiones en bolsa sean mucho menos atractivas para los extranjeros, queolocan una gran cantidad de sus capitales en Estados Unidos. Se corre eliesgo de que entren menos capitales —necesarios para eliminar el déficit— y,or el contrario, las salidas de capitales pueden aumentar.

El gobierno de Washington y la dirección de la Reserva Federal están enfrentados a un verdadero dilema. Si continúan bajando los tipos denterés, el resultado es contradictorio: reducen el riesgo inmediato deuiebras y moderan la amplitud de una caída del consumo, pero hacen muchosenos atractivas las inversiones en Estados Unidos y disminuyen la presión aavor de un saneamiento de la contabilidad de las empresas y de las familias.
Si, por el contrario, aumentan los tipos de interés, el resultado es inverso:as inversiones en Estados Unidos aumentarán su atracción pero el consumo deas familias caerá y las dificultades de tesorería de las empresas aumentará.

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