Por un mundo multipolar y una sociedad post-capitalista – A cien años de la primera guerra mundial

Los historiadores, que tienen la costumbre de considerar que el siglo XIX comienza en 1815 (Waterloo) y termina en 1914 (la primera guerra mundial), con seguridad definirán el siglo XX como el período 1914-2014, que finaliza cuando el antiguo sistema está muriendo al mismo tiempo que el nuevo emerge. (Vea Global Europe Anticipation Bulletin GEAB 81, enero de 2014). De acuerdo con el informe GEAB 79 de noviembre de 2013, la crisis actual es la primera crisis sistémica verdaderamente mundial: tratase de una crisis mucho más profunda que la de 1929 que afecta a todos los países y trastoca al núcleo del sistema. El mundo se enfrenta a un caos político directo resultante de las dificultades que genera la crisis sistémica global. Quizás nos enfrentemos a un mundo (aún) más peligroso a fines de 2014(GEAB 81). Estas conclusiones reafirman las tesis que lanzamos (Observatorio Internacional de la Crisis) hace cinco años en nuestro libro La Gran Depresión del Siglo XXI, Editorial DEI, Costa Rica, 2009).

Es muy difícil que los grandes medios de comunicación nos informen sobre estos procesos.  El monopolio en el mundo de las noticias es claramente permitido por el gobierno de EEUU aunque viole la ley de Sherman Trust. Por el año 2005 el número de corporaciones activas en medios de comunicación se había reducido a cinco en EEUU. Ninguna noticia sobre la grave situación económica de EEUU puede hacerse público por los medios sin autorización. Otro tanto sucede de hecho sobre la seguridad nacional. Esto es sabido por los profesionales que laboran en los medios. Hacer pública la historia de una recesión persistente simplemente no es permitida. Tiene que ser presentada en términos de una recuperación difícil. La historia divulgada sobre el estado económico de la nación es que la Reserva Federal monetiza la deuda como estímulo para la economía norteamericana para que salga de la recesión. El cuadro real es totalmente otro.

La economía estadounidense necesita continuar e incluso aumentar el QE pero con ello corre el riesgo que se generen burbujas incontrolables, que el dólar explote en pleno vuelo, que se produzca una hiperinflación y que los países del mundo le suelte la mano. Los efectos nefastos de QE son generalmente considerados más grandes que sus beneficios.  La monetización de los bonos del Tesoro e incluso de derivados bancarios requeriría al menos 150 a 200 mil millones de dólares al mes (unos dos billones al año), muy por encima de los oficialmente 80 mil millones mensuales mencionados. La liquidez a partir de inyecciones de dinero sin respaldo no puede ni lejos resolver la insolvencia del país. China cuestiona fuertemente la gestión financiera de Estados Unidos y la Reserva Federal decidió en 2013 reducir dichas inyecciones. En 2014 habrá una renovada disminución de QE con un riesgo elevado que el dólar caiga en picada (Vea, Jim Willie, Return of the Gold Standard is Near!, www.silverdoctors.com , 27 de diciembre de 2013 y GEAB 81, enero de 2014).

 

Esta historia real ha sido ocultada para evitar un colapso financiero. La historia oficial, sin embargo, es cada vez más difícil de venderlo cuando el soporte a los derivados se torne insostenible.  Los bancos de Wall Street no pueden pedir al Congreso un soporte de varios billones de dólares al año para salvar a los bancos ya que simplemente no hay ese dinero. Los grandes bancos insolventes saldrán entonces fuera de todo control. La medida adecuada a tomar sería la liquidación de los grandes bancos, pero el centro del poder económico y político está precisamente en estos bancos. La liquidación bancaria de los megabancos, entonces, es improbable, aunque será necesaria su reestructuración profunda. El resultado esperado será una economía norteamericana decimada, un fuerte desempleo crónico, gran pérdida de ingresos a nivel individual y corporativo en medio de una riqueza grotesca de unos megabancos. Así se conserva la estructura de poder político de los banqueros que gobernará sobre un sistema fallido (Vea, Jim Willie, IBID).

 

A partir de Bretton Woods el Sistema Monetario Internacional se organizó alrededor de Estados Unidos y casi 60 años después estamos viviendo los últimos días de la superpotencia que conocemos desde el 1945. Uno de los dos pilares de la hegemonía en el poder internacional de Estados Unidos es el dólar. El otro pilar es el Pentágono y su complejo industrial y militar. Es evidente que Estados Unidos todavía tiene, y por lejos, las fuerzas armadas más grandes y sofisticadas del mundo. Pero una cosa es tenerlas y otra poder utilizarlas. Confrontar a EEUU militarmente carece de sentido pero lo anterior no impide enfrentarse al otro pilar. Como el pilar del Pentágono depende del dólar, tenemos que cuando se desmorona el dólar como moneda de referencia internacional entra en crisis el complejo industrial y militar. Con ello resulta claro que la actual batalla internacional se está dando contra el dólar en tanto su carácter de moneda de referencia internacional. Una vez que el dólar quede destronado grandes recortes presupuestarios serán inevitables. No habrá de otra que reducir drásticamente el gasto militar así como le tocó a la Unión Soviética con la Perestroika. Lo anterior hace más difícil a que Estados Unidos recurra a una intervención militar.

 

La batalla por destronar al dólar como moneda internacional de referencia implica una guerra económica por sustituir el dólar como moneda de cambio internacional y como moneda de reserva. De lograrlo significaría el fin del imperio norteamericano. La actual coyuntura por lo tanto es muy delicada y parecida a la que dio origen a dos guerras mundiales cuando el imperio británico llegó a su fin.  La actual coyuntura es de mucho cuidado con enfrentamientos monetarios entre grandes potencias con eventuales implicaciones militares. Actualmente reina una fuerte sensación de inseguridad que somete a un test la capacidad geopolítica de los nuevos actores de primera línea. Los nuevos actores geopolíticos no buscan provocar abiertamente el derrumbe del dólar y menos lo harán antes de haberse desacoplado totalmente de él. Un colapso global del sistema basado en el dólar significaría que la mayoría de los países sean arrastrados sin mayor posibilidad de rescate. La receta es procurar un desacople sin mucho ruido. Esta es también la realidad actual.  

 

El objetivo de las potencias emergentes es asegurar una transición sin sobresaltos. Estas potencias, con China en primera línea, pretenden desconectarse guardando las apariencias habituales. Ello explica la lentitud con que se desarrolla la caída a tal punto que en apariencia el dólar logra mantenerse en su actual estatus, aunque la base que lo sostiene se está desmoronando. La aceptación del Yuan como moneda de intercambio internacional constituye la principal amenaza para el dólar. China procura internacionalizar su moneda a través de tres procesos: a) con múltiples acuerdos de intercambio de dinero a futuro (swap´s) b) con negociaciones para establecer una moneda de reserva internacional y c) comprando para ello grandes cantidades de oro para así consolidar la legitimidad de su moneda. (Vea GEAB 79).

 

Fin del dólar como moneda internacional de cambio

 

El dólar ya era aceptado mundialmente desde antes de la segunda guerra mundial así como el euro o el yuan hoy. El acuerdo de Bretton Woods lo dejó anclado al patrón oro al establecer una tasa de cambio de 35 dólares la onza. Esto dio grandes beneficios a Estados Unidos dado que el resto del mundo tenía que cambiar su moneda por dólares para acceder al comercio internacional. Sin embargo, a como Riffin plantea, la tasa de crecimiento de las reservas de oro en poder de USA, fue muy inferior a la tasa de crecimiento de la demanda mundial de reservas internacionales. Esta demanda fue satisfecha a través de los sucesivos déficits experimentados por la balanza de pagos de EEUU. El país suministraba dólares como medio de reserva, dólares teóricamente convertibles en oro. Debido a la guerra de Vietnam se produjo en USA a partir de la segunda mitad de los años sesenta un importante aumento en el déficit. Las reservas de oro dejaron de respaldar cada vez más al dólar. Aumentaban internacionalmente las dudas acerca de su convertibilidad en oro. Los bancos centrales europeos y Francia en primera línea convirtieron sus reservas de dólares en oro, reduciendo rápidamente las tenencias del mismo que los EUA poseían en Fort Knox. Las reservas de oro estadounidenses bajaron en estos años de 20.000 a 8.000 toneladas. Para evitar la quiebra del país, Richard Nixon decidió en 1971 terminar con la convertibilidad del dólar en oro y transformó al billete verde en una moneda fiduciaria universal emitida y aceptada por decreto.

Esta base pareciera muy frágil y de corta duración. Sin embargo, tras la guerra árabe-israelí de 1973, año en el que se produjo también la gran crisis del petróleo, nace el petrodólar, o sea, el dólar anclado en el oro negro. Lo anterior se logró a partir del acuerdo con Arabia Saudita de negociar cada barril de petróleo en dólares. Así Estados Unidos conseguía un sistema más favorable para la mantención de su hegemonía económica: Arabia Saudita vendería su petróleo exclusivamente en dólares y Estados Unidos ofreció a cambio de este compromiso armas y protección militar de todos los campos petroleros sauditas. El acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita obligaba a cualquier país que quisiera comprar petróleo al cambiar primero su moneda nacional por dólares de Estados Unidos. Tras la creación de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), el resto de los países petroleros acordaron la comercialización exclusiva del petróleo en dólares de Estados Unidos, a cambio de armas y protección militar (Vea, Pablo Heraklio, USA: Petrodólares y el interés monetario de las guerras por el petróleo, destrucción del stock, 6 de septiembre de 2013, www.tarcoteca.blogspot.com ).

La introducción del petrodólar permitió a Estados Unidos imprimir grandes cantidades de dinero y endeudarse con todo el mundo, especialmente Europa y Asia. Mientras mayor inestabilidad había en Medio Oriente, mayor era el precio del petróleo, mayor entonces la demanda de dólares y más beneficios reciben el cártel bancario de Estados Unidos amparado en la Reserva Federal. A partir de ese entonces el Pentágono es la instancia por excelencia de ajuste de cuentas. Con ello eran de esperar tensiones bélicas en torno a los países petroleros patrocinadas por Estados Unidos.  Cada guerra implicaba un alza en el precio de petróleo y con ello en la demanda de dólares. Los desequilibrios comerciales comenzaron a hacerse más ostensibles y Estados Unidos pasó a acumular cuantiosos déficit mientras el resto del mundo acumulaba enormes superávit. La historia se ha encargado, sin embargo, de demostrar que ningún sistema es eterno, y el posible colapso del sistema petróleo-por-dólares mantiene muy nerviosas a los Estados Unidos (Vea, Pablo Heraklio, IBID).

A medida que países grandes busquen alejarse del sistema de petrodólares y haga realidad la idea de Saddam Hussein de transar el principal recurso energético en monedas alternativas, el dólar proseguirá su lento pero persistente declive como moneda internacional de cambio. Actualmente China es el primer importador de petróleo y lo compra de ahora en adelante cada vez más exclusivamente en yuanes. El país adquiere el petróleo con su moneda especialmente de Rusia pero también de Irán. La India ya ni piensa depender de las fluctuaciones del dólar para la compra de su petróleo. Las sanciones a Irán están siendo suavizadas y este país ya no venderá más petróleo en dólares, como tampoco lo hace Rusia (Vea GEAB 79, noviembre de 2013, Ob. Cit.).

El petrodólar podría pronto ser sustituido por un ´petro-Yuan´ o ´petro-BRICS´. Veamos lo que está ocurriendo. China adquirió en noviembre de 2013 Lone Star State, la principal compañía de energía en el mundo con sede en Canadá. Con ello China ya supera a Texas como mercado de energía más importante. En diciembre de 2013, el megabanco Morgan Stanley hizo público que había pasado sus activos en petróleo al gigante de petróleo OAO Rosneft, controlado por el estado ruso. El futuro control del precio de petróleo en particular y de la energía en general estará a partir de 2014 cada vez más en manos de China y Rusia. Actualmente China posee las principales tenencias de oro físico para poder acabar eventualmente con el dólar como moneda de reserva. Rusia a su vez posee la energía necesaria para proveer hasta a Europa entera con la energía (gas y petróleo) necesaria. Con ello están en las manos rusas y chinas las cartas necesarias para dejar caer al dólar como moneda internacional de referencia. Es en este contexto que Jim Willie anuncia que puede esperarse en 2014 cambios importantes en el mercado de bonos, de oro y de petróleo. Pronto el dólar será reemplazado por otra moneda de referencia internacional fuera del control absoluto de Occidente. A partir de entonces, EEUU se encontrará bastante aislado en el mundo (Vea, Jim Willie: Return of the Gold Standard is Near!, www.silverdoctors.com , 27 de diciembre de 2013).

Para lograr desplazar al dólar como moneda de intercambio internacional China multiplica los acuerdos ´swap´ con sus socios para negociar su comercio fuera del dólar. Un acuerdo ´swap´ define las fechas en las que los flujos de dinero deben ser pagados y la moneda en la que son calculados y efectuados. China celebró acuerdos ´swap´ con Rusia, Brasil, el Reino Unido, Australia, Japón, Chile, los Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur, y para finalizar recientemente hasta con el más importante: la Eurozona. De esa manera China fuerza a la Eurozona a salir de la zona del dólar que así pierde su último pilar que aún lo sostiene. Estos cambios anuncian el fin del petrodólar. El control sobre el precio de petróleo estará cada vez más en manos rusos y chinos ya que el petrodólar tiende a desaparecer. Arabia Saudita dejó de ser el productor de petróleo con márgenes de oferta para manipular su precio. Durante años el país mal informó al mundo sobre su capacidad potencial de producción. En la actualidad esa capacidad potencial sí la tiene Rusia. China procura contrarrestar el riesgo cambiario del dólar con la emisión de futuros denominados en yuanes a través de la Bolsa de Futuros de Shanghái (SHFE por sus siglas en inglés). De acuerdo con el presidente de la Bolsa SHFE, Yang Maijun: “China es el único país en el mundo que es a la vez productor, consumidor e importador de petróleo. Con lo cual reúne todas las condiciones necesarias para establecer un exitoso mercado de futuros de petróleo” (Vea, Oscar Ugarteche y Ariel Noyola Rodríguez, La era del petroyuan, “Alai-amlatina”, 10 de enero de 2014 y Reuters, 21/11/2013).

Fin del dólar como moneda internacional de reserva

A raíz de la noticia que la Reserva Federal comprara a partir de junio de 2013 menos bonos del Tesoro, China, redujo sus reservas internacionales en bonos del Tesoro a 1.275,8 billones de dólares, y Japón recortó su nivel durante tres meses consecutivos a 1.083,4 billones de dólares. Combinados, las dos salidas netas de los bonos representaron a cerca de 40 mil millones de dólares de un total de 66 mil millones (Vea, China, Japón lideran flujo de salida récord desde bonos del Tesoro EEUU en junio, Reuters, 16 de agosto de 2013). El apetito mundial de comprar bonos del Tesoro tiende a la baja. Con ello ha bajado también su precio. Cuando el precio de los bonos baja se vislumbra una incapacidad de pago de la deuda y con ello alzan las tasas de interés. Ante la continuada baja del precio de los bonos en 2014, es de esperar que todo el mundo procure deshacerse de esos ´bonos basura´. Antes de soltar masivamente los bonos, los países emergentes como China pero también India han acumulado la mayor cantidad posible de oro para compensar la pérdida que sufrirán con la venta masiva de sus devaluadas reservas internacionales en bonos del Tesoro.  La venta masiva de los bonos del Tesoro tendrá un fuerte y amplio impacto sobre las reservas internacionales del todo el sistema bancario.

Es probable que en el transcurso del año 2014 se espera el reenvío masivo de los bonos del Tesoro (particularmente desde el Oriente), a Nueva York y Londres. Es preciso saber que una venta masiva de los bonos de Tesoro no puede ser rechazada en Nueva York ni en Londres. Una forma de hacerlo sería a través de la compra de oro físico con los bonos. Otra más audaz aún es mediante la adquisición de activa en los propios centros de poder pagándolo con los mismos bonos del Tesoro. Fosun International, la principal empresa privada de China, ya adquirió de esta forma en octubre de 2013 las anteriores oficinas centrales de JP Morgan en Chase Manhattan Plaza. Este edificio albergaba las bóvedas de oro más grandes del mundo y está ubicado frente a la Reserve Federal. Mediante un túnel entre ambos edificios hay acceso a las bóvedas de la propia Reserva Federal. A partir de ahora China puede almacenar su oro en Manhattan sin tener que cruzar con alto riesgo el océano. De esta forma se encuentra para colmo en una posición de lujo para auditar, al menos indirectamente, las reservas en oro existentes en Manhattan (Vea, Michael_Noonan, Gold And Silver – In East v West Gold War, Both Are Still Winning, 4 de enero de 2014, www.marketoracle.co.uk ).

 

A partir de 2012 se observa un éxodo de oro de Occidente hacia China sin paralelo que sin duda continuará en 2014. En diciembre de 2013 las reservas internacionales chinas son las mayores del mundo y equivalen a 3,66 billones de dólares y solo un tercio de dichas reservas el país lo tenía en bonos del Tesoro. China es a día de hoy el mayor productor de oro del mundo con 428 toneladas en el solo año 2013 y el país es a la vez el mayor importador mundial de ese metal. La Bolsa de Oro de Shanghai (Shanghai Gold Exchange) tiene el monopolio de entrega física de oro en la China continental, y utiliza a Hong Kong como enlace desde donde importa oro del exterior. Entre ambos puntos, en los primeros ocho meses de 2013 han entregado alrededor de 1,730 toneladas a manos privadas, que equivalen a un ritmo anualizado de 2,600 toneladas, aproximadamente. En el año de 2013 China obtuvo así más de 3 mil toneladas de oro. El país adquirió en ese año más oro que las tenencias del FMI: 2.814 toneladas (Guillermo Barba, ´China: el oro y el mundo ´desamericanizado´, 22 de octubre de 2013).

Una estimación más o menos reciente señala que las reservas chinas en oro podrían ascender a 7.000 toneladas Para comparar, Estados Unidos pretenden disponer de 8.100 toneladas (volumen muy cuestionable ya que es probable que los banqueros de Wall Street hayan vaciado bastante las bóvedas de oro de Ford Knox. Alemania, el segundo poseedor de oro, tendría unas 3.400 toneladas, guardadas en su mayoría en las bóvedas de EEUU. Al querer repatriarlas el año pasado, le informó su amanuense en Nueva York que las ha comprometido en garantía y solo está en capacidad o disposición de entregar 5% anualmente del stock existente. De lo anterior se vislumbra que China ahora posee más oro que Alemania e posiblemente incluso más que los mismos Estados Unidos. En 2014 los BRICS en general y China en particular seguirán acumulando oro  preparándose para ese mundo multipolar y “desamericanizado” al que aspiran (Vea, Marion Mueller, China y Rusia invierten en reservas de oro y no dólares, 15 de febrero de 2013, http://www.oroyfinanzas.com).  .

 

Una fuerte demanda de oro físico normalmente alza su precio y una fuerte alza en el precio del oro en dólares implicaría una pérdida de confianza en esta moneda internacional de reserva. Para ´mantener la confianza´ en el dólar, EEUU ha hecho de todo para bajar la cotización del oro. Mientras el precio del oro no se dispare, la fe en el dólar podrá  conservarse por un tiempo. Hasta la fecha no ha sido muy difícil controlar el precio del oro ya que circula una gran cantidad de certificados de oro sin respaldo alguno en el oro físico. Los bancos centrales han emitido mucho más certificados de oro de lo que había oro físico en garantía, creando de esta forma dinero nuevo supuestamente ´respaldado´ por oro físico. La venta masiva de esos derivados (´oro en papel´) ha hecho bajar el precio internacional de oro. Lo anterior ha permitido a China a su vez comprar toneladas de oro físico bien por debajo de su valor real. Con ello compensará en buena medida la pérdida que sufrirá al caerse los precios de los bonos ´basura´ del Tesoro. Mientras el precio de oro físico se mantiene bajo China, la India y otros países podrán mejor respaldar sus monedas. 

En el año 2013 los bancos centrales de Occidente, sin embargo, ya han tenido verdaderos problemas para poder entregar oro físico que demanda Oriente y esa situación se agravará en 2014. Los especialistas esperan que en 2014 el precio del oro duplique. Cuando esto sucede se inicia la venta masiva de bonos del Tesoro. Como consecuencia el dólar quedaría destronado como moneda de reserva. Probablemente conllevará a la introducción de un nuevo ´Dólar republicano´ que ya no tendría el estatus de ser moneda de referencia internacional. En 2013 los Rothschild con su imperio anglo-americano, que controlan prácticamente todos los bancos centrales en el mundo, tuvieron que tomar en cuenta que la fe en el oro resultaba ser más fuerte que la fe en su imperio de certificados de oro y todo dinero de papel (derivados) que emiten. Los grandes bancos en Occidente estarán presenciando en 2014 que la burbuja del mercado de derivados (los bonos en primer lugar) se está explotando. Con ello se anuncia una nueva era de quiebras bancarias y esta vez de los más grandes.

La crisis monetaria global implica el fin del dólar como moneda de reserva internacional y tendrá que ser reemplazada. En el ínterin reina la inseguridad mundial. El dilema de Triffin complica, sin embargo, que una nueva moneda nacional como el Yuan podrá sostenerse como futura moneda de referencia por algún tiempo considerable. China busca la prosperidad a largo plazo y por lo pronto no tendrá el apetito suficiente para arriesgarse. En efecto, tener la moneda de referencia internacional conlleva numerosos privilegios que fomentaron el poder de Estados Unidos durante 60 años, pero también implica grandes riesgos. Para poder convertirse el Yuan en una divisa global, que pueda sustituir al dólar, es necesaria su plena convertibilidad. Esta convertibilidad no aparece entre las prioridades oficiales de las autoridades chinas. El euro y el dólar son utilizados en un 36% de las operaciones comerciales, según el HSBC. El yuan, la octava moneda más intercambiada del mundo, se utiliza apenas en 1,5% de los casos. Qu Hongbin, economista jefe para Asia del HSBC, sin embargo, apuesta en un informe reciente por la plena convertibilidad del yuan en cinco años. En 2013 ya había más de 10.000 entidades financieras con operaciones en yuanes, frente a las apenas 900 en junio de 2011 (Vea, Jose Reinoso y Alicia González, El yuan quiere plantar cara al dólar, en http://economia.elpais.com, 13 de noviembre de 2013).

 

La Unión Europea es un aliado necesario de los esfuerzos de China para elevar el estatus internacional de su divisa. Y ese interés es recíproco con países como Reino Unido, Alemania y Luxemburgo, ávidos por convertirse en centros de intercambio del yuan en Europa. Se vislumbran lucrativos servicios financieros. No es extraño en este contexto que la City de Londres fuera el primero en Europa en sellar en junio de 2013 un pacto con China por 200 mil millones de yuanes. Hoy ya son más de 10.000 entidades financieras en el mundo que hacen operaciones en yuanes, frente a las apenas 900 en junio de 2011. Las opciones en cuanto a la próxima moneda internacional de intercambio ya no están entre « dólar o una cesta de monedas » sino entre « yuan o una cesta de monedas »! La última, en nuestra opinión, es más probable y una mejor opción para construir un mundo multipolar (IBID).

 La geopolítica ante el fin del patrón petrodólar

El fin del petrodólar tendrá serias consecuencias geopolíticas para Arabia Saudita que edificó su poder y su riqueza en este sistema. El país se verá obligado a diversificar sus clientes y tendrá que aceptar otras monedas como medio de pago que el dólar. Arabia Saudita está ahora resueltamente vuelta hacia Asia para exportar su petróleo. El país parece ahora querer jugar a ganador con China a través de una mayor cooperación económica bilateral. Tienen 140 empresas chinas operando en la construcción de infraestructura, las telecomunicaciones y la industria petroquímica en proyectos que suman $18 mil millones (Vea, China Daily, 23/09/2013 y Oscar Ugarteche y Ariel Noyola Rodríguez, Ob. Cit. y Asharq Al-awsat, 20/11/2013). Era de esperar que Arabia Saudita se abriera a China lo que significa un duro golpe para Estados Unidos ya que con ello, prácticamente, se desploma un pilar estratégico del sistema del petrodólar. Arabia Saudita firmó recientemente incluso un contrato con China para adquirir misiles y con Paquistán para desarrollar sus armas nucleares. Lo anterior compromete en primer lugar la protección militar norteamericana que el país ha gozado. Al apostar así a los vecinos del Este no sería extraña que pronto Arabia Saudita sea considerada como el nuevo estado terrorista de Medio Oriente. Así resulta irónicamente posible que Irán aparece como la futura piedra angular en la cooperación estadounidense para mantener bajo control a la región. (Vea, Jim Willie, Money vs Legal Tender – Deceptions, Dupes & Dots, 27.12.2013, www.marketoracle.com.uk,).

 

Es prácticamente un hecho que el centro de poder de Arabia Saudita en la OPEP pase a Irán. A partir de ello el gigante ruso Gasprom coordinará el cartel y dirigirá unos gasoductos hacia Asia occidental (Pakistán) y Europa Occidental. Con un gasoducto que atraviesa Siria el gas natural iraní podrá ser transportado directamente al mercado europeo. Al lograrlo China y Rusia están adquiriendo el control estratégico no solo sobre el Golfo Pérsico sino incluso del Mediterráneo.  Esto cambiaría el orden geopolítico y militar en el mundo. Las conversaciones de paz con Irán mejor se hubieran llamado la cumbre de rendición del petrodólar. El patrón petrodólar de facto acoplado a la OPEP se está sustituyendo por el patrón ´petro-BRICS´ de hecho acoplado al tándem sino-ruso. El principal afectado por este desplazamiento del dólar como moneda internacional de facto será la economía norteamericana donde imperará la inflación, la escasez, el desempleo y la violencia (Vea, Jim Willie, IBID).

La caída del dólar estadounidense como moneda de referencia internacional se debe esencialmente al hecho que se está tomando conciencia que esta moneda no es dinero sino un simple medio de pago legal con carácter internacional y nada más. Explicar esto al ciudadano común aún hoy es tarea difícil. El dólar es un medio de cambio legal aceptado para pagar cuentas, para comprar cosas, para entablar deudas privadas y públicas, para crear cuentas, etc., pero no es dinero auténtico. Desde 1971, cuando el patrón oro fue abandonado, el dólar dejó de ser dinero auténtico y se redujo a un simple medio de pago legal. Hoy el dinero en dólares de EEUU consiste en una gigantesca deuda incobrable. Esta incapacidad de pago tendrá un impacto desastroso en la nación. Las cuentas bancarias, las acciones de la Bolsa de valores, los fondos de pensiones y todo tipo de ´riqueza´ de papel sufrirán serias consecuencias de la incapacidad de pago de la deuda. Cuando el dólar deja de ser un medio de pago internacionalmente aceptado, habrá una pérdida generalizada de confianza en dicha moneda. Al público le quedará finalmente claro que el dólar no es dinero auténtico. Un desplazamiento del dólar como moneda internacional de referencia significa la bancarrota de EEUU, una fuerte depreciación de la moneda y la contracción de crédito internacional que el país ha gozado durante más de medio siglo. Con ello no habrá crédito para su complejo industrial y militar que se tornaría insostenible. Para EEUU sería la hora de pensar en su propia Perestroika como ya hemos pronosticado en 1994. Rusia podrá celebrar el ´fin de historia´ de su principal contrincante a 22 años del libro de Fukuyama (De la globalización a la Perestroika en Occidente, Ed. DEI).

La desintegración de Eurasia no se pudo lograr a partir del colapso de la URSS a principios de los años noventa. Rusia hoy se manifiesta como una gran potencia a la par de China y juntos constituyen el ´Heartland´. El desmembramiento del corazón de Eurasia (Heartland) con la mayor superficie continental del mundo ha sido y sigue siendo una de las máximas preocupaciones de los grandes geo-estrategas occidentales, como Brzezinski asesor del presidente Obama. El futuro puede potenciar aún más el rol del Heartland a partir del calentamiento de la atmósfera terrestre al abrir un espacio geoestratégico conexo sin precedentes. En unos 10 años el océano Ártico quedará abierto casi totalmente para la navegación de superficie convencional y con rompehielos, y un mes prácticamente sin hielo. El gigante ruso tendrá así en su costa boreal un océano líquido conexo con el Atlántico y el Pacífico con aguas internacionales más seguras y mucho más cortas para China. Al respecto, el presidente Putin se refirió hacia finales de 2013 ‘…El Ártico es una parte inalienable de Rusia que ha permanecido bajo nuestra soberanía a lo largo de varios siglos. Así será siempre. (Vea, Gustavo Herren, Estados Unidos, cambio climático y estratégico. Nueva hoja de ruta Oriente Medio, Asia, Pacífico y el Ártico, 10 de enero de 2014, www.agenpress.info.com ).

La amenaza real a los intereses vitalicios anglo-americanos son China y Rusia, y es allí donde procuran enfocar su atención. A partir de lo anterior, el régimen de Obama realizó un cambio de rumbo relevante en su estrategia global. El foco se centralizó desde 2012 ya no más en Medio Oriente sino cada vez más en el núcleo de la Isla Mundo (el Heartland) sino-ruso. La actividad militar de EEUU se está desplazando del Oriente Medio hacia la región Asia-Pacífico con presencia de su poder militar naval en las rutas del Pacífico al Índico. Una estrategia fue de controlar el Estrecho de Malaca donde pasa el 80% del comercio chino. Con el nuevo espacio oceánico estratégico a lo largo de toda la frontera boreal rusa esta política está fracasando. Estos hechos relevantes, refuerzan la tendencia hacia un proceso de multipolaridad global donde el peso relativo de la Federación Rusa y China como potencia está aumentando no solo en el campo económico y monetario sino también en el ámbito de la geopolítica (Vea, Gustavo Herren, Estados Unidos, cambio climático y estratégico. Nueva hoja de ruta Oriente Medio, Asia, Pacífico y el Ártico, 10 de enero de 2014, www.agenpress.info ).

 

El futuro de la Unión Europea y del euro

La gran pregunta es si finalmente los europeos llegarán a apostar por un nuevo sistema monetario internacional sobre la base multipolar. Occidente siempre ha buscado una solución unipolar y unilateral al respecto.  El equipo GEAB en su informe de diciembre de 2013 anticipa que “puede ser necesario un micro conflicto para que las nuevas potencias hagan valer su capacidad de imponer una « pax multipolar » (« pax Euro – BRICS ») y adquirir cartas de nobleza de las grandes potencias garantes del orden y del equilibrio mundial. Nos preguntamos si este micro conflicto no podría darse en torno a Ucrania cuyo vínculo futuro está en disputa entre la UE y Rusia. GEAB no anticipa ninguna pérdida de control de la situación geopolítica en torno a Ucrania. Hay demasiadas potencias actuantes que no tienen el menor interés en fomentar un conflicto bélico (Vea, GEAB 80, Diciembre de 2013).
Existe, sin embargo, una iniciativa de un mundo unipolar y unilateral bajo hegemonía de los grandes banqueros de Wall Street y la City de Londres.  En el G 20 los banqueros internacionales y financistas reunidos en Moscú el 16 de febrero de 2012 plantearon un plan para hacer gigante al Fondo Monetario Internacional con el objetivo final de transformar al FMI en una Reserva Federal mundial, con vastos poderes reguladores financieros. De aceptarse los Derechos Especiales de Giro pronto podrían reemplazar al dólar con un tipo de cambio fijo para todas las demás monedas, y ésta vinculación devaluará al dólar en un 50% de los niveles actuales. Una limitación de los DEG es que no son una moneda y, para la mayoría de los pagos deben ser convertidos en una moneda nacional. Lo anterior implica que su uso sea incómodo. Los grandes banqueros van por una moneda emitida por un banco central global, controlado por una camarilla de banqueros privados globales de Wall Street y la City de Londres. Visto así, la Unión Europea y el “euro” no constituyeron un fin en sí mismo, sino más bien un proceso de transición hacia un Estado Global. Ante la desaparición del dólar como moneda de referencia internacional, la UE estaría presionado por la elite de los megabancos que el euro se reemplace por tal moneda supranacional, sacrificando la soberanía nacional. Los BRICS en cambio plantean una moneda con respaldo en una canasta de monedas y el oro. Lo anterior sería la defensa de la soberanía nacional a partir de un mundo multipolar. ¿Cuál va ser la decisión de Europa? (Emilio Domec, ´Bancor sería un nuevo Orden Mundial con una moneda global´. 

 

En la actual coyuntura internacional, la Unión Europea es el último pilar que sostiene al dólar como moneda de referencia internacional que, inevitablemente, se desmorona. La Unión Europea constituye el último bastión del dólar. El abandono del dólar como moneda de referencia en la eurozona constituirá entonces el golpe de gracia para el dólar. La transición hacia un sistema monetario multipolar, sin embargo, depende de la decisión de la zona euro de abandonar el dólar y decidirse por un mundo multipolar a partir de la casi inevitable transformación monetaria, liderada por China. No se refieren aquí a la Unión Europea, sino tratase de la eurozona (Eurolandia en palabras de GEAB). La City de Londres, como el caballo de Troya de Wall Street, procura impedir que la Unión Europea mire hacia el Este. Su objetivo es quedarse en esquemas de negociación de tratados de libre comercio e introducir una moneda mundial manejada por las élites banqueras. La anexión de Ucrania a la Unión Europea es un objetivo estratégico para frenar el avance sino-ruso hacia el Oeste. Ante la amenaza de este sometimiento, no debe sorprender que el gobierno de Ucrania prefiriera el mundo multipolar  dirigiendo la mirada a su vecino ruso al tiempo que EEUU y la UE fomentan la oposición popular ucrania contra ello así como lo hicieron en Libia y Siria.  

 

Impedir todo avance de Eurasia para incluir a la eurozona en su proyecto es el objetivo estratégico de los intereses anglo-americanos y la OTAN. Esto explica su actual cruzada contra un mundo multipolar de los países emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Los 19 miembros que conforman la OTAN y otros 10 candidatos (Letonia, Lituania, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, Rumania, Bulgaria, Albania, Macedonia y Croacia) se preparan para la cumbre en setiembre de 2014 en Gran Bretaña. Ante las desastrosas finanzas de EEUU, la reunión estará centrada en las capacidades militares futuras y las alianzas con más de 44 países para financiarlas. Estas alianzas en apariencia son una fortaleza de la OTAN, en esencia revelan la pérdida de hegemonía de EEUU en el mundo. La Comisión Europea está bajo la presión de la OTAN y con ello, en última instancia, de los intereses de la elite financiera de Wall Street y la City de Londres. La política de Alemania en este aspecto es necesariamente dual: por un lado, se alinea con la política de contención-integración del espacio sino-ruso, pero por el otro su futuro económico está más en el Este que en el Oeste. El país tiene además una dependencia considerable del gas ruso y es una pieza estratégica en la eurozona para dar un viraje hacia un mundo multipolar. Vea, Merle David Kellerhals Jr., Kerry destaca objetivos de la cumbre de la OTAN, http://iipdigital.usembassy.gov/st/spanish/article, 06 diciembre 2013).

 

La Unión Europea como una Europa inspirada e infiltrada por los intereses de los multinacionales e intereses financieros anglosajones, como la Europa que se doblega ante multinacionales y la OTAN, esta UE no tiene futuro para GEAB. La UE se contentó demasiado tiempo con mirar hacia el Atlántico y la bloquea en los esquemas de ayer. Las decisiones dictadas por intereses financieros anglosajones pasan cada vez más difícilmente en la eurozona. Una Europa des-americanizada, tomará muy probablemente su lugar. Para ello es preciso que Bruselas se libere de los lobbies anglosajones. En las elecciones europeas de 2014 observaremos el arribo de las derechas extremas y de las fuerzas euroescépticas. Las elecciones europeas de 2014 provocan su repolitización, comenzando con un gran debate sobre el futuro de Europa. Esta nueva correlación de fuerzas hará explotar el marco actual de la Unión Europea, brindando la oportunidad y por lo pronto también la necesidad para que la Europa se des-americanice. Ahogado por los intereses angloamericanos, GEAB estima que para 2015 las presiones serán tan grandes que la eurozona se volcará a un nuevo sistema multipolar, fuera de la zona del dólar. (Vea, Geab 79, ibid).

 

 

Si bien los dirigentes europeos de hoy parecen temer las asociaciones con los países del BRICS. La realidad es que los emergentes quieren ver una Europa que pueda hacerle contrapeso a EEUU. En un momento crítico para la moneda europea las autoridades chinas, perfectamente conscientes de que esta especulación podría empujar el euro hacia el precipicio, movilizaron en 2010 su maquinaria institucional para respaldar a la moneda europea: Europa ha sido, es y será uno de los mayores mercados de inversión para las reservas en divisa chinas. Los intereses del capital anglo-americano y globalista en cambio, quieren que la Unión Europea se ampliara como mercado lo más que posible hacia Europa del Este incluyendo a Ucrania. A partir del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) entre EEUU y la UE, las grandes transnacionales tendrían un megamercado para hacer frente al avance sino-ruso con una moneda global que no será el euro ni el dólar. Esta mirada angloamericana sobre el euro contrasta con la visión cautelosa de las elites financieras y económicas de los países emergentes. Los BRICS desean que el euro se consolide para incorporarse a la creación de un mundo multipolar. El colapso del euro hubiera significado y significaría un paso definitivo hacia un mundo unipolar de las elites financieras. Un euro y una Europa fuertes en cambio con una mirada hacia el Este fortalecerían la creación de un mundo multipolar. Para ello, sin embargo, es preciso que no avancen los tratados de libre comercio (Vea, Miguel Otero Iglesias, La crisis del euro vista desde fuera: pesimismo unipolar estadounidense frente al optimismo multipolar de los emergentes (ARI), 06.09.2010).

 

El futuro de los Tratados de Libre Comercio

 

Hoy en día en Bruselas se está negociando en secreto un tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE, el llamado  proyecto TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership). Los tratados de libre comercio no solo eliminan las fronteras para las grandes corporaciones sino que las colocan por encima del Estado, acabando con toda la soberanía nacional. Los diferentes tratados de libre comercio en el mundo juntos han de preparar el terreno político para que los grandes bancos con su sede principal en Wall Street y la City de Londres crean, con las multinacionales más grandes, un Estado global con su propio Banco y Moneda Mundial. Sobre esta base se impone un mundo unipolar por encima de cualquier estado nación. La Comisión Europea en Bruselas, con las oficinas de la OTAN a pocas cuadras,  parece estar decidida para firmarlo. En Bruselas consideran poder salvar así la sagrada ´civilización occidental´ y miran hacia el Este como el Reino del Mal.  

De aprobarse los tratados y de ser ratificados por sus gobiernos respectivos, implicaría que  tanto el dólar como el euro dejarán de existir. La introducción de una nueva moneda, que será manejada por la elite bancaria de Wall Street y la City de Londres, les sustituirá. Lo anterior significaría el entierro de toda democracia y la sumisión de todos los ciudadanos a un Estado Global Totalitario. La Unión Europea está muy presionada para firmar un acuerdo de ampliarse con Ucrania antes de aprobar el TTIP. El tiempo apremia ya que después de las elecciones del 14 de Mayo la coyuntura les será muy desfavorable. A partir de esas elecciones el tratado transatlántico entre EEUU y la UE ya no tendrá la menor posibilidad de que se ratifique. En este contexto se entiende que Estados Unidos quiere pasar a la velocidad superior adoptando procedimientos de excepción (Fast-Track Authority) absolutamente antidemocráticos. Si para hacer buena figura se firma un acuerdo en 2014 relacionado al TTIP, se lo hará privado de su esencia. Lo más probable es que nada avance en 2014, o si las negociaciones acaban serán conchas vacías (GEAB 82, enero de 2014).

Si la eurozona desea poder gravitar en el mundo del siglo XXI, una mayor democratización participativa es una etapa indispensable.  La gobernanza europea desde Bruselas se ha convertido en el símbolo de una burocracia desconectada de los europeos. La próxima legislatura europea muy probablemente estará caracterizada por una disminución considerable de todas las influencias anglosajonas en Bruselas. GEAB opina que el proyecto TTIP será objetado por la sociedad civil  europea. En Europa la influencia de Estados Unidos comienza a socavarse, porque sin su « caballo de Troya » británico deben enfrentarse por sí mismos, al descubierto. Así se observa claramente en el caso de Ucrania. Estados Unidos estuvo entre los primeros en indignarse y exhortar a Europa y Ucrania. Quedó claro que se concibe la política europea en Washington y no en Bruselas. La indignación europea suscitada por ello y el asunto de la NSA obligarán hacer concesiones inadmisibles pero necesarias para que se apruebe el TTIP. Desde ese momento, finalmente será posible negociar los próximos acuerdos de colaboración con Ucrania en tripartito con los rusos como es debido. Lo que, en otras palabras, estamos presenciando es el último y desesperado intento de instrumentar la Unión Europea en favor de los intereses estratégicos anglosajones. Todo esto refleja el nuevo vacío geopolítico estadounidense. (Vea, GEAB 80, diciembre de 2013).

 

¿Quién podría librar la batalla que el futuro político de Europa se oriente hacia un mundo multipolar?, se pregunta GEAB. No ven un papel en el Parlamento ya que este será la puerta de entrada de las fuerzas antieuropeas y anti euro. La Comisión Europea será un camino aún menos indicado ya que va por el mundo unipolar sin euro. La gran responsabilidad estaría, según GEAB, del lado de los Estados miembros de la Eurozona ya que ellos no tienen otra alternativa que salvar al euro. En este contexto GEAB plantea un voto europeo y partidos que se presenten en todo el territorio en vez de un referéndum trans-europeo  que suele transferir cada vez más competencias a Bruselas sin ningún proceso democrático. Si los estados miembros han de tomar el control de la gobernanza europea, es preciso que los gobiernos de la Eurozona implementen las bases sobre el cual el euro debería haberse creado: « control conjunto de los presupuestos, evolución hacia una armonización fiscal, repatriación de los mercados financieros en euros a la eurozona, fortalecimiento de las normativas financieras, agencia de calificación europea, impuesto sobre las transacciones financieras, eurobonos, instauración de un nivel máximo de exposición de las deudas gubernamentales a los mercados financieros fuera Eurozona…» Lo más recomendable sería que el BCE amplíe su mandato estatutario. Actualmente su misión está limitada a la preservación de la estabilidad monetaria. Para el futuro el BCE debería ocuparse también de la lucha contra el desempleo (Vea GEAB 79, noviembre de 2013).

 

América Latina ante la geopolítica actual; Otra racionalidad es posible

 

Al malograrse los acuerdos de libre comercio TTIP, entre Estados Unidos y Europa, y el TPP entre Estados Unidos y Asia, es posible descontinuar con la lógica del mundo de ayer y promover el mundo multilateral de mañana. Ante este cuadro geo-estratégico hay retos enormes para los gobiernos latinoamericanos de cómo posicionarse.  América Latina en general y América del Sur en particular, viven procesos de integración regional que permiten trabajar con mayor autodeterminación por un mundo multipolar. La des-americanización se efectúa también en América del Sur, donde la influencia de Estados Unidos es todavía omnipresente. A pesar de las dificultades atravesadas por el continente, América del Sur persigue su propia regionalización. Como primer continente ha logrado parar el Tratado de Libre Comercio (ALCA) con EEUU. Ello marcó su salida de la influencia de Estados Unidos que mejor se simboliza con la creación de la CELAC. China que en primera instancia fue excluida del Tratado Trans-Pacifico (TPP) ahora tiene previsto reentrar. El país se siente suficientemente fuerte ante Estados Unidos para imponer sus propias condiciones. El esperado cierre del Tratado Trans-Pacifico parece estar estancado por desacuerdos entre Japón y Estados Unidos. Si le falla Japón tampoco se firmará el TPP. Se vislumbra así que podrán fracasar el TPP con Asia y el TTIP con la UE. El tablero global se verá redibujado en regiones cada una con un país hegemónico.

 

Otra noticia “bomba” de diciembre ha sido la aprobación del senado de Paraguay a Venezuela como socio pleno del Mercosur. Lo anterior revitaliza fuertemente a este bloque y disminuye las perspectivas de la Alianza del Pacífico, que no es más que otro Tratado de Libre Comercio de países latinoamericanos (México, Colombia, Perú y Chile) con EEUU. Paradójicamente, los países de la Alianza del Pacífico tienen más dinamismo comercial con los del Mercosur que entre sí. Washington parece estar perdiendo también esta última jugada. (Vea, Oscar Ugarteche y Francisco J. Martínez Cervantes, El multilateralismo revive y la integración de Sudamérica avanza,  AMLAI, 12 de diciembre de 2013). Por ende, en la novena cumbre ministerial de la OMC en Balí, en diciembre de 2013, se tomaron decisiones sobre una gama de temas que van desde cómo la OMC debería de responder a los programas de seguridad alimenticia hasta cómo asegurar el mejor acceso al mercado del mundo rico para las economías menos desarrolladas del globo. El destrabe de la OMC ahora bajo conducción brasileña puede poner fin a las aventuras del TTP y del TTIP y restablecen el multilateralismo (IBID).

El siglo XXI será testigo de un nuevo sistema monetario mundial y la creación de nuevas divisas. Una nueva divisa en un mundo multipolar aún no es garantía de un cambio en la racionalidad económica vigente, pero constituye un buen paso en la dirección adecuada. Es un hecho que mientras haya crecimiento económico se sostendrá la posibilidad de acumular capital. A cien años del comienzo de la primera guerra mundial, ante un cambio de hegemonía a nivel internacional, se acentúa la disputa entre grandes potencias por el control de recursos naturales estratégicos (minerales, agua, biodiversidad y toda fuente de energía primaria). La soberanía de los recursos naturales y el surgimiento de una nueva conciencia ecológica se convierten en elementos profundamente movilizadores y dinamizadores de los procesos sociales y políticos en el mundo entero y así también en nuestro continente. El surgimiento de nuevas visiones teóricas (El buen vivir) y nuevas prácticas políticas demandan otra concepción de la integración regional, mucho más allá del actual neo-desarrollismo. Surge como elemento central, soberano, el pueblo, actores y artífices de la defensa y gestión de sus territorios y de los recursos naturales que estos abrigan (Vea, Mónica Bruckmann, “Una estrategia regional para la gestión de los recursos naturales”, ALAI, Diciembre de 2012, pags. 1-6).

La racionalidad económica del capital ha llevado a la sobreexplotación no solo de las energías no renovables como el petróleo sino también de los metales y minerales. Hoy en día la escasez relativa de ciertos metales y minerales está a la vista. Los mismos suelen concentrarse en el Sur y sobre todo en los países emergentes. Occidente no está solamente cada vez más dependiente de los países del Sur en materia energética (petróleo), sino también de  minerales y metales en general y sobre todo de los más estratégicos. Con ello, las condiciones objetivas para establecer nuevas relaciones de poder entre Norte y Sur están dadas. Un estudio realizado por el British Geological Society (Los metales más raros de la tierra, www.ecoapuntes.com.ar de septiembre de 2011)  mostró que de los 52 metales el 60% tiene un índice de riesgo de suministro alto. China lidera la producción global de casi todos los elementos, siendo responsable de la extracción de la mitad de ellos. Ante la escasez relativa de los recursos naturales estratégicos, los países productores están empezando a proteger sus intereses. China establece impuestos a la exportación, especialmente de metales y minerales con alto valor de innovación.  El país ha impuesto incluso cuotas y hasta la prohibición de exportar. En septiembre de 2010, el Gobierno chino restringió la exportación de neodimio para destinarlo a proyectos propios de energía eólica. (Vea, Redacción de Economía y Finanzas, Geopolítica: ¿Es posible seguir con el progreso con la escasez de materias primas escasas?, Buenos Aires, 23 de diciembre de 2011).

Un informe de la Comisión Europea y de PriceWaterhouseCoopers (PWC) ha identificado 14 materiales estratégicos y escasos usados en tecnologías emergentes verdes. La escasez de las tierras raras ya se ha convertido en una cuestión de geopolítica. China ha logrado imponer que dichos recursos sean procesados cada vez más en el propio país. Si Occidente quiere acceso a estas materias tan escasas y estratégicas, que instalan entonces sus fábricas en China además que el país exige una transferencia tecnológica. Materiales igual de estratégicos que el neodimio son el telurio, el galio, el indio o el litio. Su función principal hoy es alimentar todo tipo de baterías y entre otras para el desarrollo de energía eólica y el carro eléctrico (Vea, Miguel Ángel Criado, Occidente depende de unos minerales que no tiene, 6 de enero de 2012).

En el 2012 la industria automotriz americana vendió 500 mil vehículos que utilizan baterías de litio. Las ventas de este tipo de autos representaba el 3.4 % de su mercado de automóviles. En China en 2013 se vendieron 125.000 vehículos eléctricos de baja velocidad, un aumento del 68% en comparación con 2012. Ante la fuerte contaminación China proyecta sustituir a gran escala el parque automotriz de combustibles por otro eléctrico. La proyección de la demanda mundial de carbonato de litio, en otras palabras, tiene mucho futuro. En 2012 se ubicaba esta demanda en 150 mil toneladas aproximadamente y se proyectaba una demanda futura de más de 300 mil toneladas de carbonato de litio hasta 2020. Esta estimación sin lugar a dudas ya habrá que ajustarla.  En 2012, las mayores demandas de litio se registraban en China, Alemania y Estados Unidos (Vea, Eden García, Integración del ‘triángulo del litio’ potenciará su producción, según estudio, LATINV&P, 4 de julio de 2013).

También hay un fuerte desarrollo en autobuses eléctricos. BYD, es un fabricante chino de autobuses eléctricos impulsados por baterías. Los motores del autobús de BYD están en las ruedas. Es mucho más avanzado que las alternativas de sus  competidores, pues un motor en las ruedas hace obsoleto el sistema de transmisión, reduce el peso, aumenta el espacio y genera la energía exactamente donde se la necesita: en las ruedas. Los autobuses de BYD tienen un radio de acción de más de  250 kilómetros en zona urbanas con una sola carga, lo cual los hace muy superiores a sus competidores. Estos autobuses han sido aprobados para su venta Europa, Estados Unidos y Sudamérica. Sin duda contamos con que serán parte de sistemas de transporte público en muchas ciudades importantes en el mundo  (Vea, GEAB 81). Se da ahora la circunstancia de que Bolivia, Chile y Argentina juntos cuentan con el 85% de las reservas mundiales de litio. Juntos podrían regular precios a como los productores de petróleo lo hacen. Lo anterior apela a la integración latinoamericana en proceso. Además de controlar el precio mediante acuerdos entre países, sería importante condicionar la producción de baterías como ya está en proyecto entre China y Bolivia. Más estratégico aún para su propio desarrollo sería la fabricación de autobuses al tratarse de valores de uso colectivo y no individual.

Condicionar la entrega de un recurso a cambio de una transferencia tecnológica no solo tiene implicaciones geopolíticas a favor de los países periféricos, sino también deja ver como desde el Sur se puede influir en el cambio de la racionalidad económica vigente. Occidente deberá compartir con el Sur los recursos naturales estratégicos y será cada vez más difícil que haya suficiente para todos. La escasez de recursos o el limitado acceso a los mismos obligará tarde o temprano a la prolongación de la vida media de sus productos finales y/o  el uso creciente de bienes de consumo colectivo. Lo anterior conlleva inevitablemente al decrecimiento de la economía en términos de valor. Este proceso primero que nada se dará en el Norte. Con un crecimiento económico negativo no hay acumulación posible. Con el decrecimiento económico se anuncia una nueva era caracterizada por la des-acumulación en términos de valor. Al aumentar la vida media de los productos y al adquirir los valores de uso un carácter colectivo (autobús) en vez de individual (auto), la productividad del trabajo desciende en términos de valor. En términos de valores de uso, sin embargo, la productividad aumentará conforme más duraderos y colectivos sean dichos productos ya que satisfacen la necesidad a más gente y durante más tiempo. Este tema nos lleva a la posibilidad y necesidad de la transición hacia una economía post-capitalista con una contabilidad por el contenido (valor de uso) ya no por la forma (valor de cambio).  

Los escépticos dirán que nunca se logrará imponer a las grandes potencias determinadas políticas de poner cuotas y condicionamientos como la transferencia tecnológica a la explotación de los recursos naturales. En un mundo multipolar los chinos estarían más dispuestos de aceptar la misma política que aplican el país a Occidente en beneficio de América Latina. De lograrse estos condicionamientos cruzados en el marco del mundo multipolar, los países de Occidente no pueden quedar atrás. Al procesar industrialmente las materias primas en el Sur, se sostiene un tiempo más el crecimiento económico al tiempo que en el Norte tiende a estancarse luego incluso disminuirse. La demanda de productos y servicios colectivos tiende a ser definida más desde las necesidades comunales, es decir, desde el sujeto. Esta tendencia fomentará una creciente autodeterminación de los pueblos. Con ello se reduce el actual extractivismo des-frenado y la actividad se torna más sostenible. De esta forma se abre el camino hacia el post-capitalismo. Es importante tomar consciencia que los países del Sur están en las condiciones de impulsar esta transición a escala mundial. Para que tenga éxito esta política, es precisa una respuesta conjunta de los países de la región con acuerdos Sur-Sur. Si los gobiernos y las oligarquías de América Latina no están dispuestos a tomar éste reto entre sus manos, tarde o temprano lo harán los sectores populares, para transformar en realidad su sueño histórico.

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