Una mirada critica sobre la crisis: ¿qué pasará con la UE? (síntesis de unos artículos recientes)

Las crisis financieras, cuando son globales, son expresión de la
confrontación entre los grandes actores capitalistas financieros que
pugnan por la configuración del nuevo orden mundial. La confrontación
entre bloques de poder constituye el fondo de la crisis actual, la cual
se produce cuando en el núcleo financiero de poder mundial comienza a
emerger una nueva fracción que se ha transformado en otra forma de
capital, más ‘avanzada’ sin fronteras ni ciudadanos, la cual necesita
imponerse en la economía, en la política y en la política cultural,
forzando el multipolarismo apropiándose del G20 y resquebrajando la
hegemonía global-unipolar norteamericano. La relación existente entre
esta nueva forma de capital y los instrumentos mediante los cuales se
hace visible son las calificadoras de riesgo, las fundaciones y
universidades privadas, el partido mediático financiero, las grandes
bancas financieras comerciales y de inversión, los paraísos fiscales y
los fondos financieros de inversión global. Por último, revela las
nuevas formas de territorialidad social acordes con los nuevos actores
financieros, expresadas en la red de ciudades financieras globales que
ponen en crisis la territorialidad de los estados-nación y hasta de los
mismos EEUU.
Esta crisis financiera global es una lucha por la configuración del
Orden Mundial que en el desarrollo de su transición, abre diferentes
caminos posibles: a)  para restauraciones neo-conservadoras, b) para
revoluciones políticas angloamericanas y neoliberales y,  c) para
revoluciones sociales de masas populares. Es importante reconocer para
diferenciar, no confundir y acertar. Para la línea angloamericana de
intereses globales, la caída de EEUU como potencia mundial se vuelve
necesaria para avanzar hacia el nuevo formato imperial donde no existe
país central: un imperialismo sin centro en un país determinado sino en
una red de mega ciudades financieras. La cuestión es si EEUU logre
evitar un estallo y si el eje germano-francés logra defenderse del
asedio.
A partir de 1991 la fracción dominante fue la angloamericana (Citibank,
HSBC,  Lloyd’s, Barclays). Su proyecto estratégico es la aceleración de
la crisis de la soberanía del estado nacional y el desarrollo de formas
de soberanía global tendientes a la conformación del Estado-Red Global.
La caída de las Torres Gemelas, según Formento y Merino (1), era el
medio para detener el avance de la fracción avanzada del capital
financiero global y dinamizar el antiguo complejo industrial-militar
norteamericano. En el propio territorio angloamericano estas fracciones
necesitan perpetuar el viejo imperialismo de país central con rasgos
fascistas. A partir de 2000-2001, la fracción retrasada, fuertemente
desarrollada al interior de los EEUU pero con menor desarrollo global
(la fracción industrialista, incluyendo el complejo industrial y militar
y el Pentágono), logra compensar su debilidad en el terreno económico,
desplegando una política militarista legitimada en la idea de la
seguridad nacional.

En febrero de 2006, “cae” Alan Greenspan de la Reserva Federal y suben a
Ben Bernanke. Cambia la correlación de fuerzas entre fracciones
financieras en el núcleo del poder financiero global. Con Bernanke la
política (de altas tasas de interés), golpea directamente al sistema
financiero. Para Formento y Merino (1), el Lehman Brothers no se cayó en
2008, en la lucha lo dejaron caer para que arrastrara a toda la banca de
inversión a la crisis.  La caída del Lehman Brothers guarda relación con
la necesidad de desarticular la Red financiera global.

Con la generalización de la crisis a partir de 2008, se pone en marcha
una posible transición hacia un nuevo orden global a favor de los
globalistas angloamericanos. Esta forma de capital por su escala
necesita poner en crisis el sistema institucional del estado nación de
los países centrales y dependientes. Necesita que su territorialidad sea
global no internacional, necesita que lo institucional nacional e
inter-nacional sea superado y subordinado. Esto se expresa en una Red de
gerencias locales, en una relación de horizontalidad y autonomía entre
ellas pero subordinadas verticalmente al directorio de los dueños de las
acciones preferidas: la City de Londres y Wall Street.

La crisis muestra su aspecto más actual en la situación por la que
atraviesan las economías de Grecia, España, Italia y Portugal. No sólo
el euro como moneda común sufre los ataques sino que todo el proyecto
financiero de Unión Europea se encuentra en jaque. Con la profundización
de la crisis europea, las calificadoras de riesgo hacen cada vez más
explícito su accionar en la guerra financiera. Aunque existen alrededor
de 150 firmas, las tres más grandes tienen en su poder alrededor del 95
por ciento del mercado. Standard & Poor’s (que apunta al Estado Global)
y Moody’s (que apunta a conservar al imperio norteamericano unipolar)
ostentan un 40 por ciento cada una, mientras que Fitch, (que está
alineada más con la zona euro) el 15 por ciento.
Moody’s a fines de 2009, apuntaba las presiones hacia el bloque
angloamericano-global, amenazando con las rebajas en calificaciones de
la deuda británica y de la deuda estadounidense. La política era
promovida tanto por el bloque franco-alemán (especialmente Alemania),
como por la cúpula del partido republicano norteamericano, la banca
americana aliada, los medios de comunicación masiva neoconservadores
norteamericanos (Wall Street Journal parte de News Corporations, etc.) y
la propia Moody’s. La empresa calificadoras Fitch está para defender a
la zona euro.
S&P busca provocar a una eventual bancarrota de los llamados PIIGS
(Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España). A esto se le opone las
fracciones más productivas y menos especulativas en la Unión Europea que
no quieren verse subordinadas y constituyen uno de los polos de poder
regional en el mundo. Una bancarrota y reestructuración de la deuda
griega implica que pierden los bancos franceses y alemanes, debilitando
la Eurozona. Una devaluación supone la salida del euro y la victoria del
imperio financiero global angloamericano. En nombre de la austeridad y
competitividad se imponen políticas de ajuste estructural que conlleven
a la centralización del poder. Dichas políticas se lo pagan los
trabajadores y el pueblo con desempleo y rebajas de los salarios. Lo
proponen Francia y Alemania para salvar sus bancos.. Un rescate se hace
mediante el otorgamiento de dinero para cubrir la deuda y el déficit,
que siempre viene con un conjunto de condiciones de ajustes,
privatizaciones, etc. Sobre la forma y las condiciones de tal rescate
pelean los bloques en pugna.
Wall Street en confabulación con la City londinense han rehipotecado los
fondos de sus clientes, sin conocimiento de éstos, para apostar
(repurchase agreements) a la baja contra la deuda soberana de Italia,
España, Bélgica, Irlanda y Portugal (países que cuentan con la
expectativa de la futura protección del Fondo Europeo de Estabilidad, y
por lo tanto se asume que no caerán en default y por tanto teóricamente
son una inversión de alto rendimiento y nulo riesgo para ganar dinero, a
razón de mayor ganancia cuanto más caro les saliera a esos países
financiarse en el mercado internacional vía bonos soberanos). El
mecanismo parece ser la City londinense no regula un límite a las
rehipotecas de los fondos de inversión, cosa que sí se hace en Wall
Street, y entonces la matriz de “MF Global” en Wall Street transfería
los fondos de sus clientes americanos a su filial en la City londinense
para operar sin restricción alguna. Es decir, se ha permitido la
generación de un riesgo sistémico sin precedentes (socializar pérdidas)
para conseguir unos suculentos beneficios privados. Por eso Cameron no
ha
querido que Merkel metiera sus inspectores a olisquearle el tenderete.
Efectivamente Cameron no puede jugar en contra de estas actividades que
ponen en juego el 10% directo de su PIB. Lo que está claro es que se
está formando una nueva burbuja a costa de deuda soberana de los países
mediterráneos más irlanda creando la sensación de que estamos al borde
del abismo. Ya si que podemos pensar que son ellos los que nos arrastran
al borde para ganar pingües beneficios. Vea, La City y Wall Street
rehipotecan los fondos de sus clientes, sin su consentimiento, para
atacar a los PIIGS, azathoth10 el 13-12-2011).

¿Alcanza el liderazgo de Alemania y Francia para salvar el euro? Merkel
y Sarkozy se pusieron al frente para lograr que el proyecto  globalista
de la City de Londres, área de libre comercio financiero de
Europa, no avance. Quieren imponer el propio: la UE política, económica
y cultural, un nuevo
territorio de soberanía ampliada a 27 países. Esto es lo que se impuso
hasta el viernes 9 de diciembre. La Inglaterra que quedó afuera y por
ahora perdió es la dela City de Londres-New York.
Los ganadores, hasta acá, son un conjunto de no más de 10 holdings
económicos-financieros
franceses y alemanes, responsables de más del 60% del crédito y la
economía de la región, con
apoyos en la China-Nacional, en la Rusia de Putin, en los republicanos
de EE.UU. y del ALCA.
Si la UE se consolida, el euro se consolida; porque el euro es la moneda
e instrumento para
ejercer la soberanía sobre el territorio que delimite el proyecto Unión
Europea en su
consolidación y expansión: 17, 27 o más ex-países. Porque los países que
se asocian al bloque
lo hacen para ser parte de una nueva forma de territorialidad de poder,
que ya supera
al Estado-Nación-País. La moneda, el banco central, la Corte de justicia
europea,
el mecanismo europeo de estabilidad, etc. son el modo en cómo se
instrumenta una política
de poder (Vea Entrevista de Juan Ignacio Orúe con Walter Formento,
15.12.2011 en www.Cronista.com.

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