Crisis sistémica y cambio de paradigmas

I Panorama de la crisis sitémica actual

 

i)     La obsolescencia programada

La racionalidad económica del capitalismo tiende a acortar la vida media útil de los valores de uso, tornándo los productos siempre más desechables. Con esta obsolecencia programada el capital realiza más valor en menos tiempo aumentando la rotación del capital, pero acelera a la vez el agotamiento de los recursos naturales. Cuando se agota un recurso natural el capital lo sustituye por otro, dejando cada vez menos reservas para el futuro, comprometiendo la vida de las generaciones venideras. Para tener vida como capital, esta maquina de valorización, se alimenta de la vida natural que nos rodea, destruyendola. El capital procura acortar no solo la vida útil de los productos sino también la de los trabajadores al buscar reemplazar los ´desechables´ por otra fuerza de trabajo venga de donde venga. De esta forma genera inestabilidad laboral, económica y social, o sea, vida estructuralmente insegura. Para competir en el mercado, el capital también busca acortar la vida útil de la tecnología empleada en las empresas. A fin de obtener la tecnología de punta, la existente se torna obsoleta en cada vez menos tiempo. En el capitalismo todo lo que incorpora en su lógica se torna obsoleto y desechable. Con tal de dar vida al capital el sistema niega la vida de todo. La negación de la vida es más que la negación de la vida de amplias mayorías de la población mundial. Sembrando ´muerte´ en tantos ámbitos, el capital tiende a obstruir a la vez la vida del propio capital como capital y fomenta así su propia autodestrucción. Es la fase del capitalismo senil que estamos presenciando.

 

 

Wim Dierckxsens es investigador del Departamento Eucuménico de Investigaciones (DEI) en Costa Rica, Coordinador del Observatorio Internacionalñ de la Crisis  y Vicepresidente del Foro Mundial de Alternativas para cuya institución hizo este ensayo.

El capital procura acortar la vida útil de la fuerza de trabajo al reemplazar la desgastada y/o la más cara para sustituirla por otra nueva más ´productiva´ (más barata, más joven), antes de garantizar la reproducción de la misma durante la vida de los trabajadores y a través de las generaciones. El neoliberalismo inauguró la internacionalización del mercado de trabajo mediante el ´outsourcing´ y la migración Sur-Norte. Mientras la fuerza de trabajo se reproducía básicamente al interior de las fronteras nacionales, la capacidad de reemplazo se definía en esencia dentro de dichas fronteras. Al internacionalizarse el mercado laboral, aumenta la capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo a escala mundial, o sea, el capital acorta la vida útil de los trabajadores mundialmente. Al aumentar la flexibilización laboral disminuye la estabilidad laboral y por ende la seguridad económica y social.

 

En la posguerra del siglo XX, antes de era neoliberal, vimos cómo en los países centrales descendió la capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo. Fines de los años sesenta se dio la incorporación generalizada de la fuerza de trabajo masculina, generando mayor estabilidad laboral y con ello mayor seguridad económica y social. La política de estimular la incorporación masiva de la fuerza de trabajo femenina se da a partir de los años setenta. Su finalidad fue aumentar la capacidad de reemplazo de la fuerza laboral en general. La posterior incorporación generalizada de la fuerza de trabajo de ambos sexos hace bajar la capacidad de reemplazo a niveles históricos. La estabilidad laboral adquiere dimensiones históricas. Expresión de ello es el alza en el costo directo (salarios) e indirecto (educación, salud, etc.) de la fuerza de trabajo. Al disminuir la capacidad de reposición, no hay de otra para el capital que garantizar la reproducción cada vez más integral de la fuerza de trabajo y a través de las generaciones. Cuando se prolonga la vida útil de los trabajadores no solo es necesario un seguro generalizado contra enfermedades, sino también un seguro de vejez. El costo de pensionar a las generaciones mayores y más desgastadas ha de ser compensado con el aumento de productividad de la fuerza de trabajo incorporada. A partir de ese calculo la política tiende a adelantar o posponer la edad de retirarse. 

 

En tiempos de una reducida capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo, los sindicatos están en la mejor condición objetiva para negociar sus derechos económicos y sociales. Lo contrario sucede al internacionalizarse el mercado de trabajo. El resultado final de estas fuerzas combinadas es una mayor o menor seguridad económica y social que a su vez constrituye la base de una mayor o menor estabilidad política. Con una capacidad de reemplazo relativamente baja la estabilidad política no se obtiene mediante la mano de hierro sino a través del reformismo. Es el espacio de la democracia burguesa, es decir una democracia representativa que goza de amplio apoyo popular. Es la era del Estado Benefactor que se desmantela a partir del neoliberalismo y la internacionalización del mercado laboral.   

 

Con la universalización del trabajo femenino, el promedio de hijos tenido por mujer ya no garantiza la capacidad de reemplazo intergeneracional de la fuerza de trabajo. Expresas políticas de migración constituyen el último recurso para grarantizar la capacidad de reemplazo intergeneracional de la de fuerza de trabajo dentro de los países centrales. Los migrantes contribuyen a aumentar la capacidad de reemplazo y a bajar los salarios de la fuerza de trabajo en general. Los migrantes ilegales, que logran superar toda clase de barreras para entrar ya sea a EEUU o la UE, ejercen la mayor presión sobre el mercado laboral en los países del Norte.

 

No solo los trabajadores migran sino también el propio capital. Las grandes transnacionales tienden a emigrar (el llamado ´outsourcing´) hacia países periféricos en busca de mano de obra barata. La capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo ahí es más alta y con ello los salarios más bajos. Esta transnacionalización del capital ya se da a partir de los años setenta pero sobre todo en los ochenta.  En centro y periferia aumenta de esta forma la capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo. La tendencia anterior anuncia el fin del Estado Benefactor en los países centrales y una inestabilidad laboral cada vez más mundializada. Este proceso neoliberal de globalización inaugura una especie de ´guerra de clases´ desde arriba a escala mundial. Es la éopca de repliege generalizado de los sindicatos y una lucha cada vez más tenaz por la vida misma en cada vez más rincones del mundo.

 

ii)    La tendencia a la baja de la tasa de ganancia  

La transnacionalización del capital a partir del llamado ´outsourcing’ no solo se dio debido al aumento en el costo de la fuerza de trabajo, como suelen plantearlo las tesis neoliberales. La obsolescencia programada de la tecnología empleada en las empresas ha contribuido más al proceso de outsourcing que el propio aumento en el costo de la fuerza laboral. El discurso neoliberal solo habla del elevado costo laboral ya que no conviene señalar el otro. Para poder ´sobrevivir´ en la competencia, el capital acorta la vida media útil del capital fijo (esencialmente edificios y maquinaria) que emplea en sus empresas para poder obtener así la tecnología de punta del momento. Lo tendencia anterior ha dado un enorme impulso al capital productivo en la posguerra así como a los inventos tecnológicos. Sin embargo, hacia fines de los años sesenta y principos de los setenta la sustitución tecnológica ha llegado al límite posible para aumentar la tasa de ganancia. La vida media útil del capital fijo se redujo tanto que el costo tecnológico por transferir al producto (o servicio) ya no es compensado por la reducción en el costo laboral al emplear esa nueva tecnología. La capacidad de reemplazo tecnológico (el desarrollo de las fuerzas productivas) se torna un estorbo para aumentar la tasa de ganancia, es decir, para la propia relación de producción vigente.  

 

Es a partir de ese momento que termina, en nuestra opinión, la era de las crisis cíclicas del capitalismo e inicia un capitalismo sin posibilidad de generar un nuevo ciclo. Este fenómeno se dio primero en EEUU que se refugió ya desde la posguerra en la industria armamentista. La guerra fría constituía un escenario adecuado para transferir el elevado gasto militar a terceras naciones, generando una acumulación parasitaria. Esa capacidad de transferencia se amplía aún más todavía por el estatus del dólar como moneda internacional de cambio y de reserva. Sobre este particular regresamos más adelante. A principios de los años setenta, la baja de la tasa de ganancia se dio en Europa atribuida erroneamente a la crisis del petróleo. Es a partir de entonces en todo Occidente el capital tiende a la financierización de la economía evitando el factor trabajo. Sobre este punto regresaremos.

 

Acortar la vida media útil de la tecnología era política oficial en Japón en los años setenta y ochenta. La meta fue alcanzar una posición de vanguardia en materia tecnológica. El país efectivamente llegó a ser campeón mundial en reemplazar capital fijo ´viejo´ por otro más ´moderno´. Durante los años ochenta Japón fue considerado ´el milagro económico´ que iba conquistar el mundo. La realidad fue que la tasa de ganancia bajó aún más de prisa que en Occidente dejando al país en una recesión del cuál aún hoy no ha salido. El Estado ha buscado inyectar en la economía endeudandose a lo interno como ningún otro y acumula actualmente una deuda soberana equivalente al 500% de su PIB. Existía la  esperanza que tarde o temprano llegara un nuevo ciclo económico. Japón sufre una recesión tras otra. La recuperación no ha llegado ni llegará.

Acortar la vida media útil de la tecnología fomenta entonces una baja en la tasa de ganancia. A partir de los años ochenta en Occidente el capital procura evitar bajar la vida útil de la tecnología mediante toda clase de patentes. El ´outsourcing´ de capital productivo hacia países periféricos se ve acompañado de toda clase de monopolios basados sobre los derechos de propiedad intelectual. El desarrollo de y el monopolio sobre el conocimiento se concentra en la casa matriz de las transnacionales. Este monopolio junto con el bajo costo de la fuerza de trabajo ha de evitar la baja de la tasa de ganancia en la economía real. Patentar el conocimiento significa vivir de la renta monopólica sobre el conocimiento. Es una forma parasitaria y temporal de realizar una renta improductiva propio a una fase senil del capitalismo. Las innovaciones y la economía de conocimiento pueden desarrollarse más en los países centrales, pero las innovaciones aplicables al proceso productivo suelen  desarrollarse más en los lugares donde se encuentran las plantas productivas, es decir en los países emergentes. La renta monopólica sobre el conocimiento, entonces, no tendrá un carácter duradero.

En la actualidad los BRICS como conjunto, se vislumbran como paises emergentes y China como el nuevo ´milagro económico´. La expectativa colectiva es que el país, como actual taller del mundo, triunfará y será el nuevo líder mundial capitalista. De acuerdo con las estadísticas oficiales, la tasa de inversión de China se acerca al 50% del PIB. No es posible colocar ese capital fijo solo en la ampliación y diversificación de la economía real. Dadas las limitaciones de absorción, la rentabilidad del capital ha ido disminuyendo de manera constante. Las nuevas inversiones se orientan cada vez más al reemplazo de capital fijo (tecnología y edificios) obsoleto por otro más moderna. Al mismo tiempo se dan inversiones a gran escala en proyectos (edificación masiva) que tienen un carácter especulativo. Al quedar vacíos (barrios enteros de edificios) no encadenan con la economía real. Es difícil juzgar la gravedad de la burbuja inmobiliaria en China ni es fácil predecir cuándo estallará, pero una cosa es cierta, es cuestión de tiempo para que la historia japonesa se repite en China. (Yu Yongding, China y su adicción por la inversión, http://prodavinci.com .

La pregunta siguiente es ¿será posible que el capital tendrá otro ciclo económico de ascenso, sea donde sea, o estamos presenciando una crisis sitémica? Es nuestra opinión que hemos llegado a los límites de lo posible de acortar la vida útil del capital fijo. Ha sido y seguirá siendo la causa última en la baja de la tasa de ganancia en el ámbito productivo, sea donde sea. A partir de ello podrá esperarse que un resurgimiento del capitalismo productivo a partir de los países emergentes no tiene mayores perspectivas. Los poderes periféricos tales como los BRICS no tienen mayores posibilidades de reordenar, en el sentido burgués del término, la economía real en el mundo (Vea, Jorge Beinstein, El capitalismo, la violencia y la decadencia sistémica).

iii)             La financierización de la economía

Ante la baja de la tasa de ganancia en el ámbito productivo y ante el aumento del costo de la mano de obra en los países centrales, el gran capital suele abandonar la economía real y refugiarse en el ámbito financiero. Con ello procura sostener la acumulación prescindiendo del factor trabajo. Así fomenta la acumulación de capital de manera ficticia, es decir, sin crear valor. La financierización de la economía está en manos de una élite financiera de unos cuantos megabancos concentrados en Wall Street y la City de Londres. El capital ficiticio se dan sobre todo a partir de ´productos derviados´ .  El ejemplo más elemental de un «producto derivado» son las deudas hipotecarias con la banca, que son revendidas en paquete como un nuevo ´producto´ a terceros. Con ello obtienen nuevos fondos frescos para otras hipotecas ´subprime´ y así sucesivamente. Cuando suben las tasas de interés, estas deudas se tornan impagables. El activo subyacente (los inmuebles) pierde valor al disminuir la demanda de casas. He aquí, en síntesis, el «capital ficticio» que opera en el mer­cado inmobiliario y que explotó fines de 2007.

Con ello han quebrado banco tras banco, sobre todo pequeños y hasta los grandes corrían el riesgo. El programa de rescate bancario por parte de los Estados mediante la emisión de bonos, equivale a hacer pública una deuda privada. La crisis de la deuda de la banca se transmuta así en una crisis de la deuda soberana. Este fenó­meno lo vimos treinta años atrás en América Latina en particular y en los países periféricos en general. A partir de 2008 se habla de la crisis de los bonos del Estado en los países centrales ya que los gobiernos no pueden ya cumplir con sus obligaciones. A partir de entonces prosperan los derivados de crédito. Estos son ´productos´ cuyo precio se basa en la solvencia de un emisor. Los más comunes son los ‘Credit Default Swap’ (CDS) y los ‘Equity Default Swap’ (EDS) para financiar los déficit públicos.

 

El riesgo que los derivados pretenden cubrir se transfiere mediante ´securities´ (re-aseguramientos) por cadenas, a menudo muy largas. Con ello la pirámide de títulos con reclamos sobre la ganancia en la economía real crece sin cesar y con ello la pirámide invertida de pagarés. En el centro financiero (la City) de Londres no existe límite para reasegurarse contra la incapacidad de pago de las deudas soberanas. Estas limitaciones sí existen en Wall Street. De ahí la importancia del Centro Financiero de Londres. Ante la perspectiva negativa poder reanudar un nuevo ciclo de acumulación de capital real en el centro del sistema mundial, capital ficticio opta por la acumulación «parasitaria».

 

Los grandes bancos financieros ´subsanan´ el problema de ese mal llamado capital «tóxico» tratando de hacer real el capital ficticio. Para ello cobra a la clase trabajadora y a todo el pueblo pagar la deuda soberana mediante los impuestos y el desmantelamiento de sus derechos económicos y sociales. Esta transformación de capital ficticio en otro real, se aplica asimismo entre el Norte y el Sur al adquirir con la venta de ´papeles´, por ejemplo, centenares de miles de hectáreas de tierra. Este capital real se destina a agro-combustibles, es­peculando con la consecuente alza de los precios de los alimentos y otras prácticas neocoloniales. Este capital, ficticio, sin embargo, solo puede tornarse real a nivel individual pero jamás a nivel de su totalidad. Tratase de una transferencia de capital ficticio a terceros a nivel global. Cuando el capital ficticio es n veces más grande que el capital real queda claro que tarde o temprano la burbuja de capital ficticio explotará. La pregunta es, ¿quién se quedará a fin de cuentas con la economía real?

 

Los CDS, además de generar ganancias (ficticias), son una palanca para la apropiación global de la riqueza mundial real por parte de la pequeñísima élite financiera que controla ese proceso. Se comportan como una especie de capital usurero a escala global. Instauran un proceso de subordina­ción de la economía real de cada vez más países a las redes financieras globales, con su centro en Wall Street y la City de Londres.  La élite financiera lucha por instaurar un Estado global bajo su hegemonía y para lograrlo busca aprovecharse del propio caos financiero que genera. Es impredecible el momento en que la burbuja de capital ficticio explotará y es incluso dudoso que el sistema será capaz de sobreponerse a ello. Antes de o en medio de ese caos y colapso, la élite financiera procura obtener el control sobre la mayor parte posible de la economía real en el mundo. Este capital parasitario y usurero a escala global hasta manipulará otra gran conflagaración militar para loigrarlo. 

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II Otro sistema monetario internacional: un mundo multipolar

 

i)     Fin del dólar como moneda internacional de cambio

 

El petróleo es un recurso natural no renovable muy estratégico por ser la principal fuente de energía y base de todo crecimiento y acumulación de capital de manera sostenida. El petróleo es a la vez el recurso estratégico para sostener el actual sistema monetario internacional  basado en el dólar. Al final de la Segunda Guerra Mundial, el acuerdo de Bretton Woods dejó el dólar estadunidense anclado al patrón oro al establecer una tasa de cambio de 35 dólares la onza. Esto dio grandes beneficios a Estados Unidos dado que el resto del mundo tenía que cambiar su moneda por dólares para acceder al comercio internacional. Todo el mundo ocupaba demandaba dólares. Sin embargo, a como Riffin plantea, la tasa de crecimiento de las reservas de oro en poder de USA, fue muy inferior a la tasa de crecimiento de la demanda mundial de reservas internacionales en dólares.

 

Las reservas de oro dejaron de respaldar cada vez más a la masa de dólares en circulación. Los bancos centrales europeos, y Francia en primera línea, convirtieron sus reservas de dólares en oro, obteniendo una ganancia con ello y reduciendo rápidamente las tenencias del stock de oro que los EUA poseían en Fort Knox. Las reservas de oro estadounidenses bajaron en poco tiempo de 20.000 a 8.100 toneladas. Para evitar la quiebra del país, Richard Nixon decidió en 1971 terminar con la convertibilidad del dólar en oro y transformó al billete verde en una moneda fiduciaria universal emitida y aceptada por decreto.

Esta base pareciera muy frágil y ya se veía el fin del dólar en esos días. Sin embargo, tras la guerra árabe-israelí de 1973, con una derrota rotunda de los países árabes el dólar fue anclado en el oro negro. Nace el petrodólar. Durante la guerra en 1973 se produjo la gran crisis del petróleo, al disparar su precio. A partir de la guerra EEUU logró un acuerdo con Arabia Saudita para que se negocie internacionalmente en dólares cada barril de petróleo que venda. Arabia Saudita vendería su petróleo exclusivamente en dólares y Estados Unidos ofreció a cambio de este compromiso armas y protección militar de todos los campos petroleros sauditas. El acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita obligaba a cualquier país que quisiera comprar petróleo cambiar primero su moneda nacional por dólares de Estados Unidos. Tras la creación de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), el resto de los países productores de petróleo acordaron la comercialización exclusiva del petróleo en dólares de Estados Unidos, a cambio de armas y protección militar. De esta forma Estados Unidos consiguió introducir el petrodólar, un sistema favorable para la mantención de su hegemonía económica  (Vea, Pablo Heraklio, USA: Petrodólares y el interés monetario de las guerras por el petróleo, destrucción del stock, 6 de septiembre de 2013, www.tarcoteca.blogspot.com ).

 

La introducción del petrodólar permitió a Estados Unidos imprimir grandes cantidades de billetes sin respaldo y endeudarse con todo el mundo. Mientras mayor inestabilidad había en Medio Oriente, mayor era el precio del petróleo, mayor entonces la demanda de dólares y más beneficios reciben el cártel bancario de Estados Unidos amparado en la Reserva Federal. A partir de ese entonces el Pentágono es la instancia por excelencia de ajuste de cuentas. Cada tensión bélica en torno a los países petroleros fue patrocinada por Estados Unidos ya que cada guerra implicaba un alza en el precio de petróleo y con ello en la demanda de dólares. Los desequilibrios comerciales comenzaron a hacerse más ostensibles y Estados Unidos pasó a acumular cuantiosos déficit mientras el resto del mundo acumulaba enormes superávit. La historia se ha encargado, sin embargo, de demostrar que ningún sistema es eterno ni el sistema monetario basado en el petrodólar. Hoy en día estamos ante el posible colapso del sistema petróleo-por-dólares, situación que mantiene muy nerviosos a los Estados Unidos (Vea, Pablo Heraklio, IBID).

A medida que países grandes busquen alejarse del sistema de petrodólares y haga realidad la idea de Saddam Hussein de transar el principal recurso energético en monedas alternativas, el dólar proseguirá su lento pero persistente declive como moneda internacional de cambio. Actualmente China es el primer importador de petróleo y lo compra de ahora en adelante cada vez más exclusivamente en yuanes. En mayo de 2014 Rusia y China firmaron un mega-acuerdo sobre la venta de gas al último país. El país adquiere el petróleo y gas con su moneda especialmente de Rusia pero también de Irán. La India ya ni piensa depender de las fluctuaciones del dólar para la compra de su petróleo. Las sanciones a Irán están siendo suavizadas y este país ya no vende más petróleo en dólares, como tampoco lo hace Rusia (Vea GEAB 79, noviembre de 2013, Ob. Cit.).

En abril de 2013, la OPEP confirmó que en 2014 China podría superar a EE.UU. como el mayor importador de petróleo. En ese año el 16% del comercio exterior de China ya se realizaba en yuanes. En 2014 este porcentaje podrá hasta duplicarse y sobre todo debido a la compra de energía fuera del ámbito del dólar. La gran demanda china de energía cambia la geopolítica y la red global de suministro del ‘oro negro’. Con ello desaparece también la base para sostener el petrodólar.  El futuro control del precio de petróleo en particular y de la energía en general estará a partir de 2014 cada vez más en manos de China y Rusia. Con ello están en las manos rusas y chinas las cartas necesarias para dejar caer al dólar como moneda internacional de referencia. Pronto el dólar podrá ser reemplazado por el petro-Yuan u otra moneda de referencia internacional (Vea, Jim Willie: Return of the Gold Standard is Near!, www.silverdoctors.com , 27 de diciembre de 2013).

Para lograr desplazar al dólar como moneda de intercambio internacional China multiplica los acuerdos ´swap´ con sus socios para realizar todo su comercio fuera del dólar. Un acuerdo ´swap´ define las fechas en las que los flujos de dinero deben ser pagados y la moneda en la que son calculados y efectuados. China celebró acuerdos ´swap´ fuera del ámbito del dólar  con Rusia, Brasil, el Reino Unido, Australia, Japón, Chile, los Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur, y para finalizar recientemente hasta con el más importante: la Eurozona. De esa manera China procura forzar a la Eurozona a salir de zona del dólar que así pierde su último pilar que aún lo sostiene.

 

ii)   Fin del dólar como moneda internacional de reserva

En diciembre de 2013 las reservas internacionales de China en bonos del Tesoro eran 1.3 billones de dólares. Una venta masiva de esos bonos del tesoro implicaría una devaluación de su precio y una gigantesca pérdida de haberes. Una depreciación del 50% de los bonos, por ejemplo, implicaría una pérdida de 650 mil millones de dólares para China. Los países acreedores como China aparentemente estarían supeditados al principal deudor del mundo EEUU. Aparentemente el hecho de ser deudor o acreedor conllevaban a lo mismo: la subordinación al imperio. Con este argumento se creía que EEUU tendría bajo control al mundo entero sosteniendo el dólar y con ello el mundo unipolar.  

 

El oro físico no pierde su valor intrínseco en el tiempo y opera así como valor refugio ante la eventual devaluación del dólar como moneda internacional de reserva. Los bancos centrales chino, indio y ruso, que se encuentran en pleno proceso de diversificación de sus reservas y sobre todo comprando oro. Antes de soltar masivamente los bonos del Tesoro, los países emergentes como China, India y Rusia  están acumulando la mayor cantidad posible de oro para compensar la pérdida que sufrirán con la venta masiva de sus devaluadas reservas internacionales en bonos del Tesoro.  A partir de 2012 se observa un verdadero éxodo de oro de Occidente hacia el Este que continua en 2014. China es a día de hoy el mayor productor de oro del mundo con 428 toneladas en el solo año 2013 y el país es a la vez el mayor importador mundial de ese metal, dejando en ese año a la India en segundo lugar. La Bolsa de Oro de Shanghai (Shanghai Gold Exchange) es el canal oficial de entrega física de oro en la China continental, y utiliza a Hong Kong como enlace desde donde importa (la mayor parte del) oro del exterior. Entre ambos puntos la demanda de oro en 2013 fue de 2.197 toneladas (incluyendo la producción local). En 2012 dicha demanda fue de 1.138 toneladas; en 2011 de 1.043 y en 2010 apenas 837 toneladas. En el período de 2007 a 2013 la demanda acumulada fue de 6.720 toneladas y hacia finales de 2014 la demanda de oro acumulada del país durante los últimos ocho años podría alcanzar los diez mil toneladas de oro físico (VEA, Koos Jansen, The World Gold Council Clueless on Chinese Gold Demand?, 21 de febrero de 2014,  en http://www.silverdoctors.com).

 

Las reservas chinas en oro físico (al precio de febrero) alcanzarían fines de 2014 unos 294 mil millones de dólares. Una depreciación del 50% de los 1.3 billones de dólares en bonos implicaría una pérdida de 650 mil millones de dólares para China. Si lo anterior sucede, el precio del oro se dispararía a y más del doble. Una duplicación del precio del oro representaría una ganancia de 420 mil millones de dólares y una triplicación 840 mil millones de dólares para las 10 mil toneladas de reservas chinas en oro. Es probable  que China espere el momento estratégico de deshacerse masivamente de los bonos del Tesoro, hecho que podría suceder en el transcurso de 2014 cuando queda en evidencia que Occidente ya no tiene más oro para entregar.

 

Al tratar de suprimir el precio del oro en los últimos años, los expertos del mercado del oro sospechan que la Reserva Federal ya ha agotado todo el oro de EE.UU. El país ya no tiene reservas de oro y es más ya ni puede suministrar el oro ajeno. Alemania pidió la repatriación de su oro que no pueden entregar. Por eso EEUU ha obligado dejar de pedir por su oro y que emita una declaración afirmando que su oro está ´bien guardado´ (Vea: Ex subsecretario del Tesoro: Se ha acabado la reserva de oro de EEUU,  http://actualidad.rt.com , 29 de junio de 2014. La Reserva Federal carece entonces de reservas de oro para atender los compromisos de convertibilidad de papel o de repatriar reservas en oro. China ahora posee sin dudas más oro que ninguna otra nación.

 

Hasta la fecha ha sido posible controlar el precio del oro ya que circulaba una gran cantidad de certificados de oro sin respaldo alguno en el oro físico. La utilización de los contratos de futuros sin respaldo en oro físico ha sido la clave de la caída en el precio del oro. Con un mercado de ventas a futuro de oro en alza, los inversores no se preocupaban del respaldo real de estos papeles que comercian. Sin embargo, ante la actual escasez de oro físico en el mercado y la consecuente incapacidad de entrega de oro físico, la desconfianza va en aumenta y cuando se evidencia la incapacidad de entrega el precio se dispara.  Cuando esto sucede se inicia la venta masiva de bonos del Tesoro con la consecuente caída del dólar y el simultáneo ascenso del Yuan respaldado en oro (Vea, Javier Santacruz, ´La Fed carece de reservas de oro suficiente para atender sus compromisos´, www.oroyfinanzas.com , 10 de febrero de 201 y vea Bill Murphy, “Los manipuladores perderán la guerra del oro”, 18 de febrero de 2014).

Los grandes megabancos de Wall Street y la City de Londres estarán presenciando en 2014 que la burbuja del mercado de derivados (incluyendo la venta a futuro del oro) explotará.  Con ello se anuncia una nueva era de quiebras bancarias y esta vez de los más grandes. Los Rothschild con su imperio anglo-americano, que controlan prácticamente todos los bancos centrales en el mundo, tendrán que tomar en cuenta que la fe en el oro resultaba ser más fuerte que la fe en su imperio de certificados de oro y todo dinero de papel (derivados) que emiten. El oro se ha convertido así en un instrumento para arrebatar poder a Occidente. Si las elites de Wall Street y de la City de Londres no logran triunfar en el campo económico, es de esperar que recurren al recurso de última instancia: la fuerza militar. El año 2014 podrá tornarse muy tenso en este aspecto y la crisis en Ucrania es apenas el primer anuncio de ello.

 

iii)             La batalla por otro sistema monetario internacional

Ante el inminente colapso financiero que se anuncia, las élites mencionadas están buscando una crisis que impacta globalmente para lograr instaurar un gobierno global privado sin mediación de estado-nación alguna. Tratase de un estado que no solo maneja las finanzas globales sino uno que acabaría con toda soberanía nacional hasta la de EEUU. El caos mundial sería la coyuntura indicada para generar un nuevo ´orden´. Los medios masivos controlados por esa élite financiera nos comunicarán que un colapso de todo el sistema está en juego.  En este entorno las elites antes mencionadas buscan provocar una amenaza de guerra  tan impactante que el gran público de ambos lados del Atlántico e incluso de Eurasia (Rusia y China) está dispuesto a toda concesión. Para lograr salir triunfando de ello argumentan que: mientras continúa existiendo el concepto de Estado-Nación, las guerras no desaparecerán y solo se logrará la paz con un Estado Global. La vieja elite financiera pretende aparecer así como los salvadores de la humanidad. La crisis en la Ucrania presenta aparentemente una buena coyuntura para crear la amenaza de una Tercera Guerra Mundial y bajo esta amenaza obtener su objetivo.

 

Al fallar Occidente en su propósito, la causa de la crisis financiera global y el caos económico mundial que conlleva plausiblemente será atribuida a la deuda gigantesca de EEUU basada en el dólar como moneda internacional de reserva colapsada. La Reserva Federal se responsabilizará por el colapso financiero mundial de haber (dejado de) imprimir dólares sin respaldo.  El caos político militar se adjudicará a EEUU en particular y a Occidente en general. La élite de Wall Street y la City de Londres han creado su propio ´Waterloo´ en Ucrania al caer el Imperio de Dólar sin lograr crear su gobierno global. El contexto geopolítico mundial que resulta favorece al proyecto de los BRICS y el mundo multipolar.

 

A partir de mayo de 2013 EEUU inició una guerra contra las monedas de los países emergentes. Las monedas de los grandes países llamados emergentes con la excepción de China (India, Brasil, Rusia, África del Sur) han sido sometidas a ataques especulativos y han perdido en ciertos casos hasta más del 20% de su valor. ¿Qué pasó? La Reserva Federal de EE.UU ha revertido su política de emisión de dinero sin respaldo (QE, Quantitative Easing en inglés) que inició en 2008. QE consistía en una modalidad de que la Reserva federal comprara los llamados activos tóxicos de los bancos privados para así salvarlos. La Reserva Federal ha inyectado billones de dólares sin respaldo en los bancos demasiado poderosos para dejarlos caer. Buena parte del dinero ha contribuido a una nueva ola especulativa en el mercado de derivados.

 

Sin embargo, no todo ese capital sin respaldo se fue para la bolsa de valores o el mercado de bonos. Parte de ello lo invirtieron también en los nuevos mercados emergentes, es decir, en la economía real de los países periféricos. Desde 2008 los inversores buscaban cómo trocar capital ficticio en mercados emergentes para obtener bienes reales. Desde fines de 2013 estos estímulos se reducen drásticamente. A mitad del año 2014 la emisión de dinero sin respaldo ya había bajado de US$85 a US$35 mil millones mensuales.  Esto cambió el flujo internacional de capitales. Las inversiones extranjeras en los países emergentes disminuyeron  y más bien se observa un flujo de regreso ante el alza de las tasas de interés en EEUU (CIGES, Coyuntura Económica Argentina, Marzo 2014, www.ciges.org.ar, marzo de 2014).

 

Las salidas de capital al igual que saldos comerciales negativos debilitan la balanza de pago de los países periféricos. Muchos países periféricos y no en último lugar Brasil, Rusia, India y Suráfrica se han visto obligados a devaluar sus monedas y alzar las tasas de interés internas. De esta forma la Reserva Federal busca desestabilizar en primer lugar el Rublo ruso, pero también las otras monedas de los países emergentes frente al dólar, creando un caos internacional. Ante esta desestabilización de sus monedas el FMI se negó a ayudar. Esta arma es menos directa que una confrontación militar, pero tal vez hasta más efectiva. El turno para reducir la futura volatilidad de los mercados de divisas es a los países emergentes. Veamos como reaccionaron ante esa coyuntura.

 

El Consejo Ejecutivo del FMI aprobó en 2010 un nuevo sistema de distribución de cuotas y votos. Los BRICS en general y China en particular podrían aumentar notablemente el peso económico y político de los BRICS. Sobre esta base sería posible pensar en una moneda global basada en los Derechos Especiales de Giro del FMI. Sin embargo hasta avanzado el año 2013 el nuevo sistema no había entrado en vigor por estar pendiente la ratificación de EEUU. El visto bueno del Congreso estadounidense es imprescindible para las reformas del FMI.  Ante la  demora en la ratificación, los países BRICS decidieron en la reunión en Durban en el mes de  diciembre de 2013 crear su propio Fondo de Reservas Monetarias y   Banco de Desarrollo.

 

El 15 de julio de 2014 los gobiernos de los BRICS se reúnen en Brasilia para crear dicho Fondo de Reservas Monetarias o fondo estabilizador de 100 mil  millones de dólares en competencia directa del FMI. Para ello, los países de los BRICS aportan distintas contribuciones: China 41 mil millones de dólares, Rusia, Brasil y la India18 mil millones cada uno, y Sudáfrica 5 mil millones.   El nuevo fondo monetario será una “caja de ayuda mutua” que se utilizará ahora que más de un país de los BRICS se encuentre en problemas financieros. Rusia, Brasil e India han obtenido garantías de las reservas chinas, algo que también apoyará las divisas nacionales de estos países y reducirá las futuras tasas de interés de los préstamos de los mercados de deuda mundiales. El Fondo de Reservas Monetarias ha de permitir a los BRICS a abandonar gradualmente la intermediación del dólar en sus intercambios.

 

En segundo lugar se creará un nuevo Banco de Desarrollo con un capital inicial de 50 mil millones de dólares en competencia directa con el Banco Mundial. Ambas estructuras iniciarán su actividad en 2015. Los créditos del Banco de Desarrollo estarán destinados no tanto a los países de los BRICS, sino a la inversión en distintos proyectos en otros países. El banco será un punto de inflexión en el objetivo estratégico del grupo de desafiar la hegemonía de los gemelos occidentales de Bretton Woods. Los líderes de los países BRICS también lucharán por una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU. Con estos proyectos de los BRICS se abren nuevos márgenes de acción para los “no alineados”. Durante la misma estancia en Brasil los BRICS comenzarán a competir con el FMI por los países miembros al invitar en los mismos días ya a los países de UNASUR (Vea, Alexéi Lossan,  Toma impulso la alternativa al FMI propuesta por los BRICS, www.puntodevistaypropuesta.com , 7 de julio de 2014).

iv) La OTAN y su  batalla por un mundo unipolar

 

Los 19 miembros que conforman la OTAN y otros 10 candidatos (Letonia, Lituania, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, Rumania, Bulgaria, Albania, Macedonia y Croacia) se preparan para una cumbre en setiembre de 2014 en Gran Bretaña. El objetivo estratégico de los intereses anglo-americanos y la OTAN es impedir todo avance de Eurasia para incluir a la eurozona en su proyecto. Esto explica la  actual crisis en Ucrania y su cruzada contra un mundo multipolar de los países emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Ante un eventual colapso del dólar y las consecuentes desastrosas finanzas de EEUU, la reunión estará centrada en las capacidades militares futuras y las alianzas con más de 44 países para financiarlas. Estas alianzas en apariencia son una fortaleza de la OTAN y con ello de EEUU. En esencia revelan la pérdida de hegemonía de EEUU en el mundo y una toma de posiciones de los intereses de Wall Street y la City de Londres.

 

La Comisión Europea está bajo la presión de la OTAN y con ello, en última instancia, de los intereses de dicha elite financiera. La política de subordinación de Alemania en este aspecto es necesariamente dual: por un lado, se alinea con la política de contención-integración del espacio sino-ruso, pero por el otro su futuro económica está más en el Este que en el Oeste. El país tiene además una dependencia considerable del gas ruso. Alemania es una pieza estratégica en la eurozona para dar un eventual viraje hacia un mundo multipolar. La no entrega de todas reservas alemanas de oro en ´custodia´ en Nueva York es un arma para evitar su integración a Eurasia y hacerlos mirar hacia el Atlántico pero también puede transformarse en motivo de rebeldía y consecuente cambio en su política (Vea, Merle David Kellerhals Jr., Kerry destaca objetivos de la cumbre de la OTAN, 06 diciembre 2013, http://iipdigital.usembassy.gov/st/spanish/article).

 

Los dirigentes europeos de hoy parecen temer las asociaciones con los países de los BRICS. La realidad es que a los emergentes les interesa ver una Europa que pueda hacerle contrapeso al imperio del dólar. Los intereses del capital anglo-americano y globalizado en cambio, quieren que la Unión Europea se ampliara lo más que posible hacia Europa del Este incluyendo a Ucrania para achicar lo más que se pueda a Eurasia y ante todo evitar que Alemania se alinee con este proyecto. A partir del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) entre EEUU y la UE, las grandes transnacionales (pero sobre todo las norteamericanas) tendrían un mega-mercado para hacer frente al avance sino-ruso. Hoy en día en Bruselas se está negociando en secreto ese tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE.  

Los tratados de libre comercio no solo eliminan las fronteras para las grandes corporaciones sino que las colocan por encima del Estado, acabando con toda la soberanía nacional. Los diferentes tratados de libre comercio en el mundo juntos han de preparar el terreno político para que los grandes bancos con su sede principal en Wall Street y la City de Londres crean, con las multinacionales más grandes y sus inversiones cruzadas, un Estado global. Sobre esta base se impone un mundo unipolar por encima de cualquier estado nación. La Comisión Europea en Bruselas, con las oficinas de la OTAN a pocas cuadras,  parece estar decidida para firmarlo. En Bruselas consideran poder salvar así la sagrada ´civilización occidental´ y miran hacia el Este como el Reino del Mal. Falta sin embargo la ratificación posterior por los diferentes parlamentos nacionales donde puede suceder aún de todo. 

  III Fin de la obsolescencia programada: hacia otro paradigma

i)      La creciente escasez de recursos naturales:

 

La racionalidad económica del capital y su derroche a partir de la obsolescencia programada en todos los ámbitos, ha llevado a la sobreexplotación tanto de las energías no renovables (verbigracia el petróleo) como de los metales y minerales. Hoy, la escasez relativa de ciertos metales y minerales salta a la vista. Las reservas existentes suelen concentrarse en el Sur y en especial en los países emergentes. Por eso, Occidente no solo depende del Sur en materia de mano de obra barata, sino también de petróleo y gas, etc. en materia energética y de minerales en general. Entre los últimos hay unos más estratégicos como las llamadas tierras raras. A partir de ello se gestan las condiciones objetivas para establecer nuevas relaciones de poder.

 

 

Entre los quince países más dotados de metales y minerales, los BRICS ocupan lugares privilegiados. África del Sur ocupa el primer lugar a nivel mundial, el segundo es Rusia, quinto Brasil, sexto China y undécimo India. Esta sola infor­mación muestra con claridad la posición estratégica de los BRICS en materia de posesión de metales y minerales (Jeremy Grantham, Fifteen countries sitting on a fortune of metals and minerals, www.bussinessinsider.com). De igual modo, América Latina ocupa un lugar privilegiado que podrá explotar más en el futuro. Entre los quince países con más metales y minerales, en orden de importancia,  hay diez ubicados en el Sur: cuatro latinoamericanos: Brasil, Chile, Perú y México; dos de África: África del Sur y Guinea; cuatro de Asia: China, India, Kazakstán e Indonesia. No obstante, tener reservas minerales en general es distinto que tenerlas de aquellos recursos relativamente escasos. Un reciente estudio realizado por el British Geological Society (BGS) (Los metales raros de la tierra, setiembre de 2011 en, www.ecoapuntes.com.ar ) muestra que de los 52 metales que enumera, 31 (o sea, el 60%) tiene un índice de riesgo de 5 o superior, donde 1 indica el riesgo de sumi­nistro bajo y 5 el alto. La escasez puede ser catalogada en tres dimensiones: física, económica (incremento de precios) y geopolítica (barreras políticas). El estudio del BGS evidencia que China lidera la producción global de casi todos los elementos de la lista, siendo responsable de la extracción de la mitad de ellos.

 

En vista de la relativa la escasez de los recursos naturales estratégicos, los países productores han empezado a proteger sus intereses. China ha fijado impuestos a su exportación, especialmente de metales y minerales con alto valor de innovación. El país ha impuesto además otras barreras al comercio de algunos metales, como cuotas e inclusive la prohibición de exportar. Lo hace para proteger a las industrias propias (Redacción de Economía y Finanzas, Geopolítica: ¿Es posible seguir con el progreso con la escasez de materias primas escasas?, Buenos Aires, 23.12.2011. Queremos subrayar la relevancia de la escasez relativa de materiales usados en tecnologías emergentes verdes. Un informe de la Comisión Europea y de Pri­ceWaterhouseCoopers (PWC) identifica catorce materiales estratégicos y escasos utilizados en tales tecnologías. Conforme aumente su relevancia para la economía futura, aumentará su riesgo de escasez.

 

En orden alfabético, se trata de antimonio, producido según orden de importancia en China, África del Sur, Brasil, Bolivia y México. Se emplea en la industria de semiconductores en la producción de diodos, detectores infrarrojos y en baterías. Berilio, producido en los EE.UU., Rusia y China; cobalto, producido en un 90% en la República Democrática del Congo, y en menor medida en Zambia; fluorita, que se produce en China, México y Mongolia; germanio, subproducto del zinc y que se obtiene sobre todo en China y Rusia; indio, que se produce más en China, Corea y Japón; litio, con 85% de sus reservas en América Latina: Bolivia, Chile y Argentina. El litio se usa para para las baterías eléctricas recargables; en aleaciones y depuración del aire en la industria aeronáutica y de submarinos; en la fabricación de cerámicas y lentes de telescopio; tiene aplicaciones nucleares; gra­fito, que es producido en China, Corea e India; magnesio, en los EE.UU., China y Canadá; niobio, en Australia, Brasil y Canadá; el denominado grupo platino, en África del Sur y Rusia; y las tierras raras (REE, por sus siglas en inglés). Aquí mencionamos el tántalo (se usa en la industria de computadores, teléfonos celulares, dispositivos electrónicos para la industria automovilística. Brasil ocupa el primer lugar con 60% de las reservas mundiales y en segundo lugar está China; y luego el tungsteno, obtenido casi exclusivamente en China.

 

En esta lista de catorce recursos estratégicos y escasos, China aparece en ocho ocasiones. No extraña entonces que este país produzca más del 50% del suministro mundial de esos metales escasos y alrededor del 97% de las tierras raras. No queda duda de que es el país emergente por excelencia. África del Sur, Rusia, Bolivia, México, Corea del Sur, son mencionados dos veces cada uno al igual que los EE.UU. y Canadá. La ac­tual integración económica entre Rusia (principal productor de gas y petróleo) y China por si solo ya revela  la posibilidad concreta de que Eurasia se transforme en un bloque de poder del futuro. Si a esta ecuación agregamos la posibilidad de que América Latina con su peso específico en recursos naturales, entre en este juego, tendremos como consecuencia el fin del dominio de una sola superpotencia sobre los recursos naturales y con ello se vislumbra un mundo futuro distinto.

 

En China, como hemos indicado, se extraen sobre todo las denominadas tierras raras, que son materiales muy estratégicos. Existen quince metales magnéticos catalogados como tierras raras, como lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio. Estos elementos presentan una gran semejanza química. Otros elementos, como el galio, el indio o el telurio, son subproductos metálicos cuya oferta occidental es del todo insuficiente para atender la demanda futura.

 

La demanda mundial de los elementos químicos llamados tierras raras crece sin cesar, debido al aumento vertiginoso de tecnologías que los utilizan. Estos 15 metales son básicos para las nuevas tecnologías y el desarrollo de las energías renovables. Desde pantallas LCD hasta discos duros, paneles fotovoltaicos, baterías recargables, teléfonos móviles e incluso componentes de coches se fabrican con estos elementos. Desde la década de los 70, China ha incrementado su producción alcanzando el 95% del total global de estos materiales. Las principales minas chinas de estos minerales son las de Baotou, en Mon­golia. China, sin embargo, solo alberga el 43% de las reservas mundiales de dichos elementos. Al tener el control sobre el 95% de la producción mundial, China comenzó a ejercer presiones políticas sobre otros países mediante restricciones a la exportación de dichos recursos. Empresas tecnológicas norteamericanas y europeas han denunciado esta postura en la OMC, ya que les supone una pérdida de competitividad frente a sus  homólogas chinas, que no tienen límite alguno para obtener este tipo de recursos. (El descubrimiento del lantano, una tierra rara, https://3esoquimicafisica.wikispaces.com).

 

El tema de las tierras raras se ha convertido en una cuestión de geopolí­tica. Con el propósito de liberarse de su dependencia de China, las empresas occidentales explotan sus reservas en Australia, California, Suráfrica, Canadá, Groenlandia y Suecia. Mientras la oferta de estos recursos básicamente se extrae en China, este país ha logrado imponer ciertas condiciones interesantes para crear un contrapoder a las transnacionales. Para tener acceso a estas materias tan escasas y estratégicas, Occidente se ha visto obligado a que instale sus fábricas en China. Pero no solo se exige la instalación de las fábricas en el país, China exige también una transferencia tecnológica. América Latina está tomando nota de esto y puede actuar más en consecuencia con ello (Miguel Angel Criado, Occidente depende de unos minerales que no tiene, 06.01.2012, en www.publico.es).

 

Otros materiales igual de estratégicos y de los que se espera que el incremento de su demanda los convierta en críticos son el telurio, el galio, el indio o el litio. Aunque ha tenido otros usos en el pasado, su función principal hoy es alimentar todo tipo de baterías, entre otras para el desarrollo de energía eólica y el carro eléctrico, de ahí que sea valorado como un recurso relativamente estratégico y escaso (Ibid). La mayor parte de las reservas mundiales de litio se hallan en Bolivia, que junto con Chile y Argentina cuentan con el 85% de tales reservas. Unidos, por ende, podrían regular el precio de este mineral a la manera de los productores de petróleo. De hecho, la prensa de Buenos Aires y Santiago de Chile se ha referido a la posibilidad de la creación de una Organización de Países Productores de Litio (OPPL) conformada por Argentina, Bolivia, Chile, Australia y China. La OPPL podría regular el precio de ese mineral, vital para la fabricación de baterías de carros eléctricos en la industria automotriz del futuro, así como para una mayor autonomía de computadoras, celulares y otros.

 

Más importante que controlar el precio mediante la OPPL, sería condicionar la producción de pilas o baterías que ya se está dando en Bolivia para en un próximo paso, producir carros eléctricos preferiblemente pero no necesariamente en alguno de los países productores de litio. Y más estratégico aún para el propio desarrollo de la región, sería la fabrica­ción de autobuses por tratarse de valores de uso colectivos  en vez de individuales. Condicionar como bloque latinoamericano o más allá de sus fronteras en el Sur, la entrega de recursos a cambio de una transferencia tecnológica sería otra meta a lograr. Para este efecto es preciso que los países del Sur en general y los de América Latina en particular hagan una alianza estratégica que permitiría invertir las relaciones de poder de negociación. Es precisamente esta integración lo que está en marcha en los últimos años. Mencionemos los BRICS, los renovados ´no alineados´, UNASUR, etc.

 

ii)   Hacia la inversión entre valor de uso y valor de cambio

 

 

Desde el Sur es posible influir en el cambio de la racionali­dad económica vigente a partir de un control más soberano sobre los recursos naturales. En algún momento, la escasez de recursos naturales estratégicos en Occidente se torna absoluta lo que obligará no solo a reciclar los recursos escasos sino a prolongar la vida media de sus productos finales y/o el empleo creciente de bienes de consumo comunales. En términos de valor llevará de modo inevitable al decrecimiento de la economía y a la des-acumulación, pues con un crecimiento económico negativo, no hay acumulación de capital posible. Al acrecentarse la vida media de los productos y al adquirir los valores de uso un carácter más colectivo en lugar de individual, la productividad del trabajo desciende en términos de valor. En términos de valores de uso, en cambio, la productividad del trabajo aumentará conforme más duraderos y colectivos sean dichos productos. Con una mayor soberanía sobre los recursos naturales escasos estamos ante el posible proceso de subordinación del valor de cambio al valor de uso.

 

Lo que queremos subrayar es que en un mundo multipolar sin la hegemonía de EEUU, los países del Sur con recursos naturales estratégicos y escasos, están en condiciones objetivas favorables de obtener la suficiente soberanía para impulsar esta transición. El tema de la escasez de los recursos naturales nos conduce a la posibilidad y necesidad de la transición hacia una economía poscapitalista donde el valor de uso se sobrepondrá al valor de cambio. En un mundo donde hay decrecimiento en términos de valor pero creciente bienestar al tener bienes de uso colectivo y duradero, la conducción de los lugares de producción deja de poder regirse por la tasa de ganancia. Al producir valores de uso con cada vez menos valor de cambio regirá un criterio totalmente distinto. La contabilidad social se hará más por el contenido (su valor de uso y utilidad real para las personas y la sociedad) y menos por la forma (el dinero, con la ganancia que genera para una élite siempre más reducida). Aquí necesariamente entra el tema de la planificación y esta vez no desde el Estado centralizador sino desde el sujeto colectivo. La situación se presentará probablemente primeramente y con más fuerza en Occiden­te donde, ante la creciente escasez de recursos naturales, reinará la economía de lo suficiente. Los países periféricos disponen de cierto margen para seguir creciendo, bajo la racionalidad de una economía de lo necesario. Mientras haya margen para una economía de crecimiento en términos de valor habrá posibilidad de acumulación. Con la mayor soberanía sobre los recursos naturales en la periferia, la posibilidad de crecer en términos de valor se cierra para los países centrales. Lo anterior explica también que Occidente casi no ve otra opción para sostener la ´civilización occidental´ que la vía militar.

 

IV La ruptura sistémica vista por países y regiones

 

i)      Países periféricos con alta capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo 

En muchos países de la periferia las relaciones asalariadas no se han generalizado al no expandirse el capital en múltiples sectores y/o regiones. Cuando una pequeña minoría de la población esté inserta en relaciones asalariadas (digamos menos de una quinta parte de la población económicamente activa), las relaciones de mercado no han compenetrado en toda la sociedad. Tratase de naciones frágiles y víctimas fáciles de intentos neocoloniales. Esto es particularmente pero no exclusivamente el caso en África Subsahariana. Aunque la OIT (Key indicators of the labour market, Ginebra 1911) no dispone de datos para todos los países, podamos mencionar los siguientes países en África: Burkina Faso, Camerún, Chad, Madagascar, Malí, Malawi, Ruanda, Senegal, Sudán, Tanzania y Uganda. Para el Sudeste Asiático OIT observa estos bajos porcentajes en Afganistán, Bangladesh, Camboya y Laos.  En América Latina solo está el caso de Haití.

 

Conforme la relación mercado-capi­tal penetra más en la economía, ello supone una mayor disolución del nexo no capitalista y la consecuen­te liberación de fuerza de trabajo para incorporarse al capitalismo. Podemos afirmar que en los países perifé­ricos donde la PEA cuenta con un porcentaje de asala­riados de 20 a 39 por ciento el capital opera ya en forma más visible. Ahí las relaciones de intercambio están ya más monetizadas. Aunque el capital ha pene­trado algo más en estos países,  las relaciones asala­riadas siguen aún minoritarias y aunque hay cierta diferencia con los países anteriores, en esencia siguen siendo países frágiles y víctimas fáciles de intentos neocoloniales. Los países con información disponible cuya PEA está entre 20 y 39 por ciento de asalariados en África son Cabo Verde, Guinea Ecuatorial, Lesoto y Zimbabue; en Asia, Bután, Malasia, Indonesia, Mongolia, Ne­pal, Paquistán y Vietnam y en América Latina no hay ningún caso.

 

En economías con una fuerza de trabajo asalariada claramente minoritaria, no hay estabilidad laboral ni seguridad económica o social. La elevada capacidad sustitutiva no requiere la conservación y reproducción de la fuerza trabajo en edades productivas. La vida más bien parece no valer nada. La probabilidad de morir en edad activa (entre 15 y 60 años de edad) en países con menos de 20% de asalariados en la PEA es superior al 25% en los mencionados países del Sudeste Asiático así como en Haití. Lo mismo se observa en 8 de los 10 países subsaharianos antes mencionados y en tres casos (Camerún, Chad, y Uganda)  esta cifra supera incluso el 35%. Más de un tercio de la población activa en estas naciones fallece antes de cumplir los 60 años de edad. Es preciso saber que la mediana mundial está alrededor del 15% y el mínimo en países de altos ingresos menos de 5%. Conforme se amplía la relación salarial en la PEA a niveles entre 20 y 39%, la conservación de la fuerza en edad activa mejora levemente. La probabilidad de morir en estas edades antes de cumplir 60 años es superior al 25% en 3 de los 11 países y en los otros 8 visiblemente por encima de la mediana mundial (15%) (Vea, WHO World Health Statistics 2014). 

 

Es especialmente en estos países frágiles donde suelen operar fondos soberanos,  especuladores y otros gobiernos en el acaparamiento de tierras. Este acaparamiento de tierras se da a partir del pico de petróleo y el consecuente interés por la producción de agro-combustibles. Se acaparan tierras con fines de extracción de minerales y el acaparamiento es una forma de trocar capital ficticio (papeles) por riqueza real. En años pasados han ido de manos al menos 227 millones de hectáreas, la mayoría de África Subsahariana (Angola, Botsuana, Kenia, Liberia, Madagascar, Mali, Mozambique, República Democrática del Congo, Senegal, Suazilandia, Sudán, Zambia, etc.). Tan solo en Liberia, el gobierno ha concedido más de un tercio de la tierra del país (con una superficie de 96 mil kilómetros cuadrados) a empresas extranjeras de explotación forestal, mineras y agroindustriales. En Etiopía han asignado 23 millones de hectáreas aptas para producir jatrofa o piñón (un arbusto cultivado por sus frutas que producen aceite y por su capacidad de sobrevivir en regiones áridas).

 

En la República Democrática de Congo pasaron de manos 12.8 millones de hectáreas: 10 millones a la agroindustria IDH 030 de África del Sur y 2.8 millones a China para cultivar palma africana como agro-combustible. En Zambia pasaron dos millones de hectáreas a manos foráneas, en el Sudan 1.5 millones y  en Madagascar 1.3 millones. El Sudeste asiático ocupa el segundo lugar. En el período mencionado en las Filipinas pasaron 1.4 millones de hectáreas de manos chinas; en Indonesia medio millón a Arabia Saudí; en Pakistán más de trescientos mil y en Laos y Camboya más de cien mil (Vea,   Más allá de Ceuta y Melilla, 06.03.14 http://blogs.periodistadigital.com Archivado en Sociedad). El traspaso de estas tierras sucede en connivencia con las instituciones financieras internacionales como el BM, el FMI, la OMC, así como los gobiernos locales corruptos y sobornados al efecto.

 

Podemos distinguir diferentes tipos de resistencia vinculadas al actual acaparamiento de tierras que se dan en un nuevo marco de descolonización: una lucha defensiva para resistir las expulsiones de personas de su tierra y una lucha proactiva en que las comunidades locales ocupan tierra, lo que supone un conflicto con el modelo dominante de agro-negocio. Ambos tipos son luchas a vida o muerte. Aunque estas luchas difícilmente se inscribirán en un proyecto pos-capitalista, bien pueden sumarse al movimiento de los países no alineados en la lucha por un mundo multipolar. Lo anterior significa, sin embargo, presión sobre los gobiernos nacionales en esta dirección. Las luchas con más éxito en este sentido son las que utilizan un abanico de tácticas que incluyen la movilización colectiva, la acción directa y la vía legal; hacen hincapié en establecer lazos con otros sectores y ejercer presión en todos los puntos clave de la “cadena” de desposesión/incorporación adversa. (Vea, Transnational Institute (TNI), Informe El acaparamiento global de tierras, junio 2013.

 

ii)   Países periféricos con baja capacidad de reemplazo 

En la medida en que el capital penetra en cada vez más sectores y zonas de un país, más avanza la desaparición de las formas no capitalistas de producción. Este proce­so tiene como consecuencia la transformación progresiva de la clase trabajadora en un ejército de asalariados. La creciente tendencia a la destrucción de las relaciones no asalariadas hace disminuir las posibilidades de sustitu­ción o reemplazo de la fuerza de trabajo en el nexo capitalista por otra reclutada fuera de éste. Una pro­porción cada vez mayor de trabajadores depende, para reproducir su fuerza de trabajo, de la venta de esa única mercancía que posee. Esta situación se dio en primer lugar en los países centrales. Toda Europa (incluyendo a Rusia y Europa Oriental), Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Japón, cuentan con más 80 por ciento de asalariados y en algunos países incluso más del 90. En estos casos la conservación y reproducción de la propia clase trabajadora se torna una condición necesaria para la reproducción del capital. En estos países observamos probabilidades de morir bien bajas en la población en edad activa de 15 a 60 años de edad. Valores mínimos observamos en Islandia, San Marino, Suiza, Suecia 5%. Siguen con 6% Australia, Canadá, España, Holanda y  Noruega. La fuerza de trabajo se conserva bastante mejor en estos países que en EEUU donde la probabilidad de morir durante la edad activa aún supera el 10%.   

 

Hoy, sin embargo, también hay muchos países perifé­ricos donde la relación salarial ha sobrepasado ya el 70% de la PEA. En África tenemos las islas  de Mauricia (79%), Sao Tomé (71%) y Sey­chelles (81%) además de Sudáfrica (82%). En Asia tenemos Brunei (95%), Israel (87%), Malasia (74%), Omán (88%), Qatar (99%), Singapur (85%), Taiwán (75%) y Emiratos Árabes Uni­dos (97%). En el continente de América Latina tenemos Argentina (75%), Uruguay (70%), Chile (72%), Costa Rica (73%) y Surinam (80%). En el Cari­be, además de Cuba, hay islas pequeñas con más de 80 por ciento de asalariados en la PEA como Antigua, Bahamas o Barbados.  Al disminuir el nexo no capitalista a menos de 30% de la PEA, se limita la capacidad de reemplazo de la fuer­za laboral. Ante la baja de la capacidad de reemplazo el capital se ve obligado a prolongar la vida media útil del trabajador.

 

Para mante­ner la productividad del trabajo en un período produc­tivo más prolongado, es preciso conservar y calificar esa fuerza laboral, pues sólo así se mantiene su productividad de trabajo y, por ende, la fuente de ganancia. En cuanto desaparezca el nexo no capitalista y disminuya la capacidad de reemplazo de los trabajadores también aumenta objetiva­mente la capacidad organizativa de los  trabajadores y se fortalece con ello su capacidad reivindicativa. Como consecuencia de lo anterior los salarios tienden al alza y la jornada laboral a la baja. Un mismo trabajo en un país con baja capacidad de reemplazo resulta así mejor pagado que en una na­ción con capacidad sustitutiva más elevada. De ahí que los flujos migratorios netos se dan desde los últimos hacia los países con remuneraciones mejores, con mayor estabilidad laboral y seguridad económica y social.

 

Al tiempo que asciende objetivamente la capacidad organizativa y combati­va de la clase trabajadora, también la burguesía como clase comienza a ser parte interesada en mejorar la re­producción y conservación de la fuerza de trabajo. A partir de ese momento, las luchas en materia salarial y condiciones de trabajo tienden a llevar las partes a la mesa de negociación y cada vez menos al campo de ba­talla. A partir de ese momento histórico, los sindicatos suelen adquirir carácter institucional, legal pero a la vez reformista. Todo esto comienza a tener la apariencia de una relación pacífica entre dos clases antagónicas. Es la era del llamado “Estado de bienestar”. El Estado, antes en esen­cia un poder represor, adquiere a partir de ahora un carácter reformista y donde impera el reformismo político no se puede esperar mayor cuestionamiento del sistema capitalista.

 

Dejando de un lado las especificidades políticas, la reducida capacidad de reem­plazo de la fuerza laboral en estos países no solo exige la conservación y reproducción de la fuerza de trabajo activa, sino a partir de ahora también requiere el reemplazo generacional. La última solo se ga­rantiza a partir de la conservación de la fuerza laboral en el nivel familiar. La proporción de la población que fallece durante la edad activa (15 a 60 años) se reduce de manera muy clara. Lo anterior no solo es válido para los países centrales, sino el mismo fenómeno se observa en los países periféricos con estas características. La proporción de la población en edad activa que muere entre los 15 y 60 años de edad según los datos de la OMS están por debajo del 10% en 8 de los 9 países mencionados en Asia, en 3 de los 5 países de América Latina (hay dos con 11%). En el Caribe observamos a Cuba y Barbados con menos de 10% y hay 3 islas con 12%. En África la situación es más compleja. En las islas de Mauricia, Sao Tomé y Seychelles el cuadro es algo menos positiva al fallecer aún un 15% de la población en edad activa antes de cumplir sus 60 años de edad.

 

Es obvio que un régimen político reformista no surge con automatismo a partir de la reducida capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo. Así observamos en Asia casos (Omán  y Brunei) donde impera la sultanía con un monarca absoluto, sin democracia ni instituciones. En América Latina, en cambio, observamos en Cuba una democracia popular, país que más que en ningún otro ha estado presente en la lucha por una sociedad poscapitalista más allá de sus propias fronteras. El caso de África del Sur es otro atípico. En vez de disminuir la mortalidad durante la edad activa, esta ha aumentado entre 1990 y a 2012 y alcanza niveles correspondientes a los países subsaharianos. Lo anterior probablemente es el legado del Apartheid que no es precisamente la condición objetiva para lograr estabilidad económica y social y por ende tampoco política. En este país hay condiciones objetivas y probablemente las subjetivas para que se cuestione el sistema capitalista en su raíz.

 

iii)             Países periféricos con potencial de cuestionar el sistema capitalista

 

Partimos de que el ser humano es a la vez producto de la historia y creador de la misma, y no en último lugar, por el trabajo. La democracia burguesa no puede montarse y sostenerse sobre cualquier base económica, y tampoco un proyecto de cambio civilizatorio. Las posibilidades de un proyecto político para influir en un cambio de la racionalidad eco­nómica no dependen en exclusiva de la voluntad de un pueblo ni son determinadas sólo por las condiciones ob­jetivas. La dificultad estriba en saber hallar los lugares y momen­tos históricos que brindan mayores oportunidades para que se produzca la lucha por un cambio en la racionalidad económi­ca. Consideramos que la Gran Depresión del siglo XXI es un momento histórico propicio.

 

Estamos ante una crisis civilizatoria con condiciones para que surja un proyecto político más allá de las fronte­ras para cambiar la racionalidad económica vigente. Se hace cada vez más patente la necesidad de una racionalidad económica que reafirme la vida de la naturaleza, de las creaciones de los seres humanos y no en último lugar de la propia población humana. Ahora bien, ¿cuál es la base económica en que tiende a brindar mejores condi­ciones subjetivas para forzar una ruptura en la racio­nalidad económica vigente? Estas se dan, en nuestra opinión, ahí donde la relación salarial ha penetrado bastante en una sociedad pero no lo suficiente para generar estabilidad laboral, económica y social. En segundo lugar es precisa que la capacidad de reemplazo de la fuerza de trabajo es elevada por largo tiempo sin ninguna perspectiva de mejora. Es una situación de permanente inseguridad económica y social donde las rebeliones suelen ser reprimidas con la mano dura. La eventual estabilidad política solo se logra con la mano dura pero latentemente la rebelión está siempre presente. 

 

La situación crítica se halla entonces cuando la capa­cidad de reemplazo impide instaurar condiciones ob­jetivas para el reformismo y al mismo tiempo hay con­diciones objetivas para que una amplia base social se incorpore a la lucha social y política. Para llegar a esta situación, hay dos vías. La primera se da a partir de una sociedad donde nunca hubo condiciones obje­tivas para el reformismo. Aquí tenemos que distinguir dos posibilidades: naciones con perspectiva de alcan­zarlo a raíz de una transición relativamente rápida y países sin perspectiva alguna por un estancamiento de décadas. En esta situación es particularmente posible un cuestionamiento popular a fondo del sistema capitalista como tal. La segunda vía se da cuando una sociedad recorre el camino invertido de un estado reformista a una situación económica obje­tiva de creciente capacidad de reemplazo de la fuerza laboral y de manera duradera. Analizaremos a continuación las tres situaciones y sus perspectivas políticas.

 

a)    Países que transitan con velocidad el cambio de la capacidad de reemplazo

 

Una situación es la de una transición acelerada hacia el reformismo burgués, y totalmente otra cosa política es el estancamiento por años en la misma situación, ni perspectiva que lle­gue el momento en que estén dadas las condiciones ob­jetivas para el reformismo. Una transición relativamente veloz de una capacidad de reemplazo elevada a otra bien más reducida genera precisamente esas perspectivas de mejora y con ello perspectivas de un posible reformis­mo burgués. Una transición rápida hacia la generalización de la re­lación salarial instaura más o menos buenas perspectivas de trabajo, aunque continúen relativamente inestables. Hay perspectivas de mejoras salariales, mayor cobertura de la seguridad social y por ende mayores expectativas subjetivas para que se instaure el reformismo político. Este reformismo se asienta conforme la gran mayoría de la población activa labore como asalariada. Un ejemplo de una transición rápida ha sido Japón. La PEA de Japón contaba en 1950  más o menos un 35 por ciento de asalariados; en 1970 un 63, en 1980 un 74 y en 2007 un 86. Tomando en cuenta su talla demográfica, es un caso de transición veloz en la posguerra.

Una reducida talla de la po­blación es un factor importante para facilitar la transición acelerada. Este proceso se observa en el siglo XX, por ejemplo, en los Tigres Asiáticos. En Singapur trabajaba en 1970 casi un 60 por ciento de la PEA como asalariada, y desde 1986 ya más del 84%. También en las islas pequeñas en África y América Latina se da el fenómeno. Con relativamente poca inversión, la población activa en muchas de las islas del Caribe alcanzaron un porcentaje de asalariados más o menos elevado a principios del siglo XXI: Otro tanto se observa en los pe­queños países productores de petróleo en Oriente Medio. En 1965, Kuwait ya tenía una PEA con más de un 80 por ciento de asalariados. Emiratos Árabes Unidos tenía en 2004 un 97 por ciento de asalariados y Qatar incluso 99, verdadero récord mundial. La esperanza de vida de Qatar y los Emiratos es en la actualidad de 76 y 79 años, en su orden, testimonio de seguridad social. En definitiva, no son los lugares donde más se puede esperar un cuestionamiento de la racionalidad capitalista.

b)     Países con una capacidad de reemplazo estancada

 

Es nuestra tesis que cuanto más estancada sea la situación de alta capacidad sustitutiva en un país donde la relación salarial penetró bastante pero no lo suficiente para que se reduzca al capacidad de reemplazo, tan­to más favorables serán las condiciones para que se desarrollen fuerzas contestatarias que puedan cuestionar el sistema capitalista en su raíz. En términos concretos, hablamos de sociedades en que la relación sa­larial esté bastante avanzada (entre 50 y 69 por ciento de la PEA) pero a la vez estancada por décadas. La transición de una situación de alta capacidad susti­tutiva a otra con una capacidad de reemplazo reducida puede quedar especialmente estancada en una época de crisis con un deterioro en las oportunidades nuevas de empleo. Es precisamente la coyuntura actual. El panorama de creación de empleo en el mundo ha ido empeorando desde la crisis de 2008 según un informe de la OIT en el año 2012 (Tendencias mundiales del empleo en 2012). La proyección de la OIT para la creación de nuevos empleos es pesimista.

En las últimas décadas del siglo XX y la primera del XXI esta situación se da en bastantes países periféricos de África y Asia, pero en América Latina se da en la mayor parte del continente. Creemos que, en materia política, mucha atención hemos de pres­tarles a estos países. Veamos en primer lugar el porcentaje de asalariados en la PEA que observa el OIT alrededor del año 2010. Para África podemos mencionar a Argelia con 60 por ciento de asalariados, Egipto con 62, Namibia con 62 y Túnez con 66. Las cifras en Etiopía, Gabón y Marruecos aún no alcanzan esos niveles y oscilan entre 40 y 49%. En Asia tenemos a Fiji (59%), Filipinas (51%), Irán (51%), Sri Lanka (59%) y Turquía (59%). Las cifras en Siria, Tailandia y Yemen oscilan aún entre 40 y 49%. En América Latina están Brasil (64%), Colombia (54%), Re­pública Dominicana (54%), Ecuador (60%), Guatemala (50%), Guyana (52%), Jamaica 61%, México (66%), Ni­caragua (51%), Perú (54%), Panamá (69%) y Venezuela (59%), es decir, la principal parte del continente latinoamericano. Las cifras de Bolivia, Paraguay y Honduras están levemente por debajo de esos niveles oscilando entre 40 y 49%.

                                                                                     

De los casos de África y Asia OIT  ofrece datos con series en el tiempo de dos países para trazar una rápida transición (Ar­gelia y Turquía) y cuatro claramente estancados (Túnez, Egipto, Irán y Sri Lanka). La PEA de Argelia contaba en 1964 con 37 por ciento de asalariados, en 1977 con 47 y en 2004 con 59,8. Se trata una transición rápida aunque no concluida. La PEA de Turquía contaba en 1965 con 22 por ciento de asalariados, en 1975 con 31, en 1988 con 40 y en 2008 con de 58,9. Se trata de una transición más acelerada pero aún no concluida. El panorama objetivo en estos dos países es que las nuevas oportunidades de trabajo están a la vista, aun cuando la capacidad de reemplazo y la consecuente inestabilidad económica y social permanezcan elevadas. En Argelia fallece todavía en 2012 un 14% de la población activa antes de cumplir los sesenta años de edad y en Turquía un 11%. Existe cierta base económica para el reformismo pero no es sólida. En tiempos de crisis estos países permanecen en situación de frágil estabilidad política.

–                                                                                                                                                                                                        África

En Túnez y Egipto, la relación asalariada llegaba en 1966 a los niveles que Argelia y Turquía tenían apenas en este siglo. La diferencia es que no completaron la base econó­mica para que se instaurara el reformismo burgués. Su estancamiento más bien ha sido notorio en los últimos 40 años. La PEA de Túnez contaba en 1966 con 62 por ciento de asalariados, en 1984 con 58 y en 2002 con un poco más de 66. La población activa de Egipto contaba en 1966, con 53 por ciento de   asalariados, en 1976 con 60, y en 2006, luego de 30 años, con apenas 61,8. Lo anterior revela una transición bastante ‘estancada’ en las últimas décadas, y no en último lugar, por la política neoliberal. Aunque la relación salarial esté menos generalizada, Marruecos al igual que Egipto también revela un notorio estancamiento. Su PEA contaba en 2007 con 44,8 por ciento de asalariados, cifra casi alcanzada ya 25 años antes en 1982 cuando registraba un porcentaje de 40,5%. Aunque no disponemos de estadísticas en serie, habrá que poner el ojo también en Etiopía y Gabón. Etiopia registraba en 2006 una PEA con 46 por ciento de asalariados y Gabón 45 a mediados de los 90 del siglo XX.

La seguridad económica y social medida por el riesgo de muerte durante la vida activa antes de cumplir los 60 años en Tunes, sin embargo, con un 10% no está tan mal. El país se acerca a los valores observados en países con más de 70% de asalariados donde impera un reformismo político. En Egipto, en cambio, esta cifra es superior a los 15% al igual que en Marruecos. A partir de las elevadas probabilidades de muerte durante la vida activa (23% en Etiopía y 28% en Gabón) queda muy clara una notoria inseguridad económica y social en estos dos países.

Un país estancado en la inseguridad económica y social suele tener inestabilidad política. La imposición del orden político suele acompañarse de regímenes autoritarios sin relevo. Semejante estabilidad política es mera apariencia. La misma inseguridad económica y social solo necesita de una coyuntura especial para que estalle la lucha popular. Ninguna rebelión cae del cielo, pero la sorpresa mundial ante las rebeliones populares en Tunes e Egipto en 2011 fue grande. El de­tonante de la primavera árabe de 2011 se puede buscar, en nuestra opinión, en otro factor demográfico. Si en el pasado las migra­ciones constituyeron una válvula de escape para la sobre­población, a partir de 2008, con la crisis financiera, estos flujos migratorios se ven parados por verdaderas tapias en los países centrales.

 

La migración desde Egipto se dio más hacia los países petroleros de Medio Oriente. Ante la internacionalización del mercado de trabajo y la oferta más barata desde los países del Sudeste de Asia bajaron las posibilidades de la población egipcia. La migración de Tunes fue más hacia Europa. La crisis europea redujo de golpe la oportunidad tunecina de migrar. Lo anterior implica que sobre todo los jóvenes deben bus­car su destino en tierra propia. Pero las migraciones se dieron justo por la falta de tales oportunidades. El resultado es un creciente ejército de desempleados jóvenes, a menu­do mejor calificados que los no migrantes en el lugar de origen. Estos jóvenes preparados suelen aspirar a su propio desarrollo. Ante la falta de oportunidades y sin fugas escapatorias individuales hacia países con mejores oportunidades de empleo, se desilusionan y se rebelan. La reivindicación de vivir con dignidad sin oportunidad de trabajo ha llevado a la poli­tización de los jóvenes y por ende incentivado a la rebelión. A principios de 2011 se observa en Túnez una revuelta de la dignidad, por la democracia popular y el bienestar de las mayorías.

 

Un simple cambio en el panorama in­ternacional, como la auténtica rebelión en Túnez y Egipto en enero de 2011, de pronto amenazaba encender fuego en una región entera. Ante esa amenaza reaccionaron los países centrales. La OTAN organiza desde entonces mercenarios armados para generar ´primaveras árabes´ y en primer lugar en Libia. No había ninguna milicia armada en la verídica ´primavera árabe’ en Tunes e Egipto de 2011 como sí se dio a posteriori con mercenarios financiados por la Alianza Atlántica en Libia, Siria y Ucrania por ejemplo. Libia fue precisamente uno de los países con una situación política estable basada en elevados niveles de seguridad económica y social de la población en comparación con su entorno en África. La mortalidad de la población activa antes de cumplir los 60 años de edad era inferior al 10%. La  captura de Muamar Gadafi tenía más que ver con su negociación del petróleo fuera del ámbito del dólar que otra cosa. Su captura y asesinato se asemeja más a la de Sadam Hussein y fue sino después de que su convoy fuera bombardeado por aviones de la Alianza Atlántica. 

–         Asia

 

Es muy artificial separar el análisis de África y Asia como observamos a partir de la actual situación política. En Asia tenemos información estadística más o menos re­ciente de la PEA de ciertos países. No hay muchos casos para comparar la situación en el tiempo. Ya vimos el porcentaje de asa­lariados de Fiji (59), Irán y Filipinas (51), Sri Lanka (59), Siria (50) y Turquía (59). Falta información estadística de la OIT de países como Arabia Saudita, Iraq, Jordania, Líbano y Siria, entre otros. De acuerdo a los datos de la OMS acerca de la conservación de la fuera de trabajo en edad activa podamos inferir la inseguridad en países estos países. La probabilidad de muerte de la población activa antes de cumplir los 60 años de edad en Siria es de 22%,  en Fiji y Filipinas 20%, en Iraq 17%, en Jordania 15% y en Irán y Sri Lanka 14%. Estas cifras en su mayoría están por encima de la mediana mundial (15%). La estabilidad política interna en estos países de Medio Oriente, sin tomar en cuenta entonces los factores externos, se encuentra bastante comprometida. Sin embargo, es muy difícil separar precisamente en esta región del mundo los factores internos de los externos. Los países se encuentran en medio de la batalla por el petróleo y el petrodólar por un lado y la lucha por un mundo multipolar por los BRICS por el otro. Aquí la cuestión básica es con quien se ven forzados para aliarse y las eventuales amenazas que implican para la población y el país en general.

Un caso mejor documentado con series de tiempo por la OIT es Irán. Su PEA contaba en 1956 con 44 por ciento de asalariados, en 1966 con 45, en 1976 con 48, en 1986 con 50 y en 2007 con 51,4. Tratase de una transición estancada por medio siglo. Lo anterior revelaría una base objetiva para insegu­ridad económica y social a través del tiempo. El sistema político iraní es por completo controlado por una ad­ministración teocrática, y no precisamente democrática. Sin embargo, la probabilidad de muerte en edad activa de la población iraní con 12% está por debajo de la mediana mundial y bien por debajo de países en conflicto como Iraq y Siria. Al mismo tiempo el riesgo de muerte de los iraníes en edad activa está bien por encima de dicha probabilidad en países cercanos como Arabia Saudita (7.5%)  y Líbano (6%). El último país puede competir en este aspecto con los países más favorecidos de Europa.

 

Es políticamente muy diferente una situación de estancamiento de una situación de transición relativamente rápida en un país pequeño que facilita la transi­ción al reformismo burgués a la transición en un país muy grande y poblado. En un país grande con una talla demográfica relativamente alta se requiere una inversión mayor para lograr la generali­zación de las relaciones asalariadas. Esto no indica que el factor demográfico sea determinante pero juega un rol importante. No es de esperar que China o la India, con poblaciones de más de mil millones de habitantes, tengan un proceso de transición muy rápido, ni siquiera cuando se aprecia un crecimiento elevado y sostenido de su economía. Sin embargo una tasa de crecimiento relativamente alta y sostenida genera más perspectivas de empleo que un crecimiento relativamente estancado. Infortunadamente la OIT no ofrece información estadística de estos dos países en cuanto al porcentaje de asalariados respecto a la PEA. Solo tenemos alguna información indirecta sobre el particular que investigamos. 

China siempre se ha caracterizado por tener una mano de obra barata, convirtiéndose en un lugar rentable para las empresas que quieran trasladar su producción en el gigante asiático. Sin embargo, estudios demuestran que China está pasando por un cambio en su panorama laboral. El país debe su crecimiento acelerado -en gran parte- por la mayor participación de los trabajadores en la producción. La enorme inversión en capital fijo requiere y demanda un fuerte desarrollo en la calificación de su fuerza de trabajo. China invierte US$ 250.000 millones por año en la formación de su ´capital humano´. El resultado es que gradúa 8 millones de universitarios al año, cuatro veces más que en 2000, y lo hace en 2.409 universidades y colegios terciarios, el doble que hace una década. Significa que en 2020 tendrá 195 millones de graduados universitarios, más que la fuerza de trabajo actual de EE.UU. y representarán a 20% de la población china (Jorge Castro,  El peso estratégico de formar capital humano, http://www.clarin.com).

 

En los últimos años hubo un aumento de los salarios y a las exigencias de mejores condiciones laborales. La idea de que China dispone de mano de obra barata, está a punto de desaparecer (Vea, Evolución del panorama laboral de China, 8 octubre, 2013, http://www.importarproductosdechina.com). Estos datos sugieren un proceso de transición relativamente rápida con expectativas de trabajo estable y una mayor seguridad social. Según los datos de la OMS apenas el 9% de la población en edad activa no alcanzan llegar con vida a la edad de 60 años, una cifra mejor que la observada en EEUU y bien mejor que la mediana mundial. Esta información coloca al país también en una mejor posición que los países de Europa Oriental donde dichos porcentajes oscilan aún entre el 10% (Croacia) y 15% Hungría). 

 

El fuerte crecimiento económico de India en cambio, coexiste con el deterioro de las condiciones de trabajo y con la expansión del empleo informal que representa la gran mayoría de la mano de obra. Entre 1999 y 2004, la mano de obra pasó de 397 a 457 millones de personas. Este crecimiento fue completamente absorbido por el empleo informal que representa una parte muy considerable del mercado laboral. En la India, desde hace más de diez años, el sector económico regulado, y de manera particular el de los servicios, experimenta un crecimiento rápido. Sin embargo, el empleo formal no ha crecido a nivel total y en la era neoliberal se ha hecho más informal y flexible. Esta informalidad del empleo escapa de hecho o por derecho, a la legislación laboral y a la protección social (Empleo en la India: aumento del trabajo informal, julio de 2012, http://es.ird.fr).

 

Estos datos reflejan un proceso de transición estancada y muy lejos de alcanzar una estación con más seguridad económica y social. La gran inseguridad laboral y económica se traduce en una fuerte inseguridad social. Según los datos de la OMS aproximadamente el 20% de la población en edad activa no alcanzan llegar con vida a la edad de 60 años, una cifra comparable con países como Mongolia, Nepal, Bután o Paquistán, todos con 20 a 39% de la población activa asalariada, cifra que nos parece plausible para el caso de la India. Tanto India como China luchan como parte importante de los BRICS por un mundo multipolar sin cuestionarse, sin embargo, el sistema capitalista a fondo. Dependerá mucho del desenlace del proyecto BRICS en los próximos años si sus poblaciones se acoplen o no al mismo. Hay mucha inseguridad geopolítica para aseverar siquiera cosas muy claras al respecto.

 

–         América Latina

 

América Latina presenta el cuadro de un continente con base económica objetiva de una transición paralizada. Es, además, el continente con mejores registros estadís­ticos en series de tiempo. Alrededor de 2006, observamos en la PEA de Brasil 63.6% de asalariados frente a 55% en 1970; en México 65.5% en 2007 frente a 63.4% en 1970; en  Ecuador 55% de asalariados en 2010 frente a 45% en 1970; Colombia 54 por ciento de asalariados en 2006 frente a 64.5% en 1970; en Nicaragua, 51 frente a 58.5  en 1970; en El Salvador, 55 frente a 60.5 en 1970; en Panamá 69% frente a 57.4 en 1970; en el Perú, 54 frente a 48 en 1970; y en Venezuela, 59 frente a 61.5  en 1970. Siguen en la cola Guatemala y Honduras en Centroamérica y Bolivia en América del Sur. La PEA de Guatemala contaba en 1973 con 48 por ciento de asalariados, y a principios del siglo XXI con 50 y la de Honduras en 1974 con 44 por ciento de asalariados y en 2005 con 50, un  estancamiento de unos 30 años.

 

Con contadas excepciones (Panamá, Ecuador y Perú) estos países dejan ver un estancamiento e incluso un retroceso en el mercado de trabajo durante la era neoliberal. La diferencia por género en la probabilidad de fallecer en edad activa antes de cumplir los 60 años de edad en América Latina es mucho más alta que en otras regiones del mundo. La diferencia es reducida (10%) en los países Subsaharianos donde suele ser muy alto ese riesgo.  Conforme ese riesgo gira alrededor de la mediana mundial este sesgo es particularmente alto. Esto es el caso de América Latina. Cuando el riesgo finalmente llega al mínimo observado a nivel mundial, el sesgo se reduce aunque se mantiene como vemos en el caso, por ejemplo, de Suecia, (66-44) o San Marino (55-47). En países como Brasil, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Venezuela, el riesgo de fallecer en edad activa de los hombres antes de cumplir los 60 años (20%) es el doble del riesgo de las mujeres. En Colombia, Ecuador, Honduras, México y Panamá, el riesgo de morir de los varones durante la vida activa está por encima del 15% contra cifras menores al 10% entre las mujeres. En estos países la cobertura del seguro social es parcial y desprotege sobre todo la mano de obra no calificada predominantemente masculina.

 

A partir del cuadro anterior no es extraño observar que América Latina se vislumbre desde la primera década del siglo XXI como la región con más cambios políticos hacia la desconexión del neoliberalismo y donde la opción pos-capitalista tiene vida plena en los debates académicos y políticos. Hoy día, con el modelo neoliberal en crisis, y al manifestarse claramente la Gran Depresión del siglo XXI, los intentos de desconexión de los intereses de la metrópoli solo pueden acentuarse. Primero se dieron procesos de desconexión en Venezuela, Ecuador y Bolivia, y luego Uruguay, pero también en Centro América con Nicaragua y El Salvador.  Un intento de desconexión en marcha en Honduras y otra luego en Paraguay fueron parados con una intervención manejada desde EEUU.

 

c)     Países que pasan de una baja capacidad de reemplazo a otra más alta

 

Para llegar hoy a cuestionar el sistema capitalista en su raíz, se cuen­ta con dos vías: una sociedad puede llegar a luchar por un cambio no reformista a partir de una situación en que nunca exis­tieron las condiciones objetivas para el reformismo; o recorrer el “camino invertido” a partir de un retroceso prolongado en la estabilidad económica, social y por ende política. Lo anterior ocurre cuando en países donde ha estado ins­taurado el reformismo por un buen tiempo, se da un aumento considerable y duradero en la capacidad de reemplazo de la fuerza laboral. El mundo del siglo XXI es diferente del de los siglos XIX y XX. En el XIX y las primeras décadas del XX, sólo se podía dar la primera vía, ya que el reformismo apenas se estaba instalando. El capitalismo del siglo XXI es completamente distinto ya que hay muchos países con larga trayectoria reformista. Diferente del siglo XX, tenemos además el hecho que ya no está el socialismo real como referen­te. Ante la actual crisis del capitalismo, una pregunta clave es: ¿Resulta posible que ante la actual Depresión del Siglo XXI que en los países centrales se cuestione la racionalidad económica capitalista en su raíz y que reivindiquen un proyecto poscapitalista?

 

Has­ta 1980 el mercado de trabajo operaba sobre todo dentro de los límites de las fronteras nacionales. Desde fines del siglo XX se da la constitución de un mercado mundial de trabajo. Según un estudio de la OIT, la clase trabajadora potencialmente disponible para la explotación del capital transnacional se dupli­có al pasar de una PEA de 1,46 mil millones en 1985 a casi 2,93 mil millones en el 2000. En esencia, la glo­balización del mercado mundial de trabajo significa una mayor capacidad sustitutiva de la fuerza laboral en el mundo entero. Esto implica una tendencia mundial a la baja de los salarios, un aumento en la jornada de trabajo y un empeoramiento en las condiciones laborales en el mundo entero, o sea, en centro y periferia. Este proceso estructural se agravó aún más con la crisis financiera de 2008 que desembocó en la Gran Depresión del siglo XXI.

 

A partir de la crisis financiera y la consecuente Gran Depresión del Siglo XXI hay fuertes alzas en las tasas de desempleo en los países centrales. En Grecia y España se observan en términos reales tasas superiores al 25%. Las tasas de desempleo juvenil (entre 16 y 24 años de edad) superan incluso el 55% y tienden al alza. Con ello empeoran los seguros de desempleo y aumenta la presión sobre el mercado de trabajo. La inseguridad económica viene hacia abajo y con ello también la seguridad social. Las pensiones de vejez están en discusión en todo lado. Aumenta la edad para poder pensionarse con la leyenda que la esperanza de vida (al nacer) aumentó, una medida nada adecuada para la argumentación.

 

Es preciso analizar la esperanza de vida de personas al cumplir los 60 años de edad en países de altos ingresos. Este indicador aumentó entre 1990 y 2012 en un 16% para los hombres y 13% para las mujeres y 6 y 16% respectivamente en los países de ingresos medio-altos. La probabilidad que la población en edad activa fallezca antes de cumplir los 60 años de edad (la población cotizante) en los países de alto ingreso baja en un 22% para los varones y un 13% para las mujeres. En los países de ingresos medio-altos esta cifra baja incluso un 30% para hombres y mujeres. La baja de mortalidad en la población activa aumenta la población cotizante. La baja en la mortalidad de la población cotizante significa además un ahorro en las pensiones de viudez (Vea, WHO, World Health Statistics 2014). La edad de pensionarse tiene más que ver con el desmantelamiento del régimen de pensiones por las inversiones especulativas y parasitarias de los fondos de pensiones que con la esperanza de vida. Cuando el mercado de derivados se desplome de pronto nos anunciarán una pensión ´post mortum´.

 

A partir de la creciente inseguridad económica y social hemos visto movimientos sociales masivos como el de los indignados en España o ´Occupy Wall Street´ en EEUU. Una cosa, sin embargo, es la indignación y otra un planteamiento político crítico hacia el sistema como tal. Calza en este contexto preguntar las posibilidades de un cuestionamiento popular de la racionalidad económica vigente en los propios países centrales. Con la capacidad sustitutiva mundializada se puede descartar un posible regreso a la situación de del Estado de Bienestar del pasado. A nivel de las subjetividades, sin embargo, se mantiene la esperanza que después de unos años se podrá regresar a la situación anterior. Han de pasar años de crisis y retroceso para que la población tome consciencia de la situación objetiva. En un primer momento la población no deja de creer en el sistema vigente, pues bajo el reformismo se instauró y se con­solidó la seguridad económica y social. Perduró la fe en el reformismo político. Esta fe no se destruye de un año para otro ni eventualmente de una generación para otra. .

En un primer momento, las masas popu­lares siguen creyendo firmemente en las relaciones so­ciales existentes. La defensa del statu quo a toda costa y todo precio y a costa de otros (inmigrantes y minorías en general), encuentra tierra fértil. La defensa de mi derecho de estar en las ‘sagradas’ relacio­nes capitalistas en su crisis de legitimidad lleva la po­lítica popular hacia posiciones conservadoras, xenofóbicas y nacionalistas. Se expresa a través del derecho imaginado de salvar su nación, su cultura, su raza, a costa de todo. Cuanto más derechos económicos y sociales ha adquirido (un segmento de) la población, más derechos siente de estar dentro del sistema. En el siglo XX este nacionalismo popular constituyó la base para que se montara el capital monopólico de una nación con su proyecto fascista. En el siglo XXI, al capital financiero y transnacional no le interesa el nacionalismo, más bien lo contrario. La elite financiera global de Wall Street y la City de Londres y sus grandes transnacionales buscan más bien acabar con la soberanía nacional para crear un gobierno global bajo su liderazgo.

Los tratados de libre comercio entre la UE y EEUU no solo eliminan las fronteras para las grandes corporaciones sino que las colocan por encima del Estado, acabando con toda la soberanía nacional. Otro tanto sucede con el Tratado del Trans-Pacífico (TTP).  Los diferentes tratados de libre comercio juntos en el mundo han de crear la base para que la élite financiera con  su sede principal en Wall Street y la City de Londres crean, con las multinacionales asociadas, un Gobierno global sin fronteras ni ciudadanos. Sobre esta base se impone un mundo unipolar por encima de cualquier estado nación y sin compromiso con nada ni con nadie.

En medio del nacionalismo popular vigente en los países centrales y no en último lugar en Europa, acabar con la soberanía nacional podría encontrar aún su resistencia. No es muy probable que el tratado de libre comercio cuente con la ratificación de los diferentes parlamentos. Ni se logra fácilmente instaurar ese gobierno global sin obtener las condiciones subjetivas necesarias a nivel popular. Es preciso provocar entonces un suceso suficientemente impactante para generar una coyuntura que sirva de pretexto para acabar con la soberanía nacional incluso en los países centrales. La crisis en la Ucrania ha de servir de vehículo. A cien años de la primera Guerra Mundial, los grandes medios están generando el clima de la amenaza de una Tercera Guerra Mundial. Según nos comunican los grandes medios, supeditados a los intereses de la élite financiera, el nacionalismo constituyó y sigue siendo una amenaza para otra nueva gran guerra. Un gobierno global (manejado por la élite financiera de Wall Street y la City de Londres) acabaría de una vez por siempre con ese nacionalismo es la leyenda y sería la única forma de evitar una Tercera Guerra Mundial.

Lo que quieren provocar con la crisis en Ucrania, entonces, es una amenaza de otra gran guerra para que el gran público de ambos lados del Atlántico en el momento más crítico espere que una ´comunidad internacional´ suficientemente amplia de ambas bandas (Occidente y el Este) apele a esta gobernabilidad global para evitar el desastre mundial.  De esta forma la mencionada élite financiera pretende aparecer como los salvadores de la humanidad cuando en realidad están cometiendo, con la OTAN un genocidio tras otro (Afganistán, Iraq, Siria, Ucrania, etc.). Si podamos hablar de un resurgimiento del neofascismo, entonces no es tanto a nivel popular en los países centrales, sino en la política mundial diseñada y llevada a cabo desde Wall Street y la City de Londres. Es nuestra opinión que es más probable que los BRICS saldrán con la suya que Occidente con su Estado Global. Lo que si podamos esperar en el futuro cercano es un enorme caos económico, financiero y político que podrá ser la coyuntura para que mundialmente que cuestione a fondo este sistema decadente.  En esta coyuntura caótica podrán darse las condiciones objetivas y subjetivas juntas que conllevan al agotamiento efectivo de la racionalidad económica vigente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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